Congregación de La Victoria de Melilla


             El Obispado veta la presencia de Carlos Castañeda

    Muy pocas personas saldrían indemnes de una conspiración en los pasillos de la Santa Madre Iglesia, que tienen fama de ser los más complicados y peligrosos del mundo. En el momento de las votaciones actúa el Espíritu Santo, pero hasta llegar a ese instante, hay que despejar el camino a «la voluntad de Dios». En una carta remitida a los congregantes y dada a conocer en algunos medios de comunicación, el candidato a Hermano Mayor de La Victoria, Guillermo Carmona Góngora, comunicaba su intención de contar con Carlos Castañeda, reconocidísimo hombre de Fe de Melilla, en su Junta de Gobierno.

       La reacción del Obispado de Málaga, dada a conocer por el Hermano Mayor en funciones Francisco Verdugo, no ha podido ser más clara: » En caso de aparecer el nombre de Castañeda, tanto antes como después, la candidatura será invalidada». Además, como los vetos de la Iglesia se extienden a través de los tiempos y alcanzan a toda La Eternidad, caso de que esta candidatura resultara ganadora y se incluyese a Carlos Castañeda en la ulterior Junta de Gobierno, da igual en qué condición, La Congregación sería intervenida por El Obispado y la victoria electoral, pasaría a la siguiente lista en litigio, la de Mª Piedad Castellano.

         La Santa Madre Iglesia siempre actúa con firmeza, pero no siempre suele mostrarse tan clara como en esta ocasión. Si el antiguo Hermano Mayor de La Victoria y de La Divina Pastora, pregonero de la Semana Santa en años anteriores, historiador religioso, aparece en vinculado a la candidatura, «la ira de La Iglesia» se abatiría sobre ella.

        Gracias a este pequeño dato, ahora sabemos mucho. Mi visión sobre estas elecciones en La Congregación de La Patrona de Melilla, ha cambiado por completo.

    

El folleto de La Congregación de La Victoria


         Cuando dispongo de tiempo, que no es casi nunca, paso una vez o dos veces al mes por la Iglesia de La Concepción, templo histórico de Melilla y que aloja en su seno a la imagen de la Patrona de Melilla. Los cuatro primeros siglos de historia de Melilla, se concentran en sus muros. Lo que se ve es una pequeña parte de lo que atesora. Hay cientos de imágenes y de exornos votivos. Aparte está el recuerdo personal de haber bautizado allí a mi hija, en un acto familiar que realizamos con toda la intencionalidad posible.

           En días pasados, Imparcial expresaba su queja porque un folleto editado por La Consejería de Turismo, en colaboración con La Congregación de La Victoria, expone una sucinta historia de la imagen de La Patrona Coronada de Melilla, sin que por lado alguno se haga ver, que el texto es suyo. Éste es un gran mal de Melilla, pues nadie cita los trabajos anteriores, y a menudo, se presentan como novedosos, textos e investigaciones que ya fueron escritos por otros mucho tiempo antes.

            No hay nada malo en citar, ni en pedir prestado un texto y luego atribuir claramente su procedencia o autoría. Lo que no puede ser, y creo que es lo que denunció en días pasados Imparcial, es que le pidan un texto, sabiendo todo el mundo en Melilla, que es quien mejor conoce la historia religiosa de la ciudad,  y el que más ha escrito sobre ella, y luego ni siquiera se le mencione en los agradecimientos, o en las colaboraciones. De todos los demás, figuran las fotografías y los textos.

        Dejo aquí constancia de este hecho, porque El Alminar también se hace eco de las denuncias y sugerencias de sus colaboradores y comentaristas. Este es un lugar de todos y para todos.