La «guerra fría» de Marruecos


Enrique Delgado

¿Es la actual crisis con Marruecos una «guerra fría» por parte del Reino Alauita? Decisiones como el cierre de la Aduna comercial con Melilla en 2018, y la exclusión de España de la Operación Paso del Estrecho. ¿Pueden considerarse como sanciones comerciales encubiertas? ¿Entraría en este grupo la no renovación del permiso para el gaseoducto que trae el gas argelino hasta España a través de Marruecos? Este acuerdo entre la empresa española Naturgy y la argelina Sonatrach, cumple el próximo mes de octubre.

En Marruecos todo empieza y termina en la Casa Real, que es la que vertebra todo el país y la que hace el papel del Estado. El gobierno de Marruecos actúa con funciones delegadas, al igual que el Parlamento, en una situación muy similar a la de España a partir de 1960, cuando la presión internacional obligó al Régimen franquista a adoptar un maquillaje de «democracia orgánica».

El Majzem representa a la oligarquía de la clase dominante en Marruecos, al que muchos califican como un «gobierno en la sombra» y otros como un «Consejo de Estado», con el que el propio Monarca Mohamed VI debe hacer equilibrios o contar con sus apreciaciones. Sea lo que sea, el conjunto es más poderoso que el propio gobierno, y casi tanto como la propia Monarquía.

Amigos de España

En 2009 falleció en Paris el otrora muy poderoso primer ministro Abdelatif Filali, «marchaverdista» convencido, con quien tuvo que vérselas el ministro de Exteriores español Francisco Fernández Ordóñez, quien siempre dijo de él: que tras su hierática expresión «no se escondía un amigo de España«. Para no desairar a Marruecos, Hassan II y a Filali, el Presidente Felipe González (1982-1996) nunca viajó a Ceuta o Melilla, ni autorizó la visita de los Reyes de España. Sería otro Presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, el que haría ambas cosas, provocando la retirada del Embajador de Marruecos en España, tras las visita Real de 2007.

Contra esa visita, ya en su últimos años de vida, el ya retirado ex primer ministro marroquí, se pronunció abiertamente. así como contra la ruptura completa de relaciones con España. Teoría de la que no ha participado hasta ahora Mohamed VI, que ha evitado siempre mencionar a los dos ciudades españolas, en su discurso del Trono, que se produce cada 29 de julio. El Monarca reinante no puede ser considerado, hasta el momento, como un «no amigo de España«. No podría decirse lo mismo del actual Ministro de Exteriores, Naser Burita, o de la Embajadora de Marruecos en España Karima Benyaich Millán, que han realizado declaraciones no usuales, en la terminología de relaciones diplomáticas.

Las crisis con Marruecos

Siempre han existido crisis con Marruecos, pero hay una olvidada, la del año 1975, a la que se conoció en Melilla como «crisis de las trincheras o de los tanques». La zona de perímetro fronterizo conserva todavía las huellas de esas trincheras, nidos de ametralladoras e incluso algunos búnkeres. Al frente de la Comandancia se encontraba el general de división Tomás de Liniers. Carros de combate españoles cubrieron todo el perímetro fronterizo, y los militares españoles se desplegaron a lo largo de la frontera, en varias líneas de trincheras. El incidente se originó al colocarse los hitos de demarcación fronteriza, algunos todavía existen, y al instalarse una primitiva alambrada. No ocurrió nada más, y la información desapareció muy pronto de la prensa de entonces (ABC 01/07/1975)

La situación actual

Nadie piensa que cuestiones que pueden hablarse (Sáhara, Brahim Ghalli) sean las causas reales de esta falta de entendimiento, que ha llevado a las relaciones entre España y Marruecos a su peor momento, desde la Independencia de Marruecos en 1956. El propio Monarca Mohamed VI, parece mostrarse cansado de ese constante desgaste que provocan las relaciones políticas y diplomáticas, cuando es Él, el que decide todo. Sin embargo, poco puede decirse, más allá de algunas confidencias y aproximaciones en torno a lo que sucede con la Casa Real de Marruecos, que es en definitiva es casi el Estado.

Dicen que a Mohamed VI le preocupa mucho la imagen de su país. Si esto es así, debe empezar a buscar un responsable de lo sucedido en Ceuta hace un mes, y que ha colocado la imagen de internacional de Marruecos , en uno de los niveles más bajos posibles.

El cierre de la frontera con Melilla, decidido por el gobierno marroquí el pasado 15 de marzo, se asemejó más al cierre de la Verja de Gibraltar llevado a cabo por Franco en 1969, o al levantamiento del Muro de Berlín por la administración soviética, en 1961, que a las relaciones existentes entre dos países limítrofes y con relaciones diplomáticas, dentro del mundo moderno.

La sensación es que la política marroquí está anclada en la época de la Guerra Fría, mas que en la de la voluntad de diálogo y entendimiento con España. También podrían existir actores e intereses que podrían estar empujando a la Monarquía, hacia la falta de relaciones entre ambos países, que «no están condenados a entenderse», frase que repudiamos. El entendimiento, el diálogo y la buena vecindad, no pueden ser nunca una condena o un castigo. Los perjuicios ocasionados a los nacionales marroquíes, es superior al ocasionado a los sectores españoles.

Nota: Discurso del rey de Marruecos en el “Día del trono” no convence a muchos · Global Voices en Español

La profecía de Bomber Command


Lo primero que hay que decir es que este artículo fue escrito y publicado el lunes 19 de octubre de 2009, tanto en el Melilla Hoy como en El Faro de Melilla. Han pasado pues 12 años. En su momento pretendía ser una voz de alarma sobre lo que estaba ocurriendo con los edificios modernistas de la ciudad y los más singulares de cada barrio, sin alcanzar las categorías modernistas o Art Decó. Eso sí, hacía una proyección de futuro, que lo ha convertido, pasado ese tiempo, en una visión puramente profética y exacta. No se ha alterado nada del texto. Solo se ha corregido la puntuación y alguna concordancia. Todas las fotografías corresponden al año 2011/12. Gracias a Mustafa Hamed, director de Melilla Hoy, por recuperar el archivo del artículo.

Bomber Command y la destrucción de ciudades

Enrique Delgado (19/10/2009)

En 1942 la Royal Air Force (RAF) creó el grupo de bombarderos conocido como Bomber Command. Una impresionante fuerza destructiva que comandaba el Almirante Harris. Su idea principal era muy sencilla y consistía en la destrucción sistemática de las ciudades más representativas de Alemania. En cada una de ellas se escogía su centro histórico y según sus características, se le aplicaba un tratamiento especial. Cada casco histórico recibía una determinada combinación de bombas revienta edificios, de bombas explosivas, incendiarias, de fósforo y retardadas.

El criterio para la selección de bombas era estrictamente científico. Si en el casco histórico de la ciudad en cuestión predominaba la piedra, entonces se cargaban los aviones con bombas explosivas, las retardadas  y las revienta edificios. Si predominaba la madera se escogían las incendiarias y las de fósforo.

El porqué se hacía esto era una cuestión aun más simple. Se consideraba, se considera, que lo que vincula a las personas con su ciudad son los lugares, los sitios en donde distintas generaciones de una misma familia tienen recuerdos similares.

Si uno disfruta en el Parque Hernández, o disfrutaba en la antigua Plaza de Armas, es porque probablemente existen fotografías, recuerdos, vivencias, anécdotas de tus padres, de tus abuelos, en esos mismos lugares y con apenas modificaciones. Ése es el vínculo con una ciudad. Entonces sabíamos que el suelo de la Plaza de Armas era el mismo que pisaron los conquistadores españoles, y los árabes antes que ellos, y los romanos o los cartagineses antes que todos. Hoy ya no es nada. Y ahora lamento no haberme hecho mil fotos en ella.

El último fin de Bomber Command era romper el vínculo inmaterial de un individuo con las piedras que le rodeaban. Ya no se podía decir aquí tomaba el café Goethe  porque la cafetería había ardido hasta los cimientos y  así con todo.

Pero los alemanes, cuando se dieron cuenta de qué se pretendía con esa campaña (porque en una guerra como aquella un millón de víctimas más no importaba nada), se dedicaron a fotografiar palmo a palmo las ciudades y así pudieron reproducirlas hasta en sus más mínimos detalles, acabada la guerra. Aun hoy, quien va a las ciudades alemanas de turista, difícilmente puede imaginarse que esa ciudad que pisa fue arrasada y explanada hasta los mismísimos cimientos y en ocasiones, hasta más abajo.

Y todo esto viene a cuento con lo que está sucediendo en Melilla, en donde la ciudad está siendo desfigurada día a día. Ya no hay casi ningún lugar que sea el mismo, ya nada es lo que era. Hay barrios, como el del Real en donde cae un edificio o dos por semana. Otro como el Tesorillo o el Monte de La Libertad son ya difícilmente reconocibles y si hablamos de Melilla La Vieja o Pueblo y a la que ya nadie denomina de esas maneras, entonces la  alteración camina a velocidades vertiginosas.

Al emblemático barrio del Mantelete le desposeyeron hasta de su nombre, el único que hacía que en la guía Espasa hubiese una entrada referida a Melilla a través de ese nombre. La calle Duque de Almodóvar tomó ese nombre en sustitución de la anterior denominación de Mantelete para dar más peso específico al Cuartel de La Guardia Civil que ahora tampoco está allí. Así nos quedamos sin una denominación emblemática.

¿Qué le explicaremos a un estudiante cuando lea la novela «Metropol«, cuando lea en otra parte la denominación Cambrinus, cuando se intente buscar dónde estaba la cafetería California o vaya en busca del emblemático edificio de la Casa Paraíso?

Por el camino que vamos, los melillenses vamos a tener que empezar a hacer lo que los alemanes y a fotografiar nuestras calles, nuestro barrio palmo a palmo, de hecho yo empecé a hacerlo en mi barrio, el del Real y es asombrosa la cantidad de edificios representativos que han desaparecido en apenas unos meses.

Ningún gobierno es inocente en estas cosas que ocurren, porque son ellos los que autorizan los derribos, los cambios de uso y licencia de los edificios (que permitieron el cierre del California y el Metropol), o los cambios de denominación de una cafetería. Lo digo por la cafetería Cambrinus*, que fue diseñada así y con ese nombre como complemento al Parque Hernández y sin embargo Ulises jamás piso Melilla en busca de su Ithaca natal.

Porque la síntesis de esa lógica perversa de Bomber Command era que, una vez desaparecido ese vinculo afectivo del ciudadano con su ciudad, éste dejaba de sentirla como algo propio y se desinteresaba de ella. Una vez conseguido esto, ya la gente no opondría resistencia a nada y cualquiera podría hacer cualquier cosa con los habitantes de una ciudad, porque ya no la defenderían, ni sentirían como suya.

Y todo esto viene a cuento de que después de las espléndidas reformas del Teatro Monumental y el del Cine Nacional, arrasados hasta los cimientos, ahora le toca el turno al Parque Hernández, del que ya han advertido que quedará «irreconocible»

¡Empiecen a hacer las fotos del Parque ahora!

Nota: la cafetería Cambrinus recibió el nombre de Ithaca durante un tiempo efímero

Humazos fronterizos


Las fronteras entre España y Marruecos llevan inactivas año y medio, y no hay visos de que vuelvan a tener actividad alguna. La preocupación se palpa en ambos lados, sobre todo por los que tienen sus familias en el otro lado. Los trabajadores transfronterizos han desaparecidos. Cientos de expedientes de renovación están caducado sin posibilidad de realizar los trámites necesarios. Todavía hay muchos nacionales marroquíes atrapados en Melilla y desconocemos cual es la situación en el lado marroquí.

En una frontera no puede existir zonas opacas. La semana pasada ardía el cañizo silvestre crecido en la zona de Beni-Enzar, en la otra ladera del arroyo mezquita, que sirve de frontera natural entre ambos países, aunque este curso es artificial y fruto de un desvío hecho con posterioridad a 1920. Hoy el humazo se dejaba sentir en el antiguo paso peatonal de Mariguari. El humo solo es humo, pero no deja de alarmar, porque el fuego es incontrolable y la quema del cañizo hay que hacerla con mucho tiento, ya se una quema fortuita o controlada.

Hay obras y actuaciones en ambos lados de la frontera. Todo está cada vez más despejado y la visibilidad es muy grande. Así pue, en una frontera nada ocurre de manera fortuita, ya sea un grupo pequeño, como el de ayer en el espigón del dique Sur, o en «la gran evasión a Ceuta» de hace un mes.

Pensado con el tiempo y la distancia, o sea, con perspectiva, el cierre total de la frontera con Melilla en marzo del año pasado, recuerda más al cierre ordenando por Franco de la verja de Gibraltar, que a otra cosa. El gobierno de un «país amigo» con el que se tienen relaciones diplomáticas, no cierra sus fronteras de un solo golpe, de modo permanente, y sin permitir corredores humanitarios, para que los atrapados de uno y otro lado pudiesen reintegrarse a sus respectivas zonas.

De momento todo lo que tenemos es esto, humo.

Epílogo del Modernismo en Melilla


Principio y fin de «la manzana de oro» del Real

La penúltima vecina del edificio de planta baja de la calle Cataluña, la gran manzana del modernismo obrero del barrio del Real, se fue de allí en octubre de 2011. Ya existía este blog para dar testimonio de ello, igual que todavía existe para contar la marcha del último vecino, el que vivía en el número 3 de la calle de Pontevedra. Con él, una década después, se puede dar por finiquitado este conjunto de pequeñas viviendas, agrupadas en un parcela única de 1205 m2, con lindes en las calles Mar Chica e Infanta Cristina.

Con las nuevas técnicas de edificación y la edificabilidad permitida en el Real, la superficie habitable se multiplicará por 5, con sus bajos comerciales, garajes y/9 aparcamientos. Quizá se saquen moldes de las 7 caras, que se han mantenido vigilantes durante 100 años, o quizá no. Pero da igual. El barrio del Real ha perdido casi todo lo que le dio su carácter y especificidad urbana, salvo unos pocos restos, que podrán conservarse o no.

Una década después de la creación del Alminar (la defensa del trazo modernista en los barrios de Melilla fue uno de nuestros hilos constructores) damos por perdida esta batalla. Hemos visto caer demasiados edificios durante estos 10 años. El barrio del Tesorillo es ya un almacén de zapatería, y el barrio del Real ya no se distingue, en la faceta arquitectónica, de su localidad vecina de Beni-Enzar. Seguiremos dando cuenta y testimonio. Fotografiaremos lo que podamos o lo que de tiempo, pero nada más. Nuestra categoría específica, la de «Modern-ruinismo», seguirá activa, acumulando datos, hechos y fechas.

Las 7 caras dejaran pronto de vigilarnos, se construirá un bloque gigantesco que aumentará la densidad de población del barrio, sin que se cree ninguna nueva zona de servicios para el barrio, ni aparcamientos, ni nada colectivo. Algunos seguirán viviendo en la ilusión del Real peatonalizado. Ahí mismo, delante de nuestras narices, en la calle Valencia, tiraron un edificio con la firma de Enrique Nieto, y nadie movió un solo dedo. Sin embargo todo está aquí escrito, para dar testimonio de lo sucedido, o de lo perpetrado, que tanto da. Una década de advertencias, y muy pocos, o casi ningún resultado.

Cada mes, cada semana, pasábamos por la esquina del vecino resistente, temiendo que algún día lo veríamos tabicado, como hoy mismo. Punto y final. El modernismo en Melilla ya solo es una marca. En los barrios desaparecerá todo, pero ya advertimos de que: «nada de lo que se construya, durará tanto como lo derribado». Y se volverá a empezar, allá por el año 2100, que también llegará.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/08/la-desaparicion-del-viejo-real/

¿Cuándo desapareció la higuera centenaria?


El Alminar tiene ya 10 años. Tiene ritos y temas recurrentes, a los que acudimos año tras año. Uno de ello es el de la higueras, árbol bíblico y mediterráneo. El renacer de las higueras con el inicio del calor en mayo, es un festival para los sentidos. Pocas cosas hay tan reconocibles como el olor de una higuera.

Las hemos seguido desde el mismo centro de la ciudad hasta su confín, y algunas fueron taladas, con toda la intención, porque estaban situados dentro de viviendas y edificios antiguos con patios interiores, que fueron derribados para construir otros nuevos, o no. La más emblemática, la que fue designada como símbolo del Alminar, estaba en el Puente de las Minas del Rif, que no de los alemanes. Al rehabilitar el puente durante más de un año, se la llevaron por delante. en realidad era una pequeña rama, pero muy frondosa y potente.

La higuera solo necesita agua cerca, porque es un árbol de barrancos y de laderas. Hay higueras en la fuente de Trara y en otros lugares y parajes de la ciudad. No suele haberlas en los parques, porque sus frutos atraen muchos pájaros. La del puente del ferrocarril desapareció, pero ha crecido otra en pilote opuesto, en donde está el desagüe del lavadero de coches. La vimos florecer en días pasados y nos embriagamos con su olor. Aunque nadie debe dormir a la sombra de una higuera, aconseja el refrán. Tampoco deben talarse.

La higuera más grande y antigua de Melilla

La encontramos en el año 2012, en el segundo año del blog y desde esa fecha, la fotografiamos muchas veces, y encontraremos las fotografías. Afortunadamente le dedicamos una entrada o un artículo completo, que merecía tanto por su tamaño como por su antigüedad. En donde hay una higuera, se necesitan muchos cuidados, pues es un árbol que produce muchos residuos, y si se descuida el entorno, pueden aparecer roedores. Lo que no esperábamos, tantos años después, es que hay sido talada por completo. No queda nada en donde estaba situada, al pie de la calle del río Nervión, frente a la incineradora. Es mejor talar que cuidar. No podemos datar esta fechoría, aunque podríamos hacer algún pronóstico.

Llevamos un tiempo agitado y necesitábamos un descanso.

Nota: Una higuera centenaria en Melilla | El Alminar de Melilla

Huertas, fronteras y defensa nacional


Servidumbre de paso y las puertas al campo

La Ley 8/1975 sobre Zonas de Interés para la Defensa Nacional, y todos sus desarrollos posteriores hasta 1989, dicen: En las zonas próximas de seguridad no podrán realizarse, sin autorización del Ministro correspondiente, obras, trabajos, instalaciones y actividades de clase alguna. No obstante, será facultad de las autoridades regionales autorizar los aprovechamientos agrícolas o forestales, así como las excavaciones o movimientos de tierras y construcción de cercas o setos, casetas o barracones de carácter temporal e instalaciones de líneas telegráficas, telefónicas y de transporte de energía eléctrica, siempre que inequívocamente no obstaculicen las finalidades militares de la propia zona.

Las obras de mera conservación de las edificaciones o instalaciones ya existentes o previamente autorizadas no requerirán autorización. Cuando las autorizaciones que prevén este artículo y el doce sean solicitadas para obras o servicios públicos, se aplicará lo dispuesto en el último párrafo del artículo sexto de esta Ley.

Todo esto está en vigor. En Melilla existe una gran cantidad de territorio en la que no puede construirse, ni edificarse nada, salvo con las autorización del Ministerio de Defensa, que es lo mismo que decir el Estado. Sin embargo, muchas de esas fincas o terrenos están en manos de particulares, aunque todas están calificadas como terrenos rústicos y de uso agrario. No pueden sufrir ningún tipo de alteración o cambio de uso.

Tras el confinamiento, muchos melillenses salieron a pasear por «el sendero verde» que recorre la denominada como «pista de carros». Hay huertas que pueden ser atravesadas por sendas y caminos tradicionales, que en nada alteran la vida ni las propiedades de la zona. Es el poco campo que le queda a Melilla, y que no puede tener otro uso, ni puede especularse con él. Es una zona interesante la de las Huertas del Real, desde una visión histórica, botánica y geológica.

Quien quiera tener cierto contacto con la naturaleza, aprender botánica y zoología, e incluso algo de geología, podía adentrarse en esos terrenos. Lo escribimos en «pasado» porque de repente está apareciendo señales autógrafas de «prohibido el paso», «propiedad privada», o directamente se cierran las servidumbres de paso con montículos de arena o con troncos secos de árboles. ¿Qué ocurre en esas zonas? No lo sabemos, tampoco nos importa, pero al Estado sí. En las últimas ocasiones y paseos ya se producían ciertas aproximaciones intimidatorias.

Proliferan los almacenamientos de áridos y los desmontes. Se cierra el acceso a barrancos y a los cauces de los arroyos, e incluso a la parte posterior del fuerte de La Purísima o de la Guerra de Margallo, sin respetar las servidumbres de paso. El Estado debe hacer valer sus derechos frente a estas actuaciones y estudiarlas de modo pormenorizado. Hay tres zonas, la de las Huertas del Real, la del Fuerte de la Purísima, y la de la parte baja del Aeropuerto y el cauce y el barranco de Alfonso XIII, en donde proliferan los anuncios de prohibición paso, sin que se entienda muy bien el porqué.

Desconocíamos todos esos entresijos de la Ley 8/1975 y su desarrollo en el RD 374/1989. Escribimos ayer que nos lo contaron hace unos 10 años, pero con un alcance y sentido más limitado. Lo guardamos como algo pendiente y que algún día cobraría su importancia. Al menos 1/4 del territorio melillense está en situación de no edificabilidad. Hay fincas que superan los 26.000 y 30.000 m2 . Alguna de ellas está registrada en 1792.

Construcción total y ciudad vaciada


Crecimiento en altura

El centro de la ciudad está vacío, sin modelo económico claro y apostando solo por la hostelería y los comercios. Sin embargo ya se aprecian acciones contradictorias. Se quiere fomentar los edificios residenciales, pero se anula la posibilidad de una «línea verde de aparcamiento para residentes», o «azul para compras y carga y descarga». Se optó por un modelo mixto para las calles, con una pequeña zona peatonal, pero ahora la indecisión es total. Todo subsiste gracias a las franquicias que todavía permanecen en el centro urbano.

Se acaba de rehabilitar un edificio para apartamentos y viviendas, dos más están casi en finalización de obras y dos más se están vaciando para crear 40 viviendas nuevas, que sumadas a las ya acabadas, ofrecerán un total de 100. A esto hay que añadir la rehabilitación de otro edificio que servirá como hotel. En el centro no se puede excavar para construir garajes, y se pretende que ni siquiera se pueda acceder hasta la puerta de las nuevas casas, ni a los vehículos de transporte hasta las tiendas. En cualquier lugar se permite el estacionamiento de residentes. Sin embargo el gran imán del aparcamiento de «Magna Melilla», la inversión brutal, es el polo al que se dirigen todas estas acciones de «expulsión de los coches».

Todo esto sin mencionar los vehículos de emergencias, ni el transporte público, ya sean taxis o autobuses colectivos. Está claro que los hechos constructivos no coinciden con las acciones en calles peatonalizadas. Hay muchos edificios vacíos sin rehabilitar, muchos casi vacíos ya rehabilitados, porque la ocupación o no de los nuevos edificios es algo que queda en segundo término. Se está optando por un modelo especulativo, a muy corto plazo y no se está creando un centro urbano de servicios. En todas las zonas céntricas de capitales españolas, se instalan pivotes electrónicos, que permiten el paso de taxis, vehículos públicos y de transporte. En Melilla se ha optado por el macetón y el obstáculo pétreo que habrá que derribar de cualquier manera, el día que una ambulancia o un coche de bomberos, quiera acceder a las viviendas céntricas. Lo que ocurre es que esto no va a suceder, porque el centro de la ciudad difícilmente recuperará su población anterior, si no existen otros atractivos para vivir en él, como la carencia de servicios básicos. No solo de bares vive el humano.

Las terrazas de la hostelería se expansionan hasta límites máximos, y ya hay que surf callejero para atravesar algunas zonas. El problema del vaciado del centro es por «la codicia de los alquileres». Se compran y venden edificios completos, vez tras vez, y algunos verán incrementada su altura, de una a tres plantas y de dos a tres. El conjunto inmobiliario está en muy pocas manos, aunque algunos nuevos propietarios se están introduciendo desde hace un tiempo. Los alquileres para los negocios hacen casi imposible la instalación de nuevos pequeños comerciantes. Lo que se cierra no suele volver a abrirse. El cierre de las sucursales bancarias, contribuirá a aumentar la desolación.

Compra y venta de bienes inmuebles y suelo en Melilla

La compra y venta de bienes inmuebles en Melilla y Ceuta, está regulada por el RD 374/1989 de 31 de marzo, que corregía y ampliaba la Ley 8/1975, de 12 de Marzo, de Zonas e Instalaciones de Interés para la Defensa Nacional. En la práctica se traduce en que la Delegación de Gobierno autoriza cualquier compra de viviendas en la ciudad y que Defensa tiene la última palabra sobre el suelo estratégico para la defensa del territorio. También busca «vigilar» movimientos especulativos sobre edificios, viviendas y suelo liberado, que pudieran condicionar o limitar la libertad de maniobra del Estado, sobre la totalidad del área urbana y exterior de Melilla.

Hace ya años que una persona desde el interior del Estado, nos advirtió sobre este problema, aunque con un alcance más limitado, del que parece tener ahora. No se trata de impedir la modernización y rehabilitación de la ciudad, sino de evitar una alta especulación sobre los edificios y terrenos de Melilla. Hay muchos edificios por derribar y/o rehabilitar. Algunos son rehabilitados por el propietario, otros registran algún movimiento intermedio, y el que acaba rehabilitando no es el que compró el inmueble. Sigue faltando un modelo para el centro.