Frente al temporal


       El viento sopla donde quiere y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene y a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu. Hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto.  Juan 3, 7-9

      

Volveremos siempre a Trápana


                    Melilla es una ciudad cíclica. Todo lo que pasa y nos escandaliza ha pasado ya anteriormente. Hace un año hubo ola de calor, rotura de tuberías de aguas fecales sobre nuestra maltratada playa urbana, y la gente buscándose la vida para bañarse en los mismos sitios en donde tradicionalmente se ha hecho. Cala de Trápana, ensenada de Los Galápagos, Aguadú, playa de La Alcazaba. Es una paradoja o quizá no, pero en donde no actúa la mano del hombre, ni la del gobierno local, la situación es paradisiaca. El 18 de julio de 2011, en las entradas del Alminar perdido, hice un comentario sobre gente bañándose en esa evocadora playa, tan vinculada a la historia de Melilla.

          Hoy con playa azul cerrada hasta nueva orden de La Autoridad, los melillenses volvían a recorrer senderos olvidados para acceder a esta playa, que ofrece siempre imágenes idílicas, de absoluta reconciliación con la naturaleza, esa que afortunadamente está al margen de la acción de nuestro gobierno y de su promoción turística.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/07/18/la-cala-de-trapana/

La cala de Trápana


             

                El baño en la cala de Trápana

   Nadie sabe porqué no hay un acceso público a la cala de Trápana, situada debajo de las murallas de Melilla. El único acceso posible es por las Cuevas del Conventico, pero los vigilantes y guías advierten que no está permitido bajar sólo para bañarse, es más, informan de que no está permitido el baño.

     Sólo hay otra manera de bajar a ella a pie y es por la Peña Flamenca o por un acceso desde la propia Iglesia de La Concepción. Hay un modo más de llegar hasta allí y es en alguna embarcación, lo que no parece el caso pues no había ninguna en las inmediaciones.

           Con poniente esa cala es paradisiaca. Hace años, cuando los accesos en Melilla La Vieja eran públicos y no como ahora, se bañaba infinidad de gente allí. Ahora parece una cala semi privada, destinada sólo a elegidos, a gentes que tengan algun tipo de llave maestra. Cuando hice las fotos no esperaba ver allí a nadie, pues el lugar no es accesible y las Cuevas estaban cerradas. ¿Cómo llegaron allí estas muchachas?, ¿Porqué no se habilita esa zona como zona de baños, aunque sólo sea en el mismo horario que las visitas a las Cuevas del Conventico?.

       PD: Hay un sendero por el peñón de roca que parte desde la ensenada de Los Galápagos y lo rodea por debajo del baluarte de La Concepción.