El fuego de San Juan


                El viento de levante, pero en total calma, presidió este año la noche de San Juan. El levante era el viento que no le gustaba al almirante de la Mar Océana, y fue la objeción que puso para desistir de la conquista de Melilla, cuando fue consultado sobre ello.

                   Todo empezó este año con rigurosa puntualidad, a las 00h 00´, como mandan los cánones y tras la llegada del presidente de la Ciudad. Una vistosa traca se acercó hasta la representación de los dioses antiguos que gobernaban los elementos; aire, agua, tierra y fuego. Todo ardió demasiado rápido, pero es que también había muy poco que quemar. Los años de austeridad han ejercido su efecto también sobre la imaginación. La bola de fuego se apoderó de toda la figura, envolviéndola y devorándola sin tregua. El fuego se alimenta de todo lo que está a su alrededor. Cualquier cosa que esté a su alcance es devorada por las llamas.

               Sin aire, sin vendavales, sin humedad, sin nada que alterase el trabajo de las llamas y de los artificieros, el fuego hizo su trabajo sin necesidad de que interviniesen los bomberos. La consunción de la figura oficial, llegaron los fuegos artificiales, que este año fueron muy vistosos. Pero como su propio nombre indican, fueron efímeros. Esta es una máxima de la vida. Las llamas seguirán atrayendo siempre a la humanidad. Sus figuras son siempre atractivas y cambiantes.

               Nada seríamos sin el fuego, siempre presente en la naturaleza. El uso, el dominio y la producción del fuego, fue lo que nos permitió llegar hasta el lugar en donde estamos. El fuego tiene su liturgia, y sus servidores. No faltó ni siquiera la aparición de la Luna.

 

El cierre de la Cámara de Comercio


                                          Sobre un final oscuro y silenciado

           La presidencia y la ejecutiva de la Cámara de Comercio de Melilla se gastó un millón de euros en la rehabilitación del edificio (la mitad fue aportada por la Delegación del Gobierno), pero en la hora de su desaparición, oscura y envuelta en la omertá informativa (solo El Faro ha informado de ella), se niegan a los tres trabajadores de la extinta Cámara, los derechos retributivos que les corresponde por Ley.

         Uno de las grandes problemas de este País, es su clase empresarial. Han dado lecciones de economía a todo el mundo (gobiernos, sindicatos, trabajadores, políticos, economistas), pero a la hora de la verdad, la de los hechos, se esfuerzan en no pagar a los trabajadores, y eso que la leyes laborales reformadas y podadas por el Partido Popular, ya dejaban los derechos laborales en sus mínimos históricos.

                 Lo que asombra en este oscuro asunto es que ningún partido político o Institución se haya pronunciado sobre este «silencioso» cierre. Ahora nos hemos enterado que los trabajadores de la Cámara llevaban desde 2015 sin percibir sus salarios o de que tampoco habían percibido las bonificaciones sociales concedidas por la Ciudad Autónoma. Asombra también que la presidente de la Cámara, afirmara hace no mucho que los excedentes o fondos de de reserva de las cuotas, se habían gastado en la rehabilitación del edificio.  La presidenta de la Cámara pasaba por ser un referente empresarial de la ciudad, e incluso nacional, por eso, resulta más asombroso aún que solo comunicara con «un sobre encima de la mesa», el despido a los trabajadores, algunos de los cuales llevaban allí desde 1998, o que no ofreciera a los trabajadores el máximo de indemnización previsto por las ya exiguas leyes laborales. Parece que han fallado las formas, en aquellos que deberían ser el ejemplo, de un modo de actuar que luego exigen a la Administración Pública, a la que siempre acusan de despilfarro. Despilfarro es gastar casi un millón de euros en rehabilitar un edificio, cuando la Cámara de Comercio estaba en una situación tan crítica.

             Las Cámaras de Comercio son corporaciones de derecho público con personalidad jurídica propia. No parece que vayan a dejar de existir las del resto de las ciudades españolas, por lo que nos encontramos ante un caso quizá único y específico de Melilla. ¿Ha habido una mala gestión, había alternativas a este cierre precipitado y casi a escondidas?. Las preguntas son muchas, pero los partidos políticos deberían hablar y exigir explicaciones sobre lo ocurrido a su presidenta, quien sin embargo no dudó en responsabilizar de este cierre al gobierno de Rodríguez Zapatero, haciendo una afirmación de carácter partidista, impropia de quien representa a un organismo que debe mostrarse imparcial.

         ¿Ha sido el carácter voluntario del pago de cuotas la única causa del fin de la Cámara de Comercio de Melilla?. ¿Son incapaces los empresarios melillenses de pagar una cuota mensual de 50€, por mantener un organismo que les beneficiaba a todos?.¿Pueden algunos de sus representantes públicos, miembros de una asociación que se ofrece así misma como ejemplo de «bonhomía», tener un ejemplo tan contrario a lo que predican, en el modo de despedir a sus trabajadores, que se han dedicado con lealtad y eficacia a la labor que se les exigió?. ¿Cuando se concedió la subvención para la rehabilitación ya estaba en una situación financiera crítica?.

           Mandar a trabajadores al paro, con 50 años de edad de media, es una de las situaciones más terribles y desoladoras posibles, porque  rectificar la vida laboral es muy difícil en ese tiempo. No nos creemos que no hubiera alternativas al cierre, que nadie conociese la situación, o que hubiese que hacerlo de esta manera. Las formas con las que se ha producido el cierre es inadmisible en un organismo de esta índole.

                   Lo peor, sin ningún género de dudas, es el silencio de partidos políticos, instituciones locales y gubernativas, y de quienes tienen la obligación de informar y dar a conocer estas cosas, salvo la excepción de El Faro de Melilla.

              Nota: (1) https://www.boe.es/boe/dias/2014/04/02/pdfs/BOE-A-2014-3520.pdf, (2)https://elalminardemelilla.com/2012/05/27/camara-de-comercio-de-melilla-rehabilitacion/

El fin pactado de Talleres Montes


       En el año 2010 escribí en la prensa el primer artículo que se publicó en prensa, en defensa de la conservación de los Talleres Montes del Barrio del Industrial. En el último mes de año 2013 volví a insistir en la necesidad de adoptar una postura definitiva, ya fuese conservación o derribo. Por sí mismo carece de valor arquitectónico o artístico. Hubiese merecido la pena si la Ciudad Autónoma hubiese ejercido su derecho de compra, y lo hubiese transformado en una zona de esparcimiento al servicio de un barrio, completamente saturado de viviendas. El mismo colegio Reyes Católicos está necesitado de una ampliación, o incluso de unas nuevas instalaciones. El solar que ocupaban y ocupan los antiguos talleres es lo suficientemente grande como para esa opción o cualquier otra.

        No se hizo nada, estamos frente a un gobierno ocupado únicamente en seguir existiendo. El futuro a medio y largo plano no parece interesarle a casi nadie. Los talleres, aislados y descontextualizados no sirven como referencia para nada. Son un estorbo y unas ruinas feas e incómodas. Los negocios que aun subsisten en su interior, deberían estar cerrados hace mucho, si en Melilla se aplicasen con rigor las normativas de seguridad laboral e higiene. El edificio de Talleres Montes no es un lugar salubre. No pude haber gente entrando y saliendo de esas ruinas.

               Han pasado 6 años desde aquel primer artículo y nada se ha hecho. Se ha perdido un posible gran solar público. Hay que tener en cuenta que todavía, las instituciones públicas conservan el derecho sobre el carácter del suelo y sobre la calificación del uso de los edificios. Casi en las mismas puertas del estallido de la burbuja inmobiliaria, se pagó una cifra aproximada de 5 millones de euros por ese solar. En esa zona el interés público debió prevalecer.

                 Ahora se dice, tras un largo litigio de más de 5 años, que las partes interesadas han llegado a un acuerdo. El edificio obtendrá la evidente calificación de ruina que ya tiene, entonces no, y podrá ser demolido y liberado el solar. La futura edificación deberá conservar el espíritu, o mantener al menos la fachada principal, o algún tipo de recuerdo de lo que existió allí. En su momento lo defendimos, pero desde la perspectiva del uso público de mismo. Ahora ya, en manos privadas, no tiene ningún sentido su conservación. En la ciudad que no mantiene nada, estos viejos talleres, ya no merecen defensa alguna. Con una fotografía en la puerta bastará. Delenda est Carthago.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/12/12/los-talleres-montes/

La higuera del puente del ferrocarril


 

 

    Hay un error que no puede cometerse en Melilla, llevando siempre una cámara fotográfica encima. Cuando se ve una foto hay que hacerla, porque si se deja para el día siguiente, puede que el objeto que llamó la atención ya no exista. Si es un edificio puede estar derribado al día siguiente, si en un contenedor o una papelera puede haber ardido esa misma noche y si se trata de un árbol, puede estar talado la siguiente vez que se pase por allí.

                        El talado de la higuera del puente del ferrocarril

         El puente del ferrocarril tenía una higuera hermosa, que florecía en mayo y proporcionaba un deliciosa aroma al pasar junto a ella, en una ciudad que no se distingue precisamente por sus buenos olores. Talar una higuera no tiene sentido alguno, y más estando florecida. No lo han hecho por limpiar la zona en donde se asentaba, que sigue estando sucia y llena de residuos. No causaba molestia alguna y proporcionaba un detalle verde y aromático en una zona gris, con el puente gris del ferrocarril, que en otra época estuvo pintado de color beis claro.

                 No tiene sentido lo que se ha hecho. Es una mala acción, una de las muchas que se cometen de modo constante contra el arbolado melillense. Era una higuera de un esqueje, pero muy robusto, aferrada al puente de una manera imposible, pero una planta al in y al cabo, un ser vivo. Un verde florecido que rompía la gris uniformidad de la zona.

                 Todos los años, desde la creación del Alminar, revisamos las higueras existentes, buscamos nuevas, y damos cuenta de ello. Lamentar profundamente su tala, y sobre todo, que la semana pasada, tanto Uno de Melilla (que me avisó de la fechoría), pensamos en hacer una fotografía más de la rama  de higuera del puente. Tanto uno como otro, pese a llevar cámaras fotográficas siempre en el zurrón, dejamos la posible escena para otro momento. Craso error, si nosotros fallamos ellos no. El bien descansa pero el mal no. La mierda y la ruina allí siguen.

                Hoy la higuera ya no es nada. Hemos recogido sus últimos frutos, y mostramos sus últimas imágenes.

Mezquita de la Comuna de Farhana


      Farhana es una pequeña comunidad perteneciente en el pasado a la cábila de Mazuza, y hoy dependiente del municipio o comuna de Beni Enzar. Es una zona habitada desde la antigüedad, pues en el eje marcado por el cerro de Sidi Ouarich, y la loma del viento o cerro de la Palma Santa, se ha encontrado restos de factoría neolítica, con abundante existencia de sílex y evidencias de fabricación de objetos. Como asentamiento moderno surge tras los acuerdos de demarcación de límites entre España y Marruecos en 1860. Allí se asentaron los cabileños expulsados de la nueva zona española. Se construyó una alcazaba y una mezquita, además de establecerse allí el poblado de Farhana (Frajana, Farkhana).

        La loma del Viento es un estupendo punto de observación, pues desde sus alturas se observa perfectamente el valle del río de Oro, la ciudad de Melilla, así como los cerros de Camellos y Sidi Ouariach. Es un lugar estratégico, que sirve como punto de defensa y aviso frente a las invasiones de los pueblos que dominaron el Mediterráneo. Es imposible desembarcan en la antigua línea costa de Melilla, sin que fuese advertido el movimiento desde este punto. Es una zona de refugio porque nadie se adentraba tanto en un terreno desconocido.

           En febrero de 2010, tras derrumbarse un antiguo alminar en la ciudad de Mequinez, causando más de 40 muertos. La conmoción por el suceso hizo que el Ministerio de Asuntos Religiosos de Marruecos ordenara la demolición de mezquitas antiguas y en las que existiera peligro de derrumbe. La vieja mezquita de Farhana, por su pequeño tamaño, ya no servía para las funciones religiosas, de una población de más de 10.000 personas, por lo que la Corona marroquí promovió la construcción de una nueva y gran mezquita para la comunidad. En Marruecos, la Corona es el Estado, ya que es la que promueve el desarrollo del país, y vertebra el Reino de Marruecos. Desde el año 2000, son casi constantes los viajes del soberano marroquí Mohamed VI, a la zona norte del país.

                                            La nueva mezquita de Farhana

            El alminar de neta influencia almohade es muy visible desde Melilla, lugar desde el que lo hemos fotografiado en ocasiones. El edificio, acabado hace tres años, es de grandes dimensiones y de estética muy influenciada por la gran mezquita Hassan II, de Casablanca, a la que parece imitar. Hay un detalle similar, y es que el alminar está girado con respecto a la orientación del resto del edificio y del patio. La visión lejana ya lo hacía llamativo, y la cercana lo confirma.

     Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/03/18/la-mezquita-y-la-alcazaba-de-farhana/

Temporal de poniente en Melilla


          Melilla está dividida en dos tipos de temporales, los de poniente y los de levante. Los primeros suelen ser más abundantes en verano, mientras que los de levante suelen ser más frecuentes en invierno. No es una afirmación demasiado exacta, pero sí vale como pauta. Los habitantes de la ciudad dividen sus preferencias entre los partidarios del viento de levante (Federico Trillo, ex ministro de Defensa), que llena las playas, y los de poniente , que las vacía. Es imposible estar en la playa con poniente, pero eso sí, las aguas están trasparentes y limpias, aunque frías.

         ¿Hay belleza en Melilla?, indudablemente sí, pero en todo aquello que no depende de la gestión del gobierno de la ciudad. En los días de poniente, las escasas aguas del prisionero litoral melillense, adquieren una gama de azules turquesa y verdes esmeralda difíciles de igualar. Aunque las aguas sean impracticables, al menos proporcionan imágenes  irrepetibles, que confortan tanto el espíritu como la vista.

            El viento de poniente peina el agua y la riza, mostrándola cristalina y luminosa, pero sin alterarla. El levante es gris y turbio, removiendo hasta el fondo y sacando a flote lodos y suciedades.

             Hoy, el avión de las 14h 00, no pudo aterrizar en su primer intento en la pista del aeropuerto, y se vio obligado a remontar el vuelo, hacer de nuevo el giro de aproximación,  para tomar tierra sin problemas,  en la segunda aproximación.

        Nota:https://elalminardemelilla.com/2014/03/06/el-final-del-temporal/

El fenómeno de las brumas


     Nieblas, neblinas, brumas y calimas no son la misma cosa. La calificación de una u otra depende de la densidad y la humedad de la misma. Si la visibilidad es menor de un kilómetro se trata de niebla, si es a ese valor se trata de neblina. En cuanto a las brumas (formadas por la suspención de partículas de suelo), su calificación está en relación al porcentaje de humedad, si es inferior al 80% se tratará de una bruma, si es superior al 80% será una neblina (agua en suspensión).

     En el año 2012 entraron en Melilla un 16 de mayo, según queda recogido en el propio Alminar. Este año las hemos visto entrar primero por la legendaria Mar Chica, por detrás del Atalayón, sobre las mismas fechas. En mayo y junio empieza el calor , la evaporación de agua es alta y el polvo en suspensión es mucho, y las brumas nos alcanzan. Dejan también bonitas imágenes.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/05/16/la-bruma-cubre-melilla/