El dilema sobre El Alminar


Ocaso o salida del Sol

Ocaso o salida del Sol

Salvo que alguien conozca dónde esta tomada esta imagen, no podrá decir si se trata de la salida del Sol o de su ocaso. Cualquier cosa es en relación con algo o por oposición a algo. Comparamos, relacionamos, oponemos y por eso sabemos. Hay que establecer coordenadas y ejes de simetría para poder ubicar las cosas. En el Universo no hay derecha ni izquierda, ni Este ni Oeste, ni Norte ni Sur. Si un ser humano fuese criado hasta la edad adulta proporcionándole conocimientos, pero ninguno de nuestros marcos de referencia, e inmediatamente lanzado al espacio, nunca podría saber en qué lugar está, o qué es arriba o abajo de nada. Jamás sería capaz de orientarse, aunque viviría igual.

Izquierda y derecha, pero en el Cosmos                                                

Solo en el Cosmos, en el Universo, izquierda y derecha son lo mismo, o sea, nada. En La Tierra y dada la evolución de la Historia, por más que algunos se empeñen, no son lo mismo. No es igual ser un pastor, aunque malo,  que un lobo, no es lo mismo no poder evitar las feroces mordidas del Capitalismo y aplicar alguna de sus directrices; que propiciar sus políticas, imponerlas todas y fomentar el darwinismo social. No es lo mismo representar a los pobres y desfavorecidos, que ser parte de los ricos y de sus intereses de clase.

El dilema

El dilema en el que nos debatimos desde hace mucho tiempo es el de discernir cuál es la respuesta correcta. Si se abandonan todos los rediles, el lobo no dejar ninguno sin ocupar. Mantener una red de ellos a salvo de este uniforme asalto de los lobos del capitalismo es treméndamente difícil, porque hay una extraña tendencia suicida en algunas  ovejas que al sentir miedo, se arrojan  solas al precipicio,  o escapan de la protección del aprisco,  arrastrando a muchas detrás de ellas, y propiciando el encuentro con el lobo.

Temporales y vuelcos


        Días de temporales, frío y lluvias. Mejor quedar se casa que salir a la calle. En estos días la ciudad parece desierta. Casi todo el mundo prefiere quedarse en casa.  No está el tiempo, ni climatológico ni social, para demasiadas euforias. Si hay que salir, debe hacerse con precaución y cautela. Cualquier descuido o distracción es ocasión para el accidente, como éste, que se ha producido esta tarde en el Paseo Marítimo de Horcas Coloradas. En una sola semanas de inclemencias climatológicas se han producido tres accidentes de circulación, aparatosos y espectaculares, pero con no demasiado graves consecuencias personales. El mundo sigue su curso y los acontecimientos se siguen produciendo, tanto con nuestra participación como sin ella. A menudo suceden cosas que nadie ve, ni escribe, pero que no por eso dejan de ser menos reales.

Nos acostumbramos a pensar que todo lo que vemos es lo que existe, pero nada  más lejos de la realidad que esa idea. Hay sucesos y acontecimientos que jamás tendrán un observador o un redactor. Ocurre que esto también lo saben los dueños de las grandes cadenas mediáticas. Así influyen en la realidad y la alteran a su gusto, manipulando también nuestras voluntades e intenciones.

Casi todo lo que vemos, es lo que «ellos» quieren que veamos. Es su realidad pero no la nuestra. El invierno se aproxima, su avance es imparable. Debemos buscar refugio.

Un visión diferente de Melilla


Melilla desde Reina Regente

En un día de poniente, como hoy, las más espectaculares vistas de Melilla se obtienen desde el cerro de Reina Regente, al otro lado del Barranco de Cabrerizas. No es un lugar por el que una parte de los melillenses suela pasar, y menos detenerse para hacer fotografías, sin embargo, con días de ambiente tan claro y nítido merece la pena hacerlo, y observar lo mismo, pero de modo diferente. Hacia mucho tiempo que no seleccionaba una foto del día tan merecedora de serlo. Este es un de los lugares más altos de Melilla. Pon encima solo está el acuartelamiento de La Legión, emplazado en el lugar más alto de la ciudad. La mezquita de Reina Regente está muy cerca del lugar desde donde está tomada la fotografía.

Reina Regente está dentro de «la otra Melilla», más allá de la frontera no visible que divide a la ciudad en dos mitades con muy poco contacto. Parecen y son dos mundos diferentes, con desarrollos y evoluciones completamente distintas. Pasando del puente de la urbanización Las Palmeras (avenida ciudad de Barcelona), nos internamos en una ciudad diferente, pero tan Melilla como la otra, con la misma antigüedad. En esta zona se refugiaban los habitantes bereberes durante los periodos de asaltos de piratas o invasiones de distinto signo. Desde los cerros se dominaba y vigilaba cualquier movimiento en la costa. Siempre ha sido así, en cualquier época histórica.

La profundidad de campo es inmensa. Se divisa perfectamente La Bocana, la Mar Chica, una parte no habitual de nuestra ciudad e incluso la población marroquí de Karia.

La Torre de Las Cabras tiene goteras


El ascensor de Melilla La Vieja vuelve a estar cerrado

El pasado domingo paseaba por Melilla La Vieja, cuando un extraño cartel de «cerrado por motivos de seguridad» llamó mi atención. No interrumpí la cadencia del paseo, ni saqué mi siempre presta cámara de fotos (la más rápida de todo el Oeste), porque pensé: «Si algo se ha estropeado en Melilla, dentro de cinco días seguirá igual». No había prisa ninguna en fotografiar el cartel ni enterarse de los motivos. El que el motivo del cierre del ascensor fuese por «motivos de seguridad», tampoco me extrañó demasiado, porque en nuestra ciudad empieza a no extrañar nada. Ya no es noticia que este ascensor vuelva a estar cerrado. Sin embargo el ascensor está en perfectas condiciones. Lo que falla es la torre. Últimamente se están viniendo abajo demasiadas torres.

La llamo Torre de Las Cabras porque el verdadero «Torreón» se hundió hace casi un siglo. La muralla de La Florentina y lo que quedaba de la antigua torre se volvió a hundir con ocasión de las reformas para el V Centenario de Melilla, y lo que se reconstruyó constituye una de las mayores falsificaciones históricas de la ciudad. En la actualidad, y tras muchos cambios de rumbo, es el Centro de Interpretación de la Ciudad Vieja. En realidad aquello ya no es nada salvo el ascensor y es de eso de lo que nos vamos a ocupar.

La Torre con goteras

La entrada más antigua sobre una torre escrita en El Alminar data de enero de 2012, cuando la oscilación térmica y el frío intenso de las noches, quebró la torre de un parque infantil (https://elalminardemelilla.com/2012/01/11/la-torre-herida-por-el-rayo/)  , fracturando su pináculo. Hace apenas un mes escribía sobre una vieja torre de guardia del Parque de Artillería, que ya ha sido completamente desmochada, eliminando el peligro que suponía para los ciudadanos, (https://elalminardemelilla.com/2013/11/06/la-torre-desmochada/).

El pasado 17 de noviembre una intensa lluvia, casi la primera del otoño, llenó de agua la ciudad. La nueva Torre de Las Cabras hizo aguas por todos lados, inundando el ascensor. Ahora mismo hay una parte del Centro de Interpretación que no puede ser visitado. El agua se acumula en la zona superior de la torre y se filtra completa sobre la torre, provocando la inundación del ascensor, provocando un efecto cascada sobre la zona musealizada. Siempre que llueve se estropea el ascensor.

Desde entonces, y aunque la zona está seca, no se permite el paso ni el uso del ascensor. Los técnicos de Fomento deben visitar la torre y emitir su dictamen, sobre si es seguro seguir usando el ascensor o no. Mientras tanto, todo vuelve a estar cerrado y obras de rehabilitación carísimas, siguen dando muy poco resultado. La vanidad humana llevó a inscribir en un panel los nombres de todas las personas que habían colaborado de una u otra manera en la creación del Centro de Interpretación. Hoy todo está cerrado y lleno de humedades. En unos años será sólo un recuerdo.

Esperemos que el ascensor sigue estando en funcionamiento para entonces. Hay problemas mínimos, a los que son incapaces de darles soluciones definitivas. Si estas cosas ocurren cuando sólo caen unas gotas de más, asustar pensar en qué estado quedará todo si algún día un temporal se abate sobre nuestra ciudad. Hay demasiadas torres con problemas en Melilla.

La Medalla Milagrosa en Melilla


Apuntes sobre Francia y una Virgen francesa

El cómputo del tiempo no es igual para nadie. Una fecha tiene un significado en el calendario y otro muy distinto en el cómputo general de una persona, de una familia, o de uan ciudad. El 27 de noviembre es la festividad religiosa de la virgen de La Medalla Milagrosa, virgen francesa, nación que fue cuna de La Revolución Francesa y del laicismo del Estado, y sin embargo no ha perdido el fondo católico de la sociedad. Por alguna razón a esta nación lleva el sobrenombre de  «la católica Francia» y es una de las hijas preferidas de La Santa Madre Iglesia, pese a que acogió a los Papas cismáticos de Avignon y fue la nación que acabó de un plumazo con la Orden de Los Templarios. Hoy también da cobijo a la comunidad cismática e integrista católica del obispo Marcel Lefebvre.

Francia alberga grandes contradicciones para España, pues acogió a los exiliados republicanos españoles, pero los trató bastante mal, internándolos en campos de prisioneros. Los refugiados españoles tuvieron la desgracia de quedar dentro de la mitad francesa que colaboró con los nazis, acabando muchos en verdaderos campos de concentración en Alemania y Austria. La negativa de Francia a que las armas que enviaba la extinta Unión Soviética atravesasen su territorio, supuso una de las causas de la derrota de la España republicana.

El 27 de noviembre en Melilla

Esta fecha estará marcada en la historia de nuestra ciudad como el día en que las Hijas de La Caridad abandonaron Melilla, de un modo abrupto y poco explicado, precisamente en la fecha de la advocación de la Virgen bajo la que prestaban sus servicios, la de La Medalla Milagrosa: Llegaron a Melilla en 1924 y se marcharon en 2011, hace hoy justo dos años.

La noticia me cogió por sorpresa, tuve que reaccionar de modo muy rápido y fuí hasta el Centro Asistencial para hablar con la Hermana Superiora, Sor Mª Jose. Les pedí permiso para hacer una foto y me citaron para la tarde del día 24 de noviembre. Entré en sus aposentos por primera vez en mi vida, le hice las correspondientes fotografías, las únicas que existen y desaparecieron de la ciudad dos días después. No pude ni entregarles las copias. Dicen las mujeres y hombres que allí residen, que nada ha vuelto a ser igual sin ellas.

Las hijas de La Caridad se integran dentro de La Comunidad de los Padres Paúles. Hubo un tiempo en que esta comunidad se extendió por toda Melilla. No había parroquia en la que no estuvieran, ni en la que no figurara su imagen, la de la Virgen francesa, la de La Medalla Milagrosa. Todo esto es suficientemente conocido. Lo único que es distinto es esta historia que cuento y recuerdo desde hace dos años.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/11/27/hijas-de-la-caridad-adios-a-melilla/

Melilla desde Santa Mª Micaela


En algunas ocasiones debe volverse a un mismo lugar, en otras no, pero si por alguna razón escogemos un determinado lugar, y lo visitamos de modo continuado, o esporádico, podremos darnos cuenta de los cambios que se producen en él mismo y en su entorno. En algunos lugares no estaremos nunca y no pasa nada, aunque ahora se haya instalado la ansiedad de tener que recorrer el mundo entero y deprimirse si no se ha visitado tal o cual ciudad, determinada cascada, paraje o cerro inhóspito. El mundo se ha vuelto compulsivo y hay que visitar compulsivamente todo, pues en caso contrario no se es nadie. Hay algunos que ofrecen el relato pormenorizado de los lugares en donde han estado, como si eso resultase de algún interés para la humanidad.

Algunas veces, por casualidad, casi sin querer, visitamos un sitio y nos deja un poso que se agranda con el tiempo y que nos obliga a volver allí. Ciertas alturas me atraen, pero no todas. Me gustan sobre todo las de los alminares y las de los campanarios, en este caso el de Santa Mª Micaela, uno de los lugares más elevados de la ciudad. Es el sitio más alto desde donde se llama a Cristo en Melilla. Estuve allí hace dos años y coloqué la única foto que hice en una entrada sobre el Monte Gurugú. Era un lugar al que sabía que tenía que volver y dedicarle una entrada propia, porque la  merece. Esta vez observé y fotografié la vista completa, en un segmento Sureste-Oeste.

La visión era más nítida y diáfana que la última vez que estuve allí. Tras varios días de lluvia el ambiente estaba limpio y se aprecia en la definición del paisaje. Yo viajo y visito lugares, pero si los menciono es porque intento transmitir algo, porque en ellos puede existir alguna cosa que pudiera interesar a alguien, aunque a ninguna otra persona de este mundo, el mismo lugar le transmita las mismas cosas o le proporcione las mismas sensaciones. El viaje es individual para cada ser humano. Cuando se comparte un viaje, a cada uno le proporciona siempre una vivencia distinta, aunque todo lo demás sea común.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/06/28/el-monte-gurugu/

Las criptas de la Iglesia de La Concepción


Historia de una lápida y de criptas

Melilla está llena de leyendas y de verdades ocultas. Una de las mayores y más escondidas  es la que refiere la posible existencia de criptas y enterramientos bajo la Iglesia Patronal de Melilla, o de La Concepción. Los gobernadores históricos de la ciudad, los hombres notables y sus mujeres podrían estar enterrados en ellas, pero nunca se han encontrado los posibles accesos, que sin embargo fueron buscados entre 1991 y 1996. Nunca se encontró nada, ni vestigios, ni fotografías, pero al igual que las meigas, haberlas haylas, de las dos cosas.

Las nunca encontradas criptas podrían albergar los restos de unas dos mil personas, entre personas principales y melillenses anónimos de varios siglos. Dicen que en la década de 1960 o incluso una década después, se cegaron para siempre los accesos a las catacumbas de la Iglesia Patronal de Melilla, entre razones de seguridad (por su posible derrumbamiento), y por un determinado concepto determinado concepto historicista que eliminaba  aspectos de un pasado, que no resultaba acorde con lo que se pretendía en aquellos momentos. El largo encierro de los 400 años, como lo definiera Cándido Lobera, resultaba una pesada losa que no se quería asumir.

Las capillas del Sagrario (Nazareno), Rosario (Dolores) y el Altar Mayor, podrían albergar bajo su suelo estas criptas, de las que algunos hablan, pero que nadie ha visto. Una de las entradas podría estar en el patio trasero de la Iglesia Patronal de Melilla, pero podría estar igualmente cegada, o podría no ser seguro el acceso al interior. En algún momento de las primeras décadas del siglo XX, cuando se inauguró el actual cementerio, pudieron ser trasladados todos los restos humanos existentes en Melilla La Vieja, aunque si esa acción se llevó a cabo, no dejó rastro en lado alguno.

Hallazgo de la lápida y búsqueda de las criptas

El 9 de mayo de 1996, durante las obras de rehabilitación de la Iglesia Patronal, bajo la escalera de acceso al campanario, apareció un fragmento de lápida, que en principio se creyó que era la del Gobernador Luis de Sotomayor. El informe del hallazgo está firmado por Pedro Rodríguez Domenech y dirigido al entonces director de Cultura José Mª Arrojo, que fuera profesor de Filosofía en el Instituto Leopoldo Queipo. Se encontró ese fragmento, pero luego no se halló nada más.

El hallazgo animó a buscar las posibles entradas de las criptas, y bajo la dirección de la arqueóloga Manuela Barthelemy. Los trabajos se realizaron en el mes de junio sin resultados significativos.

En el mes de septiembre se llevaron a cabo otras prospecciones bajo la capilla de Las Ánimas, llegándose a alcanzar los casi dos metros de profundidad y sin encontrar prueba alguna de los accesos. Luego se intentó buscar en otros posibles emplazamientos y el resultado fue el mismo, nada. No aparecieron más lápidas o restos de ornamentos que pudieran indicar la presencia de personajes ilustres enterrados bajo el subsuelo. La arqueóloga ya indicaba que se había perdido el rastro y la memoria de las legendarias criptas, por lo que era imposible levantar toda la solería de la iglesia, sin saber donde se buscaba.

En su momento intenté encontrar datos o a alguien que tuviera memoria y pruebas de todo esto, sin resultado alguno. Solo pude fotografiar el antiguo aljibe de la Iglesia de La Concepción,  que se encuentra en lo que fueran las dependencias del convento de los Padres Capuchinos.