El fin pactado de Talleres Montes


       En el año 2010 escribí en la prensa el primer artículo que se publicó en prensa, en defensa de la conservación de los Talleres Montes del Barrio del Industrial. En el último mes de año 2013 volví a insistir en la necesidad de adoptar una postura definitiva, ya fuese conservación o derribo. Por sí mismo carece de valor arquitectónico o artístico. Hubiese merecido la pena si la Ciudad Autónoma hubiese ejercido su derecho de compra, y lo hubiese transformado en una zona de esparcimiento al servicio de un barrio, completamente saturado de viviendas. El mismo colegio Reyes Católicos está necesitado de una ampliación, o incluso de unas nuevas instalaciones. El solar que ocupaban y ocupan los antiguos talleres es lo suficientemente grande como para esa opción o cualquier otra.

        No se hizo nada, estamos frente a un gobierno ocupado únicamente en seguir existiendo. El futuro a medio y largo plano no parece interesarle a casi nadie. Los talleres, aislados y descontextualizados no sirven como referencia para nada. Son un estorbo y unas ruinas feas e incómodas. Los negocios que aun subsisten en su interior, deberían estar cerrados hace mucho, si en Melilla se aplicasen con rigor las normativas de seguridad laboral e higiene. El edificio de Talleres Montes no es un lugar salubre. No pude haber gente entrando y saliendo de esas ruinas.

               Han pasado 6 años desde aquel primer artículo y nada se ha hecho. Se ha perdido un posible gran solar público. Hay que tener en cuenta que todavía, las instituciones públicas conservan el derecho sobre el carácter del suelo y sobre la calificación del uso de los edificios. Casi en las mismas puertas del estallido de la burbuja inmobiliaria, se pagó una cifra aproximada de 5 millones de euros por ese solar. En esa zona el interés público debió prevalecer.

                 Ahora se dice, tras un largo litigio de más de 5 años, que las partes interesadas han llegado a un acuerdo. El edificio obtendrá la evidente calificación de ruina que ya tiene, entonces no, y podrá ser demolido y liberado el solar. La futura edificación deberá conservar el espíritu, o mantener al menos la fachada principal, o algún tipo de recuerdo de lo que existió allí. En su momento lo defendimos, pero desde la perspectiva del uso público de mismo. Ahora ya, en manos privadas, no tiene ningún sentido su conservación. En la ciudad que no mantiene nada, estos viejos talleres, ya no merecen defensa alguna. Con una fotografía en la puerta bastará. Delenda est Carthago.

           Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/12/12/los-talleres-montes/

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Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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