La máquina y los árboles


      La devastación de los árboles, antiguos cinamomos, que la rodean es tal, que la máquina metálica parece perfectamente integrada en el paisaje. La desolación es tan completa, que árboles, farolas y máquina  componen un conjunto de naturaleza muerta. los árboles secos, rodeados y sostenidos por ceñidores, junto a la máquina que lo mismo está allí para arreglar la acera, que para abrir una zanja, o arrancar de cuajo esos árboles y enviarlos al infierno arbóreo. El color del purgatorio debe ser gris, el color espeso de los días nublados de levante en la ciudad. El gris del cemento. El gris del espanto arbóreo al que tiene sometida a Melilla y a sus calles. Esta es la del General Villalba, en el Barrio del Real.

8 comentarios en “La máquina y los árboles

  1. Estoy seguro, la respuesta de Hospitalario hará temblar a muchos grandes pensadores y progres. Estos días se ha impuesto en prensa con trabajos muy bien elaborados y documentados. Espero sea comprensivo y caritativo en su respuesta.

  2. No esperamos menos de él, Imparcial.
    Lo de la “Misera” se la tengo guardada al Papa, Hospitalario. A mí no vayas a darme con eso que rompemos las amistades.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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