Archivo diario: 4 noviembre, 2013

El futuro, el del Alminar


Los cielos de Melilla suelen ser despejados, o completamente encapotados. No suele haber términos medios en su climatología. Hay multitud de formaciones nubosas, enormemente atractivas para las fotografías, difíciles de capturar. El macizo del Gurugú, de casi un kilómetro de altura a nuestras espaldas o frente, condiciona por completo nuestra climatología. Por este motivo, cuando uno se encuentra ante una formación nubosa de estas características, lo mejor es llevar la cámara a mano, no pensar demasiado y hacer las fotografías. Cualquier demora solo dará tiempo a las nubes para deshacerse.

¿Puede predecirse el futuro humano, y más concretamente el individual?. La respuesta es no. Solo desde un conocimiento amplio de la complejidad de La Humanidad, y minucioso en el caso individual, se podrían predecir ciertas circunstancias o pronósticos. En la vida humana juega una baza muy importante el azar y la libre voluntad de la conducta humana. A nivel colectivo, el comportamiento del grupo, de la colectividad, es más predecible, incluso influenciable, que el individual. La colectividad es muy manipulable y el individuo puede estar muy condicionado por las circunstancias. Con un nivel de información muy elevado sobre países, grupos o personas, se pueden predecir muchas situaciones, o incluso influir en acontecimientos, y en las personas y dirigentes que rigen el mundo, los que deciden las cosas. Se espía todo y a todo el mundo, con tal de predecir comportamientos de países y regiones; acciones individuales o colectivas. Los dueños del mundo (https://elalminardemelilla.com/2013/01/27/los-nuevos-amos-del-mundo/ ) no quieren que nada escape de su control y cada vez hay menos cosas que lo hacen. La tecnología comunica, pero su fin último es el control de todo. Escribimos libremente, pero amparados en servidores, que cualquier día pueden hacer caer todo lo escrito, sin que queda el más leve rastro de ellos.

Horóscopos, vaticinios y predicciones

¿Qué será del Alminar?, ¿por qué nos preocupa el futuro, por qué queremos saber algo acerca de él?. Nada puede predecirse. Lo árabes, que fueron grandes astrónomos, fueron muy dados a la interpretación de los astros y a su influencia en nuestras vidas. Felipe II tenía a su lado a un astrólogo morisco,  según cuenta su biógrafo Geofrey Parker. La Iglesia declaró todas esas artes contrarias a la moral y las persiguió con denuedo. Hay personas muy intuitivas y observadoras, que pueden predecir ciertas cosas o aconsejar de manera correcta a otras personas. Hubo un tiempo en que muchos de ellos se hicieron verdaderos personajes mediáticos, y que entraron en los círculos de los políticos. En realidad, muchas de sus predicciones las extraían de las propias conversaciones con los interesados. Se debe huir de todo eso. Los horóscopos no son más que frases muy generales, que a veces parecen coincidir, dada la cantidad de personas que poseen el mismo signo del zodiaco. Son programas de ordenador y combinaciones de frases. Al final pesa más la proporción matemática de las personas a las que pueda estar destinado determinado vaticinio.

La realidad es que uno puede evadirse de un adivino o de un superchero, pero no de aquello a lo que nos conducen “los amos del mundo”. Ellos y sus medios de comunicación, dirigen y condicionan nuestras opiniones y movimientos. Nos dicen lo que debemos leer, que música escuchar y qué cosas nos deben indignar o no. Ensayan constantemente con nosotros, y eso es lo que realmente inspira cierto temor.

El caso es que las personas están ávidas de respuestas, para poder anticiparse a los acontecimientos, pero eso no es posible. La realidad es que desde el asesinato de Julio César, nadie ha vuelto a acertar en pronóstico alguno, ya sea político, económico o de ámbito personal. Si realmente dispusiéramos de información real sobre el futuro, sobre cabrían dos escapatorias posibles: la muerte o la locura. Aún así, no se puede desdeñar toda esta serie de conocimientos sobre la influencia o no de los astros, los nombres, o incluso de los números sobre las personas. No es científico afirmar esto, pero siempre habrá cosas que no tienen explicación, o cuya razón científica no llegue a satisfacer. El día en que se constate que con la manipulación de cerebro, de muy diversas formas, se puede condicionar nuestro comportamiento, estaremos completamente perdidos y en manos de “los amos del mundo”. Todavía hay muchas cosas ajenas a su control. La única manera de protegerse es no quedar aislados, formar pequeños grupos y redes, aparte del núcleo familiar.

Mientras tanto, podemos entretenernos con cualquier cosa, incluso con El Alminar.