Nuevas estampas ciudadanas


         Melilla, la ciudad difícil

Las papeleras de forjado son una tentación demasiado fuerte para la fundición de acero y ferralla de Selouanne. Todo lo que sea metálico y susceptible de ser convertido en colada de hierro, tarde o temprano desaparecerá de nuestras calles. Esto está pasando en cualquier ciudad de España. Todo se roba y se vende para obtener unos euros para sobrevivir; y existe una economía paralela que se nutre de este expolio constante al mobiliario urbano de las ciudades. Aun así y todo debemos reconocer dos cosas, una es que esta ciudad es especialmente difícil y la otra que nuestras autoridades municipales , por razones que están a la vista de todo el mundo, ya no dedican el 100% de su tiempo a la gestión de la urbe. No hay gobierno alguno, que después de 10 años de gestión, siga siendo eficaz, sin haber cambiado casi ninguno de sus hombres o mujeres. Algunos resultaron ineficaces desde el principio, por ser consejerías o áreas carentes de sentido y funciones, y otros se han ido anquilosando con el tiempo. El caso es que la anunciada renovación del gobierno nunca se ha producido, y la máxima del mismo es oír, callar y aguantar, como en la época de Franco. Una vez depositado el voto, el ciudadano ya no tiene control sobre nada. Solo nos necesitan un día cada cuatro años.

            La moda de candados y cadenas

   Resulta inquietante la facilidad con la que nos imponen algunas modas y costumbres, dirigidas desde nadie sabe dónde ni con qué intenciones. Una de ellas, aunque escribiremos de otras, es la relacionada con colocar candados e incluso cadenas de acero, como símbolo o expresión de amor eterno entre parejas (da igual que luego aquello no dure más de cinco años). Al menos las ferreterías sacaron algo de beneficio de esta costumbre, que afortunadamente parece ir desacelerándose, al menos en nuestra ciudad. En algunas partes de la ciudad, en barandillas de puentes, en pasamanos de rampas, se pueden ver enormes cadenas y candados, que no parecen tener otra finalidad que la de cumplir con aquella extraña moda.

Retirada la bandera del cerro de Hardú


Durante  un año vimos como se colocaban grandes banderas marroquíes en el entorno de Melilla. Dimos cuenta de esa noticia y la relacionamos con el toro español del cerro de Cabrerizas. Fue un recurso literario como otro cualquiera, una manera de contar las cosas. Nosotros estamos pendientes de lo que sucede en nuestro entorno y Marruecos está pendiente de nosotros. Esto es algo absolutamente lógico. Sin embargo, hace apenas un mes, hemos podido observar como las banderas marroquíes han desaparecido, sobre todo la que era más llamativa, la que estaba en la loma de Hardú, justo sobre la entrada del desfiladero que los españoles conocemos como Barranco del Lobo, lugar de una de las grandes derrotas del Ejercito español, causante de la Semana Trágica de Barcelona y de toda la guerra de 1909, con más de 1000 muertos documentados, como recogen Isabel Migallón y Eduardo Sar en su libro «Nombres para la historia militar de España».

Tanto la instalación, como su retirada, pueden estar relacionadas con la actividad del senador marroquí Yahia Yahia «el recuperador», o el azote de España, según la posición desde que se analicen las cosas.  El inefable Yahia Yahia, senador marroquí y ex residente melillense, fue hasta hace un mes alcalde de Beni Enzar y presidente del Comité para la Recuperación de Ceuta y de Melilla, en los que dimitió de ambos a cargos. Durante su mandato y bajo su instigación intelectual o amparo personal, se produjeron una serie de incidentes de poco calado, pero de gran repercusión mediática, como el intento de invasión del Peñón de Vélez de La Gomera, la isla de Perejil, o diversos incidentes fronterizos, que provocaron la visita «salvadora» de José Mª Aznar; que convirtieron a Melilla y su frontera en el centro del mundo político español. También procedieron al asalto y toma simbólica de los manantiales de Yasinen, que abastecen de agua a la ciudad de Melilla desde hace más de un siglo.

Sin embargo, sería la amputación del brazo de Estopiñán en 2012, lo que llevaría al Comité recuperador y a su más emblemático discípulo Said Chamtri, a la fama mundial. Dentro de este contexto, aparecieron las enormes banderas marroquíes situadas en el puerto de Beni Enzar y sobre el emplazamiento de la loma de Hardú, llave o puerta del Barranco del Lobo. Quizá la retirada por propia voluntad, o sugerida desde más altas instancias del senador Yahia Yahia, ha contribuido a aflojar esta política de gestos, con más ruido que nueces, siendo el mas visible de todos ellos, esta desaparecida bandera, que por otra parte, Marruecos tiene derecho a instalar en cualquier parte de su territorio. Nosotros solo damos constancia de las cosas y hacemos las interpretaciones que nos parecen más adecuadas y respetuosas, para con dos países, España y Marruecos, que deben buscar cauces adecuados para entenderse y hablar de cualquier problema. Detesto la frase «condenados a entenderse», porque el entendimiento no es una condena, sino una obligación exigible a cualquier ser humano en su relación con los demás.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/10/11/el-toro-y-las-banderas-rojas/

Adiós a la confitería España


Hace dos años, en el primer semestre del Alminar, despedíamos al Kiosco de Diego (https://elalminardemelilla.com/2011/09/22/cierra-el-kiosco-de-diego/) , un lugar en el que  me había dejado cientos de recuerdos y que durante años fue unos de los referentes de mi vida laboral, pues estaba muy cerca de mi lugar de trabajo.  Hoy dos años después, y de una manera sorpresiva, sin anunciarlo, la Confitería España ha echado el cierra, después de más de 4 décadas de actividad. La confitería tenía el nombre de España, el propietario era José, pero todos la conocíamos como la confitería de «Angelita», su esposa, que era la que atendía a los clientes.

Son muchas decenas de desayunos, de empanadillas de mil y un sabores, de tartas, de buñuelos,  de huesos de santo, e incluso de ponche segoviano, degustados año tras año en este establecimiento, y que ahora formarán ya parte de los recuerdos y de los sabores  irrepetibles. Son muchas tertulias y comentarios sobre la actualidad, nacional y local, que desaparecerán entre sus paredes.

Como siempre pasa, no tengo fotos del interior,  ni de sus propietarios, ni de su ambiente, porque uno no fotografía nunca los lugares que no cree que vayan a desaparecer. ¿Alguien tiene fotos del antiguo California (antes de la horrenda reforma), de la pastelería La Palma, y de tantos y tantos lugares?.

La carretera verde del Tiro Nacional


 

¿Qué es una carretera verde?. Quizá tengamos la vaga idea de una carretera ecológica, o sea, realizada con materiales naturales y no agresivos con el medio ambiente. También podemos pensar que se trata de unas carreteras instaladas dentro de entornos naturales, o de rutas en donde no se permita el tránsito de vehículos que emitan gases contaminantes. Estas respuestas serían las adecuadas y lógicas.  Lo que nadie respondería  es que una carretera verde es  aquella en la que el pavimento de cemento está tan degradado y fracturado, que el césped crece entre sus grietas. Ya solo quedan cinco meses para las elecciones Europeas de mayo de 2014.

 

Las brigadillas de parcheo, alquitranado y repintado de calles recorren toda la ciudad buscando cosas que reparar,  para ofrecer así una idílica imagen de gestión y normalidad.  Esta es la carretera del Tiro Nacional, cuyo pavimento lleva años agrietado y fracturado; tanto que crece la hierba dentro de la carretera. Nunca había visto cosa semejante. Los que trabajan por estas zonas de la ciudad, y los que viven estos barrios lo ven todos los días. Los encargados de evitar que esto suceda y de repararlo, no, pero es que ellos no vienen a estas zonas para nada, ni siquiera en época electoral.

Voy a hacer una predicción: esto estará reparado antes del mes de mayo de 2014.

Carros de combate en las calles


Por alguna razón, el paso de los carros de combate y los vehículos blindados ejerce una influencia hipnótica sobre la población. El inmenso ruido y la potente vibración que provocan sobre el pavimento produce una sensación de aturdimiento de la que es imposible abstraerse. Si uno mira fijamente las orugas de un carro de combate, parecen no moverse y solo se ve girar las ruedas dentro de ellas. Cada vez se ven menos porque los recortes presupuestarios están reduciendo al mínimo los desplazamientos. La llamada pista de carros ve pasar cada vez más corredores y menos carros de combate, hasta tal punto que ya se está pensando en asfaltar algunos tramos.

El otro día se podía leer en algún periódico local una protesta ciudadana por los cortes de tráfico que ocasionan los desplazamientos de «los tanques». Hoy se ha producido uno de esos cortes de tráfico, pero el desplazamiento se ha realizado fuera de las horas puntas en la circulación de la ciudad. Los carros de combate venían desde el Puerto hasta su base del Regimiento Acorazado de Caballería, que muy pronto será desplazado del lugar, para ser alojados en la Base Militar Alfonso XIII. Los carros de combate han desaparecido muy pronto de la vía pública, que no ha estado cortada más de 1/2 hora.

Lo único que no entiendo de todo esto, es el empeño en seguir denominando con el nombre de Alfonso XIII, a acuartelamientos modernos. Es un Rey excesivamente homenajeado, para sus méritos reales (me ha salido un doble sentido en las palabras).

Melilla se cae y la tiran


 

          Se inicia el derribo de la antigua estación marítima

Están acabando con cualquier referencia anterior de la ciudad de Melilla. El pasado anterior a ellos les molesta. Este gobierno local empieza a parecerse a una plaga bíblica, o a los caballos de Atila, que por donde pasaban no volvía a crecer la hierba.  Les da lo mismo que se trate del mercado de Cabrerizas, que una estación marítima con apenas 40 años de antigüedad,  o un edificio de Enrique Nieto en el Barrio del Real, del que ya hemos hablado. Acaban con todo como las termitas. La desfiguración de la ciudad que hemos conocido es absoluta.

La antigua estación marítima de Melilla, situada en el muelle de Villanueva, era un edificio de 1670 m² de planta y constaba de dos pisos, que fue inaugurado en 1970. El interior constaba de mosaicos murales de los que ignoramos el paradero o su destino final. Da igual todo, pues según nos han comentado fuentes autorizadas, el forjado estaba en perfectas condiciones. Simplemente sale más barato tirar que conservar o rehabilitar para otros fines. Una vez más dejamos constancia de que las entidades y personas que deberían decir algo en estas cuestiones, siguen manteniendo un silencio cómplice en todas estas demoliciones. La política de hechos consumados se impone una vez más.

En el barrio del Real, en la calle Valencia, existe un edificio con firma de Enrique Nieto que también está próximo a desaparecer. Hace ya tiempo que se retiró el cableado y se cerraron las llaves de paso de las conducciones de agua. En los primeros días de esta semana se ha iniciado el proceso de retirada de marcos de puertas interiores y exteriores, así como de los elementos de forjado. Cualquier día llegará la excavadora y procederá a la demolición del edificio, uno de los últimos representantes del modernismo obrero del Barrio del Real.  La diferencia estriba en que en este caso, en la fachada principal, está colocado el sello con la firma de Enrique Nieto, pero ya sabemos, que esto ya no preserva de nada. Es más bien un estorbo y más si se trata de barrios periféricos, en donde nadie ve nada.

PD: Si comparan con el enlace de junio, se aprecia como se ha intentado borrar,  de modo grosero la firma de Enrique Nieto.

Nota: ya habíamos escrito sobre esto, en el mes de junio.  

(1)      https://elalminardemelilla.com/2013/06/05/el-modernismo-en-el-barrio-del-real/

(2) https://elalminardemelilla.com/2013/07/16/la-antigua-estacion-maritima-de-melilla/

Melilla será zona azul


                    ¡ Más rotondas !

Toda Melilla será azul, pero de la zona de pago. La otra opción es la verde, la ecológica, pero esa tardará en llegar porque solo es un lema propagandístico. Lo que nos espera, y muy pocos se están dando cuenta, es pagar por aparcar en la zona centro. ¿Cual es el sentido último de esta desaforada construcción de rotondas?. La respuesta es muy simple: la eliminación de aparcamientos públicos gratuitos. Con  las dos rotondas de la avenida de la Duquesa de La Victoria, se eliminarán al menos 50 plazas de aparcamientos gratuitos, de los de toda la vida. El por qué también es muy fácil de responder, pues muy cerca, en el antiguo patio trasero de Cruz Roja está a punto de abrirse al público un parking público de pago, y la única manera de forzar al automovilista a aparcar allí, es eliminando plazas de aparcamiento en las calles, en la vía pública.

Luego, en una segunda fase, se extenderán los vados, se ampliarán las zonas de exclusión de aparcamientos y se será muy exigente con los vehículos mal aparcados. Los aparcamientos estarán operativos en el primer trimestre del año que viene, justo cuando vuelvan a las calles los «retirados» agentes de movilidad. ¿Casualidades?, ninguna.

Esto es lo que nos viene encima en 2014. El Ayuntamiento ha invertido 12 millones de euros en plazas de aparcamiento públicos, que de algún modo tenemos que pagar los melillenses. Lo de menos es que hayan iniciado las obras de la segunda rotonda en un lunes, sin avisos de ningún tipo, en las primeras horas de la mañana, que se hayan encadenados dos obras juntas en el mismo sector, o el aumento de los atascos y de las dificultades de circulación. Las molestias ocasionadas ya no le importan a nadie. Todo se está preparando para que empecemos a pagar por aparcar. Se acabó el gratis total en el centro de la ciudad para los melillenses. La zona azul era muy querida y perseguida por la Asociación de Comerciantes de Melilla (Acome), sus justificadores ideológicos.