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El Gurugú calcinado


         El Gurugú calcinado en las escarpadas e inquietantes laderas del Barranco del Lobo. Melilla siempre ofrece una noticia al mundo en los meses de julio o agosto. El monte Gurugú, sus vertientes, sus barrancos,  han calcinado también muchas vidas a lo largo del siglo XX. Su fama y su nombre no se extinguirán nunca. Frente a la casa de mi hermano en Sotosalbos, se extiende la sierra de Malangosto. Su visión, cada año, en época estival también, me resulta tan atrayente como la contemplación del Gurugú y su amenazante presencia. La diferencia, es que aparte de la similitud o no entre ambas montañas, nadie vivo recuerda el más mínimo acontecimiento en las laderas de Malangosto, en los últimos diez siglos, salvo la suspensión de alguna que otra romería o de algún incendio que nadie recuerda.

            Siempre hay que regresar, una y otra vez, con la perseverancia del borrico en la noria, al punto de partida, al lugar en que nos esperan pacientemente. Cualquier espacio que dejemos vacío, lo ocuparán. Aquello que no defendamos nosotros, no lo hará nadie. Hay retiros programados que no dan el fruto buscado, y otros que no se programan, que surgen de las circunstancia, pero que ofrecen algo que no se había buscado. Siempre habrá motivos  para alejarse de todo, pero siempre existirán más razones que nos obliguen a seguir. Bajo un calor abrasador, con todo calcinado a nuestro alrededor, pero volvemos.

Los terremotos del Mar de Alborán


 

Melilla, un mes entre temblores

         El día 21 de enero a las 14h 47, en la posición 35.6385 de Latitud y la -3.7951 de Longitud, el Mar de Alborán registraba el primero de un serie de terremotos, que un mes después sigue su curso. El día 25 se registró el mayor movimiento sísmico del que se tenga constancia en las últimas décadas, con una magnitud de 6,3 y en la posición 35.6004 de Longitud y -3.8056 de Longitud. A lo largo de este mes se habían producido alrededor de 1500 movimientos sísmicos, de los que no todos puede ser calificados como réplicas. Se trata de una “crisis sísmica”, o de una serie de terremotos agrupados en torno a una zona (Mar de Alborán) , que hasta el momento había permanecido adormecida. La actividad tectónica había reducido su frecuencia e incluso parecía haberse detenido en  su serie continuada, en el último fin de semana. A lo largo de los tres últimos días apenas había registrados movimientos.

             Un mes después, en el día de hoy el 22 de febrero, casi a la misma hora que en el pasado día 25, a las 04h 46, un nuevo temblor sacudía la ciudad y despertaba a sus habitantes. La posición se situaba en los 35.6510 de Latitud, y -3.6203 de Longitud. La magnitud alcanzaba los 5,1 , exactamente igual que hace un mes. Mas de 30 movimientos sísmicos significativos, superiores a 3, se han producido a lo largo de estos 30 días, todos en el mismo área geográfica, pero en diferentes posiciones y profundidades. No se trataría de un único terremoto y sus réplicas, sino de diversos movimientos con su grupo  asociado.

                                        La isla de Alborán

            La isla de Alborán, que da nombre al mar circundante, surgió tras un episodio volcánico en un momento indeterminado de la noche de los tiempos. El macizo de Sidi Hamed el Hach o Monte Gurugú es un volcán del que no hay constancia histórica, ni noticia de su actividad. Todo el cabo Tres Forcas, con sus farallones y las islas Chafarinas o del Muluya, son de origen volcánico. Su formación se remonta a épocas muy remotas.

                    El terremoto que devastó la ciudad de Alhucemas, causando más de 500 muertos, se produjo el 24 de febrero de 2004, y también de madrugada. Su magnitud alcanzó los  6.2, pero a solo 6 kilómetros de profundidad. La situación fue en 35.1563 de Longitud y -3.9841 de Latitud. El grupo de terremotos que sufre la zona, al menos los más significativos, están en torno a los 20 kms de profundidad, en torno a las proximidades del averno, o lo que es lo mismo, del manto terrestre.

                                              La isla del Hierro

                       En diciembre de 2013 se inició en la isla del Hierro, en el archipiélago canario, una crisis sísmica de origen volcánico, que se prolongó a lo largo de 4 meses. El terremoto mayor alcanzó una magnitud de 5,1 y se produjo el día 27 de diciembre. En ese mes, que fue el periodo de mayor actividad, se registraron 395 movimientos sísmicos.

El Barranco del Lobo


        El Barranco del Lobo hizo resonar  el nombre de Melilla en el mundo entero,  y provocó la primera gran crisis de las tres que sacudieron España en el corto plazo de un cuarto de siglo (1909-1921-1936), y que tuvieron un mismo foco, la ciudad norteafricana. Los acontecimientos que marcaron esos años, alterarían para siempre la historia de España en el siglo XX.

           A lo largo de 1909 el General Marina, el conquistador de Los altos del Real,  llevó a cabo una serie de operaciones militares destinadas a hacer penetrar al ejército español en el territorio del Protectorado marroquí, con el fin de alcanzar las explotaciones de mineral de los montes de Beni Bu Ifrur y de Uixan. Durante todo ese año, el incremento de la presencia militar en Melilla fue constante. A cada incursión del ejército español seguía una respuesta de los rifeños y la consiguiente respuesta española, lo que iba elevando gradualmente la tensión bélica.

              Una máxima no siempre tenida en cuenta es la de “no subestimar la capacidad de respuesta del enemigo”. El General Marina no la secundó y creyó llegada la hora de marchar tras las míticas riquezas minerales del Rif. Entre el 12 y el 17 de julio las fuerzas españolas fueron duramente atacadas, el día 22 los combates llegaron hasta la Posada del Cabo Moreno, Los Lavaderos y el Hipódromo. En aquel momento existían 17.000  militares desplegados en Melilla. En la tarde noche del 26 al 27 de julio el Monte Gurugú aparecía iluminada por hogueras (almenaras)*, señales para comunicar un levantamiento de las cábilas. A lo largo del 27 de julio el general Marina ordena un despliegue de fuerzas y el Batallón de Cazadores de Madrid, al mando del general Pintos se interna bajo los desfiladeros y cañones conocidos como Barranco del Lobo. Los cazadores fueron cazados. La orden de repliegue llegó tarde para los 17 jefes y oficiales, entre los que se incluye el propio general Pintos, que  mueren allí mismo junto a 136 soldados. El total de bajas, incluidos los heridos asciende a casi el millar. La conmoción nacional fue inmensa. El Gobierno de Maura ordenó una nueva leva de reclutas y la ciudad de Barcelona se sublevó, dando origen a lo que se conocería como La Semana Trágica. La mecha que iba a incendiar España en los siguientes 25 años se inició un día de julio en las cercanías de Melilla. El Ejército de héroes forzados había iniciado su leyenda.

              Nada señala ya la presencia de la Pensión del Cabo Moreno, de la que apenas queda un muro todavía en pie. Sin embargo, el Barranco del Lobo sí es un nombre legendario. En los días claro de poniente se puede apreciar su orografía con total nitidez. Todos los ecos y voces están ya apagados. Los héroes anónimos y forzados del Barranco del Lobo reposan tras una pequeña lápida en el cementerio de Melilla. Al menos tiene eso. Los otros héroes, los que defendieron la legalidad de La II República, siguen sin tener la más mínima placa en la ciudad en la que murieron: nadie les ofrece una conmemoración, nadie les enciende velas o les rinde honores. Estas son las historias de nuestra muy querida y también desmemoriada ciudad de Melilla.

Nota: * En el Barranco del Lobo, Mª Rosa de Madariaga

El incendio en el Monte Gurugú


El monte Gurugú se llama en realidad Yebel Sidi  Hamed el Hach. Está compuesto de tres cimas, las de Tazuda, Basbel y Kola. El más alto de los tres picos se eleva 879 m. por encima del nivel del mar. Esta mañana, poco antes del medio día se iniciaba un incendio en el más alejado de los picos con respecto a Melilla, el de Tazuda. Cualquier cosa que ocurra en el Gurugú se ve desde Melilla y a la inversa sucede lo mismo. Son varias veces la que ha ardido este monte. Una de ellas, en los años la década de 1980 se produjo durante la noche, por lo que resultó muy espectacular. Nadie esperaba un incendio en el monte en el mes de noviembre, que se ha iniciado en el tercio superior del mismo y se ha ido elevando y expandiendo por la fuerza del viento de poniente, cuyo temporal azota hoy toda la costa. En las faldas del monte, aparte de algunas viviendas tradicionales, se asientan campamentos de inmigrantes en espera de entrar a Melilla. La actual vegetación del monte es fruto de las repoblaciones, tanto de la época del Protectorado, como posteriores del gobierno de Marruecos. En la parte más alta y escondida del mismo, se asienta o asentaba la última colonia de monos del norte de África, junto con la de Gibraltar.

Ha sido algo inesperado, pero en estos postreros meses del año se están viviendo muchos sucesos que nadie esperaba. En la antigüedad se interpretaban los acontecimientos bajo la forma de augurios. En nuestra ciudad hay un malestar social en estado latente, como el Gurugú, que en definitiva es un volcán. Hoy en algunas partes de la urbe se olía el humo procedente del monte, pero es que en Melilla el humo se huele en muchos lugares desde hace tiempo. Hay una situación política que  no se sostiene más. O se inician ya los cortafuegos, o el incendio lo acabará devorando todo, hasta los eslóganes; y de éstos tienen más que un bosque.

El monte Gurugú


Todo ha pasado alguna vez en el Gurugú, aunque cerca de Alcalá de Henares existe un cerro homónimo. Nadie sabe de dónde sale este nombre, ni quien se lo puso, pues verdaderamente se llama Yebel Sidi Hamed el Hach, nombre del santón del morabito que da está en la cima del monte, y que en realidad es un macizo montañoso de tres coronas o picos de 879, 795 y 725 metros de altura. El historiador Claudio Barrio se ocupó de este monte en su libro “Melilla mítica”. Es un libro importante, porque estudia en su totalidad toda la zona y ofrece todas las citas de historiadores, tanto antiguos como modernos.
El macizo del Gurugú es un volcán sin actividad, pero debió serlo y mucho en el pasado remoto, pues toda esta zona está llena de formaciones de origen volcánico. Debió ser un monte colérico, y lo que es y fue su cráter, es de considerable tamaño. Su última explosión, de la que no hay noticias escritas, yace sepultada en la noche de los tiempos. La constante actividad sísmica de sus inmediaciones, indica que aunque profundo, su sueño no es total.
En el pasado más cercano, sus laderas, especialmente la de Sidi Hamed el Hach, fue testigo de cruentas batallas entres españoles y rifeños. Es un monte que está en le cancionero popular español, y que narran la guerras allí celebradas. Ha sido testigo de todo lo sucedido a lo largo de los siglos, y su imponente tamaño servía de gigantesca atalaya para advertir de cualquier amenaza, y también de refugio en caso de invasiones. La visibilidad en días de poniente es absoluta, por lo que resulta difícil creer que desde sus lomas, no fuese advertida la llegada de la flota castellana en 1497, pese a todas las precauciones que tomaron y de las que dan cuenta las crónicas. No solo la llegada, sino también el desembarco y el asentamiento posterior.
Se ve desde cualquier punto de la ciudad, y su presencia es a la vez protectora y amenazante. Su casi kilómetro de altura, retiene las nubes en los periodos de levante, y conforma un microclima infernal sobre la ciudad de Melilla, que es casi la única a la que afecta. En Nador apenas se percibe su presencia, y pasado Zoco el Had, en dirección a Cazaza, su paraguas nuboso desaparece.

La sequía se anuncia en Melilla


  En el mes de enero toda la tierra debe estar arada y sembrada y en este mes, en el que la luz va remontando, hace falta agua y en abundancia: “Eche agua Dios, que oro es para nos”. En Melilla, cuando acudo a los mercados para recopilar datos para las diferentes encuestas del INE (Instituto Nacional de Estadística), me muestran su quejas tanto los pescadores, como los vendedores de productos hortofrutícolas.

          Los pescadores y vendedores de pescado cuentan que el otoño ha sido muy seco, que los ríos no han llevado agua al mar y en los estuarios no hay comida para los peces. Los cauces de los ríos y de las torrenteras aportan al mar todo tipo de limos y de nutrientes para los bancos de peces, que se acercan a alimentarse  hasta los estuarios. Se quejan de que los peces grandes no crecen tanto como debieran, y de que el pescado está seco, sin firmeza. Esto se aprecia muy claramente en los peces grandes como las corvinas, los peces espada y toda la familia de los escualos y que comemos bajo los nombres de emperador o cazón.

       En los productos de la tierra sucede otro tanto, Por estas fechas la tierra debe estar ya bien labrada y sembrada y por este motivo, los labradores se pasan todo el mes mirando al cielo, observando las nubes y los vientos. Los refranes del tiempo son muy curiosos y e instructivos, aunque en estos tiempos del cambio climático, muchos empiezan ya a no coincidir. Algunos no perecerán como el de: “Agua no falte, que sol sobrará”.

        En Melilla hay varios indicadores. El principal de todos estos signos es el monte Gurugú y como dice un compañero de trabajo, antiguo residente del Barrio del Real ( el barrio de huertas y de labradores por antonomasia de Melilla), el Gurugú habla y en este mes, no barrunta agua. Las nubes se posan en su cima, pero pasan de largo y no descargan.

      Los otros dos indicadores son las praderas de la Granja Agrícola, que aparecen secas y amarillentas y la lagunilla de Mari Guari, que debería tener agua remansada desde hace dos meses y que sigue apareciendo bastante seca. De esta última lagunilla ya he comentado algo en una entrada anterior.

  Nota: En enero el día se incrementa en 46 minutos. Se  nota que los crespúsculos vespertinos se van retrasando.