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Las mejores aceras de Melilla IV


                       El eslalon de postes, de la avenida de Castelar

                 La palabra inglesa slalom se refiere a una modalidad de competición  en la que hay que zigzaguear entre diferentes obstáculos, y siempre en referencia a modalidades deportivas. La voz española es eslalon se refiere a: Una competición de esquí con pasos obligados. O sea, que hay un recorrido con un trazado determinado, marcados por palos, llamados también puertas, entre los que hay que pasar sin tocarlos, pues hacerlo supone alguna penalización.

                 Melilla, la ciudad que se ofrece como modelo accesible, tiene tal cantidad de postes de cableado eléctrico y telefónico, mas del primer grupo que   del segundo, que en algunas de sus calles se podrían realizar competiciones de eslalon, no de esquí, pero sí de monopatines. Este trazado de la avenida de Castelar tiene un grado de dificultad máxima. Sortearlos en un monopatín, en velocidad lanzada, supone un ejercicio de riesgo. Si no podemos ofrecer “puenting” u otras modalidades de deporte extremo, podríamos llevar a cabo la competición de “posting”, que consistiría, obviamente, en atravesar este entramado de postes (se podrían incluir también farolas extremas), sin darse el más grande de todos los leñazos, u “ostión”, en la acepción del lenguaje coloquial, todavía no admitida por el diccionario de la RAE ( Real Academia Española). La propuesta es seria.

Maneras de construir en Melilla


           En Melilla, una ciudad con el suelo finito, hay que buscar alternativas para la ampliación de los solares. Una de ellas es el denominado “voladizo”, que incrementa la superficie a construir a partir del primer piso, y además genera unos derechos en forma de impuestos y tasas que nutren la arcas municipales. Debería unificarse el tamaño de los voladizos, porque a veces el perfil de algunas calles melillenses es lo más parecido a un acordeón y las afea mucho. Las diferentes medidas de unos y otros da una sensaciónde caos y de falta de control.

             Eso sí, a veces sirve como curiosidad y genera noticias atractivas que al menos sirven para distraer la mente d ela presiónd e esta crisis sin tregua, fin, ni fondo, en la que ya nadie sabe qué hacer, incluido el Gobierno.

            Son muchas las veces que he escrito en El Alminar sobre la desordenada instalación de postes eléctricos, telefónicos y farolas, que hacen difícil aparcar o transitar por algunas calles, aparte de constituir un peligro potencial de accidentes. Sin embargo, este caos aparente o real, también ocasiona problemas en la construcción. Las dos primeras fotos son del año 2007 y pertenecen a un edifico ya acabado y que al encontrarse con la farola y los postes en medio de la acera, no tuvieron más remedio que integrarlos dentro del mismo. En aquel caso, o sobraba farola o voladizo.

          Un caso similar, pero en un edificio de menores dimensiones  se ha producido en la calle del Gral. Polavieja, junto al Hipersol. Si el permiso para retirar el poste telefónico no llega pronto, el nuevo inquilino se encontrará con su casa abierta por el balcón y deberá completarla después. Mientras tanto, los albañiles sortean el problema como pueden.