Aulas Culturales y la torre de Babel


Aulas Culturales para Mayores ya existe, desde hace más de 40 años, aunque sus actuales responsables la quieran presentar casi como una novedad propia. Con anterioridad se las conocía como «De la 3ª Edad», pero esa denominación quedó obsoleta. Las Aulas para Mayores de Melilla son las últimas que han reiniciado su actividad en toda España. En una detenida búsqueda por la red se puede comprobar que todas han reanudado sus programaciones en tiempo y forma, o sea, en el mes de septiembre u octubre del año anterior. En algunos casos de modo presencial y con reducción del aforo presencial al 50 %, y en otros con clases virtuales. La plataforma digital de Aulas en Melilla se empezó a poner en marcha en el mes de enero, desconociéndose el alcance y el número de alumnos inscritos. Tampoco existe página web propia del Centro, en donde se informe de los proyectos, calendarios y/o actividades y cursos disponibles. El Aula abierta de Mayores, Pablo de Olavide, de Sevilla, ofrece incorporarse a sus cursos telemáticos, desde cualquier lugar de España.

El retraso de su puesta en marcha en Melilla, solo puede obedecer a dos causas, o a una falta de eficacia de sus actuales responsables, que no han sido capaces de imitar o ponerse en contacto con otros ayuntamientos o autonomías, para completar un regreso ordenado a una actividad, «que las personas mayores necesitan» y que no quieren solo ocio. La otra sensación que ofrecen, es que no saben qué modelo aplicar, el actual, similar al de otros centros, como el de Soria, y que acompañamos al presente comentario, o buscar uno nuevo. del que todavía no han hablado, ni explicado. Nadie sabe nada, porque no ofrecen ningún tipo de explicaciones, requiera quien se lo requiera. En octubre de 2020, un comunicado de los sindicatos municipales afirmó cosas como: «Este gobierno hunde Aulas Culturales para Mayores»*.

En ese comunicado deberían haber dicho que «los actuales responsables», hunden a Aulas para Mayores, porque el Área bajo la que estaban integradas, Cultura, es una de las que mejor funcionan, bajo la dirección de Elena Fernández Treviño, en el gobierno tripartito. Sin embargo, el cambio en el Decreto de Competencias, situó a Aulas bajo la Consejería de Distritos, que funciona de modo autónomo. Aulas Culturales no es un instrumento vecinal, sino una entidad cultural, que debe perseguir un fin, orientado a la formación cultural y social de los mayores. El error del traspaso de área está ya a la vista de todos/as.

Esto evidencia el estrambótico caso del solar de la explanada de San Lorenzo, es que no hay comunicación ni respeto jerárquico, de las viceconsejerías, hacia las Consejerías. La viceconsejera Fatíma Mohamed, ha organizado un embrollo, al no comunicar sus intenciones, ni a la Consejería de Cultura, que ya ha dado su opinión, poniendo en evidencia y solfa el «proyecto fantasma» de la Torre de Aulas, en la que habrá absolutamente de todo lo que uno puede imaginar. La otra Consejería afectada por «el proyecto Torre de Babel», es la de Infraestructuras, que todavía no ha respondido, y que tampoco sabe de donde salió ese proyecto, que no conocia absolutamente nadie, pese a que se le atribuye una antigüedad de «20 años». Falta comunicación jerárquica en el seno del gobierno y también, orden interno y sobre todo exterior. El Consejero de Infraestructuras, debe intervenir y poner cada proyecto en el lugar que le corresponde.

El solar compartido de san Lorenzo

El proyecto «Torre de Aulas», con parque acuático y quizá hasta casino, todo dedicado al ocio, es uno de los mayores despropóitos que se han escuchado en los últimos tiempos, entre otras cosas por su coste, 9.000.000 de euros, que lo iguala a la Estación Marítima del rey Arturo, que resistirá vientos «superiores a las tormentas de Júpiter», según se nos dijo entonces. Ahora se nos promete el equivalente a la afamada Torre de Babel.

Aulas Culturales para Mayores ya tiene un edificio. Es más sensato el proyecto de Fernández Treviño en Cultura, que planea construir un nuevo edificio para la Escuela de Música y Danza y la construcción de una nueva escuela de Educación Infantil, con lo que se crearía una nueva zona educativa, en pleno centro de la ciudad. Todo lo propuesto por la consejera Mohamed Kaddur, ya existe en Centro de Mayores contiguo. Eso sí, cualquier proyecto de esa envergadura, ya no será inaugurado por este gobierno, ni por estos responsables, porque son solo intenciones, como lo de la isla emiral frente a Horcas Coloradas.

Lo más importante de todo, además de los mayores, son los trabajadores y el profesorado municipal de Aulas, que sí llevan ahí dos décadas, y a los que no se les está informando de nada concerniente al futuro de la entidad, ni tampoco su opinión sobre la organización del centro, en la que tienen más experiencia y conocimientos de los que les dirigen. Lo mínimo exigible es el respeto a la dignidad personal y laboral de los trabajadores. Se están produciendo situaciones, que de momento solo calificaremos como de trato irrespetuoso. En cuando al alumnado, de seguir así, conseguirán espantarlo, o que de dejen de sentirse identificados con un proyecto de casi medio siglo, que consideraban como algo propio. El Área de Mayores necesita una redefinición.

La otra circunstancia de estos proyectos superpuestos, en donde solo uno parece real, es que obligaría a replantear el modelo y el lugar de la Feria de Melilla, salvo que la pandemia impida celebrarla mas. Sigue baldío el edificio de la antigua Casa de Socorro, cada día más deteriorada. El consejero Rachid Bussián debe decidir, en Consejo de Gobierno, y ante la presencia del Presidente de la Ciudad. No hay otro lugar.

Nota:aula_de_la_tercera_edad_2020-21_3.pdf (soria.es). Melilla Administración Local – ESTE GOBIERNO HUNDE EL CENTRO AULAS CULTURALES PARA MAYORES | CSIF

El Yennayer en el calendario melillense


                    La celebración de año nuevo Amazigh concluye con éxito

                              El Yennayer es el primer día del calendario agrario del pueblo bereber, tradicionales pobladores de norte de África. Coincide con el 12 de enero de calendario romano y se utilizó como punto de partido para su cómputo la fecha en la que el bereber Sheshong accediera al trono como faraón de Egipto. A diferencia de otros calendarios, como el islámico o del hebreo, se trata de un calendario solar, por lo que su celebración no presenta variaciones.

                    En una semana convulsa, en la que pareció ponerse en peligro la cohesión del Gobierno de Melilla, surgió la Viceconsejera del Mayor Fatima Mohamed Kaddur,  con una propuesta inédita, la de incluir esta conmemoración en el calendario de celebraciones de «los mayores melillenses», algo que no se le había ocurrido a ningún gobierno anterior, tras dos décadas de multiculturalismo oficial, que contaba hasta con un Instituto de las Culturas.

             Hasta la fecha los almuerzos oficiales de la Viceconsejería incluían San Valentín, la comida de Navidad y la del Día del Mayor, pero no incluía nada relacionado con las segunda comunidad mayoritaria de la ciudad. A partir de ahora, y tras la acertada y urgente decisión tomada en esta misma semana por la viceconsejera Fatima Mohamed, esta celebración quedará ya incluida en el calendario oficial de actividades de la Ciudad de Melilla.

             Aunque no es muy conocida su biografía, Fatima Mohamed es una de las diputadas con más experiencia del grupo cepemista de Melilla, pues fue concejala de Festejos en Ginés, localidad del Aljarafe sevillano, entre 2003 y 2011, por el Partido Popular, formación que abandonó en 2010 tras posicionarse Mariano Rajoy, entonces Presidente del Gobierno, en contra del uso del hijab en los colegios. Hasta la finalización de su mandato municipal, se mantuvo en el grupo mixto junto al PSOE e Izquierda Unida.

                La rápida decisión de la Viceconsejería, tomada en esta misma semana, y cuando ya el Partido Popular empezaba a abrir brecha, tras la comparecencia en la ciudad de la también rifeña Zoubida Boughaba, activista radical contra el uso del velo islámico, ha conseguido que las aguas políticas vuelvan a su cauce. No se ha tratado de una actividad paralela, ni de un intento de solapar las actividades de la Consejería de Cultura, como pretendía la oposición, sino de una actividad novedosa y quizá complementaria, que se mantendrá a lo largo de los próximos años.

                   La presencia del presidente de la Comunidad Judía de Melilla Jaime Azancot, junto con esposa, Simi Chocrón, que fuera Consejera de Cultura de Melilla a lo largo de una década, ha supuesto un importante espaldarazo a esta nueva actividad, en la que el protagonismo correspondió únicamente a los mayores y a las comunidades melillenses, y que también incluía a la comunidad hindú y gitana.

                   No hay camino para la multiculturalidad, sino que es el único camino posible. Con respeto, con tolerancia, con conocimiento y sobre todo, con convivencia.