Archivo diario: 24 junio, 2016

El fuego de San Juan


                El viento de levante, pero en total calma, presidió este año la noche de San Juan. El levante era el viento que no le gustaba al almirante de la Mar Océana, y fue la objeción que puso para desistir de la conquista de Melilla, cuando fue consultado sobre ello.

                   Todo empezó este año con rigurosa puntualidad, a las 00h 00´, como mandan los cánones y tras la llegada del presidente de la Ciudad. Una vistosa traca se acercó hasta la representación de los dioses antiguos que gobernaban los elementos; aire, agua, tierra y fuego. Todo ardió demasiado rápido, pero es que también había muy poco que quemar. Los años de austeridad han ejercido su efecto también sobre la imaginación. La bola de fuego se apoderó de toda la figura, envolviéndola y devorándola sin tregua. El fuego se alimenta de todo lo que está a su alrededor. Cualquier cosa que esté a su alcance es devorada por las llamas.

               Sin aire, sin vendavales, sin humedad, sin nada que alterase el trabajo de las llamas y de los artificieros, el fuego hizo su trabajo sin necesidad de que interviniesen los bomberos. La consunción de la figura oficial, llegaron los fuegos artificiales, que este año fueron muy vistosos. Pero como su propio nombre indican, fueron efímeros. Esta es una máxima de la vida. Las llamas seguirán atrayendo siempre a la humanidad. Sus figuras son siempre atractivas y cambiantes.

               Nada seríamos sin el fuego, siempre presente en la naturaleza. El uso, el dominio y la producción del fuego, fue lo que nos permitió llegar hasta el lugar en donde estamos. El fuego tiene su liturgia, y sus servidores. No faltó ni siquiera la aparición de la Luna.

 

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El cierre de la Cámara de Comercio


                                          Sobre un final oscuro y silenciado

           La presidencia y la ejecutiva de la Cámara de Comercio de Melilla se gastó un millón de euros en la rehabilitación del edificio (la mitad fue aportada por la Delegación del Gobierno), pero en la hora de su desaparición, oscura y envuelta en la omertá informativa (solo El Faro ha informado de ella), se niegan a los tres trabajadores de la extinta Cámara, los derechos retributivos que les corresponde por Ley.

         Uno de las grandes problemas de este País, es su clase empresarial. Han dado lecciones de economía a todo el mundo (gobiernos, sindicatos, trabajadores, políticos, economistas), pero a la hora de la verdad, la de los hechos, se esfuerzan en no pagar a los trabajadores, y eso que la leyes laborales reformadas y podadas por el Partido Popular, ya dejaban los derechos laborales en sus mínimos históricos.

                 Lo que asombra en este oscuro asunto es que ningún partido político o Institución se haya pronunciado sobre este “silencioso” cierre. Ahora nos hemos enterado que los trabajadores de la Cámara llevaban desde 2015 sin percibir sus salarios o de que tampoco habían percibido las bonificaciones sociales concedidas por la Ciudad Autónoma. Asombra también que la presidente de la Cámara, afirmara hace no mucho que los excedentes o fondos de de reserva de las cuotas, se habían gastado en la rehabilitación del edificio.  La presidenta de la Cámara pasaba por ser un referente empresarial de la ciudad, e incluso nacional, por eso, resulta más asombroso aún que solo comunicara con “un sobre encima de la mesa”, el despido a los trabajadores, algunos de los cuales llevaban allí desde 1998, o que no ofreciera a los trabajadores el máximo de indemnización previsto por las ya exiguas leyes laborales. Parece que han fallado las formas, en aquellos que deberían ser el ejemplo, de un modo de actuar que luego exigen a la Administración Pública, a la que siempre acusan de despilfarro. Despilfarro es gastar casi un millón de euros en rehabilitar un edificio, cuando la Cámara de Comercio estaba en una situación tan crítica.

             Las Cámaras de Comercio son corporaciones de derecho público con personalidad jurídica propia. No parece que vayan a dejar de existir las del resto de las ciudades españolas, por lo que nos encontramos ante un caso quizá único y específico de Melilla. ¿Ha habido una mala gestión, había alternativas a este cierre precipitado y casi a escondidas?. Las preguntas son muchas, pero los partidos políticos deberían hablar y exigir explicaciones sobre lo ocurrido a su presidenta, quien sin embargo no dudó en responsabilizar de este cierre al gobierno de Rodríguez Zapatero, haciendo una afirmación de carácter partidista, impropia de quien representa a un organismo que debe mostrarse imparcial.

         ¿Ha sido el carácter voluntario del pago de cuotas la única causa del fin de la Cámara de Comercio de Melilla?. ¿Son incapaces los empresarios melillenses de pagar una cuota mensual de 50€, por mantener un organismo que les beneficiaba a todos?.¿Pueden algunos de sus representantes públicos, miembros de una asociación que se ofrece así misma como ejemplo de “bonhomía”, tener un ejemplo tan contrario a lo que predican, en el modo de despedir a sus trabajadores, que se han dedicado con lealtad y eficacia a la labor que se les exigió?. ¿Cuando se concedió la subvención para la rehabilitación ya estaba en una situación financiera crítica?.

           Mandar a trabajadores al paro, con 50 años de edad de media, es una de las situaciones más terribles y desoladoras posibles, porque  rectificar la vida laboral es muy difícil en ese tiempo. No nos creemos que no hubiera alternativas al cierre, que nadie conociese la situación, o que hubiese que hacerlo de esta manera. Las formas con las que se ha producido el cierre es inadmisible en un organismo de esta índole.

                   Lo peor, sin ningún género de dudas, es el silencio de partidos políticos, instituciones locales y gubernativas, y de quienes tienen la obligación de informar y dar a conocer estas cosas, salvo la excepción de El Faro de Melilla.

              Nota: (1) https://www.boe.es/boe/dias/2014/04/02/pdfs/BOE-A-2014-3520.pdf, (2)https://elalminardemelilla.com/2012/05/27/camara-de-comercio-de-melilla-rehabilitacion/