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Parque Lobera, Área 51 y Gobernador


 

                 La remodelación del parque Lobera está pasando desapercibida. Es una de las 39 obras con las que el gobierno del pasado dejó atado al nuevo, al del presente. El suelo de este parque es muy sensible, desde el punto de vista histórico y arqueológico. Hay documentada la existencia de dos silos bereberes y de un tramo de cerca o muralla de la Melilla musulmana. Esta zona el área rural de la ciudad. También fue zona de enterramientos, que fueron removidos de modo inmisericorde para la construcción del auditórium Carvajal en la década de 1960. También se ha hallado cerámica y restos romanos.

                  Se está trabajando con maquinaria pesada y también se van a instalar tuberías de saneamiento de gran calibre, para las que se tendrán que abrir grandes zanjas. Hemos insistido y volvemos a escribir que es necesario que la Consejería de Cultura controle todas las competencias a su cargo, y que elimine entidades superpuestas, que han hecho mucho daño a la cultura de la ciudad, pues tenían ideas preconcebidas sobre lo que debía hacerse, y sobre lo que no debía encontrarse.

                La realidad es que se desmorona todo, cuyo ejemplo máximo es la calle de San Miguel, la primera calle de Melilla, y el yacimiento del Gobernador, abandonado desde hace un decenio, porque no aparecía aquello que se había fijado que debía aparecer. A lo largo de estos 8 años, hemos sorteado todas las prohibiciones impuestas por la nomenclatura. Ya hemos detectado especulación en la zona. La derruida Casa de los 4 Patios ya ha cambiado de dueño en estos 8 años. La primera vez fue adquirida por alguien perteneciente a la empresa encargada de la 1ª remodelación de la Ciudad Vieja.

                El problema de la Casa del Gobernador, como el de la Casa Lafont (convertida en una ruina) y todas las de la calle San Miguel, es la obligatoriedad de hacer prospecciones arqueológicas. Lo mismo ocurre con la antigua Caja de Reclutas, la antigua farmacia militar, y todas las que conforman esta calle. Nadie parece interesarse por nada, y urge una reforma de la Comisión de Patrimonio de Melilla, que es la que ha autorizado todas estas actuaciones, que consideramos como poco respetuosas con la historia verdadera de la ciudad.

               Denominamos a toda esta zona como Área 51, porque la orden era y sigue siendo que nadie acceda a ningún lugar, y que no se fotografíe nada. No existe información pública de ningún tipo, y tampoco se facilita. Es más afirmamos que hay obligación de anotar los movimientos de cualquiera que intente hacer fotos en el Área 51, y de que se “abronca e intimida” a los ciudadanos que colaboran con El Alminar, y ofrecen sus terrazas para que obtengamos fotografías aéreas de lo que sucede en toda la zona. Hemos roto una y otra vez todas su prohibiciones y zonas de exclusión. La verdad es que nunca nos han importado.

             En este nuevo reportaje del Área 51 se muestra claramente el estado selvático de la Casa del Gobernador, de la que solo se remodela la fachada. La ruina de la antigua farmacia militar, la fachada a punto de caerse de la Casa de los 4 patios, o los agujeros sospechosos de los techos de las casas colindantes. Parecen ruinas provocadas, para forzar su venta y posterior especulación. Sin embargo, y lo volvemos a escribir (los artículos sobre estos temas pasan del centenar); en la Casa de los 4 Patios no se  puede remover ni un metro del suelo. Es probablemente el suelo menos alterado desde la conquista castellana en 1497. Hay pasadizos, acceso a aljibes, restos de material de edificación de distintas épocas, y quien sabe que mas.

           Hay que realizar planes conectados con el Ministerio de Cultura o con Universidades como las de Málaga y Granada, para realizar campañas científicas de excavaciones, con arqueólogos especialistas en distintas épocas. La situación de toda esta manzana  de San Miguel no es tolerable.

 

 

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La ciudad antigua de Rusadir


                   

                       El Gobernador 2017: basuras púnicas

       La Ciudad Antigua de Rusadir es el único libro publicado acerca de la posible historia antigua de Rusadir. Escrito por el catedrático Enrique Gozalbes Cravioto, que intenta desde el estudio científico de la historia, una aproximación al pasado de Melilla, alejado de los mitos y leyendas con los que se ha construido la historia de la ciudad. Además, Enrique Gozalbes es uno de los mayores especialistas en historia antigua y medieval. Hace poco, descubrió una antigua mezquita utilizada como cortijo en la localidad malacitana de Antequera.

        La historia de Rusadir es imposible de relatarse sin relación con su entorno. Esto quiere decir que si en algún momento llegaron los fenicios a esta costa, es porque existían asentamientos autóctonos, indígenas, o mauritanos en la terminología romana. Los fenicios iniciaban relaciones comerciales con poblaciones ya existentes, nunca sobre la nada. Quien pretenda hallar a fenicios, romanos o griegos, encontrará siempre huellas de las poblaciones bereberes.

        Melilla es un territorio muy movido, batido por la guerra,  y por las constantes reconstrucciones. Otro elemento importante es la reutilización de materiales, por lo que resulta muy dificultoso, si no imposible,  encontrar restos fenicios o púnicos puros, como parece ser la pretensión.

         Hay zonas no holladas, y siempre en dirección hacia el 4º recinto, hacia el cerro del parque Lobera. Para buscar y excavar hay dos caminos, uno es seguir una idea preconcebida y descartar todo lo demás, barriéndolo del mapa y enterrándolo en el caso de que no ofrezca el resultado apetecido. Esto es lo que ha sido el triple lema hasta la fecha (se oculta, se destruye, se tapa). Melilla está llena de restos bereberes descartados y ocultos bajo el pavimento de la Plaza de Armas, dentro de las murallas, bajo el suelo del “museo arqueológico”, bajo los chalets de la Alcazaba, o enterrados en el parque Lobera.. El único planteamiento admisible es el de buscar, excavar, y sacar a la luz todo lo que se encuentre, sea lo que sea. Todo lo demás es hurtar la verdadera historia a la investigación y al futuro. Quedará bonito, pero no dejará de ser una falsificación histórica.

         Hay una norma escrita que dice que una vez que se abre un yacimiento, hay que completar la excavación. En caso contrario, los agentes ambientales alteran el yacimiento y sus conclusiones son inservibles. El Gobernador está abandonado desde 2111. En 2017 su estado es el que se ve. No esperábamos volver aquí, no pensábamos volver a escribir sobre esto, no esperábamos ver esto, en este estado. En cualquier lugar, estas fotografías provocarían ceses fulminantes y un vuelco en el modo de afrontar la cultura y el pasado en la ciudad. ¿Dónde está todo el material desenterrado, cómo se clasifica, qué se piensa hacer con él, quién se está haciendo cargo de esas miles de piezas?.

           Se podría decir de todo, pero estas imágenes valen más que cualquier argumento que si diga. Total, ¿para qué?.

            Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/07/25/yacimiento-del-gobernador/

En la selva del Gobernador


       Bendita perseverancia la del borrico de noria! —Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. —Un día y otro: todos iguales.
Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín.

                                Camino, máxima 998. San José Mª Escrivá

                            La Historia entre ruinas

            Este jardín dista mucho de tener aromas, salvo el de los orines de los gatos. Aquí no hay lozanía ninguna, salvo la selva y la maleza. Lo que convierte en  algo diferente al antiguo jardín de la Casa del Gobernador de Melilla, antigua sede del Juzgado Militar, es que en él se encontró un yacimiento arqueológico, que algunos identificaron con la mítica Russadir o con el Opidum et Portus de la Roma Imperial.

            Se ofrecieron decenas de ruedas de prensa, se elaboraron artículos para la revista Akros (el Pravda de la nomenclatura) y se idearon suntuosos proyectos para el destartalado edificio, entre ellos el de un Hotel de lujo, que incorporase un SPA (balneeario), junto a las restos mitológicos. Se clasificó el edificio como BIC (Bien de interés cultural) y luego se desclasificó en el mismo mes.  Se acordonó todo el área 51 y se impidió el paso a extraños y gentiles, bajo severas penas y amenazas. Solo pequeños grupos de elegidos pudieron ver y fotografiar el yacimiento magno, con el juramento de no difundir luego las fotografías.

         Hasta el año 2012 se organizaron colosales campañas de excavaciones, solo comparables a las del Valle de Los Reyes en Egipto. Luego se hizo el silencio, y tras de él llegó el olvido y la muerte del yacimiento. Ahora ya solo la selva es dueña de todo. ¿Porqué no se excavó todo el área del patio?. ¿Se encontró algo o nada?. ¿ No apareció lo que se buscaba o se encontró lo nadie esperaba?. ¿Dónde está la tumba de la princesa mora enterrada en Melilla?.

  PD: En la categoría arqueología en Melilla hay muchas entradas sobre éste, otros yacimientos y muchos asuntos extraños de Melilla.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/30/un-ano-mas-en-el-gobernador/

Un año más en El Gobernador


            Un yacimiento abandonado y cubierto de maleza

  Todos los años cuando recorro con mi familia la carretera A4 o de Andalucía, me fijo en el yacimiento íbero del Cerro de Las Cabezas, en Valdepeñas. A pesar del calor aplastante que se abate sobre la zona en los meses de junio a septiembre, las campañas arqueológicas no fallan un solo año. Es solo una fugaz visión lateral porque la velocidad de la autovía no permite ninguna distracción. Veo el cerro dos veces al año y siempre pienso en nuestro único yacimiento, el del Gobernador, abandonado, expuesto al deterioro de los agentes climatológicos y ya en manos de la maleza.

      Lo peor de todo es que la pérdida de información arqueológica es irreversible. Del Centro de interpretación de las 200.000 piezas arqueológicas (Gobernador y Plaza de Armas), sigue sin saberse nada pese a que “prometieron sorpresas”. El Museo de Melilla sigue sin director, porque no encuentran un perfil adecuado para poder colocar a uno por el sistema de libre designación. Ya no solo se deteriora el yacimiento, sino también el propio edificio, cada vez más roto, usado como almacen de trastos por el chiringuito de la Plaza de Estopiñan. Hay un asunto peor y es que el yacimiento ya ni siquiera está sellado, lo que compromete su situación. Hay ya muchas formas de entrar en ese edificio y hacerse con piezas o restos arqueológicos. Ni siquiera sabemos si las ánforas que aparecían encastradas en el suelo siguen allí, han sido retiradas o están más fragmentadas todavía.

        Doce años con un yacimiento abierto y sin resolver es un despropósito absoluto. A lo largo de todo este tiempo hemos oído todo tipo de oníricos y faraónicos proyectos para el lugar, a saber: Sede de La Presidencia de Melilla, hotel con encanto y fantasma incluido, agrupación de diversas entidades culturales, musealización y vista de los restos sobre suelo de cristal. Todo humo y paja. La realidad es la que presentan las fotos. El contraste, como siempre, con cualquier ciudad de España es abismal. Hay que sustituir a los actuales gestores de la cultura de Melilla de modo completo. Y como siempre, todo ridículamente sellado y oculto.

  Nota: http://www.patrimoniohistoricoclm.es/yacimiento-del-cerro-de-las-cabezas/