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El espacio se llama La Granja


      Uno de los libros más famosos de todos los tiempos, los comentarios de Julio César a La Guerra de las Galias empieza así: Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam Aquitani, tertiam qui ipsorum lingua Celtae, nostra Galli appellantur. En nuestra lengua está traducido de esta manera: Toda la Galia está dividida en tres partes, una de las cuales la habitan los belgas, la otra los aquitanos, y la tercera que en su lengua se llaman celtas, y nosotros llamamos galos.

             Parafraseando al divino Julio podemos decir lo siguiente: Todo el antiguo espacio de la Granja Agrícola está dividido en dos partes, la primera se denomina como parque forestal Juan Carlos I Rey, y a la secunda mitad se la conoce en nuestra lengua como La Granja , y que en realidad se llama Gloria Fuertes.

               Afortunadamente todavía quedan suficientes pruebas de que todo lo que decimos es cierto, y que por tanto no pretendemos confundir a nadie, sino todo lo contrario. Mostrar lo que hemos visto y compartirlo con el mayor número de personas posibles, para que cada cual forje su propia opinión.

                                     La ceremonia de la confusion

              A menudo se escriben cartas que nadie responde, con lo cual no podemos saber si las leyeron o no. Sin embargo, una carta respondido prueba dos cosas, una que nuestra carta fue leída y también  la propia respuesta confirma que lo que afirmamos es cierto. La carta de la Casa Real del día 5 de mayo dice que: “Su Majestad el Rey, atendiendo a la solicitud que amablemente  le ha sido formulada, ha tenido a bien concederla de denominación de “Granja Escuela Rey Felipe VI, al espacio medioambiental…..”

           El asunto es claro y además la carta ha sido divulgada por los propios receptores. En la Jefatura del Estado saben de sobre que existe un espacio medioambiental en Melilla, con una granja escuela dentro, para la cual aceptan la denominación referida. No ha nada más que decir. Sabemos lo que es un espacio, una granja y un cambio de denominación. Las cosas son como son, y no otra cosa.

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Fractura por los cuatro costados


         Melilla es una ciudad que nada en la abundancia presupuestaria, pero  también es una de las que acumula más deuda per cápita de todas las capitales del país. Melilla es una ciudad que gasta mucho dinero en proyectos suntuarios, pero que también gasta mal. Las obras no se terminan con la calidad suficiente y obliga a continuas reparaciones. Esta parte de la ampliación del Parque Forestal, uno de los gastos más grandes de la última década, y también de los más atomizados, es la más reciente y también la que más desperfectos ha sufrido, en los escasos dos años que lleva abierto al público. El alcorque de esta palmera, al estar elevado sobre el suelo, está fracturado por los cuatro costados. Las raíces son imparables, nada las detiene. No solo está fracturado el macetero gigante que contiene la palmera, sino también el suelo. Los bancos adosados al macetero también se están abriendo, por los cuatro costados.

El éxito del pediluvio


             Está situado en la zona nueva del Parque Forestal, en la cada vez más deslucida zona de animales. El avestruz desapareció para siempre. Los pájaros volaron. Ya no se ven los conejos, los cerdos de Vietnam, los perritos de las praderas,  y otra variopinta fauna. No es tanta la afluencia de público a esta zona del parque. La zona deportiva no se usa demasiado y le faltan algunas cosas, como siempre, sombra.

          Sin embargo, de todo el conjunto de la parte alta del parque, lo que más éxito tiene es lo menos pensado, el pediluvio, que parecía un elemento con una función más decorativa que práctica. La foto está hecha en el mes de febrero, uno de los más fríos de la última época. Pese a la frialdad del agua, un grupo de mujeres paseaba y sometía a un baño relajante a la parte más sufrida del cuerpo humano, los pies, que es a la que menos caso se suele hacer.

Nuevo vial del Parque Forestal


                        Rectificar la obra a una semana de su inauguración

       Nos gusta la obra pública y si es barata mejor. Casi un millón de euros por este vial parece una obra cara. Si es posible, también nos gusta que estén bien hechas desde el principio, si es que eso es  posible. La imagen de tener que rectificar una obra a la semana de haber sido inaugurada, es algo lamentable, da la sensación de que las cosas se hacen sin tener en cuenta todos los parámetros. Los melillenses, los que tenemos que atravesar la ciudad todos los días por motivos laborales, familiares o de ocio, ya sabíamos que la magna obra del nuevo vial estaba mal planteada, que más que comunicar dos sectores de la ciudad, impedía el acceso desde la zona de Huerta Salama hacia el barrio del Real y la carretera de Hardú. Sabíamos eso, y alguna cosa más, pero nos callamos por prudencia, porque también pensamos que “tienen derecho a inaugurar cosas” a estar felices con sus obras al menos un par de días y eso lo hemos respetado.

         Ahora se dan de que para dirigirse hacia el Real o el Barrio Chino había que irse hasta la rotonda de la carretera del Aeropuerto para girar, lo que resultaba algo incordiante y molesto. Dentro de muy poco, en ese punto  y en ese cruce peligroso, que atraviesa de modo perpendicular dos sentidos de circulación de la carretera del Aeropuerto, se darán cuenta de que hay que hacer otra rotonda, pero eso ya lo habíamos avisado en El Alminar hace meses. De momento dejamos constancia de esta primera rectificación.

      

¿Puente levadizo en el Parque Forestal?


           Cuando había dinero, el Parque Forestal ya sufría un envejecimiento y un deterioro considerable, pese a no llevar inaugurado mas de 5 años. Ahora que todas las partidas de mentenimiento se van a reducir prácticamente a cero, lo que le espera a este Parque estará muy próximo al deterioro absoluto. Hay que tener en cuenta que es un parque vigilado permanentemente, por lo que la excusa del vandalismo apenas cubrirá un 10% del deterioro.

         La casi totalidad del ese rápido envejecimiento se debe a un pésimo diseño, a que es un decorado y a que  no se respetó la antigua obra científica de La Granja Agrícola, con casi un siglo de verdaderos estudios ambientales y de cultivos. El terreno es falso. Está compuesto en su mayor parte de grava y de escombros. No se respetó ni siquiera el suelo aterrazado anterior, ni las hileras de árboles cortavientos. No se respetó nada y lo peor, es que los tiempos del derroche ya no van a volver nunca, porque nunca jamás va a volver a existir esa cantidad de dinero para malgastar. el dinero que se ha tirado, tirado está y la situación ya es irreversible.

        El terreno se desplaza y se mueve con las lluvias y está provocando el deterioro de todas las sendas y veredas. La madera se hincha con el agua y está desplazando los pasamanos de los puentes. Aparte, el metal se oxida y está dejando holguras que han convertido esta barandilla, en un puente levadizo. La situación es peligrosa. Pueden caerse niños y mayores al agua. Las papeleras están desapareciendo. Todo está empezado a dejar de existir. En cinco años, aquí no quedará nada.

           Esta barandilla está completamente vencida. El arco de desplazamiento es muy grande. Está prácticamente a punto de volcar. Cualquier niño la puede tirar o venírsele encima. Hace no mucho estuvo rodeada con un precinto. Ahora solo le espera venirse abajo en cualquier momento.

La aparición del nuevo vial


 

          A lo largo de este últimos meses hemos ido siguiendo la construcción de un nueva vial de comunicación entre la calle Mustafa Arruf (Residencia de Mayores, y Huerta Salama). En sí misma sería una buena noticia, porque la congestión de tráfico para acceder al complejo educativo de la zona, a la Residencia de Mayores, a las viviendas y urbanizaciones o al propio Parque Forestal, aconsejaban hacer algo para evitar la congestión del vial Mustafa Arruf.

        Sin embargo, las buenas noticias acaban en cuanto se recuerda el costo de la obra (900.000€), o lo que es más importante, que el mencionado vial parte en dos, de modo irreversible, el espacio verde conocido como La Granja Agrícola y del que ya no queda ni el nombre. Además, la salida de la nueva vía urbana llega hacia la carretera del aeropuerto, en un punto bastante colapsado, pues concentra dos rotondas ya y recibe la afluencia de los vehículos procedentes del barrio del Real, del Barrio Chino, y de la carretera de circunvalación y del propio aeropuerto. Este nudo de comunicaciones es ya un punto negro de tráfico, con abundantes atascos y problemas de circulación, que se van a ver incrementados por la aparición de esta nueva carretera.

       Una concesión más al cemento y al asfalto, que supone añadir otro millón de euros a todo lo relacionado con “la remodelación” de lo que fuera un espacio histórico.  Toda esta obra interminable ya ha supuesto un gasto cercano a los 10. millones de euros.

El pasado de la Granja Agrícola


          El sendero de los algarrobos

    La granja Agrícola no solo era un edificio. Eran cultivos, plantaciones y estudios científicos del terreno. el conjunto era una obra del Protectorado español en Marruecos. El terreno era de verdad, el propio y no un decorado artificial como ahora. Estaba dispuesto en terrazas, lo que facilitaba la separación de cultivos y además protegía la tierra en caso de lluvias torrenciales. Ahora es un calvero, lleno de grava y de tierra artificial. No conservaron ni uno sólo de los edificios que existían. Lo allanaron todo y aparte llevan la gastados los 5,5 millones de euros de la 1ª Fase, no se sabe cuantos de la 2ª y una cantidad desorbitada  en mantenimiento. 

     Lo curioso, es que cuando Guelaya inició la campaña para proteger el suelo original y las dependencias de la Granja Agrícola, el hoy presidente de Melilla Juan José Imbroda  estampó su firma en las hojas de peticiones, claro que entonces el presidente era Ignacio Velázquez. Años de derroche en Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, en Diputaciones, en El Estado en su conjunto nos han llevado a la situación actual y lejos de poner coto y freno, legal si hace falta, a todo ese disparate, solo se piensa en seguir realizando una obra tras de otra y cuanto más onerosa mejor.

      Total, para que 7 u ocho millones de euros después, todavía no se haya igualado en belleza, al terreno original de La Granja Agrícola y a su maravilloso paseo de algarrobos, plantados de modo científico. Las praderas tampoco tienen nada que ver con las actuales, en donde predomina el marrón del falso terreno. Poco más hay que decir, tras colocar estas fotos propias, que El Alminar de Melilla tiene el placer de compartir con todos.

  PD: La plataforma Salvemos La Granja Agrícola se constituyó en 1997. Todos los partidos políticos y asociaciones de la época formaron parte de la misma, entre elllos la UPM. En el documento que adjunto, se puede leer el encabezado del texto reivindicativo y la firma del hoy Presidente Imbroda. Cuando constituímos aquella plataforma no nos referíamos a hacer de la Granja Agrícola el decorado tórrido en el que lo han convertido y mucho menos a gastarse entre 8 y 10 millones de euros.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/12/la-particion-dle-parque-forestal/