Estampas de la feria muerta


              La Feria de Melilla 2017 está acabada, carece de vida propia, de cohesión, de alma, y tiene hasta un boicot, organizado por un grupo de activistas sociales de otras lides. En ningún pueblo o ciudad de España, se le ocurriría a nadie organizar un boicot activo, contras sus propias fiestas patronales. En 1996, los comerciantes y empresarios de Melilla organizaron un boicot duro contra la feria de Melilla, porque el entonces alcalde había dado su “placet” a la instalación de una gran superficie comercial en la ciudad. Fue un boicot duro y salvaje, en la que los comerciantes, alentados por sus asociaciones patronales como la extinta Cámara de Comercio o  la Asociación de Comerciantes, se negaron a suministrar productos de consumo a las casetas. Comparada con aquella situación, la actual es poco menos que una pataleta, que está dando la puntilla a la agonía de la actual feria.

           La explanada inmisericorde de San Lorenzo carece de sombra, salvo unos breves lapsos. Atravesarla en dirección a cualquiera de las exiguas casetas tradicionales que todavía subsisten, exige un considerable esfuerzo e interés. La Asociación de la Prensa ya no participa, la caseta Latinoamericana tampoco y así hasta completar una larga lista de extinciones. Demasiado sol, demasiado calor  e higiene escasa, en un entorno blindado por el temor a los atentados con camión o furgoneta.

          Sin embargo, la imagen más espantosa, es la exhibición de la caseta vacía y abandonada de Cablemel televisión, presente en la feria durante 7 años. Hemos reflexionado sobre el sentido de esa tétrica imagen, y hemos considerado (consejo de redacción del Alminar), que no tiene otro objeto que infundir el temor, mostrando al mundo cuáles son las consecuencias de desafiar al César. En la Edad Media, se solía poner la cabeza de los malhechores en picotas, a la entrada de las ciudades, o se encerraba en jaulas colgando de un poste, a aquel que había causado alboroto y alterado el bien hacer de los vecinos de una villa. Para ejemplo público se le exhibía ante todos, vivo o muerto, o “hecho cuartos”.

         Así pues, sin necesidad de boicot blando, la Feria languidece ante todos, sin demasiado atractivo, y con muy poco que ofrecer. Habrá que salvar eso sí, al concierto para adolescentes de Sweet California. El nuevo grito de guerra para las adolescentes ya no es “patria o muerte”, “hasta la victoria siempre”, sino “Hey Mickey”. Hay otros conciertos como el de Morat, que ya tenía las entradas agotadas el primer día. El domingo, 2º día de Feria, no estaban en la caseta de información ni los programas, ni los abanicos, ni otros elementos promocionales.

 

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2 Respuestas a “Estampas de la feria muerta

  1. Así es hospitalario, que nadie crea que es una valoración personal, es la misma realidad que pisamos todos los días. Pero lo que han conseguido, es muchísimo peor, han perdido la confianza de los melillenses y de la gente que nos visita. En los próximos años se pensarán mucho si merece la pena volver a Melilla en tiempo de feria. Hasta los propios melillenses han abandonado la feria para irse a la peninsula.

    ¿Quién escucha a los comerciantes?

  2. Se tardarán 5 años en superar el presente desastre. Han tirado por la borda las ferias de la ciudad.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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