La Medalla Milagrosa en Melilla


Apuntes sobre Francia y una Virgen francesa

El cómputo del tiempo no es igual para nadie. Una fecha tiene un significado en el calendario y otro muy distinto en el cómputo general de una persona, de una familia, o de uan ciudad. El 27 de noviembre es la festividad religiosa de la virgen de La Medalla Milagrosa, virgen francesa, nación que fue cuna de La Revolución Francesa y del laicismo del Estado, y sin embargo no ha perdido el fondo católico de la sociedad. Por alguna razón a esta nación lleva el sobrenombre de  “la católica Francia” y es una de las hijas preferidas de La Santa Madre Iglesia, pese a que acogió a los Papas cismáticos de Avignon y fue la nación que acabó de un plumazo con la Orden de Los Templarios. Hoy también da cobijo a la comunidad cismática e integrista católica del obispo Marcel Lefebvre.

Francia alberga grandes contradicciones para España, pues acogió a los exiliados republicanos españoles, pero los trató bastante mal, internándolos en campos de prisioneros. Los refugiados españoles tuvieron la desgracia de quedar dentro de la mitad francesa que colaboró con los nazis, acabando muchos en verdaderos campos de concentración en Alemania y Austria. La negativa de Francia a que las armas que enviaba la extinta Unión Soviética atravesasen su territorio, supuso una de las causas de la derrota de la España republicana.

El 27 de noviembre en Melilla

Esta fecha estará marcada en la historia de nuestra ciudad como el día en que las Hijas de La Caridad abandonaron Melilla, de un modo abrupto y poco explicado, precisamente en la fecha de la advocación de la Virgen bajo la que prestaban sus servicios, la de La Medalla Milagrosa: Llegaron a Melilla en 1924 y se marcharon en 2011, hace hoy justo dos años.

La noticia me cogió por sorpresa, tuve que reaccionar de modo muy rápido y fuí hasta el Centro Asistencial para hablar con la Hermana Superiora, Sor Mª Jose. Les pedí permiso para hacer una foto y me citaron para la tarde del día 24 de noviembre. Entré en sus aposentos por primera vez en mi vida, le hice las correspondientes fotografías, las únicas que existen y desaparecieron de la ciudad dos días después. No pude ni entregarles las copias. Dicen las mujeres y hombres que allí residen, que nada ha vuelto a ser igual sin ellas.

Las hijas de La Caridad se integran dentro de La Comunidad de los Padres Paúles. Hubo un tiempo en que esta comunidad se extendió por toda Melilla. No había parroquia en la que no estuvieran, ni en la que no figurara su imagen, la de la Virgen francesa, la de La Medalla Milagrosa. Todo esto es suficientemente conocido. Lo único que es distinto es esta historia que cuento y recuerdo desde hace dos años.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/11/27/hijas-de-la-caridad-adios-a-melilla/

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8 Respuestas a “La Medalla Milagrosa en Melilla

  1. Parece que hablamos de religión, pero no. Escribimos sobre historia,de Melilla, de aquella de la que hemos sido testigos.

  2. Aquí hay trabajo para nuestro amigo el francés de adopción y exilio, aunque melillense.

  3. Nos queda escribir sobre otra torre y tras ella el silencio.

    • Sin duda ha sido una gran pérdida para el Centro Asistencial. He tenido la suerte de poder conocer a Hermanas de la Caridad trabajando a su lado, y la experiencia es inolvidable, por su trato y buen hacer.

      • El 27 de noviembre en Melilla, para celebrar la fiesta de la Medalla Milagrosa. Se celebraba en el Hospital Militar, en la Cruz Roja, en el Centro Asistencial, en la Parroquia de la Medalla Milagrosa, en la Parroquia del Sagrado Corazón, en la Parroquia de San Agustín, en la Parroquia de Santa María Micaela; allí donde estuvieron las Hijas de la Caridad y los Padres Paúles. En todos estos lugares estaba su imagen. Hoy, ni sombra de lo que fue esta fiesta.

  4. Ya he dicho por ahí que cada escrito o relato me trae recuerdos grabados en mi memoria. Y me parece normal, ya llevo muchos años navegando por esta vida terrenal!. De la otra no se nada de nada!

    Y esta fotografia del altar de la Medalla Milagrosa, pues mira por donde, me los trae, ya que muy pronto se cumplirán 62 años que ante dicho altar prometimos unirnos mi esposa y yo mismo, y hasta la fecha aquí estamos al pie del cañón, cuatro hijos, seis nietos y con el mismo amor de siempre! ¿ Raro? Nada de eso, hay muchos, muchos!!

  5. Ô Notre-Dame de la Médaille Miraculeuse,
    qui avez voulu apparaître
    à Sainte-Catherine Labouré
    comme la Médiatrice de toutes les Grâces,
    écoutez-moi,
    je Vous implore !
    Je remets entre Vos mains maternelles
    toutes mes intentions,
    tous mes intérêts spirituels et temporels.
    Je Vous confie la grâce
    que j’ose solliciter de Votre Bonté,
    Vous suppliant humblement d’en parler
    à Votre Divin Fils
    et de Lui demander de m’exaucer,
    si cette grâce que j’implore
    est bien conforme à Sa Volonté
    et au bien de mon âme.
    Après avoir élevé Vos mains suppliantes
    vers le Seigneur,
    daignez, Ô Vierge Puissante,
    les abaisser sur moi,
    m’envelopper de Vos rayons de Grâces
    afin qu’à la lumière
    et à la chaleur de ces rayons,
    mon âme se dégage des choses d’ici-bas,
    se purifie et marche joyeusement
    à Votre suite,
    jusqu’au jour où Vous
    m’accueillerez à la porte du Ciel.
    Amen.

  6. Y así comenzó la historia

    Las primeras Medallas milagrosas, que se fabricaron -1832 – ante las insistencias de Sor Catherine, fueron bendecidas por el Arzobispo de París Monseigneur de Quèlen, quien fue testigo del primer milagro.
    Conducido a la casa de un hombre, celebre por ser apostata y que estaba a punto de morir rechazando de reconciliarse con Dios , no quiso recibir al arzobispo, que redoblo sus ruegos y confianza en la medalla milagrosa.
    Durante la noche, Monseigneur de Quèlen fue llamado a la cabecera del moribundo que, tocado por la fe , murió en paz en los brazos del arzobispo.
    Rápidamente se comentó por todas parte la conversión de aquella conocida persona.

    Y, parece ser, que los milagros se sucedieron por todas partes rápidamente y los fieles no hablaron mas de la medalla que como “La “Medaille Miraculeuse”, -Medalla Milagrosa-.

    Los franceses siempre supieron vender muy bien!

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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