Galería y silo de San José


 

                     Suciedad, abandono y el gato muerto

Casi nadie visitó nunca el silo prehispánico (rifeño-musulmán), y la galería española del Baluarte de San José bajo, pero durante un tiempo, una azafata de «Melilla Monumental», se pasaba allí las mañanas de los domingos y festivos, en espera de que algún visitante despistado o algún turista ocasional de cruceros, cayese por las inmediaciones. Ambas cosas sucedían rara vez, y tampoco la visita resultaba demasiado atractiva. Era muy corto el espacio a visitar y casi nula la información proporcionada. La nomenclatura nunca se ha distinguido por mostrar lo mejor de lo que atesora. El yacimiento del Gobernador sigue hundiéndose en la miseria del olvido, así como todo el edificio, que iba a ser desde un «hotel encantado», hasta una posible sede múltiple de asociaciones desesperadas. Todo es propaganda y luego, como casi todo el mundo se olvida, y los medios de guerra no se ocupan de ello, salvo de los actos institucionales; la realidad queda sepultada por el espesor del plomo del silencio informativo.

Juro que no quería volver a ocuparme de estas cosas, que por nuestra parte (la del Alminar); las de  todo el gobierno de Melilla y su ineficaz gestión, que podría irse entera al Hades y no nos volveríamos a ocupar de ella.  Ayer, simplemente aparqué en el pasadizo del Mantelete y la calle de Santiago, y al pasar junto a la  otrora esplendorosa «galería y mina de San José», un inconfundible pestazo a animal muerto atrajo mi atención hacia la puerta del emblema turístico. Procedí a hacer las fotos y a identificar la causa del hedor infernal, que no era otra que la que había imaginado. La fotos, que son las pruebas, no mienten. Esta es la realidad turística de nuestra ciudad, mientras nuestro gobierno sigue a lo suyo, que es presentar la siguiente Semana Náutica, en el Club Marítimo de Barcelona.

PD: Esto es lo que queremos dejar de hacer en El Alminar, o dedicarnos a ello solo de manera esporádica, sin que la realidad nos infecte con su podredumbre. No es que no seamos capaces de hacerlo, podríamos hacerlo hasta 70 veces 7, es que no queremos hacerlo más. El hastío es absoluto.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/12/10/galerias-y-minas-de-melilla/

Desmoronamiento en la Estación Marítima


 

                                      Desplazamiento lateral del bordillo 

Este bordillo que delimita la zona de aparcamientos de la Estación Marítima se está desplazando hacia arriba y provocando también un empuje lateral, que amenaza con derrumbar la señal de tráfico y los pivotes y la cadena que delimitan la acera y la calzada. La mala impermeabilización del suelo, o las deficiencias en la construcción de la estación marítima más cara del mundo, provoca ya defectos a solo unos pocos años de estar finalizada. Es curioso como se repiten los modelos constructivos de una ciudad a otra, incluso el empleo de los mismos materiales. Esas piedras artificiales no dan buen resultado, eran más seguros los clásicos bordillos de granito, que por lo que se ve, han pasado a la historia. Es un tipo de material urbano que resulta vistoso el día de la inauguración, porque van enlucidos en diferentes colores, pero que se deteriora con demasiada rapidez.

Está claro que el origen del problema radica en el modelo de contratación con las obras públicas. La sucesión de contratas, adjudicaciones y los modificados de proyectos, encarecen las inversiones hasta más allá de lo razonable,  y provocan enormes fugas del dinero público, que acaba haciendo no rentable cualquier proyecto realizado. Todo acaba siendo deficitario, obliga a un mantenimiento constante y a una pérdida masiva del dinero disponible. A una reparación le sucede otra y así hasta el derroche infinito. Otro problema provocado por modelos de contratación, es que al ser varias las empresas que participan en la construcción, luego es casi imposible el atribuir responsabilidades en caso de que algo vaya mal, o la exigencia de las reparaciones menores, como esta, que deberían tener un «plazo de garantía».

La Odisea y la necesidad de renovarse


 

                 La Odisea y el viaje de Ulises

            Algunas cosas mantienen su nombre mucho tiempo después de que los humanos, mujeres y hombres,  ni siquiera recuerden por qué se llaman así.  La Odisea fue un gran viaje, el que realizó Ulises tras la conquista de Troya. Fue un viaje empujado por la necesidad del conocimiento, por el deseo de ir más allá de lo conocido, pero también fue un viaje impuesto por los dioses antiguos, en la esperanza de que pereciera en él. Pese a todo contó siempre con la protección de Atenea, una de las hijas de Zeus.  En toda experiencia  humana, en todo viaje, siempre se cuenta con todas las posibilidades, la de la destrucción, la del triunfo y también la de la mera supervivencia, que tampoco es mal premio. Para la inmortalidad no hay reglas ni leyes.

                   El Cabo de Gata y el arrecife de Las Sirenas

            Hoy por hoy,  nadie recuerda ni sabe el porque estos accidentes geográficos de la provincia de Almería se llaman así.  Los viejos geógrafos griegos y romanos ya los denominaban de esa forma, pero sin conocer el motivo. ¿Quiénes eran las sirenas, como era de atractivo su canto, por qué Ulises tuvo que amarrase al mástil para resistir a su llamada?. Parece claro que el canto de las sirenas es o era la adulación, con mucho, una de las más destructivas armas humanas. Sin embargo, en vez  de evitar a las sirenas, Ulises fue en su busca, pero advertido de su peligro, tomó las precauciones debidas. Era un hombre osado, audaz, pero prudente, y también un gran embaucador, el primer hacedor de patrañas de la antigüedad, como se dice en la propia Odisea; cuando explica todos los pormenores de su «insólito viaje», a su sorprendida mujer. Penélope jamás creyó en su muerte, y  resistió durante años, a toda la legión de embaucadores que pretendían desposarla, creyéndola ya viuda.

                El Cabo de Gata se encuentra en la provincia de Almería, eso lo sabe casi todo el mundo, muchos conocen la leyenda del viaje de Ulises, y solo muy pocos la existencia del arrecife de Las Sirenas. Es verdad que la geografía homérica es sumamente imprecisa en muchos puntos, que ciertos lugares solo los menciona porque seguramente escuchó hablar de ellos a los marinos que iban y regresaban por el Mediterráneo, que no conocía la existencia de todos aquellos lugares que mencionaban. Sin embargo, ciertos conocimientos sugieren que Homero vivía en una ciudad de la costa del Egeo, o incluso en una isla.

            A Homero, hasta el siglo XIX, los catedráticos de las sociedades históricas y geográficas lo conocían como «el viejo embustero», sin embargo, Heinrich Schiliemann, descubrió la ciudad de Troya, solo con el otro texto homérico de  La Ilíada en las manos, y su simple descripción y localización de la ciudad. La colina de Hisarlik en Turquía, era la única visible desde la isla de Ténedos, tal y como se afirma en el relato .

 La Odisea y El Alminar

                    No hemos regresado, pero tampoco hemos dejado de estar. La realidad es como una rueda de molino, que fabrica la mejor harina, pero también tritura cualquier cosa. La única manera de vencer al mundo es alejándose de él, pero tampoco es posible huir de la realidad. La hemos abandonado, pero solo parcialmente. La Odisea es la vida, y también la vida es una odisea constante. A veces hay puertos o lugares en donde refugiarse, y otros las tempestades nos encuentran en mar abierto. Nunca dejaremos de estar frente a ellas, por eso hay que aprovechar las calmas, que suelen alternarse con los vendavales. Buscamos una nueva sintonía, otra frecuencia, en la necesidad de la transformación, pero sin dejar de ser lo que somos, sin dejar de ser reconocibles.

El arrecife de Las Sirenas

            Para la presente entrada, cuento con dos fotos artísticas de Manuel Flores, mi cuñado, realizadas a pie de mar y que recogen perfectamente la magia y la leyenda del paraje. En un día en el que las brumas que envuelvan el arrecife, las fotos resultarían sobrecogedoras. Quizá Ulises nunca llegó tan lejos en su odisea, pero quién sabe.

Octubre


A veces es simplemente imposible dar un solo pasa más, y hay que saber reconocer ese instante. Lo que se ha hecho, dicho y escrito,  permanecerá y seguirá ahí para seguir siendo consultado. Hay cosas que no deben cambiar, para que sirvan de guía. A veces es necesario detenerse para pensar. «No hay mayor placer que ver el trigo crecer»,  dice el refrán y otro añade: «siembra cebada en barbecho aunque esté mal hecho». Octubre es época de siembra, y eso es lo que hay que hacer. Parar, detenerse en el momento justo es algo muy difícil, de ello escribíamos hace no mucho en una entrada que titulamos como «retirarse a tiempo», y más en un momento en el que se mantiene un éxito aparente, una influencia evidente y un número de visitas muy elevado y regular. La física enseña que ningún ser viviente, o no viviente, escapa a sus leyes. Todo vale para todos, incluso para uno mismo. En mayo de 2012 (*) también nos hacíamos esta reflexión, la de la necesidad de detenerse, aunque sea por un tiempo indeterminado. Es una constante del Alminar y lo seguirá siendo. Esta situación se ha producido en más ocasiones, no es pues la primera ni tampoco será la última.  Es también una constante en las andanzas de Don Quijote, hasta que se retira de modo definitivo, obligado por una derrota en las playas de Barcelona. No es ese nuestro caso, nadie nos ha vencido en playa alguna ni nos han impuesto una retirada.

Es todo más sencillo. Hay algo pendiente que debo llevar a cabo y que está esperando desde hace dos años. Debo dedicarle todo el tiempo disponible, que no es mucho. El mundo, cualquier cosa, todo, seguirá existiendo sin nosotros y regresaremos, y los mismos problemas seguirán acechándonos, y las mismas preguntas seguirán esperando alguna respuesta. Hay también un cansancio que impide llegar más allá. La mente se agota e impide ver claro. Como dijo Wittgenstein: la única forma de vencer al mundo, es alejándose de él; aunque sea solo por un determinado tiempo, aunque sea imposible alejarse de él. Hay que buscar otra frecuencia, volver a sintonizar con el espíritu porque su soplo es muy tenue. A veces la señal es esa, que no la hay, porque si buscamos hormigas imaginándolas como elefantes, nunca encontraremos hormigas. Por ahora, el tiempo se ha cumplido.

PD:  Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Juan 5, 35-36

Nota: (*)  https://elalminardemelilla.com/?s=la+segunda+salida

Septiembre


Acaba el mes de septiembre. En El Alminar es más lo que no se ha visto, que lo que se ha mostrado. En apariencia ha sido un mes normal, sin demasiados entradas, pero con una afluencia constante. No ha sido fáciles las cosas aquí dentro. Muchas de las cosas que ocurren o pasan, se disuelven como las gotas de lluvia, sin que jamás nadie se percate de ello. La mayor parte de los colaboradores están en el papel de observadores. La desesperanza aumenta y las personas se sienten cada vez más inermes ante la magnitud de lo que está pasando fuera. A veces tenemos la tentación de creer que aquello que nos pasa a nosotros, es más de lo que le pasa a cualquier otro. La realidad muestra que atravesando la capa superficial que cubre todo, hay decenas de situaciones personales desgraciadas, de las que jamás se sabrá nada, y que nunca tendrán un testigo que las relate. El mundo de la política ya no interesa a nadie. La clase política vive en su propio mundo, en su propios debates, y la gente se las apaña como puede. Nuestro dolor o la desgracia del vecino, no es más importante que aquella que le acontece a otro. Todo pende de un hilo para todos, sin embargo unos pocos, cada vez menos,  siguen blindados a cualquier contingencia social. Ya hay dos mundos, el de aquellos que  nos gobiernan, con sus disquisiciones y su constante fuga de la realidad, y el del resto de las personas, que a duras penas mantienen o mantenemos unos logros sociales, que costó muchas generaciones conseguir. Mucha gente quedó en la cuneta, y otra mucha seguirá quedando para mantener este sistema inmoral, al que ya nadie defiende. Al principio, en los primeros meses de la ofensiva neoliberal del nuevo gobiernos, comentaristas muy aguerridos intentaron defender esas reformas. Hoy, esa política económica impuesta desde fuera, está afectando a todos, incluso a la enorme masa social (11 millones de votos), que otorgó la mayoría absoluta al Gobierno del PP. Alguien está talando el árbol de la protección social por la base, con la excusa de una mala gestión económica anterior ( la del gobierno de Rodríguez Zapatero), que indudablemente hubo.

Hay poca luz y demasiada sombra. Desde El Alminar se sigue viendo todo, cada vez más de lo que desearía. Han cambiado mucho las cosas desde esta entrada*, sobre todo, que entonces había esperanza  y ahora casi no. ¿Seguimos contando las cosas?. Cada vez las fuerzas son más escasas  y las ocasiones para hacerlo no son tantas. Es necesario también abstraerse y olvidarse de todo esto. La lucha contra el tiempo es algo que siempre se pierde. ¡Dejemos que acabe ya septiembre!.

Nota *: https://elalminardemelilla.com/2012/02/25/la-niebla-cubre-el-alminar/

La desidia se adueña de Melilla


Algún día, alguien se tomará la molestia en sumar las cantidades de dinero de las que ha dispuesto el actual Gobierno, en ejercicio desde el año 2000, y en ver el impacto real de toda esa inmensa fortuna sobre la superficie de la ciudad. Ya se curaron en salud y dijeron que «eso era demagogia». El caso es que cualquier ciudad remonta y se la ve más lustrosa, que a Melilla, y puedo asegurar que la nuestra dispone y ha dispuesto, de diez veces más dinero del que sigue llegando a cualquier otra; partida tras partida, presupuesto tras presupuesto.

No hay una sola cosa o zona que se encuentre en estado óptimo, ni siquiera aquellas que han sido rehabilitadas hace apenas un año. Si nos fijamos en las que se han hecho «actuaciones» (como ellos las llaman), hace más de un año, el estado es lamentable, Si miramos aquellos lugares en donde nunca ha aparecido la gestión pública, o algo que se le parezca, lo mejor es no detenerse allí por mucho tiempo., y sobre todo, no mirar al suelo.

                  De puente a puente y tiro…porque me lleva la corriente

¿Cuánto dinero se ha invertido en la limpieza del cauce del río de Oro, año tras año, plan de empleo tras plan de empleo?. La suma nos desconcertaría, sin embargo, a apenas unos meses de la última limpieza del cauce, la situación del río, a la altura del puente de Los Bomberos, en el barrio del Tesorillo, es la que  muestra la imagen. No es que la corriente lo haya traído, porque hace muchos meses que por ese cauce seco de nuestro flamante río, no discurre el agua, salvo el pequeño riachuelo central. Eso es simplemente un vertido ilegal de escombros y de basura. Así de simple. No hay vigilancia, ni gestión alguna que lo evite.

                                     Perros en el Parque Forestal

En cualquiera de las entradas al Parque Forestal, en las que todavía quedan los carteles de advertencia de las cosas que no se pueden hacer allí dentro, se ve claramente que la prohibición de introducir allí perros sigue vigente, aunque algo atenuada. Sin embargo, y como se muestra en la fotografía, pueden verse al menos tres.  Los dueños/as de perros, suelen creerse las personas más civilizadas del mundo, no digo que no lo sean, pero la realidad es que solo una mínima parte de ellos/as, recogen los excrementos y deposiciones de sus mascotas. Aquí, en el Parque Forestal, los perros orinan y defecan sobre el césped a placer, sin que nadie se moleste en recoger nada, o sin que nadie recuerde la prohibición vigente, que en un principio fue de entrada, y ahora solo es de circulación libre. Antes había dos vigilantes en el horario diurno del Parque. Hoy solo hay uno. El número de altos cargos de libre designación de Melilla no se ha reducido en esas proporción, la del 50%.

                                                    Cualquier lugar

En cualquier lugar de Melilla, sea cual sea, se está incumpliendo alguna ley o normativa. Esa es otra norma inexorable de esta ciudad. Da igual la prohibición de que los perros de «razas peligrosas» deban llevar bozal. Pueden verse en cualquier lugar o barrio, incluso en las zonas en donde hay niños, sin el preceptivo bozal. Hace poco hemos visto unas imágenes en las que un guardia civil tenía que abatir a tiros a un perro que quería atacarle, y todavía, el dueño del perro protestaba y se quejaba por la «crueldad» cometida contra su perro. En Melilla ya da igual todo. Esta ciudad ya no tiene gobierno. Aguanta pero no sé cómo. Mientras tanto, los restos del armazón de la Feria de septiembre, siguen ocupando la plaza, 22 días después de su finalización. Todavía queda por instalar el mobiliario urbano propio de la explanada de San Lorenzo.

PD: Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberseFrançois de la Rochefoucauld

Historias de la Estación Marítima de Melilla


En la Estación Marítima suceden cosas extrañas, porque hay cosas que desaparecen y aparecen sin mayor explicación. Es ya difícil fijarse en todo, porque no se da a basto. Son demasiadas cosas y también cansa estar pendiente de todo. Melilla vive en la anarquía, en el sálvese quien pueda, y solo se mueve al ritmo de la inercia. La Estación Marítima es un auténtico caos, con todo a medio hacer y envuelta en la gestión más ineficaz de la historia de la ciudad. Por su propia definición, una estación de transporte es solo eso, un lugar de paso. Para convertirla en algo más, un lugar de ocio, hace falta gestionar y estar atento a todo, y aun así es muy difícil, porque estamos envueltos en medio de una crisis profunda. La estación María Zambrano de Málaga, es además un centro comercial y de ocio, pero también empiezan a verse ya locales cerrados, y mucha menos gente que hace unos años transitando por sus inmediaciones. Eso sí, la zona de embarque a los trenes está completamente aislada y no se puede acceder a ella. La estación marítima de Melilla tiene un parque infantil, que es lo único que le da vida, dividida por la zona de tránsito del pasaje, lo cual resulta cuando menos paradójico. Muchos días no hay luz hasta las ocho de la tarde en la zona infantil, otros no funciona el aire acondicionado o las escaleras mecánicas. Todo esto lo hemos contado ya.

No resulta tampoco lógico que no haya zonas de descanso, o asientos, en la parte baja, en donde se sacan los billetes de las distintas navieras. La gente no tiene más remedio que tirarse en el suelo a descansar, y eso no es atractivo ni cómodo. Parece que molesta que la gente se sienta cómoda en los sitios, y cada vez son menos los lugares que tienen sitios en los que sentarse. En los centros comerciales, en las franquicias, en los supermercados, no hay un solo banco disponible. La única opción es estar de pie y marcharse de allí cuento antes. Solo quieren al consumidor para que compre, se deje el dinero y se marche lo más rápido posible.

                                                          El rezo islámico.

Sabida y conocida es la obligación musulmana de rezar cinco veces al día, en cualquier lugar, sin que necesariamente este sea un tempo, oratorio o mezquita. Tan eficaz es la oración en un lugar como en otro. No sé si existe algún tipo de eximente, a la práctica de la oración, según se esté de viaje, o en medio de una plaza pública. La discreción y la privacidad debe imperar en un acto así. Realizarlo a la vista de todo el mundo, de cualquier manera, debe resultar «un poco incómodo».

Por este motivo, días atrás, puede fotografiar en la incómoda estación marítima de Melilla, un improvisado oratorio para musulmanes, y en principio me pareció una buena idea, pues estaba en una zona alejada del tránsito. En Almería existe una pequeña sala de oración, colocada en un lugar poco llamativo. En el caso de los cristianos, como no existe la obligación de rezar en determinadas circunstancias y horas, no resulta necesario que se instalen capilla o imágenes sagradas en los aeropuertos o en las estaciones de tren, autobús, o barco.

No sé si en los países musulmanes existen estas salsas de rezo en todos los lugares públicos, para los muy religiosos o los cumplidores rigurosos de los preceptos islámicos. Quizá en Melilla, en Almería, o en otras ciudades frontera como Ceuta o Algeciras, existan oratorios de este tipo. El caso es que lo que un día pude fotografiar y me pareció bien, ya no estaba al siguiente, y la gente volvió a rezar en el suelo o de cualquier manera.