La conmemoración del 19 de marzo


Historias del Asedio y del Sáhara

Justo cuando se conmemora el 247 aniversario del final del levantamiento del asedio a Melilla por el Emperador de Marruecos, se conoce el giro o cambio en la posición española con respecto al Sáhara Occidental, condición exigida por el vecino Alauí para reiniciar las relaciones políticas y económicas con España.

Las ciudades españolas del norte de África estaban separadas de su entorno por el cierre completo de la frontera decretado por el gobierno marroquí en marzo de 2020, que no permitió siquiera el retorno de sus nacionales atrapados en Melilla. Ceuta y Melilla estaban incluso excluidas de intercambio económico aduanero, y del tráfico portuario de mercancías y personas. La suspensión del Tratado Comercial vigente con Melilla fue llevada a cabo en 2018 por el gobierno islamista marroquí, dos años antes de la pandemia y tres antes de la estancia hospitalaria en España del líder del Frente Polisario Brahim Ghali. Esto quiere decir que Marruecos había decidido tensar la cuerda diplomática con España mucho antes de cualquier otra razón.

Las relaciones Hispano-Marroquíes son muy extensas y muy dilatadas en el tiempo, por lo que no puede ser definidas o calificadas en un solo párrafo. Existe un libro de los arabistas Bernabé López García y Miguel Hernando de Larramendi* que describen, junto a otros el contexto histórico y político de esas relaciones. El sueño imperialista es un delirio político presente en nuestros días, Vladimir Putin, y al que no es ajeno Marruecos. La invasión o anexión del Sáhara Español en 1975 por parte de Hassan II, pretendía revivir el pasado almorávide, que no olvidemos, llega hasta la misma ribera del Tajo. Hay que recordar que el Sáhara fue dividido en dos mitades, la norte con capital en El Aaiún bajo administración marroquí, y la sur bajo administración de Mauritania. La anexión del Sáhara por parte de Marruecos fue muy cruenta y desplazó a la población saharaui de sus zonas históricas de residencia, algo parecido a lo que estamos viendo en Ucrania y el sueño imperialista ruso. En 1979 Mauritania se retiró de su zona de administración y Marruecos ocupó todo el territorio.

El mayor constructor de muros del mundo no es ni Israel, ni Estados Unidos, ni España: es Marruecos y su célebre Muro del Sáhara que se extiende a lo largo de 2720 kilómetros. El plan autonómico para el Sáhara no es más que un sucedáneo legal, para evadir todas las resoluciones dictadas por la ONU y que Marruecos no cumple desde 1989. El gran problema es la población saharaui desplazada tras décadas de guerra y que sigue abandonada en los campos de refugiados de Argelia, y su modo de reintegrarla a sus ciudades, con plenos derechos, respetando su identidad cultural.

Ceuta y Melilla: fraternidad y realidades históricas consolidadas

La fraternidad es otra cosa. Aceptar el plan Marroquí sin contrapartidas, no resolverán los problemas de fondo, y es que ambas ciudades no han pertenecido al territorio administrativo marroquí. Ambas ciudades quedaron excluidas de la organización del Protectorado Español, y también del Acuerdo y Declaración de Independencia de Marruecos en 1956. Juan I de Portugal conquistó Ceuta en 1415, y los Reyes Católicos Melilla en 1497. Son realidades históricas españolas consolidadas. Es fundamental que en los nuevos acuerdos y relaciones que ahora se proponen, ambas ciudades queden incluidas en ellos, y se pueden tratar las cuestiones específicas que surgen y se crean en la relación de las ambas ciudades fronteras con su entorno. Lo anterior, que era el limbo diplomático y el caos fronterizo, no puede regresar.

La conmemoración del fin del Sitio de 1775

Solo las integrantes socialistas del Gobierno de Melilla estaban presentes: Gloria Rojas, Elena Fernández y Francisca Maeso. La ausencia de la Vicepresidenta 1ª de la Asamblea de Melilla Dunia Almansouri se deja notar. El resto del Gobierno de «coalición», siempre tiene algo distinto que hacer. Hoy la contraprogramación consistía en las jornadas de Mujeres Tecnólogas, de la Consejería de Distritos. En algún otro lugar de la ciudad otros talan árboles.

La conmemoración solo ha durado 5 minutos, y algunos de los asistentes decían que había sido más corta que nunca, y otros con más conmemoraciones a sus espaldas, decían que siempre había sido así. Este gobierno no pude celebrar la de 2020 por el inicio de la pandemia, y la de 2021 ya no contó con la misa en la iglesia Patronal de La Concepción. No había recuerdo posible con el que comparar.

En el Alminar nos consta que algunos de los componentes cepemistas del gobierno coaligado no tendrían inconveniente en asistir a este mínimo recuerdo del Sitio, o a los actos centrales del 17 de septiembre, salvo la ofrenda a Pedro de Estopiñán. Sin embargo, en donde se deciden las asistencias o inasistencias, no es dentro de esta parte del equipo de gobierno. Nunca se han discutido públicamente estas cosas. Las efemérides históricas son las que son y hoy en día, ya hay perspectivas para enfocar cualquiera de ellas desde ángulos comunes y nada beligerantes. Ya no son celebraciones contra nadie, si es que algún día lo fueron. Insistimos que si se quieren otros actos, otros contenidos y otras fechas, deben proponerse y debatirse frente a la ciudadanía y con fundamentación. Se está forjando una división de la ciudanía y sociedad melillense.

Lo soledad de las tres integrantes socialistas del Gobierno de la Ciudad, frente a la oposición unida en bloque, ofrecía una imagen parecida a la de la puerta de StarGate. Se atraviesa una puerta y se está en otra dimensión.

Nota:* Historia y Memoria de las Relaciones Hispano-Marroquíes. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2007. Bernabé López García y Miguel Hernando de Larramendi.

Argumentos contra un monumento


La distancia entre monumento y patrimonio es la misma que entre costumbre y tradición. Las costumbres varían y las tradiciones se mantienen. Los mismo ocurre con los monumentos. Cada época tiene su monumentalidad, pero hay monumentos que se convierten en patrimonio común y otros no. Algo así ocurrió con la monumentalidad nazi en Alemania o la estalinista en Rusia. No es lo mismo volar con dinamita los Budas de Bamiyán, que quitarse de encima un monumento de Franco. Lo citamos porque alguien habló de «talibanismo cultural» en días pasados. Imaginamos que hoy no se atrevería a hacer tan disparatada y errabunda comparación.

Si tenemos que explicar que no es lo mismo darle un martillazo al David de Miguel Ángel, o acuchillar La Gioconda, que derruir un feo y ofensivo monumento franquista, inaugurado el 20 de julio de 1941, es que hemos descendido al barro y al sedimento del debate cultural y político. Defender el monumento al Alzamiento Nacional, solo es posible desde el franquismo puro, o sus cepas mas camufladas, la residual y la nostálgica.

El monumento y su historia

Francisco Franco dictador, nunca reconoció el 17 de julio como fecha del Alzamiento o sublevación militar. Es más, la maniobra impulsiva de «los adelantados y fanáticos militares melillenses» ebrios de vino del Casino Militar, a punto estuvo de dar al traste con el «golpe de Estado». La fecha real es la del 18 de julio, cuando él mismo se puso al frente del Ejército de Marruecos, acantonado en Llano Amarillo. Por eso impidió la inauguración del monumento en Melilla, tanto el día 17, como era la pretensión, o el 18, fecha oficial de la sublevación contra la República. Lo inauguraron el día 20 y porque ya no había más remedio.

En realidad, tampoco sabe nadie como se llama el monumento, que no es ni de héroes de España, ni al Alzamiento, ni a nada por el estilo. El periódico de la época solo lo denomina como «monumento de Melilla a su ejército». Es un monumento ideado y creado por Falange, pero por esa época, Franco dictador ya la tenía atada en corto, por lo que tampoco se les permitió demasiado protagonismo. La celebraciones oficiales se realizaron el día 18, y Álvarez Claro inauguró su monumento el día 20, con la presencia de García Valiño, y la total ausencia de cualquier ministro del gobierno de Franco, que ni siquiera mandó «un saluda» a los melillenses. Y este es otro dato que merece resaltarse, Franco solo autorizó en 1961, la concesión del título de Adelantada a la ciudad de Melilla.

El conjunto escultórico es de Vicente Maeso, lo único que merece conservarse, pero no en ese lugar. La dirección de obras correspondió a Enrique Nieto como arquitecto municipal, pero sin que pueda considerarse un proyecto o diseño suyo. La estética es claramente fascista y representa más el ideario de Falange, que la arquitectura o la ornamentación de Enrique Nieto, bastante alejada de ese feo mamotreto.

Ese mismo año y mes de julio, se creó la Medalla de Oro de Melilla, que por supuesto, le fue concedida a Francisco Franco dictador, generalísimo de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire

El COCISSFRA y la Consejera de Cultura Elena Fernández

En 1999 se creó el Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas, que llevó a cabo una intensa actividad hasta el 2001. Cientos de noticias, acciones, comunicados y argumentarios llenaron las páginas de la prensa en ese tiempo. Sin embargo, nada de eso es accesible porque entonces no existía internet. Tenemos los archivos, pero no son visibles. El 13 de febrero de 2001 escribíamos esto: «La historia la constituyen hechos y los hechos no pueden cambiarse, por tanto, no se trata de cambiar la historia , sino la manera en que se recuerda. Por ello, resulta muy significativo el estallido de cólera del presidente Imbroda, tras ser pintado el monumento a La Victoria, sito en la plaza Héroes de España, y que constituye la piedra angular del recuerdo franquista en Melilla. Este monumento tiene un valor ideológico muy superior a las placas de Comandancia (2001), o a la estatua de Franco (2021), y por eso resultar muy revelador estudiar sus reacciones ante el ataque simbólico (con pintura malva), por parte del Grupo de Grafiti Antifranquista (GGAF) a este monumento, verdadero corazón y cofre de las esencias franquistas de nuestra ciudad».

Dos décadas después, la situación se mantiene, y han vuelto a reaccionar con ira, ante la intención de proceder a su demolición, comunicada por la Consejera de Cultura Elena Fernández Treviño, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica (2007). Este es el monumento que consideran importante, el que tienen que defender y por eso han reaccionado de esta manera, haciendo cosas que antes nunca se habían visto. Esto monumento solo se puede defender desde una óptica franquista, el resto son excusas o pintura de camuflaje.

Así pues, consideramos desde el todavía vigente COCISSFRA, que tanto Elena Fernández Treviño, como el Gobierno del que forma parte, son, en sus valientes y decididas acciones, la culminación de una larga lucha de concienciación que se remonta a 23 años atrás, respaldada por una amplia mayoría social, que quiere progreso, democracia, concordia y una monumentalidad moderna y acorde con el futuro de Melilla.

Las tenebrosas fuerzas que se desencadenaron en Melilla, siguen resistiéndose a dejar de cubrir la ciudad con la sombra siniestra que sigue aportando ese monumento. Es un monumento creado para la ofensa, porque conocían muy bien qué había en ese lugar, y qué es lo que pretendían ocultar para siempre. Es más, es un monumento erigido para amedrentar, con un tamaño y forma que sobresalía, y sigue sobresaliendo, sobre cualquier otro edificio del centro modernista. Esto no es Patrimonio, solo monumentalidad franquista.

El día de la vacuna


Ciudad de sanitarios, pandemias y vacunas

Pasados ya 15 meses desde el inicio declarado de la pandemia del Covid-19, llegó la hora de vacunarse, en uno de los centros designados al efecto, en este caso el IES Reina Victoria Eugenia. Fue en la mañana del 4 de mayo, algo fría y de levante, pero así resaltaba más el acogedor ambiente del salón de actos del Instituto de Formación Profesional. Pocas gente en esa primera hora de la mañana, ninguno de los que estaban citados por lista, y apenas una docena de voluntarios, enviados por los respectivos «centros de atención primaria». Los sanitarios llevan 15 meses en primera línea de combate frente a «la peste» que marcará el siglo XXI, sin posibilidad de relevos. En una contienda bélica, las unidades son relevadas de la primera línea cada cierto tiempo, sustituyéndose por unidades de refresco.

Apenas un día después, la Consejera de Cultura Elena Fernández Treviño, hacía pública su intención de convocar un concurso público para erigir un monumento al «personal sanitario de la ciudad». Resulta paradójico, que Melilla, la ciudad de Marte, no haya pensando jamás en realizar un monumento de este tipo, porque en toda guerra, se necesita a los sanitarios. La única calle dedicada en la ciudad a las mujeres sanitarias, la Duquesa de la Victoria, lleva ese nombre por una propuesta de la Asociación Cultural Ateneo, efectuada en el mes de marzo de 1991, ante el ayuntamiento del socialista Gonzalo Hernández.

Desde este modesto, pero vigilante blog, esperamos que esta propuesta salga adelante, porque así se suple una deficiencia monumental que abarca ya un siglo. Hay decenas de calles, de monumentos y de placas conmemorando hazañas bélicas, es más, hay hasta senderismo militar en el cementerio de Melilla, pero en ningún lugar se dice aquí yace una enfermera o un sanitario. Estamos en el año centenario de Annual, hace no mucho lo fue del Barranco del Lobo, pero nadie se ha planteado que es también el mismo centenario de las mujeres sanitarias, representadas por la emblemática figura de Carmen de Angoloti, que en su mayoría acudieron a Melilla de forma voluntaria. Melilla en agradecimiento eterno a su personal sanitario. Ese debería ser el lema, con ocasión de la pandemia, pero representando a todas y a todos.

A lo largo de sus cinco siglos de historia, Melilla no solo ha sido asolada por las guerras, también por las epidemias y por las peste, y en todas esas ocasiones ha contado siempre con sus sanitarios, aunque la medicina de los siglos XV al XVIII fuese muy rudimentaria. Esta es la parte olvidada de nuestra historia, y que algún día debería realizarse, la de la historia sanitaria de la ciudad.

Los datos la pandemia y de las vacunas

En el momento de escribir este artículo, Melilla ha tenido 8826 casos confirmados de Covid, habiendo fallecido 94 personas. La dureza de la pandemia se refleja en que 410 casos de infección por coronavirus alcanzó al personal sanitario. Hasta la fecha presente, se han recibido 26.030 dosis de vacunas, de las que se han administrado 21.973. De estas últimas hay 15.458 personas que han recibido al menos una dosis, y 6.766 con la pauta completa. La diferencia entre ambas podría ser menor, si se hubiesen administrado las segundas dosis de AstraZeneca, paralizadas por el Ministerio de Sanidad.

Hay que decir también que Melilla es una ciudad que recela ante las vacunas, presentando un índice muy bajo en la vacunación de la gripe. En la pandemia que nos afecta, en cada grupo de edad, el índice de vacunación está en el listón del 80%.

Para el monumento al personal sanitario, me gustaría uno inspirado en el realismo, en donde sean reconocibles como tal, doctores/as, enfermeras/os, auxiliares sanitarios, celadores. Todas y todos. que de una experiencia dura y un tiempo triste, se saque algo bello. Existe en Lídice, un bellísimo monumento dedicados a sus niños, en una localidad en donde la nazis llevaron a cabo una de sus primeras grandes atrocidades. Hay otros monumentos muy bellos, inspirados en el realismo socialista, como el erigido a Los salvadores del Mundo en Chernobyl.

Carlota Leret, Medalla de Oro de Melilla


En los brazos del padre

En el año 2010, recorríamos una vez más el cementerio de Melilla con Carlota Leret O´Neill y su hija Laura, esta vez para el rodaje del documental El Caballero del Azul, patrocinado por Euskal Telebista y la Universidad Pública de Navarra y dirigido por Mikel Donazar. Carlota, siempre atenta a todo, en un instante determinado se empezó a interesar por los movimientos de mi hija, que nos acompañaba en el rodaje. En aquel momento tenía 4 años y Carlota se transportó al pasado y se imaginó, quizá, corriendo al lado de su padre en la Mar Chica. Mi hija, ya cansada, pidió que la cogiera en brazos y en ese instante, justo detrás de mí Carlota le decía: Diga que sí hija, en ningún lado estará mejor que en los brazos de su padre.

Porque todo este viaje que nos ha ocupado 20 años, es el de una hija por recuperar la memoria de su padre, sepultada para siempre en una fosa común para militares, en el cementerio de la ciudad de Melilla. Es el lugar en donde Carlota perdió para siempre el abrazo de su padre. Ha realizado un viaje sin tregua a lo largo de todo este tiempo, con una tenacidad, de la que seguro, su padre se sentirá orgulloso.

El libro de Carlota O’Neill, el original, estuvo siempre en los estantes de la trastienda de la Liberia Mateo. Era un mensaje en una botella, que seguía viajando en el océano de la desmemoria forzada que supuso el franquismo. Porque siempre pretendieron que esos nombres no volvieran nunca.

La carta de Caracas

En 1999 empecé a publicar en el extinto Telegrama de Melilla: La historia nunca contada de la sublevación de julio de 1936, bajo la firma registrada de Meketaton News. Fue la única forma de evitar el veto de la Comandancia General de Melilla, que advirtió al entonces director del Telegrama, que si volvía a ver mi nombre en él, retirarían las suscripciones del periódico en los cuarteles, y dejarían de editar un boletín de información militar que editaban mensualmente, a través de su oficina de comunicación.

Las publicaciones se iniciaron en el mes de mayo y el día 27 de junio dediqué un capítulo a lo que se sabía de Carlota O’Neill y de sus hijas, ya residentes en Venezuela. Gracias a la colaboración de su prima Lidia, conseguí la dirección de un club deportivo de Caracas, al que remití una copia de la publicación, acompañado de una carta personal. Mis esperanzas de obtener respuesta eran por entonces nulas. Sin embargo, un día en el buzón había una carta procedente del otro lado del océano:

“En nuestras manos tu hermosa carta y los reportajes que sobre Carlota
O‘Neill y Virgilio Leret has escrito. ¡¡Gracias!! Gracias por tan hermoso recuerdo a esos dos seres que tanto dieron por la República Española, y por la libertad; gracias por recordar a quienes deliberadamente, por razones que desconocemos, silencian en todas las publicaciones que se han escrito sobre la guerra civil.
¿Quién eres tú querido amigo? ¿De qué planeta has venido? ¿Por qué te
interesan estos seres “olvidados y ofendidos”, como los llamaría Dostoyevski?
Gracias a ti, Melilla, un lugar remoto y terrible, al que habíamos
decidido no volver jamás, ha vuelto a existir, y a pesar de que podría ser muy doloroso, alguna de nosotras planea estar allí la próxima primavera, para visitar esos lugares tan amargos y esos amigos tan queridos.
Mariela y Lotti *.

A partir de aquellas publicaciones, nos vimos envueltos en una dinámica de acoso institucional y de familiares, tanto a nivel personal, como del Colectivo para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA), con denuncias judiciales, cuyos procesos y sentencias se extendieron a lo largo de 10 años. No contesté a aquella carta, pero en la vorágine posterior, siempre albergué la satisfacción de que les hubiese llegado, y de que ese escrito reavivase el fuego de una memoria a punto de extinguirse.

En el año 2000, gobernando un cuatripartito, en el que también estaban CPM y PSOE, Carlota Leret llegó a la ciudad por primera vez, y acudiendo ella misma a buscarme a mi trabajo. Veinte años después, gobernando una nueva coalición de partidos, y creado un nuevo interregno de libertad, un gobierno de coalición, cierra de la manera más hermosa y honrosa posible, con la concesión de su Medalla de Oro, uno de los capítulos más negros y dolorosos de la historia de la ciudad. Incluso la coincidencia de la distinción con la otorgada al Personal Sanitario de Melilla, por su dedicación y esfuerzo personal dentro de la pandemia que nos asola, enaltece aún más la distinción.

Elena Fernández Treviño, Consejera de Cultura

Toda causa, por muy noble que sea, no solo necesita de alguien que la defienda, pues son numerosas las amigas y amigos de Carlota, sino también de alguien que la represente y que se atreva a enarbolarla. Este ha sido el caso de la Consejera de Cultura Elena Fernández. En esta ciudad, todavía, hay que ser valiente para hacerse abanderado del testimonio que representa Carlota Leret O´Neill. No es una causa fácil y no lo ha sido, porque aunque hemos tenido hondas satisfacciones, también nos ha reportado mucho sufrimiento. Creíamos que ya lo habíamos dado todo y que no teníamos más posibilidades.

Sin embargo, a veces, el mundo cambia en un solo día y por la voluntad de una persona. Gracias eternas a la Consejera de Cultura y al Gobierno de esta ciudad, por haber puesto este magnífico colofón a esta historia. Gracias el Presidente de Melilla, don Eduardo de Castro, por estas palabras: «No podemos devolver la vida a nadie, pero sí mostrarles el agradecimiento y el recuerdo de esta ciudad».

Notas para un nuevo ceremonial común

Un acto Institucional nuevo, surgido de la suspensión del que desbarató el huracán infernal del pasado 17 de septiembre. Un acto colectivo y laico, que aunó a todos los colectivos que componen la ciudad y que contó con la presencia de todas sus autoridades. Un acto magníficamente conducido por el que debe ser nombrado como «Maestro de ceremonias de Melilla», Antonio Ramírez. El pebetero con el fuego inmortal que conmemoraba a los fallecidos por la pandemia , con la participación de todos los segmentos que forman la Sanidad de Melilla, fue a la vez sencillo y emotivo. Hay espacio para una cultura y ciudad común, pero hay que empezar a trabajar en ella.

Nota: *Mª Ángeles Sánchez, Mujeres en Melilla.

Nuevo rumbo en la cultura melillense


              Si existen modos perdurables de cambiar el mundo, uno de ellos es la Cultura. Elena Fernández Treviño, Consejera del área en Melilla, ha decidido moverse, plantarle cara a la desidia cultural que nos atenazaba desde hace décadas y variar el rumbo y reinventar los espacios, como por ejemplo el de la Plaza de Armas. Ella es una de las revelaciones de este gobierno (la otra es el consejero Rachid Bussian y su verano deportivo), beneficiada por la sentencia ceutí que desorganizó consejerías y gobierno. Las atribuciones de Cultura parecen haberle sentado como un traje a medida. En medio de la desolación tenemos algo. El dicho es claro «y de un mal a veces puede sacarse un bien.

                 Frente al amplio sector inmovilista que promueve el cerrojazo y la autarquía como única opción frente a la pandemia, la Consejera de Cultura ha decidido dinamizar las calles  y noches melillenses con actividades culturales en «modo seguro», que también es posible. La caverna atiza desde todos los frentes, dispone de lanceros, mercenarios, agoreros, veletas y todo un despliegue mediático que cubre todo el espectro de redes sociales, en una plena y llamativa actividad estival. No falta ni siquiera la labor de zapa en las propias filas autonómicas, prestas a filtrar cualquier cotilleo o diversos «dimes y diretes». Pero esto también lo decía Lope de Vega en El perro del Hortelano: Tapices tienen oídos y paredes tienen lengua.

               Música en el auditorium Carjaval, música en las calles, exposiciones en las fachadas del Gobernador y la reinvención de la Plaza de Armas, en sentido opuesto a lo que veníamos viendo en los últimos tiempos. La transformación es completa, de la parte baja y mirando a tierra, a la zona alta y en vista hacia la ensenada, hacia el mar. Hemos pasado de la música a la Luna, a la de la Ensenada. Aforo limitado en la zona del concierto, con controles de temperatura en los accesos a la plaza de, con reparto de mascarillas por si alguien necesitaba alguna. La vida debe volver y seguir su curso. Si luego las circunstancias imponen otra cosa, al menos se habrá intentando.

                 Escribimos esto hace unos días y lo repetimos: La principal preocupación es la salud, pero desde El Alminar pensamos que “el contagio no es irremediable” sino más bien evitable.  Nuestra visión es esperanzada, porque el azar también es una opción con la que contar, si se cumplen todas las recomendaciones necesarias y se es riguroso en su observancia., podremos salir de esta peste sin contagiarnos.

                                     Música en la Ensenada, con Vega

            Vega fue la protagonista de este su primer concierto en solitario en Melilla, ya estuvo anteriormente en un festival de cantautores. Es cordobesa, aunque afincada en Galicia. Participante en la 2ª edición de Operación Triunfo. Ha estado dos veces nominada para los premio Grammy latinos. Todo un lujo en la noche melillense. Vega ( Mercedes Mígel Carpio) se ha hecho un hueco propio en el mundo de la canción y de las cantautoras españolas, con un estilo muy personal e intimista.

                La consejera Elena Fernández está al pie del cañón, no delega las actividades en otros, sino que las dirige en persona. Se arriesga, se atreve y mueve el espacio cultural en un verano funesto. Se encuentra frente a una oportunidad única, de las que raras veces se dan, para dejar una impronta en la cultura melillense, necesitada de renovación, nuevas propuestas y abierta a todas y a todos. Sabe lo que hace y lo que quiere hacer, no improvisa, porque sus ideas vienen con ella desde hace tiempo. En apenas unos días, unirá el pasado con el futuro, en una decisión que nadie se había atrevido a llevar a cabo.

 

 

Zoubida Boughaba cogió su avión



   Zoubida  Boughaba cogió su avión y llego a Melilla, como no podía ser de otro modo, y en una decisión que solo podía tomar ella. Nuestra ciudad está integrada en el marco constitucional español, amparada por el Estado de Derecho y en el que impera la Libertad de Expresión. Miedo pues, ninguno y las amenazas se denuncian. Hizo bien en venir y así no dejó desairada a la Consejera de Cultura Elena Fernández.

               La Fetua del Imán Jomeini contra Salman Rushdie convirtió al autor hindú en un éxito de ventas mundial en 1989, y a su libro de «los versículos satánicos». Fue un acto desproporcionado, como también lo ha sido el comunicado de la Comisión Islámica de Melilla, condenando la presencia en Melilla de la autora rifeña, nacida en la ciudad marroquí de Alhucemas. No se puede intentar impedir actos culturales, a golpes de «declaración de persona non grata».

               Zoubida Boughaba ha llegado a Melilla en su condición de mujer cuenta cuentos rifeña, empeñada en la recuperación y conservación de tradiciones y cuentos populares de su Rif natal. No venía a la ciudad como activista feminista y contraria radical al uso del velo islámico en cualquier mujer. Aquí habría que decir aquello de: «La culpa no era mía, ni de donde estaba ni cómo vestía». Esto vale para todas, incluidas las mujeres que deciden usar velo. Las mujeres iraníes solo pide el «uso voluntario de esa prenda», no su erradicación, ni tampoco el fin de las tradiciones islámicas. El modo de vestir de las mujeres no puede ser objeto de discusión, y si son víctimas, no se las puede convertir en culpables.

         Pero esa no es la cuestión, porque Zoubida no vino a hablar de eso, sino de las tradiciones culturales del Rif, dentro del marco de la conmemoración del Año Nuevo Amazigh o Yennayer 2970, acompañada por la propia consejera, y por los profesores  y escritores Mohamed el Morabet y Mustafa Akalay Nasser. Este era y es el motivo de la reunión cultural en el salón de actos de la antigua Cámara de Comercio y hoy sede de la Consejería de Cultura.

             Sin embargo, el aludido comunicado de la CIM, que solo cabe calificar como despropósito, convirtió el acto cultural en uno solidario, porque la Libertad de Expresión prevalece por encima de cualquier cosa, salvo el de la intromisión en la intimidad de las personas, algo que no era el caso. El pequeño salón se quedó más pequeño aún, ante la masiva presencia de público.

                 Lo que debió ser un acto cultural melillense, ha quedado convertido en un asunto de relieve internacional. Lo que era solo una manifestación cultural se transformó en un acto contra la censura. Hace unos años, a Melilla llegó la profesora española de origen sirio Sirin Adlbi a criticar al movimiento feminista en su conjunto, a arremeter contra eminente feminista y profesora Fatima Mernissi, y nadie se rasgó las vestiduras. Ante actos con los que uno no está de acuerdo, está siempre la opción de no acudir a ellos.