Alafía, el yacimiento desaparecido


                En junio de 2019, el ex consejero Quevedo informaba de la aparición de los restos del fuerte de Santiago, en una datación precisa y rápida. Todo era siglo XVII y XVIII, pero a muy escasos metros de la puerta califal de la Alafía (siglo X). Rápidamente se pergeñaron proyectos, pasarelas flotantes y muros acristalados para poder ver todo el conjunto histórico. En pocas semanas el descubrimiento se oscureció, pese a su importancia y la potencia del nombre invocado, el de Santiago, todo se esfumó. No se volvió a saber nada, ni se informó de posibles hallazgos de cerámica púnica, romana, medieval hispana, lo que suele ser un mal indicio.

                      Melilla, antigua villa, rodeada de una muralla de piedra, que contiene un ciudadela muy fuerte, una mezquita aljama, baños y muchos bazares. Esta era la situación de Melilla en el siglo XI, según el Andalusí El- Bekri, que la visitó hacia la mitad del siglo. Melilla solo tenía dos puertas, la de tierra que se correspondería con la Alafía, y la de mar que se situaría en la actual puerta de la Marina. Como puede comprobarse en una fotografía de los inicios del siglo XX, no existía fuerte alguno en las proximidades de la puerta de tierra, y si un cinturón de murallas de piedra, que parecen corresponderse con la descripción de El Bekri.

                             En enero del presente año, visitamos el yacimiento de la Alafía o de la cuesta de la Alcazaba y ya no se veían las marcas características de un entorno en fase de excavación, de hecho no existieron nunca, lo que parece sugerir que el estudio no fue demasiado exhaustivo. En esa zona, a nada que se abra el suelo para cualquier obra, o nuevo ajardinamiento del paseo, es habitual que salga a la vista, entre la tierra removida,  abundante material cerámico medieval islámico y bereber.

                        Lo que conocemos como alcazaba era probablemente un arrabal y también un área rural y de cultivo. El yacimiento sí parecía bien delimitado, con gran cantidad de muros antiguos de piedra caliza, que delimitaban áreas más pequeñas. Tampoco puede tratarse de las primeras casas de la ocupación de los inicios del siglo XX, porque esas nuevas barriadas estaban sobre el cerro del Cubo y más cercanas al fuerte de san Miguel y de san Carlos. La zona de la Alafía seguía siendo una salida de la ciudad y por ahí ascendía el camino de la alcazaba, que es el nombre por el que siempre ha sido conocido.

                 Se prometió un muro de cristal que dejara ver todo el macizo del baluarte de san Fernando y el foso de los Carneros, al que se añadiría un pasadizo que dejara ver los restos recién descubiertos y bien interpretados y datados. Nada de eso queda. Los muros originales están desapareciendo, desmoronándose y vueltos a cubrir de nuevo. El cemento y el hormigón armado se están superponiendo sobre la piedra original. Rehacer todo con piedra mixtificadora. La comparación fotográfica entre las fotos de principios de año y las actuales, solo dejan lugar para la desolación.

 

 

Las cercas de la Alafía


                                         Tras el rastro del pasado    

        Aunque no esté considerado como tal, la puerta de la Alafía y su largo túnel de ladrillo rojo, representan el único resto visible de la antigua muralla musulmana, junto con el diseño del perímetro y el propio emplazamiento de la ciudad. Para imaginarse el lugar hay que rellenar mentalmente los fosos (Carneros, Hornabeque y Santiago) y pensar en un suelo continuo desde el baluarte de La Concepción (antigua alcazaba) hasta el cerro de la Horca o del parque Lobera.  Romanos y árabes edificaban ciudades siguiendo siempre un mismo modelo, en este último caso serían la alcazaba o distrito militar, la medina o distrito administrativo y la zona rural o almunia. En Melilla no resulta difícil recrear esta división y sus posibles emplazamientos.

            El área rural se iniciaría a partir de lo que hoy conocemos como carretera de la alcazaba y se extendería hasta el cerro del parque Lobera. La apertura de los fosos para fines defensivos, la excavación para asentar nuevos edificios y fuertes defensivos y sobre todo la reutilización de materiales, hacen casi imposible la aparición de nuevos hallazgos, aunque todavía existen zonas vírgenes y poco removidas, que no vamos a mencionar para evitar su desaparición, hasta que la excavación arqueológica en Melilla esté en manos de la Consejería de Cultura, y se lleve a cabo por arqueólogos especialistas en diferentes etapas históricas.

           Las restos de murallas, o de cercas aparecidos en las últimas obras en la alcazaba, pudieran tratarse de vallados delimitadores de áreas rurales, o incluso de pequeños muros de viviendas, que acabaron formando parte de la cimentación de los grandes edificaciones castellanas a partir del siglo XVI. Se han removido miles de metros cúbicos de materiales, entre los que habrán aparecido cientos de restos cerámicos y de otro tipo,  de procedencia medieval musulmana. Como viene siendo norma en la última década, no hay la más mínima noticia sobre estas excavaciones, que ya parecen finalizadas. Hasta hace unos pocos años, eran fácil recorrer este suelo virgen, y en un observación atenta, descubrir decenas de restos cerámicos de factura bereber dispersos por el suelo.

           En el año 2012 encontramos muchos fragmentos de vasijas. que pusimos en manos de los entonces responsables del Museo Arqueológico. Siempre que nos es posible acudimos a los distintos sectores del Área 51, con el objeto de observar que está pasando allí, y también animados por uno de nuestros colaboradores más apasionados, Tonio Tapia. En una fotografía procedente de la Biblioteca Nacional de Francia, puede verse un enorme muro, que parece ser parte de un edificio. Las cercas o vallados de piedra caliza de color amarillo, muy presentes en toda el Área 51, son siempre de procedencia musulmana o bereber. Aquí se encontraron innumerables silos en el pasado más reciente.

                               El misterio de las necrópolis

              La voladura del cerro de San Lorenzo para construir la plaza de toros acabó probablemente con cualquier resto fenicio o romano y sus posibles necrópolis, pero la conjetura no resuelve el misterio. Solo se han hallado enterramientos aislados. Sin embargo, la mayor de las incógnitas es el emplazamiento de la necrópolis de la ciudad musulmana. ¿Estaba en el parque Lobera y como dice la leyenda los restos humanos fueron en camiones hacia el cementerio de la Concepción?, o todavía no ha aparecido y ya solo quedan dos emplazamientos posibles. La verdad siempre está ahí fuera y sigue esperando.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/04/15/excavaciones-en-victoria-grande-y-cerro-del-cubo/