Los números contra el cáncer


               Es una enfermedad que nos rodea, que afecta o puede afectar a cualquiera. Todos conocemos casos de quienes han vencido en esa batalla, quienes están luchando ahora y también de quienes, desgraciadamente,  fueron vencidos por la enfermedad. Vivimos tiempos de recortes en Sanidad, en donde desde el Ministerio, se estimula a los médicos para que «ahorren» pruebas que pudieran salvar vidas, o que reduzca el gasto a base de economizar medicinas con los pacientes. Mientras tanto, seguimos sin ver ni una sola medida que acabe con los derroches, con los privilegios de los gestores, o con el mal uso del dinero público en las contratas que surten a hospitales y ambulatorios. Se sigue derrochando donde no se debe, y se restringe el gasto en aquello que es imprescindible para la salud de los pacientes. Un diagnóstico a tiempo no solo salva vidas, sino que además evita costosos tratamientos posteriores, que en ocasiones no alcanzan el final deseado, que es salvar la vida del paciente.

                      La mayor parte de los tratamientos a pacientes con cáncer de Melilla, se realizan en la ciudad de Málaga o Almería. Por ello es importante que asociaciones como la AECC (Asociación Española Contra el Cáncer) de Melilla, sigan existiendo, y poniendo a disposición de muchos pacientes melillenses, tanto sus voluntarios en la ciudad, como su red de pisos en la capital malagueña. No destacaremos ningún nombre sobre otro, porque todos, hombres y mujeres, son importantes y sobre todo, voluntarios.

Letrina a bordo


 

                              Lo que el barco esconde

     ¿Nunca han sentido la curiosidad de  ver qué hay dentro del barco pesquero?. El Alminar sí, y lo ha comprobado, así que ahorraremos a los lectores y a los ciudadanos el encontrarse con la dura y maloliente, a veces, realidad.  La culpa tampoco es de los que allí se «alojan» para dormir, o los que utilizan el lado de babor del pesquero como letrina. Hay una gran cantidad de personas, menores y adultos (casi siempre varones), que viven en la calle, sin ningún tipo de recursos o albergues a los que acudir. No hay siquiera instalaciones públicas en donde asearse, o a las que acudir para hacerlo. Por tanto, y aunque no sea ni excusa ni justificación, para  tan lamentable y pestilente uso del barco que homenajea a la flota pesquera de Melilla, cualquier lugar es bueno para hacer lo que aquí se intuye. El Alminar no publicará, y ahorrará así a sus lectores, la visión más dantesca de lo que ocurre dentro de este barco. Se que hay un blog muy bueno ( http://laotramelilla.blogspot.com.es/), de una amigo, que tiene fondo para hacerlo, pero en aquí no podemos con semejante carga. Con lo que se intuye es suficiente.

      Siempre haremos la misma pregunta, nunca nos cansaremos de repetirla.  ¿Cuál es la Consejería encargada de que estas cosas no ocurran?, ¿ por qué son los ciudadanos los que tiene que alertar de una gestión tan deficiente?.