Made in Spain


 

                              Al sur de Perú y cojonudos de China

Primero nos dijeron que la globalización traería competitividad y afloraron las grandes cadenas de alimentación. Luego nos contaron que la pléyade de banco y de cajas solo beneficiaría al consumidor, que habría competencia y que se ofrecería euros a 80 cts. Grandes marcas y cadenas comerciales se instalaron en España, y teníamos el sistema bancario más robusto del mundo.

Luego todo eso resultó mentira y los grandes grupos alimenticios se empezaron a fusionar, y de cada cuatro marcas ya solo queda una. Con los bancos y cajas sucedió otro tanto, y vimos la desaparición de la banca pública (Caja Postal), y la concentración de todos los demás, y el rescate bancario de los que quedaron. Al final por cada euro prestado hemos devuelto 5, y además se han quedado con la vivienda.

La marca España

¿Quién no ha oído hablar de la marca España, o del antiguo «made in Spain» ?. Prácticamente nadie. Sin embargo lo que la realidad y el etiquetado esconden es otra cosa. Bajo marcas tan sugerentes como «Al Sur», rodeada de colores que evocan la bandera de Andalucía, se nos esta ofreciendo un producto que procede de Perú, y bajo la sonoridad del adjetivo «cojonudo», que evoca una atractiva campaña publicitaria de los espárragos de Navarra, se esconde un espárrago en que realidad procede de China. ¿Qué es lo que está ocurriendo?. Dos cosas; la primera es que capital extranjero puede estar comprando las marcas españolas, manteniendo el nombre y el envasado del producto, pero variando la procedencia, que es lo que nos importa. La segunda es que las mismas empresas españolas compran parte de la producción en el exterior.

Que conste que nada tengo en contra de Perú o China, pero la publicidad y el etiquetado deben ser claros. Para buscar el origen del producto alimenticio hay que ir armado de una lupa y de paciencia, porque está bastante camuflado y no resulta fácil hallarlo. Normalmente los consumidores buscan el precio más barato y no el origen. En cuestiones de alimentación todo debería ser mucho más claro, porque va en ello nuestra salud.

Al final la globalización y la competitividad eran esto. Aceptar rebajas salariales y pérdida de derechos laborales en el propio país, para que en última instancia las grandes cadenas de alimentación compren el producto en el exterior, ofreciendo sustanciosos sueldos de 200€ al mes (mas descanso en domingo),  en los mejores casos, a los trabajadores de donde proceden esos productos.

Con la ropa, los muebles, los juguetes y cualquier otra cosa susceptible de ser comprada sucede lo mismo, pero lo que más nos afectan son los alimentos,

La Legión en Melilla


Objeciones a  un  monumento inapropiado

El principal monumento de La Legión en Melilla es la propia Legión, con su pasado, con su presente, con su leyenda negra y con su historia romántica. Quiero decir que no albergo ningún resentimiento hacia ella, porque La Legión del siglo XXI no es la de 1921, ni la de 1934 en Asturias, ni la de 1936 en La Guerra Civil. La Legión, como tal, esta suficientemente representada y homenajeada en las calles de Melilla. Tiene una amplia avenida con su nombre, una calle dedicada a su fundador, Millán Astray, y un amplio terreno con el nombre de Valenzuela. Hay placas y nombres de legionarios por otras partes de la ciudad, incluso una estatua dedicada a un heroico teniente legionario, Francisco Jesús Aguilar Fernández, muerto en Mostar en 1993. La estatua está instalada en el céntrico Parque Hernández.

Por todo esto, pensé, cuando leí y escuché la noticia de un nuevo monumento a La Legión, que era un exceso, propio del neo militarismo que se está cultivando últimamente en Melilla, en donde, colaboradores, y articulistas, compiten en resaltar «la especial vinculación de Melilla con El  Ejército», que siendo cierta, supone también un absoluto olvido de civiles, sanitarios, educadores, maestras, trabajadores, enfermeras  y de todo tipo de profesiones y oficios que han forjado la Melilla actual. La sumisión intelectual al militarismo africanista es casi absoluta. Todo esto lo pensaba antes de haber visto el monumento. Hoy me he acercado a verlo y me he quedado estupefacto. Estamos ante una involución, ante una vuelta a un pasado rancio e imposible de recuperar.

Un monumento de estética agresiva y guerrera

Un legionario, bayoneta calada en mano, defiende o asalta un parapeto. Es inaudita la agresividad del monumento y no se corresponde con lo que se pretende de esta ciudad, la de la multiculturalidad y de la convivencia. La Legión, como tal, solo ha actuado en combate en dos escenarios: el primero en las guerra coloniales de Marruecos, el segundo en La Guerra Civil, en contra del Ejército de La República, que defendía al Gobierno legítimo y a la Legalidad vigente. Por tanto, ese legionario se defiende o asalta un parapeto de rifeños, o acomete a  soldados españoles del Ejército de La República. Ninguna de esas dos cosas deben ser homenajeadas y exaltadas, por mucho que formen parte de la historia de La Legión.

Una placa y un nombre que se quiere olvidar

En el Barrio del Real, existe una calle y una placa con el nombre de La legión, que fue instalada en 1930, e inaugurada por el General Republicano y defensor de Madrid José Miaja Menant. En un libro dedicado a todos los monumentos y placas dedicadas al Ejército, se habla de esta placa, pero se olvida el nombre de quien lo inaugura, y sobre todo, se omite la fotografía del General Miaja, retirando la cortinilla en el acto oficial. Es todo un síntoma, y también, que el que esta crítica y ajustadas objeciones, solo las puedan leer y debatirse en El Alminar. Miaja es un nombre muy vinculado a Melilla, y al que muchos quieren olvidar por muchas razones. En aquella época era Coronel Jefe del Regimiento de Infantería de Melilla.

Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2013/06/03/la-legion-y-una-historia-republicana/ , (2) https://elalminardemelilla.com/2011/06/23/estacion-electrica-y-la-gorra-legionaria/

El regreso del picabolos


Hace unos meses, en todos los pasos de cebras rebajados y accesibles para personas con discapacidades y limitaciones físicas, aparecieron unos delimitadores con forma de bolo, o de  otra cosa menos neutra, que flanqueaban la longitud del paso de peatones. Los hay en el Real, en el centro de la ciudad, y en el barrio de La Victoria, pero la actividad del «picabolos» parece extenderse y limitarse a la vez,  al último de los barrios mencionados. Decimos «picabolos», pero no nos pronunciamos sobre el género del mismo, que puede ser tanto masculino como femenino. Es muy curiosa la forma en que aniquila el bolo, por la base, y los roe como si fuese un castor o castora, de modo metódico y dejándolos solo sostenidos por un alambre.

Si fuese solo vandalismo urbano, se limitaría a destruirlos sin más, con una maza o una machota. Es esa forma específica que da el/la «picabolos» a su trabajo, la que sugiere una interpretación «freudiana» de esa extraña demolición. Podría tratarse tanto de un claro resentimiento hacia el claro símbolo fálico con el que parece más próximo, o también una persona excesivamente pudorosa, que piensa abatir una tras otro,  a ese obsceno objeto con el que han llenado las calles de Melilla, o de su entorno.

El último que ha sido roído, es el situado en la calle Talavera, frente a la Piscina Municipal. Hay trabajo aquí para los psicólogos.

 Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/05/18/estampas-ciudadanas/

La puerta y el arco del Hornabeque


 

                   La puerta o arco árabe de La Alafía

El 28 de febrero de 2010 publiqué en el Melilla Hoy la historia y descubrimiento casual de este olvidado arco de ladrillo. Un día después, el 1 de marzo, la historia era publicada en el diario El Faro. Fue un hallazgo casual, apoyado por un cantero que trabajaba en la rehabilitación del pasadizo del Hornabeque. Ese cantero, uno de los mejores profesionales que he conocido, me invitó a pasar al interior del pasadizo, me señaló las vigas de madera, probablemente del siglo XVII, y me acompañó hasta la mitad del pasadizo, colmatado de escombros y de basura. Las fotos fueron realizadas bastante antes de la publicación de los artículos, y previamente me había asesorado por arqueólogos, a los que mostré las fotografías. Uno de ellos aparece citado en el artículo que acompañaba a la entrada del Alminar y que me permitió usar su nombre, siempre y cuando transcribiera, de modo textual, su descripción, cosa que así hice. Es claramente un arco de ladrillo, del tipo de herradura, aunque la datación solo puede ser exacta, tras el estudio completo de su tipología. Yo solo aventuré una hipótesis, pero apoyada en medios y personas muy solventes.

El área antigua de Melilla, a la que yo llamo Área 51 (la zona secreta de la NASA),  está bajo custodia de la nomenclatura. Nadie puede aventurarse en sus pasadizos y recovecos, sin un permiso expreso de la nomenclatura, y que por supuesto no conceden a nadie que no esté en su lista de «elegidos». Por primera vez, me aventuré por todos aquellos lugares y fui fotografiando hasta el más humilde rincón, Solo cuando tuve todo fotografiado, labor que me llevó casi medio año, empecé a publicar artículos y fotografía. Las alarmas saltaron de inmediato y se empezó a controlar y cerrar cualquier zona en obras. De cualquier intruso se informaba a las altas instancias de la nomenclatura. El bloqueo  era ya inútil, porque todo estaba ya fotografiado. Pese a todo, han blindado todo el Área 51. Es ya difícil pillarles en algún descuido, pero todavía algunas casualidades nos favorecen.

En los próximos días, será presentado al mundo el gran descubrimiento de este pasadizo y arco. Se exhibirán planos y datos desconocidos para el gran público, o sea, para casi toda la humanidad melillense. Sin embargo, todo eso, nosotros ya lo sabíamos desde febrero de 2010 y lo habíamos escrito y divulgado, Las cosas son así en Melilla. Tienen cerrados silos, pasadizos, cuevas y quién sabe cuántas cosas más, que irán siendo descubiertas durante la próxima década. Todo está atado y bien atado.

Nota: https://elalminardemelilla.com/?s=plaza+de+arma

Las puertas del infierno


El Monasterio del Escorial tapona una de las puertas del infierno

Tras la creación del Universo, Dios y toda su corte celestial descansaban por cualquier lugar, contemplando y vigilando tan inmensa obra. Los problemas surgieron desde el principio y Adán y Eva no duraron mucho en El Paraíso, tras comer Adán la irresistible manzana que le ofrecía su compañera. Antes o después, no se sabe en qué momento, estalló una gigantesca rebelión en el Reino de los Cielos, y Luzbel se enfrentó con otros cuantos ángeles, al mismísimo poder de Dios. Todo está muy bien descrito en el poema romántico de Milton: El Paraíso perdido. No ahondaremos más en eso. El caso es que Miguel, el más poderoso de los arcángeles (solo hay cuatro con nombre), dirigió a los ejércitos celestiales y obtuvo la victoria, siempre temporal, sobre sus antaño compañeros. Todos fueron arrojado al interior de La Tierra, al Reino de «las tinieblas».

Las leyendas cuentas que en el mundo se abrieron 7 bocas que conducían directamente al Reino del Averno, una es la que hay junto al lago de este nombre en Italia. Lo que no conocía, o no había leído nunca, es que una de esas 7 embocaduras del Reino de la oscuridad y de la sombra,  estaba junto al monte Abantos, en El Escorial,  vamos,  justo en frente de lo que ha sido la casa de mis tías en San Lorenzo del Escorial. He contemplado durante 40 años ese monte, y no podía imaginar que escondiese semejante secreto, aunque ahora sí entiendo el porque de esos «endiablados» vientos que provienen del monte Abantos, que ha sido coronado en diversas ediciones de La Vuelta Ciclista a España. El viento del Abantos asusta y mucho, y su bramido es realmente infernal. Son muchas noches las que he dormido, junto a mis tías, en la habitación enfrentada al monte Abantos, y escuchado el ulular del viento que desde azota. Es una montaña (1753 metros) que domina todo el Escorial, en una curiosa similitud con Melilla y el Gurugú. Toda ciudad que se precie, tiene su monte mágico.

Dicen todas las crónicas y leyendas, que Felipe II escogió cuidadosamente el emplazamiento del Monasterio, conocedor de la leyenda y que una de sus pretensiones, fue taponar una de las 7 bocas del infierno. Dicen también que en los primeros años de trabajo de la edificación del Monasterio, un inmenso perro negro aullaba por las noches y atemorizaba y espantaba a los trabajadores, por lo que el Monarca cristiano ordenó su captura y muerte. Cuentan también que este perro era nada más y nada menos que el Can Cerbero, el guardián de las puertas infernales. Este hecho reafirmó al Monarca en la elección del emplazamiento para su obra y exclamó: si el diablo no quiere que lo hagamos aquí, hagámoslo aquí. No se sabe si Cerbero fue muerto o espantado del lugar.

He encontrado un antiguo blog, de solo dos entradas, que pretendía recopilar sucesos mágicos y extraños en El Escorial, y que luego no tuvo continuidad. También aparece este relato en el número especial de la revista Más Allá, dedicado al Infierno, y editado este mes.

Nota:  (1) http://sucesosjj.wordpress.com/1-sucesos-misteriosos/1-2-el-monasterio-del-escorial-la-puerta-del-infierno/

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Monte_Abantos

Alejandro de Macedonia en Afganistán *


En el año 330 aC., Alejandro de Macedonia llegó hasta la ciudad persa de Zadracarta, ciudad próxima a la actual ciudad Iraní de Bender Chah. Las guerras entre persas y griegos venían siendo una constante desde hacía varios siglos, pero nunca un occidental o europeo había llegado tan lejos. Las dos caras de la misma civilización humana, Oriente y Occidente iban a entrar en colisión y mezcla de modo definitivo y precisamente en un escenario de absoluta actualidad en nuestros días, Afganistán, un territorio que guarda como ningún otro, la huella de Alejandro. Nunca serían igual las cosas después del paso de los greco-macedonios por aquellas tierras, que se convertirían desde ese momento, en el obligado punto de destino entre Oriente y Occidente, de modo que quien dominaba Afganistán, dominaba el mundo. Si ambas caras de la civilización estaban en paz, aquellas tierras se convertían en un crisol en el que ambas culturas producían otra nueva, fruto de la mezcla. Sin embargo, en los periodos de conflicto y guerra Afganistán se convertía en un verdadero infierno para aquel que intentase dominarlo.
En cierto sentido, no hay occidental que no sea afgano, ni oriental que no sea griego, pues hubo un tiempo en el que las religiones monoteístas no existían y por tanto tampoco sus visiones excluyentes. O sea, que hubo una época en que los humanos existían antes de Dios y esa fue la época de Alejandro y de su viaje. Un viaje que transformó a todos los que lo hicieron, que produjo la cultura greco-budista (cuyos máximos ejemplos eran los Budas gigantes de Bamiyán) y que transformó el mundo.

                                     330 a.C., en Afganistán.

                  Aria, Bactriana y Aracosia y la región desértica de Gedrosia, compartida con Pakistán bajo el actual nombre de Beluchistán, eran las regiones de aquella parte del mundo en las que Alejandro y los varios miles de griegos que iban con él, pisaban por primera vez. Fue un verdadero viaje de transformación porque (lejos de las cosmogonías teológicas que se impondrían siglos mas tarde, con sus visiones dogmáticas del mundo y en las que no queda ningún margen para la interpretación individual), dos caras del mismo mundo estaban entrando en contacto. Conforme avanzaban en el viaje, Alejandro y muchos de sus hombres, iban adoptando rápidamente hábitos orientales, a la vez, como siempre sucede, que otro grupo también numeroso, se iba reafirmando en sus ideas preexistentes al viaje.
Las tradiciones, la mentalidad tradicional y establecida que no acepta ponerse en contacto con otros modos de vida, con otros modos de ver las cosas, acaban siendo una atadura y una causa generadora de conflictos; y Alejandro en su viaje tuvo muchos, pues algunos de sus compañeros como el general Filotas, acabaron conspirando contra él, bajo la acusación de corromper las costumbres tradicionales macedonias para adoptar “la de los bárbaros”, las orientales. Siempre surgirá ese mismo conflicto, entre el dogma y la tradición, con lo surgido de la mezcla y el contacto.
En octubre del 330 a. C., entraron en Afganistán por la región de Aria la actual provincia de Herat procedentes del vecino Irán, de la ciudad de Zadracarta (Bender Chah), es más, fundaría su primera Alejandría afgana, la de Aria (Herat). Desde allí fueron hacia Frada (Farah) en la región de Zarandj y en donde tuvo lugar la “llamada conspiración del general Filotas”. Pasaron allí el invierno, pues esas regiones son de inviernos prematuros, fríos e intensos y en donde habitan tribus muy celosas de su independencia y refractarias a cualquier poder hegemónico. Abandonaron Frada en diciembre del 330 a. C., con las tropas macedonias ataviadas con el turbante afgano, obligatorio para proteger la cabeza del sol y tras haber sustituido las sandalias griegas por un cierto tipo de botas.
En la región de Aracosia fundó la Alejandría de Aracosia, hoy Kandahar, la ciudad de las mil fuentes y hoy emblema del movimiento Talibán y del Mulá Omar y desde allí siguieron hacia el norte, hasta las estribaciones del Cáucaso (Hindu-Kush) a unos 68 kms del actual emplazamiento de Kabul y en los alrededores de la actual Baghlan, fundó la Alejandría del Cáucaso o del Monte Paropámiso, justo debajo de la roca en la que Zeus encadenó a Prometeo, perfectamente descrita en sus dimensiones por Quinto Curcio, en su “Historia de Alejandro Magno”.
Prometeo estuvo un día encadenado en Afganistán por haber robado el fuego a los dioses para dárselo a los humanos, hecho por el que es conocido como su protector, del género humano, y allí permaneció encadenado hasta que fue liberado por el mismísimo Heracles. Gran parte de la población europea y su cultura proceden de los llamados pueblos indo-iranios.
Alejandro de Macedonia, el grande, fue tras el mito de Heracles y por eso quiso fundar su Alejandría caucásica a los pies de la roca de Prometeo. Como dice Carlos García Gual en “Mitos, viajes y héroes”: “los mitos no tienen una fijeza dogmática, en contraste con la fe requerida por los textos de ciertas religiones frente a los que no se admiten disidencias. En tal sentido la religión antigua era mucho más liberal que la tradición cristiana, musulmana o hebraica “.

                                              El final del viaje

                     En los últimos meses del año 329 aC., abandonaron Afganistán para adentrarse en el territorio de los actuales Uzbiekistán, Tazdhikistán y Kirguistán, en donde una ciudad próxima a la actual Tashkent, todavía lleva el nombre de Iskender (Alejandro en persa), aparte de la Alejandría egipcia y de la turca Iskenderum. En Uzbiekistán fundó la Alejandría Tarmita (Termez), contrajo matrimonio con la princesa Uzbeka Roxana y en la ciudad más emblemática de la zona en Maracanda o Samarcanda ( La gloria del Tamerlán, La perla de la Ruta de La Seda), tuvo lugar uno de los sucesos más trágicos de su vida, cuando diera muerte a su amigo de infancia Clito el Negro, en una discusión provocada por un rito oriental, la proskinessis o prosternación. Este rito, que consiste en saludar a los monarcas orientales con una inclinación total del cuerpo y posterior beso de la mano, sigue provocando recelos en Occidente y se confunde con un signo de humillación, cuando no es más que otra forma de saludo. Para ejemplo de esto baste con decir lo mal interpretado que es ese tipo de gesto, pleitesía, cuando se realiza ante el monarca marroquí.
Dos milenios después ese tipo de saludo sigue provocando conflicto y malas interpretaciones, la misma que le costara a Clito la vida y a Alejandro una de sus más grandes depresiones, pues quiso darse muerte con la misma sarisa (lanza macedonia) con la que había matado a Clito. Después de aquello nunca volvió a exigir ese tipo de saludo a los griegos.
Alejandro volvió a territorio afgano dos años después, a su Alejandría del Cáucaso, en 327 a. C., tras volver a atravesar el Hindu Kush, probablemente por el paso de Salang, que utilizaran los soviéticos en la invasión de Afganistán.
Tras reorganizar allí su ejército, ya de mayoría persa, abandonó Afganistán definitivamente en otoño de ese mismo año y de allí se dirigió a lo que entonces se conocía como India y hoy llamamos Pakistán, siguiendo el trazado que hoy utiliza la vía férrea Kabul-Rawalpindi-Lahore.
En esa ruta conquistó la célebre Roca de Aornos, que Heracles hubo de abandonar sin dominar. Tras dominar Pakistán, bajó desde Peshawar a Karachi por el antiguo curso del Indo.
Según uno de los grandes estudiosos de Alejandro, citado por Antonio Bravo García en su introducción a la Anábasis de Arriano: “Alejandro fue un soñador que persiguió la unión de los pueblos, en su creencia de la unidad de La Humanidad”, pero como decía Flaubert: “eso fue en el tiempo en el que los viejos dioses ya no servían y los nuevos no habían aparecido, fue en el tiempo en el que el hombre estuvo solo”, frente a sí mismo.

Nota: * publicado en El Telegrama de Melilla, el 07/11/2001

El Monasterio del Escorial: aspectos mágicos.



                  El relicario más grande del mundo

La tumba más digna posible para un padre, Carlos I, edificada por su hijo, Felipe II. El padre murió en el Monasterio de Yuste en Cáceres, el 21 de septiembre de 1558; el hijo en el Monasterio del Escorial, un 13 de septiembre de 1598. El Escorial supuso una ruptura arquitectónica con el Barroco imperante. La sobriedad y la austeridad de su edificación estaban ideadas para mandar un mensaje al futuro. El emplazamiento del edificio estaba escogido cuidadosamente, en un entorno hostil y selvático de la Sierra de Guadarrama. Muy frio en invierno, ardiente en verano, y siempre azotado por los poderosos vientos del Monte Abantos. Un colegio, una inmensa biblioteca, y una comunidad de monjes benedictinos sin ninguna concesión a la comodidad. Austeridad por encima de todo. Resulta curioso que tras siglos de despilfarro capitalista, hoy «la austeridad» sea el modelo escogido para la sociedad mundial. Eso sí, austeridad solamente para las clases populares, pues los ricos, los gobernantes, los políticos siguen instalados por el perpetuo despilfarro. Todo lo contrario del ejemplo personal del propio Rey Felipe II, cuya austeridad llegaba a extremos inverosímiles en un Jefe de Estado.
Hay personas que son difícilmente clasificables, y este monarca es una de ellas. Su religiosidad era extrema y rigurosa, pero también era una gran apasionado de las artes adivinatorias y de los horóscopos. Al igual que otros muchos dirigentes, tenía su propio «adivino» personal, como Trasilo y el emperador Claudio. Vestía siempre de negro, para atraer la influencia benéfica del planeta saturno sobre su persona.
A veces creemos saberlo todo sobre una cosa o persona, y la búsqueda constante nos sorprenderá con un nuevo detalle. Dentro de ese pequeño esbozo del Monarca español, encaje perfectamente que fuese un aficionado, apasionado o devoto, cada cual escoja el adjetivo que quiera, a las reliquias de los santos y al convencimiento firme de su poder benéfico. Hay que imaginar el potencial de un Rey absoluto, para este tipo de coleccionismo. Iniciadas las obras del Monasterio, cursó órdenes a todos los lugares bajo su dominio, para que le fuesen remitidas todas las reliquias posibles. En el Monasterio de El Escorial se albergan varios miles. solo en las primeras entregas, efectuadas entre 1571 y 1611, se recibieron 7200, distribuidas de la siguiente forma:
– Insignes……………….. 460 – Cabezas enteras…………..144
– Notables………………. 255 – Canillas grandes………….306
– Menores……………….1006 – Constancia del nombre…678
– Cuerpos enteros……….12 – Pequeñas…………………. 4168

Todo esto aparece perfectamente detallado en el libro «Las reliquias del Monasterio del Escorial», de 1000 páginas; disponible y descargable en internet. Ediciones Escurialenses, año 2004 *.

Nota: Entre esos miles de reliquias, perfectamente organizadas, distribuídas y separadas incluso por sexos, se encuentra «un dedo» de Juan El Bautista. Hay que reseñar también que fueron objeto de un gran expolio por las tropas francesas, durante la invasión Napoleónica.

PD: http://rbme.patrimonionacional.es/getdoc/684b6508-335a-44b3-89ec-77a23bf25585/Reliquias.aspx