Tambores de guerra política


Muhammad Ibn Abú Amir, Al Mansur, nacido en Torrox, gran Visir de Al Ándalus, el invicto, y al que los Trinitarios conocemos como Almanzor, utilizaba los tambores en las batallas, para provocar confusión y miedo entre sus enemigos, que podían ser todos aquellos que osaran desafiar su poder, tanto dentro del Califato, como entre los Reinos cristianos. Se mostraba igualmente implacable con todos. Sus aceifas asolaron la península durante dos décadas, hasta que unas heridas, o una enfermedad contraída en Calatañazor, le enfrentaron a la única batalla en la que no se vence, en 1002. Hay que tener en cuenta que en el año 1000 no se empleaban términos como musulmanes, islámicos, cristianos o españoles. La metáfora es que todo poder acaba, y que toda gloria encuentra su final. El error de Almanzor fue perder de vista que, aunque muy poderoso y eminente, era el visir, no el califa, y que sus acciones provocaron la unión de todos en su contra, acelerando con sus acciones el fin del califato de Córdoba, que apenas le sobrevivió 30 años. Esta es la primera parte de la parábola.

En febrero de 1939, las tropas de Franco rodeaban a Madrid, sin posibilidad de auxilio, salvo por el Norte. Barcelona había caído y la totalidad de los frentes eran ya estables. El gobierno estaba internamente dividido y no fue capaz de presentar un frente común antes de la caída definitiva, que se produjo en abril. Republicanos y comunistas libraron una cruenta batalla en las calles madrileñas, antes de entregar la capital y el resto de territorios (todavía en manos del Gobierno) al general Franco que ya daba muestras de impaciencia. El final no pudo ser más triste: la lucha intestina, antes que la unión frente al adversario común. Solo los socialistas, los militares republicanos y algunos anarquistas, fueron los últimos defensores de La República. Esta es la segunda parte de la parábola, que se asemeja bastante, a lo que estamos viendo en este último día de septiembre, con respecto al Gobierno de Melilla. De esto fuimos testigos el pasado Día de Melilla.

Los tambores de guerra se iniciaron el 17 de Septiembre

¿Puede un socio de gobierno (CPM), celebrar como éxito la admisión a trámite de una querella contra la Delegada del Gobierno en Melilla, sin resquebrajar la «supuesta unidad» y cohesión del mismo? En realidad se puede, y se ha hecho, lo que no puede es salvaguardarse ya, la unidad de acción. Pretender seguir juntos se torna imposible, y los hechos de marzo de 1939 lo demuestran. Cuando se acaben los tiros internos, las tamborradas y los cañonazos, ya no quedará defensa alguna frente al rival político. Y todas las fuentes próximas al gobierno de Eduardo de Castro, coinciden en señalar que la situación interna es mucho peor de lo que aparenta. En la situación actual, la derrota es segura.

Tras una atenta relectura de todo lo sucedido, desde El Alminar de Melilla señalamos el 17 de septiembre, 525º aniversario de la ciudad, como el del inicio de la voladura controlada del gobierno en ejercicio. Aquel día, importante por todo excepto por el fundador Estopiñán, el imprevisible discurso presidencial, resultó ser una granada de mano lanzada en medio de la sala de mando. La preparación y el contenido del discurso, correcto y gris hasta su explosivo final, estaba calculado al milímetro.

Al igual que en marzo de 1939 en Madrid, el todavía gobierno se dividió en varias facciones enfrentadas entre sí. Socialistas frente a comunistas, militares frente al gobierno y los anarquistas contra todos, pero contra los comunistas antes que contra nadie. Olvidándose todos de Franco, que esperaba enfrente.

La pretensión de un sector de Coalición por Melilla, de actuar contra la Delegada del Gobierno Sabrina Moh en los tribunales de Justicia, sin que ello conlleve una ruptura total con los socios socialistas, resulta tan vana como absurda. equivalente a la guerra parcial de Putin. En solo un día, ya ha arrastrado a un partido contra otro, como no podía ser de otra forma. El Partido Socialista defiende a su Delegada, y Coalición por Melilla arremete contra todo el PSOE, evidenciando que el problema ya no es Sabrina, a la que quieren ver caer como a Juana de Arco, o la Kahina, por utilizar símiles ambivalentes. Es más, la sensación desde el exterior, desde la posición observador que nunca abandonamos, es que se trata de una estrategia de tensión, que se va incrementando con cada acción.

A esto no escapa ni es casual, la alianza táctica con Compromís, o la permanencia en el gobierno del expresidente de VOX, o los apoyos tácticos como mayoría sustentante, tanto del diputado Jesús Delgado Aboy y como del disidente socialista Moha Mohamed Moh, del que no se sabe a qué grupo pertenece o en qué posición está. La estrategia y la táctica están ya claras: incomodar hasta el límite al Partido Socialista para provocar algún cambio, siendo el de la Delegación del Gobierno el objetivo principal, y en el que se están concentrado todos los esfuerzos, aunque ello equivalga al suicidio del gobierno. El que juega a la ruleta rusa, acaba encontrando la bala.

El diputado número 13

El objetivo principal es Sabrina Moh, el secundario Gloria Rojas, a la que se le ha sembrado una supuesta candidata alternativa a las primarias socialistas del 7 de octubre, en la que se dirime quién será la cabeza de lista a las municipales de mayo. No hay opciones, pero la candidatura forzada solo pretende medir los apoyos de Gloria Rojas, y no los de «la candidata nadie«, con todos los respetos hacia ella. Si la actual secretaria general no vence con una abrumadora mayoría, el segundo asalto se dirigirá contra ella. El objetivo es emparedar a los 3 diputados socialistas, y así Coalición por Melilla se las verá a vida o muerte, política, con su rival, pero no antagónico, que no es otro que el Partido Popular, de Juan José Imbroda.

La opción nuclear

Esta opción sería desintegrar el propio núcleo de la mayoría gobernante, y provocar la salida del PSOE del gobierno melillense, llegando a las elecciones de mayo en solitario, con solo 11 diputados. Es una opción arriesgadísima, pero no lo suficientemente descabellada, como para no intentarla en un momento desesperado. El presidente De Castro ya no se puede moverse de su papel de comparsa, y sustentarían esa exigua mayoría los dos diputados flotantes, contra la que el PP no actuaría, porque su única táctica ahora es no cometer un solo error. Sabemos que ya lo están viviendo, pero las tres diputadas socialistas van a vivir un auténtico calvario de aquí al mes de mayo.

Nota: Los ejemplos históricos que hemos utilizado no se corresponden con ninguno de los personajes en liza. Los mencionados por su nombre, únicamente lo son en el estricto sentido expresado.

El presidente Sánchez regresa a Melilla


Hay patriotas de palabas y otros de hechos. No corremos riesgo alguno al afirmar que Pedro Sánchez es uno de los presidentes de gobierno más patriotas de la Democracia española, porque a las declaraciones, comunes a todos los presidentes, ha sumado los hechos, en forma de visitas a Ceuta y Melilla. Eso es lo que ha hecho hoy 23 de marzo, y lo que hizo el año pasado, 18 de mayo, es hacer «acto de presencia» en las dos ciudades españolas del norte de África, en los momentos en que lo necesitaban.

Resulta paradójico que el Frente Polisario, a través de su representantes, sea más comprensivo con España, que cualquiera de las opciones políticas representadas en el Parlamento de España, al decir, sin reproches ni palabras gruesas, que «España había cedido a los chantajes de Marruecos«.

El Presidente del Gobierno no puede mencionar esas palabras, pero no lo ha podido decir más claro en su presencia y comparecencia en Melilla, ciudad en la que se siente muy arropado por Gloria Rojas (secretaria general del PSOE) y Sabrina Moh (Delegada del Gobierno), a las que ha mencionado de modo expreso y afectuoso. «Ceuta y Melilla son una cuestión de Estado», y había que hacer algo para que en el futuro, «no existan más faltas de respeto a la integridad territorial de España», a la vez que calificaba como «socios estratégicos» tanto a Marruecos como a Argelia. Todo esto, dicho en Madrid, suena bien y es un mensaje claro, pero expresado en Melilla, por un presidente del gobierno, en su segunda visita a la ciudad, algo que sucede por 1ª vez, ya no solo es una manifestación pública, sino un hecho político.

Ambas visitas se han producido tras acciones migratorias, que han supuesto vulneraciones claras de la integridad territorial española. Hay que recordar que en mayo de 2021, los 10.000 «invasores» eran nacionales marroquíes, a los que se animó o dejó pasar. A todo esto hay que añadir, y lo ha mencionado el Presidente Pedro Sánchez, el daño para España y las economías de ambas ciudades, del cierre fronterizo decretado por Marruecos, sin que tuviera visos de finalizar. Navieras en quiebra, España excluida de la operación Paso del Estrecho, con la enorme repercusión que tiene esa exclusión, para comarcas como la de Algeciras. Era una suma de problemas y una situación, a la que «el Gobierno de España tenía que dar una respuesta», en palabras de Pedro Sánchez. ¡Quien no lo vea, es por que no quiere!

Los jaques del Rey de Marruecos

Como dice el propio autor del libro, el periodista y corresponsal de la Agencia EFE en Rabat, Javier Otazu: «este es el libro que escribes cuando ya sabes que no vas a volver a Marruecos», porque nunca más vas a tener el plácet. En él desvela los entresijos de la diplomacia Marroquí, que se las ha visto con países más poderosos que España como Alemania o Suecia, y a los que también les ha ganado los envites. En Marruecos, quien lo decide absolutamente todo es el Rey, por que la Monarquía Alauí es el Estado.

Giro o evolución

Está claro que España tenía desde hace mucho un plan b, o una «jugada secreta» en términos ajedrecísticos, para una situación como esta. No puede ser calificado como traición, aunque tengan que dar más explicaciones como Gobierno; algo ha confirmado el propio Pedro Sánchez que hará el próximo 30 de marzo en el Parlamento, porque el Gobierno ha actuado en defensa de los intereses nacionales, como son los de Ceuta y Melilla. También ha dicho que todos los demás temas: frontera, paso del Estrecho, relaciones comerciales, se verán a partir de la próxima visita del Ministro de Asuntos Exteriores de España José Manuel Albares a Marruecos, el próximo 1 de abril.

Como decía Karl Marx, la burguesía es la clase mas revolucionaria, porque se adapta a cualquier cambio, y si tiene que cambiar sus principios, lo hace sin ningún pudor. Mientras tanto, la izquierda tradicional, tiene unos rígidos dogmas, y un catecismo más rígido que el del padre Ripalda. España abandonó el Sáhara obligada por la ONU, y lo hizo un gobierno de Franco. El giro diplomático no implica abandonar a la población saharaui, ya suficientemente abandonada en los campamentos de Tinduf. El Sáhara es un problema que tiene Marruecos, aunque indudablemente, España tiene una autoridad moral en la posible solución, muy superior que la de cualquier otro país.

El Hospital Universitario de Melilla

La intervención del Presidente Pedro Sánchez, se ha llevado a cabo dentro de las instalaciones de la mayor obra pública jamás realizada en Melilla, tanto por sus dimensiones, como por la cantidad de dinero invertido, y a invertir: el nuevo hospital universitario. Es un inmenso edificio de 5 plantas, tres bloques, y una amplia red de instalaciones y pasillo que conectan todas sus áreas y dependencias. Es una obra colosal, visibles desde cualquier punto de la ciudad. La obra civil estará finalizada este año, y ya solo quedará la dotación de cada área funcional. Es una edificación para todo el siglo XXI. Lo que nos interesa de momento es esto.

La conmemoración del 19 de marzo


Historias del Asedio y del Sáhara

Justo cuando se conmemora el 247 aniversario del final del levantamiento del asedio a Melilla por el Emperador de Marruecos, se conoce el giro o cambio en la posición española con respecto al Sáhara Occidental, condición exigida por el vecino Alauí para reiniciar las relaciones políticas y económicas con España.

Las ciudades españolas del norte de África estaban separadas de su entorno por el cierre completo de la frontera decretado por el gobierno marroquí en marzo de 2020, que no permitió siquiera el retorno de sus nacionales atrapados en Melilla. Ceuta y Melilla estaban incluso excluidas de intercambio económico aduanero, y del tráfico portuario de mercancías y personas. La suspensión del Tratado Comercial vigente con Melilla fue llevada a cabo en 2018 por el gobierno islamista marroquí, dos años antes de la pandemia y tres antes de la estancia hospitalaria en España del líder del Frente Polisario Brahim Ghali. Esto quiere decir que Marruecos había decidido tensar la cuerda diplomática con España mucho antes de cualquier otra razón.

Las relaciones Hispano-Marroquíes son muy extensas y muy dilatadas en el tiempo, por lo que no puede ser definidas o calificadas en un solo párrafo. Existe un libro de los arabistas Bernabé López García y Miguel Hernando de Larramendi* que describen, junto a otros el contexto histórico y político de esas relaciones. El sueño imperialista es un delirio político presente en nuestros días, Vladimir Putin, y al que no es ajeno Marruecos. La invasión o anexión del Sáhara Español en 1975 por parte de Hassan II, pretendía revivir el pasado almorávide, que no olvidemos, llega hasta la misma ribera del Tajo. Hay que recordar que el Sáhara fue dividido en dos mitades, la norte con capital en El Aaiún bajo administración marroquí, y la sur bajo administración de Mauritania. La anexión del Sáhara por parte de Marruecos fue muy cruenta y desplazó a la población saharaui de sus zonas históricas de residencia, algo parecido a lo que estamos viendo en Ucrania y el sueño imperialista ruso. En 1979 Mauritania se retiró de su zona de administración y Marruecos ocupó todo el territorio.

El mayor constructor de muros del mundo no es ni Israel, ni Estados Unidos, ni España: es Marruecos y su célebre Muro del Sáhara que se extiende a lo largo de 2720 kilómetros. El plan autonómico para el Sáhara no es más que un sucedáneo legal, para evadir todas las resoluciones dictadas por la ONU y que Marruecos no cumple desde 1989. El gran problema es la población saharaui desplazada tras décadas de guerra y que sigue abandonada en los campos de refugiados de Argelia, y su modo de reintegrarla a sus ciudades, con plenos derechos, respetando su identidad cultural.

Ceuta y Melilla: fraternidad y realidades históricas consolidadas

La fraternidad es otra cosa. Aceptar el plan Marroquí sin contrapartidas, no resolverán los problemas de fondo, y es que ambas ciudades no han pertenecido al territorio administrativo marroquí. Ambas ciudades quedaron excluidas de la organización del Protectorado Español, y también del Acuerdo y Declaración de Independencia de Marruecos en 1956. Juan I de Portugal conquistó Ceuta en 1415, y los Reyes Católicos Melilla en 1497. Son realidades históricas españolas consolidadas. Es fundamental que en los nuevos acuerdos y relaciones que ahora se proponen, ambas ciudades queden incluidas en ellos, y se pueden tratar las cuestiones específicas que surgen y se crean en la relación de las ambas ciudades fronteras con su entorno. Lo anterior, que era el limbo diplomático y el caos fronterizo, no puede regresar.

La conmemoración del fin del Sitio de 1775

Solo las integrantes socialistas del Gobierno de Melilla estaban presentes: Gloria Rojas, Elena Fernández y Francisca Maeso. La ausencia de la Vicepresidenta 1ª de la Asamblea de Melilla Dunia Almansouri se deja notar. El resto del Gobierno de «coalición», siempre tiene algo distinto que hacer. Hoy la contraprogramación consistía en las jornadas de Mujeres Tecnólogas, de la Consejería de Distritos. En algún otro lugar de la ciudad otros talan árboles.

La conmemoración solo ha durado 5 minutos, y algunos de los asistentes decían que había sido más corta que nunca, y otros con más conmemoraciones a sus espaldas, decían que siempre había sido así. Este gobierno no pude celebrar la de 2020 por el inicio de la pandemia, y la de 2021 ya no contó con la misa en la iglesia Patronal de La Concepción. No había recuerdo posible con el que comparar.

En el Alminar nos consta que algunos de los componentes cepemistas del gobierno coaligado no tendrían inconveniente en asistir a este mínimo recuerdo del Sitio, o a los actos centrales del 17 de septiembre, salvo la ofrenda a Pedro de Estopiñán. Sin embargo, en donde se deciden las asistencias o inasistencias, no es dentro de esta parte del equipo de gobierno. Nunca se han discutido públicamente estas cosas. Las efemérides históricas son las que son y hoy en día, ya hay perspectivas para enfocar cualquiera de ellas desde ángulos comunes y nada beligerantes. Ya no son celebraciones contra nadie, si es que algún día lo fueron. Insistimos que si se quieren otros actos, otros contenidos y otras fechas, deben proponerse y debatirse frente a la ciudadanía y con fundamentación. Se está forjando una división de la ciudanía y sociedad melillense.

Lo soledad de las tres integrantes socialistas del Gobierno de la Ciudad, frente a la oposición unida en bloque, ofrecía una imagen parecida a la de la puerta de StarGate. Se atraviesa una puerta y se está en otra dimensión.

Nota:* Historia y Memoria de las Relaciones Hispano-Marroquíes. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2007. Bernabé López García y Miguel Hernando de Larramendi.

La hora del Estado en Melilla


¿Hay un problema, se nombra una comisión. ¿Hay una Comisión? Hay una dietas. ¿Hay unas dietas? Hay un dictamen inacabable; pero no hay jamás un solución al problema. Porque España es el país de las Comisiones y las dietas. Quien así se expresaba era el parlamentario socialista Indalecio Prieto en 1921, en los debates parlamentarios tras el Desastre de Annual.

«Os dije antes el grado de corrupción al que se había llegado», decía el diputado Prieto, en una serie de discursos en el Parlamento, en los que destacaba lo que él llamaba «el vicio de Melilla«. Lo que en principio no estaba corrupto, lo acababa estando, y lo que eran cientos de millones en origen, acababan siendo decenas en destino. A toda esta situación se llegó por la tolerancia del contrabando, la lenidad de los castigos, la sensación de impunidad ante cualquier fechoría, que acababa minando la moral de la ciudadanía. La conclusión de Prieto en su último discurso parlamentario no pudo ser más demoledora: «Confirmé que la Comandancia de Melilla era una charca pestilente, formada por toda clase de inmoralidades y vicios».

A lo largo de la última década nos hemos sobresaltado antes los registros en el Palacio de la Asamblea, ante el rosario de presuntos delitos cometidos, ante la lista interminable de «practicas irregulares» en la gestión administrativa, que no se han acabado sustanciando en ni siquiera un reproche formal. Esto es la sensación de impunidad. «No hay ejemplo más demoledor para la conciencia de un país que la impunidad de todas estas tropelías. El problema de España es de moral y de decencia pública», decía Prieto en los discursos referenciados. Identificados «los focos corruptores», hay que actuar contra ellos de modo inmediato. También hemos visto detener consejeros, ingresar en prisión, y luego acabar todo en sobreseimientos.

No pueden existir zonas de sombra, zonas a las que no llegue la acción del Estado, su regulación, su igualdad de trato y su justicia en la distribución. En esta situación, ya detectada hace 100 años, no se puede proseguir. Melilla no puede seguir al margen de la fiscalidad del Estado y de su acción. Es ese hecho diferencial, el que crea situaciones que parecen permitidas en esta parte del territorio nacional, y no en el resto. Esa diferencia y su mantenimiento nos lastra.

El Estado debe tomar las riendas de la regulación económica de la ciudad, porque no puede permitirse que subvenciones se pierdan por la incapacidad de gestionarlas, o que las decenas de millones de euros para el futuro económico de Melilla se acaben disipando, sin que alcancen el fin al que fueron destinadas, porque el dinero se acaba tarde o temprano. Empresas creadas «ad hoc» ante la nueva situación, proyectos absurdos como el aeropuerto sobre el mar, la ampliación del puerto sobre el papel, o la creación de la «isla de artificiales» frente a Horcas Coloradas, la red de hoteles en lugares imposibles, o la construcción de colmenas en los cuarteles cedidos por Defensa, no pueden acaparar los fondos que se van a recibir. No pueden darse subvenciones a empresas, que no estén al menos constituidas y con actividad reconocidas, al menos desde dos años antes. Lo contrario es especulación y captación de fondos. La información privilegiada circula muy rápido en la ciudad.

Melilla carece de lo básico. Hay que subvencionar el transporte porque si no, desaparece. Las navieras cambian de nombre y dueño cada año. Hay zonas urbanas con infraviviendas, mientras se planifican nuevos proyectos especulativos. La situación se torna insostenible y es el Estado el que debe tomar la riendas de la armonización económica de la ciudad. Tiene capacidad, información, poder suficiente y sobre todo, el deber de hacerlo. Cuando el GIL marbellí llegó al gobierno en 1999, el Estado le retiró al Ayuntamiento las competencias de urbanismo. En la etapa anterior, la Delegación renunciaba a su capacidad de gestión, y se la entregaba al Gobierno local, y se situaba un paso por detrás.

En esta semana que entra, nos jugamos el gobierno autonómico de Melilla, y el de 2023. Si la enorme crisis que se va a abrir no se soluciona con contundencia, tendremos una gestión moribunda hasta las próximas elecciones. Hay una parte muy sana de este gobierno local, pero no podemos olvidad de la máxima de san Bernardo: “Creedme: Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es, pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible; porque, si bien te examinas, siempre hallarás alguna cosa que podar”.

Contamos con un buen Presidente de Melilla, Eduardo de Castro, una buena Delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y una irreprochable Vicepresidente, Gloria Rojas. Tres ejemplos de moralidad y decencia pública, incluyendo a José Miguel de los Santos, un Comandante General ceñido a sus misiones militares.

Nota: https://elalminardemelilla.com/tag/san-bernardo-y-la-poda/

Aeropuerto de Melilla Virgilio Leret


Por qué Virgilio Leret Ruíz

El primer motivo es que se trata de un comandante aviador, Jefe de la Base de Hidroaviones del Atalayón, ingeniero mecánico electricista, muerto en el cumplimiento de su deber, la defensa del Gobierno, el 18 de julio de 1936, en cuya madrugada fue fusilado. Tras un arduo trabajo de más de dos décadas, llevado a cabo por su hija Carlota Leret O’Neill (Medalla de Oro de Melilla 2020), se le reconoce el invento del «mototurbocompresor de reacción continua«, un prototipo, que de haber podido desarrollarlo, le habría convertido en una de las figuras aeronáuticas más eminentes de la historia española. Probablemente, hoy tendríamos un modelo de motor a reacción para aviones con su nombre. Todo esto quedó truncado por un alzamiento militar contra el gobierno elegido en las urnas, y por una ejecución sumaria y sin juicio, en las laderas del Atalayón. En cualquier ciudad que no fuese Melilla, esto solo sería más que suficiente, para que Virgilio Leret diese su nombre al aeropuerto de la ciudad, desde hace más de una década.

Pero hay un segundo motivo, y es este. El 10 de marzo de 1941, Carlota O´Neill intentó que se le renovase la sepultura en nicho, recibiendo la siguiente respuesta: «la sepultura donde yacen los restos de D.Virgilio Leret es de propiedad militar; por lo que no puede adquirirse la misma. A pesar de que muchas personas fueron a pagar espontáneamente los gastos que ocasionara el traslado a terreno civil, el general Bartomeu no atendió ninguna de estas solicitudes, para arrojarlos a la fosa común y que nadie supiera dónde se hallaban».

El rescate del nombre de Virgilio Leret se inició desde la nada. desde el olvido absoluto al que quisieron relegarlo. Solo se contaba con el testimonio de Carlota O’Neill en su libro: Una mujer en la Guerra de España. No había más porque Carlota y sus hijas se marcharon primero a México y finalmente a Venezuela. El ánimo y la férrea de voluntad de su hija, Carlota Leret, apoyada por muchas personas y grupos que mantuvieron su memoria en Melilla, han llegado al feliz término de que el aeropuerto de Melilla, lleve a partir de ahora su nombre. Es un nombre para siempre, para la eternidad, para las generaciones futuras, para la historia de la Aviación española. Homenajeando a Virgilio, se enaltecen muchos otros valores.

Los méritos de Virgilio Leret y de todos los que han apoyado esta causa, están perfectamente reflejados en el argumentario elaborado por la Delegación del Gobierno de Melilla, y que compartimos en el presente artículo. El documento nos ha sido proporcionado por la propia Institución. Así quien quiera podrá leer y opinar de modo fundamentado.

Gloria Rojas, Sabrina Moh y Elena Fernández

Tres mujeres comprometidas con una causa, la de la memoria, pero sin rencor. Gloria Rojas, Vicepresidenta del Gobierno de Melilla. Sabrina Moh, Delegada del Gobierno de la Nación. Elena Fernández, Consejera de Cultura de Melilla. Han trabajado al unísono y han conseguido lo que parecía imposible, llevar el nombre de Virgilio, merecidamente a su cénit. No es fácil que te autoricen algo así, porque los aeropuertos no son edificios cualesquiera. Sus nombres entran en una red internacional, y no todos los aeropuertos tienen nombres personales. Virgilio Leret ya fue reconocido como una figura de la Aviación Española en 2002, en una publicación del Ministerio de Defensa, a cuyo frente estaba entonces Federico Trillo. El número 20 de la revista Aeroplano, le dedicó un extenso artículo a su figura y al análisis técnico de su motor.

No es una cuestión de competencia de nombres, resulta lógico que un aeropuerto pueda llevar el nombre de un aviador. En el caso de Melilla ya existe una calle con el nombre de un aviador del ejército franquista, Joaquín García-Morato, y un monumento a otro aviador, también de la etapa de la dictadura, pero sin relación con la Guerra Civil, Tomás Castaño de Meneses, cuya vinculación con la ciudad fue tangencial. Esto ya está escrito hace mucho, y la petición para que el aeropuerto de la ciudad lleve el nombre de Virgilio data de 2005.

Con un ánimo frentista, la derecha de Melilla ha propuesto un nombre alternativo, que ya existe en el callejero de la ciudad, el del guardia civil Antonio Molina, asesinado en un atentado de ETA en diciembre de 2002. El senador del Partido Popular Carlos Benet (1986-2008), «no tiene objeción alguna a que el aeropuerto de Melilla lleve el nombre de Virgilio Leret, y además ve hasta lógico que esa instalación lleve el nombre de un aviador».

La familia Benet y el Protectorado Español en Marruecos

La familia Benet llegó al Protectorado Español en Marruecos, desde su mismo inicio, procedente de Cataluña. Es una familia perteneciente a la burguesía catalana, de múltiples ramas, casi todas acaudaladas y de gran influencia social. Presidieron desde el principio la Papelera de Tetuán, que abastecía de productos de papel y cartón a todo el Protectorado español. La Papelera se mantuvo en manos españolas hasta 2005, y estaba valorada en 115 millones de euros. La rama melillense a la que pertenece Carlos Benet, senador Popular durante 6 Legislaturas, y el ya fallecido empresario de hostelería Guillermo Benet, tiene ya 5 generaciones enraizadas en la ciudad.

Pocos saben que Francisco Benet Enrich* era el secretario de la Delegación del Gobierno en julio de 1936. Ante los rumores y movimientos de «golpe contra el gobierno», fue encargado por Gil de Terradillos (Delegado gubernativo) para inspeccionar la Comisión Geográfica y la representación de La Legión. La conspiración vigilaba muy extendida, pues se habían juramentando meses atrás y detectaron rápidamente esos movimientos. Francisco Benet quedó detenido esa tarde a las las 16h 00. Apenas una hora después los conjurados detuvieron al general Romerales en la Comandancia, quedando Gil de Terradillos aislado en la Delegación. El cerco estaba completo, Soláns Lavedán al frente de la Comandancia y dictado el Bando de Guerra a las 19h 00, frente al café La Peña. Esa misma tarde-noche empezaron los asesinatos callejeros. Benet Enrich sería liberado en Tetuán al acabar la guerra.

La pretendida polémica es artificial. Se trata solo de reparar la memoria de un aviador, ingeniero mecánico, que murió en defensa de su gobierno. Se trata de una acto de justicia histórica, y de rescatar un nombre del olvido, que de no haber mediado la guerra civil y el golpe de Estado de Franco, hubiese llegado a ese mismo lugar.

Nota: Historia de tres aviadores en Melilla | El Alminar de Melilla. *Miguel Platón; El primer día de guerra. Paginas 269-280.

Gloria, Elena y Las Furias


Las Erinias o airadas, eran las diosas griegas de la venganza, que pasaron al mundo romano como las Furias. En cualquier caso, todos, tanto hombres como mujeres, procuraban pronunciar sus nombres, para evitar que ellas cayeran sobre ti. Todas las Furias se han desatado en forma de vendaval sobre las diputadas melillenses, consejeras de Educación y Cultura, y en en caso de Gloria Rojas, Vicepresidenta 1ª del gobierno de Melilla. En El Alminar de Melilla no acertamos a dar con la causa de tanta crítica airada que recae sobre ellas. Aunque el nombre de Elena esté inseparablemente unido al de la Guerra de Troya, no es menos cierto que la atención y el rigor crítico que recae sobre la consejera Elena Fernández es implacable, haga lo que haga, o aunque deje de hacer. El más reciente caso es el de la instalación de Las luces Interculturales en la plaza de Menéndez Pelayo, en la que se ha criticado absolutamente todo.

El asunto está cobrando tales proporciones, que incluso se forman vendavales nunca vistos en actos que ellas organizan o en el que están presentes, caso del 17 de septiembre y su suspensión obligada, por un temporal que se concentró solamente en esos minutos críticos en el que se deciden las cosas. La propia instalación del Belén, de la discordia, también estuvo marcada por el temporal de poniente más feroz que se recuerda.

Es cierto que un gobierno, como colectivo, cuenta con suficientes medios de defensa (portavoces, jefes de prensa) pero paradójicamente, un representante del mismo, está a merced de las críticas más airadas, sin que pueda responder de modo personal a esos ataques. Parece que la estatua de Franco, instalada en 1979, es responsabilidad de ambas consejeras, y no de todo el Gobierno y de toda la Asamblea de Melilla. Lleva casi en el mismo lugar más de 40 años, pero no se soporta un solo día más su presencia. Resulta enigmática esta manera de medir el tiempo y el grado de la ofensa, según a quien corresponda el hecho o la responsabilidad; más grave siempre si se trata de una mujer

En este blog nunca se ha defendido a quienes cuentan con suficientes medios para hacerlo por sí solos o solas, salvo que concurran las causas de ataques injustificados o de manifiesta desproporción, como parece ser el caso presente. Tampoco es que necesiten la escasa ayuda que pueda proporcionar este blog, porque son mujeres empoderadas y muy competentes, cada una en su área de representación. Sin embargo, sí asombra todo lo que está sucediendo en torno a ellas, en el que no hay un solo día en el que no se pidan sus dimisiones.

Nuestra atención está fijada sobre ellas y sobre este gobierno, el único posible, porque el ruido de fondo es inmenso, tanto que incluso aunque tuviéramos proyectadas otras narraciones, las circunstancias nos exigen mirar en la misma dirección. Esperemos que ese portal de Belén, correctamente instalado, en un lugar muy visible y accesible, traiga la paz y la luz necesaria a los espíritus, para seguir afrontando estos tiempos, y los venideros, que serán igualmente duros.

Tres mujeres en la política melillense


La instantánea esta realizada en la plaza de Culturas en pasado día 25 de septiembre, en el acto de entrega de las Medallas de Oro de la Ciudad. La fotografía capta un instante distinto de los que normalmente se producen en este tipo de eventos. Se trata de la Vicepresidenta 1ª de La Asamblea Dunia Almansouri Umpierrez la Vicepresidenta del Gobierno de Melilla Gloria Rojas Ruíz, y de la Consejera de Cultura de Elena Fernández Treviño. De todas es Dunia la más veterana en la actividad pública y es uno de los principales valores y referentes su su formación política, Coalición por Melilla. Compatibiliza la firmeza en la defensa de sus posiciones que con un trato, expresión y tono de corrección muy destacables. Ha resistido casi indemne a las omnímodas mayorías absolutas de las legislaturas de 2007 y 2011, que resultaron erosivas para con la democracia y la sociedad melillense.

Gloria Rojas procede del profesorado universitario y conduce con firmeza y mirada atenta, no solo los destinos de un partido centenario, el socialista, del que es la primera mujer que accede a la secretaría general; sino también los de toda la ciudad. Tiene o le han dado una imagen de blandura que no se corresponde con la realidad. Ocurre que hemos normalizado de tal manera la actitud zafia y la bravata, sobre todo en el mundo masculino, que cuando alguien es simplemente educado y sabe guardar la compostura, se confunde con debilidad. Resulta normal el elogio político dirigido hacia los varones, pero provoca chirridos si se dirigen hacia mujeres. Esta columna probablemente sorprenderá, pero cuando perdamos esa capacidad, nos retiraremos.

Elena Fernández es la neófita en la actividad política local, pero en apenas un año se ha ganado una sólida posición, adentrándose en terrenos en los que nadie lo había hecho con anterioridad. Para sorpresa de todas y todos, y sin que ningún analista político pudiera preverlo, e incluimos a este blog en esa ausencia de perspectiva, se va a convertir en la «liquidadora de los residuos franquistas» de Melilla. Esta revolucionando el callejero calle a calle con nuevos nombres de mujeres (Josela Maturana y Aurelia Gutiérrez Blanchard) haciendo caer del nomenclator nada menos que al general Moscardó, el héroe invicto del Alcázar.

Hay que anotar también que los peores ataques, incluso los más groseros, los han recibido, no de hombres, sino de otras mujeres, de la derecha política local, con las que comparten las tareas de la res publica. En la actual etapa de confrontación política no hay límite alguno para la bajeza. La diputada Elena Fernández está siendo objeto de una zafia campaña en las omnipresentes redes sociales, que se han convertido en el sumidero de todo el resentimiento y rencores personales.

Este es el motivo por el que las traemos al Alminar. No se libran ni siquiera de las maniobras palaciegas, que son las que mayor desgaste producen. Nos sorprenden muchas cosas, pero de momento baste con las mencionadas.