Las avispas de Las Culturas


                Los niños/as son grandes y atrevidos exploradores. Son ellos los que han descubierto al presencia de dos nidos de avispas en la esquina del baluarte de San Fernando, justo al lado de la embocadura del túnel de Santa Ana. En el pasado verano y otoño, fueron varios los niños que resultaron picados por las avispas, que siempre buscan lugares cercanos al agua para establecer sus colmenas.

                           Las referencias hacen pensar en que son avispas amarillas, por lo general bastante más agresivas que las avispas papeleras. Las avispas amarilla suelen buscar oquedades en las paredes, y lugares cerrados para establecer sus colmenas. Pueden picar llegar a  picar varias veces y también hacerlo en enjambre, se sientan atacadas o no.

                        Su presencia en un área llena de niños, y el pasado historial de picaduras, obligan a  actuar de modo inmediato, y eliminar estos nidos, y buscar otros más, que pudieran estar establecidos en lugares menos visibles. Es una zona de gran tránsito.

                          No deja de ser paradójico, y casi una advertencia, que la nueva plaza de Melilla, la del siglo XXI, el de la convivencia y la modernidad, sea también, lugar de asentamiento de avispas. Hay que estar siempre vigilantes y nunca dar nada por seguro, ni por establecido. Para mantener todo, siempre hay que trabajar, dedicar esfuerzo y atención constantes.

La madre del cordero


 

 

        El cielo está emborregado, quién lo desemborregará; el desemborregador que lo desemborregue, buen desemborregador será.

La protesta contra «los manolitos» en Melilla

      Todo se comunicó con demasiada antelación. En el mes de marzo la multiconsejera Paz Velázquez anunció que el presente año no se permitiría el paso de borregos desde Marruecos y que la prohibición duraría dos años. En un lapso de tiempo tan largo, da tiempo a explicar y también a cometer muchos errores, y la multiconsejera los ha cometido; el principal hace unas semanas cuando dijo que: «el que no quiera celebrarlo en Melilla, puede irse a otro lugar» (léase Marruecos, a su tierra). Una frase así debe costar el puesto, al menos el de la presidencia del Instituto de las Culturas.

            El segundo hecho que llamó la atención es que fuera lanzado el aviso, el redoble del tambor de guerra, desde la consejería de Sanidad, y no desde la Delegación del Gobierno, que es la que tiene las competencias en materia de Sanidad Exterior. En todo este tiempo ha faltado, de modo absoluto, el diálogo. Ante una situación como la de la fiebre aftosa en Marruecos, que es real y está sucediendo; lo primero que debe hacerse es iniciar el diálogo con todos los interlocutores sociales, y con todos los sectores sociales  afectados. Primero se habla, se pone toda la información sobre la mesa, y luego se transmite a la sociedad lo que está ocurriendo. Esto no se hizo desde el principio y ahora estamos ante una situación de conflicto. No se entiende que la CIM (Comisión Islámica de Melilla), no ses un interlocutor ante las administraciones, y ni siquiera esté presente en la Mesa Interconfesional, que debería ser disuelta por su irrelevancia social y política. Existe también un conflicto con los veterinarios de la ciudad, y la negativa a renovar el acuerdo de colaboración por parte del Gobierno local, que tampoco se ha querido explicar Estos son los errores en este lado del campo, ahora vamos a intentar desentrañar los del otro lado.

            En el lado del Voluntariado Islámico (VIAS), Coalición por Melilla, CIM, se aprecia una falta de una voz unificada y consensuada. Hay muchas voces, lo cual es saludable, pero no parece estar todas en la misma sintonía. No queda claro, en ninguna circunstancia, el por qué del rechazo a «los manolitos», denominación genérica con la que se conoce ya a los borregos peninsulares, cuando probablemente vengan de ganaderías con el certificado «halal» en sus etiquetas. Hay un principio de desacuerdo en el interior de la Comisión Islámica, con una dimisión no llevada a cabo de su presidente

           Es un hecho, que uno de los importadores de los borregos, ya los trajo hace dos años, y es el propietario de las carnicerías Sidi en Melilla. También es cierto que el año pasado no pudo traer, porque se le denegó el permiso, borregos a nuestra ciudad, como era su intención. Es lógico y lícito el intentar cubrir la demanda anual de borregos en Melilla, mediante una iniciativa empresarial, y crear una línea de demanda. Lo que resulta difícil de aceptar es que se haga mediante una imposición, cuya justificación sanitaria no ha alcanzado al sector social afectado.

          Es real la presencia de la fiebre aftosa en Marruecos. No se ha explicado, ni nadie lo ha dicho todavía, cuál podría ser esa medida excepcional, que todos parecer tener en mente, si el conflicto llega a una situación de no retorno. La intención última no se ha puesto sobre el tapete, aunque pueda intuirse. Hay quienes juegan con cartas marcadas, y quienes lo hacen con dos barajas.

     Lo grave, es que al final de todo, la brecha social y económica que divide la ciudad, alcance también al aspecto cultural y religioso, en cuyo caso, Melilla puede ir guardando en un armario el lema de «ciudad multicultural». Sarajevo también lo fue, y hasta ciudad olímpica.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2016/03/11/el-silencio-de-los-borregos-en-melilla/

El Gurugú calcinado


         El Gurugú calcinado en las escarpadas e inquietantes laderas del Barranco del Lobo. Melilla siempre ofrece una noticia al mundo en los meses de julio o agosto. El monte Gurugú, sus vertientes, sus barrancos,  han calcinado también muchas vidas a lo largo del siglo XX. Su fama y su nombre no se extinguirán nunca. Frente a la casa de mi hermano en Sotosalbos, se extiende la sierra de Malangosto. Su visión, cada año, en época estival también, me resulta tan atrayente como la contemplación del Gurugú y su amenazante presencia. La diferencia, es que aparte de la similitud o no entre ambas montañas, nadie vivo recuerda el más mínimo acontecimiento en las laderas de Malangosto, en los últimos diez siglos, salvo la suspensión de alguna que otra romería o de algún incendio que nadie recuerda.

            Siempre hay que regresar, una y otra vez, con la perseverancia del borrico en la noria, al punto de partida, al lugar en que nos esperan pacientemente. Cualquier espacio que dejemos vacío, lo ocuparán. Aquello que no defendamos nosotros, no lo hará nadie. Hay retiros programados que no dan el fruto buscado, y otros que no se programan, que surgen de las circunstancia, pero que ofrecen algo que no se había buscado. Siempre habrá motivos  para alejarse de todo, pero siempre existirán más razones que nos obliguen a seguir. Bajo un calor abrasador, con todo calcinado a nuestro alrededor, pero volvemos.

Ajedrez en Sotosalbos


 

                Sotosalbos es un pequeño municipio de la provincia de Segovia, de poco más de 130 habitantes y el doble de superficie que Melilla. Lo más que aciertan a decir las crónicas históricas es que el pueblo quedó fijado para el dominio castellano en la campaña de 1086, llevada a cabo por Alfonso VI y que fijó la frontera peninsular hispánica, entre cristianos y musulmanes, en el río Tajo.

                    Siempre hay que fijar un punto desde el cual volver a comenzar. El pasado 2 de agosto, se celebró en la localidad un torneo de Ajedrez. No había vuelto a tocar las piezas de este juego desde hace más de 15 años. Junto con mi padre, Fernando Delgado, teníamos las fichas federativas más antiguas de Melilla, pero fuimos expulsados de la Federación melillense de Ajedrez, por pedir que se celebran elecciones, como en cualquier otra federación, en los últimos años de la década de 1980. En aquellos años, los hábitos democráticos no habían impregnado todavía el tejido cultural y deportivo de la ciudad.  Todos los firmantes de la declaración para pedir elecciones fueron o fuimos expulsados. Un año antes, en 1988, se había celebrado en nuestra ciudad en Campeonato de España Juvenil. En aquellos momentos yo era el secretario de la federación. A pesar de que conseguimos abrir la federación y el deporte del ajedrez a la ciudadanía melillense, nunca nos devolvieron las licencias federativas. mi padre era una de los mejores jugadores de aquella época, y organizador también de muchos torneos, como el memorial de su amigo Andrés Invernón, junto al entonces presidente del Casino del Real, Manuel Benítez.

             El torneo de Sotosalbos se celebró en los salones de la Casa Consistorial y contó con la presencia de 49 jugadores, algunos con puntuación ELO superior a 1400 puntos. Se disputó bajo la modalidad suiza, con 15 minutos para cada jugador. En el ajedrez ya no suele haber distinción de sexo o edad en muchos torneos. Todos/as  juegan contra todos/as, y se van emparejando según  los resultados que se vayan obteniendo. En el 11º lugar se situó Valentina Plamenova, campeona de España de 2015 en la categoría de 8 años, y con una puntuación ELO de  1361. El ganador  Alberto Bernardo, de 14 años, con puntuación ELO de 1713.

           En mi caso supuso un reencuentro con parte de mi historia y de mi pasado. Jugué 6 partidos, venciendo en 3 y perdiendo en otras tantas, quedando justo en la mitad de la clasificación. Ahora, gracias al Alminar, poseo la capacidad de contar las cosas tal y como fueron, para dejar la memoria en su justo lugar.

Cuando baja la marea


 

 La recolección ilegal de moluscos

     Cuando baja la marea, el  agua del mar o del océano, se retira más de un kilómetro en algunas zonas. Un mundo desconocido queda a la vista. El tiempo de la división de los homínidos entre recolectores y cazadores ya ha pasado. No hay marcha atrás en la evolución humana, aunque la marcha hacia adelante solo signifique la destrucción del ecosistema en el que vivimos. Cualquier actividad recolectora, o de caza ya se encuentra regulada.

     Cuando baja la marea en Isla Canela (Huelva), las aguas se retiran y permiten el paso de la especie que se ha hecho con el dominio del Planeta. Cientos de manos se hunde en el fango marino, que queda a la vista, y extraen de modo ilegal cientos y miles de coquinas. Fuera de su tiempo, y del número de licencias permitidas, la actividad supone el expolio y la depredación del fondo marino más cercano a la costa.

       Esta actividad de los bañistas, se ha convertido en un problema en Galicia, Cádiz, en la misma Huelva, o en cualquier otro lugar. Las noticias saltan a los medios de comunicación y a los informativos de las televisiones. Hemos sido testigos de este hecho, y hemos visto la diferencia entre la actividad ilegal y casi masiva, y la de «los mariscadores» con licencia, que operan con sus artes adecuadas, y muy lejos de la línea de costa, en donde las coquinas y almejas son más grandes. La actividad «esporádica y no regulada», provoca la eliminación de los ejemplares más pequeños, y la reducción de las especies, alterando de modo acusado el ecosistema marino.

       Entre lo ilegal y lo permitido hay siempre una zona difusa, pero su diferencia es muy amplia y fácilmente observable.

     Nota: http://www.diariodecadiz.es/article/andalucia/174872/abiertos/expedientes/sancion/banistas/por/capturar/coquinas.html