Levantando el vuelo


 

         He visto palomas aprovechar la corriente de aire que se bifurca sobre el capó de un coche para ascender en el último instante. He contemplado como una garcilla levantaba limpiamente el vuelo en apenas un trozo de terreno poco mayor que su cuerpo, lo que no conseguirá casi ninguna aeronave de construcción humana. He podido observar como gaviotas me miraban fijamente sin mostrar temor alguno, ni hacer el más mínimo movimiento. Y toda esa experiencia ya no se perderá.

         Todo está demasiado cerca en Melilla, pero también precisa de una observación continua y muy atenta. La misma fotografía que un día sirve para denunciar una situación en un barrio de la ciudad, otro solo refleja el limpio alzado del vuelo de un ave. A veces solo se quiere observar, sin sacar conclusión alguna.

          Hace un día despedíamos marzo con la imagen de un avión posándose sobre la pista de aterrizaje. Hoy alzamos el vuelo en el mes de abril, sin descanso alguno, sin tregua posible, con una garcilla  que limpiamente se levanta desde el asfalto.

 

El Gran Salto a la valla de Melilla


Las imágenes del Gran Salto

                              El día 19 de marzo se recordaba el levantamiento del Asedio de 1775. La conmemoración de esa efeméride otorga el carácter de día festivo a la ciudad. Una de las brumas más espesas de los últimos tiempos cubría por completo la valla fronteriza entre España y Marruecos. Desde aquel lejano año se acordó la celebración de una santa misa en conmemoración de los caídos en defensa de Melilla y en recuerdo de sus defensores, a cuyo frente se encontraba el Mariscal Sherlock. Pasados 239 años, la efeméride iba a añadir un nuevo signo a tan larga historia. Un día antes, un numeroso grupo de inmigrantes centroafricanos, que duplicaba aproximadamente el número de años de distancia con el aniversario que se conmemoraba, iniciaba el gran salto a la valla de Melilla, amparados por la densidad de la niebla. El 19 de marzo de 2014 tiene ya su propia señal y significado.

                             Una fotografía del gran salto ha dado la vuelta al mundo. El Alminar de Melilla puede ofrecer hoy nuevas imágenes de aquel instante, gracias a la colaboración anónima con nuestro blog, abierto a la verdad y al conocimiento. La gente se ha puesto nerviosa en Melilla desde aquel día. La mala reacción de algunas de nuestras autoridades espolearon el temor entre la ciudadanía, que se sintió amenazada. Las autoridades están para buscar soluciones y no para crear problemas. Los sentimientos xenófobos están apenas a unos milímetros de la epidermis. Hay que huir de los lugares comunes y de los pensamientos más primarios. El incendio puede empezar con cualquier chispa o con un fuego mal apagado.  Medio millar de personas no son nada, en comparación con los miles de refugiados que albergan los países limítrofes de aquellos que se encuentran en conflictos armados, y de los que proceden todos estos ciudadanos.