La sequía se anuncia en Melilla


  En el mes de enero toda la tierra debe estar arada y sembrada y en este mes, en el que la luz va remontando, hace falta agua y en abundancia: «Eche agua Dios, que oro es para nos». En Melilla, cuando acudo a los mercados para recopilar datos para las diferentes encuestas del INE (Instituto Nacional de Estadística), me muestran su quejas tanto los pescadores, como los vendedores de productos hortofrutícolas.

          Los pescadores y vendedores de pescado cuentan que el otoño ha sido muy seco, que los ríos no han llevado agua al mar y en los estuarios no hay comida para los peces. Los cauces de los ríos y de las torrenteras aportan al mar todo tipo de limos y de nutrientes para los bancos de peces, que se acercan a alimentarse  hasta los estuarios. Se quejan de que los peces grandes no crecen tanto como debieran, y de que el pescado está seco, sin firmeza. Esto se aprecia muy claramente en los peces grandes como las corvinas, los peces espada y toda la familia de los escualos y que comemos bajo los nombres de emperador o cazón.

       En los productos de la tierra sucede otro tanto, Por estas fechas la tierra debe estar ya bien labrada y sembrada y por este motivo, los labradores se pasan todo el mes mirando al cielo, observando las nubes y los vientos. Los refranes del tiempo son muy curiosos y e instructivos, aunque en estos tiempos del cambio climático, muchos empiezan ya a no coincidir. Algunos no perecerán como el de: «Agua no falte, que sol sobrará».

        En Melilla hay varios indicadores. El principal de todos estos signos es el monte Gurugú y como dice un compañero de trabajo, antiguo residente del Barrio del Real ( el barrio de huertas y de labradores por antonomasia de Melilla), el Gurugú habla y en este mes, no barrunta agua. Las nubes se posan en su cima, pero pasan de largo y no descargan.

      Los otros dos indicadores son las praderas de la Granja Agrícola, que aparecen secas y amarillentas y la lagunilla de Mari Guari, que debería tener agua remansada desde hace dos meses y que sigue apareciendo bastante seca. De esta última lagunilla ya he comentado algo en una entrada anterior.

  Nota: En enero el día se incrementa en 46 minutos. Se  nota que los crespúsculos vespertinos se van retrasando.

La torre herida por el rayo


 

     «La torre herida por el rayo» es el título de una novela  del genial dramaturgo y melillense Fernando Arrabal. La torre herida por el rayo es también el arcano XVI del Tarot. La torre herida por el rayo, o por el bárbaro, es el estado de esta torrecilla, en uno de los dos parque infantiles del Barrio de La Victoria, del que está debajo de los edificios de once plantas del barrio.

     El pináculo de la torre aparece fragmentado. El frío de las últimas noches ha podido acabar con la resistencia del cemento, fracturándolo. Podría también haber sido obra de los bárbaros, a los que últimamente se les atribuye todo, pero esta posibilidad parece desvanecerse, ante  la ausencia de losas rotas o cualquier otra evidencia de golpes.

     Esta construcción tiene un mínimo de 25 años, el pináculo no es macizo sino hueco y la oscilación térmica de las últimos días ha sido demasiado amplia, por lo que la resistencia de los materiales, ya de por sí muy antiguos, parece que ha finiquitado,  resquebrajándose de modo natural. La foto general es de septiembre y no parece que la torre estuviese rota en aquel momento.

     En el mes de septiembre del 2011, hice una entrada acerca del vetusto estado de este parque infantil, así como de los ya inadecuados materiales de las atracciones infantiles, que parecen antediluvianas. Advertir de algo en Melilla,o intentar anticiparse a los acontecimientos,  aunque sea con buena fe y solo con vocación de servicio público, es una actividad tan útil como la de contar los guijarros en una playa. Al final es el tiempo el que impone su inexorable ley.

        Nota: Los romanos eran gente muy supersticiosa, tanto,  que tenían Colegios Oficiales de augures y auspices, que interpretaban cualquier signo, ya fuese natural o no, con tal de anticiparse a cualquier hecho. Según todos los indicios, sobre todo los del Tarot, una torre quebrada no es una buena señal, aunque también es una señal para estar alerta ante próximos acontecimientos negativos y poder superarlos.

    PD: https://elalminardemelilla.com/2011/09/25/parque-infantil-arcaico/

Nihil novum sub sole


Nada nuevo bajo el Sol

        Si alguien sabía de política, del arte de amar, y de tantas otras cosas, eran los romanos. Nada de lo que sucede ante nuestros ojos debe sorprendernos, porque todo  ha sucedido ya. El viejo adagio latino que encabeza este comentario, es una máxima inmortal. Sirve para cualquier época. Muchos se sorprenderían de lo actual que resulta la: «Guía para ganar elecciones», de Cicerón, o la asombrosa descripción de las intrigas y ambiciones políticas contenidas en: «La conjuración de Catilina», de Salustio.

         Ahora estamos viendo un baile de nombres en Melilla, con ocasión de los nuevos nombramientos y nada hay que reprochar a nadie, porque son cargos de «libre designación». Lo único que me asombra es que ahora estos sean vistos como un dechado de virtudes y de eficacia colectiva , y los anteriores fuesen calificados como «cargos de partido».

         Son lo mismo ahora que hace cuatro u ocho años. El Delegado del Gobierno es tan libre de cesar como de nombrar. Nunca entendí porqué se reprochó al anterior Delegado melillense (Gregorio Escobar), tal o cual nombramiento o determinado cese, o determinada actitud y no entiendo porque se elogia en el actual, Abdelmalik el Barkani, que haga lo mismo. Ambos fueron designados por sus respectivos partidos, y ambos nombran a personas de su confianza y de su entorno políticoo, para los cargos de confianza. Tan de «partido» son antes, como lo son ahora, tan independientes antes, como ahora.

             En conjunto y a todos, desde El Alminar de Melilla, les damos la enhorabuena por sus nombramientos, y a todos les deseamos suerte y buen criterio en el desempeño de unos cargos, en los que deben trabajar para todos los melillenses, sin distinción alguna, como dijo el nuevo Delegado del Gobierno Abdelmalik el Barkani.

      Nota: De todos los nombres, hay una que destaca y es el de Francisco Avanzini Rojas, repuesto por libre designación, en el mismo lugar en el que fue cesado por el mismo motivo. Es todo un ejemplo de longevidad en la Administración de Estado. La foto que ilustra esta reflexión, es la de un jovencísimo Avanzini, en el funeral por la muerte de Franco, el día 21 de noviembre de 1975. Está hecho con cariño y también le deseamos que alcance el retiro que se merece.

      PD: La última expresión de agradecimiento y enhorabuena quiero que sea para mi amiga Irene Flores, nueva Jefa de Prensa de la Delegación del Gobierno. Espero que culmine con éxito, la oportunidad que la vida le ofrece y que ha merecido, sin lugar alguno a la duda.

Cambio de rumbo en el Puerto Deportivo de Melilla


      Lentamente, virando poco a poco, para no crear alarma social ni conflictividad de ningún tipo, aunque nada tienen que temer porque han renovado los mandatos electorales en mayo ( Ciudad Autónoma), y en noviembre ( Gobierno de España); la Autoridad Portuaria de Melilla se está deshaciendo de los locales de restauración y ocio que todavía quedan en el Puerto Deportivo de Melilla y en el antiguo Cargadero del Mineral. Hace unos pocos meses privatizaron la gestión de la Estación Marítima y la primera medida fue  desplazar al restaurante existente en la parte alta,  para instalar allí un futuro gimnasio

   La opacidad es absoluta, porque la Autoridad Portuaria no informa de nada, pero en la ciudad se habla de una futura privatización de las instalaciones del Puerto Deportivo. Al parecer, pretenden un cambio de rumbo del que nada se sabe. Allí no quieren ruido, ni diversión de jóvenes, ni nada que moleste a los residentes de la clase media-alta de Melilla. Hay un plan, dentro del nuevo e inextricable PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) que pretende fomentar el «turismo de calidad». Para ello, probablemente sobre toda la zona de ocio del Puerto Deportivo, en el estado en que todos lo conocemos.

         Para empezar, se ha subido el alquiler de modo notorio a los locales de restauración y hostelería que están actualmente asentados, tanto en el propio Puerto como en el Cargadero y además, se ha exigido el deposito de una fianza de 5000€ para la renovación, lo que ha llevado directamente al traspaso a una cafetería ( Kentias ) en la zona del Cargadero. Hay algunos locales que ya se trasladaron o finiquitaron su actividad hace tiempo, como El Mexicano. Otros acaban de completar su traslado de modo reciente.

     Se habla también de que  suprimirán las terrazas de aluminio del Puerto Deportivo, reduciendo así el aforo y fomentando el abandono. Esta medida contrasta con otras zonas de la ciudad, como la Plaza de Las Culturas, en donde sí se permite la ampliación del aforo mediante las terrazas cerradas de aluminio.

     Nota: Habrá que estar vigilantes, porque alguno de esos locales ya se ha establecido en el Barrio del Real, que hoy es un barrio residencial y el más populoso de Melilla. La instalación de estos locales altera claramente el clima social de la zona en donde se ubica. Otro anuncia su apertura en El Tesorillo y los demás están ya buscando nuevos emplazamientos. No todos pueden ir a los mismos lugares.

Regreso al colegio y a los atascos


         A la hora en la que interesa conducir de manera fluida, no se puede por la sucesión de atascos, calles cortadas y obras, justo en las vías de acceso a los colegio o en las calles de aproximación. A todo ello se une una pésima regulación semafórica, que colapsa la ya de por sí poco fluida circulación en horas punta. Los problemas también se suceden en otras partes de la ciudad, a la hora de salida de los centros de trabajo. Un corte o una obra en una vía principal, rápidamente se transmite a otra parte de la ciudad, y a todas las vías colindantes.

         Lo desesperante no solo son las obras, que lo son, sino también la nula información previa, la ausencia de recorridos alternativos o la inexistencia de regulación humana en las vías colapsadas.

            El corte de un carril de circulación en la calle Astilleros (entre la plaza de La Goleta y la intersección con Bustamante), tuvo un reflejo inmediato en la circulación, que provocó atascos desde el llamado puente de Triana o la zona de las 3 gasolineras. Intentar cualquier vía de escape, girando hacia Marqués de Montemar e intentando salir por  1/2 Conde de Alcaudete, era liarse mas en la tela de araña.

         Se pueden entender las obras, pero no empezarlas justo en el día en el que vuelve a iniciar la actividad escolar y educativa. Se puede entender la necesidad de modernizar las canalizaciones de una ciudad, pero no la falta absoluta de información. El ciudadano queda atrapado en situaciones no planificadas y desesperantes.

           Si hay que hacer obras, se hacen, pero se deberían acelerar en los periodos vacacionales y si no hay más remedio que coincidan en épocas lectivas, estas deben agilizarse, cambiar la regulación de semáforos para permitir una mayor fluidez. Además, en horas punta y ante situaciones excepcionales, deberían  habilitarse vías de circulación alternativas y también una mayor presencia policial dirigiendo el tráfico. Cualquier cosa antes que esta sensación de caos y de falta de control.

   Así pues, y en la medida de lo posible, eviten regresar al Barrio del Real por la arteria Polavieja/Astilleros, hasta nuevo aviso, si es que eso es posible.

La churrería olvidada


     El inicio de las obras de lo que será el futuro Centro Tecnológico de Melilla, lugar desde el que saldrá el 2º cable de fibra óptica, traerá también como consecuencia el que aparezca un asunto, que no por olvidado, es menos real. En el antiguo edificio de la Estación de Autobuses de Melilla, existían una serie de establecimientos comerciales (Farmacia, tienda de artesanía árabe, tienda de electrónica y churrería), que aceptaron el compromiso de derribo, a cambio de que tuvieran la 1ª opción para en  estar en la futura Plaza de Las Culturas.

        Existió y se firmó un contrato por el cual La Ciudad Autónoma se comprometía a aceptar el derecho de retorno de las partes afectadas. La farmacia se trasladó a los bajos del Hotel Ánfora y los otros establecimientos se asentaron un unas instalaciones provisionales construidas al efecto. Acabada las obras de la plaza se produjo el regreso de la farmacia y de la tienda de marroquinería, pero no regresó el establecimiento de productos electrónicos y quedó en suspenso el derecho de la churrería, que es emblemática y uno de los signos de identidad de la zona.

           ¿ Que ocurrió ?. El asunto es complicado y de difícil calificación. El caso es que La Ciudad Autónoma alegó que el contrato firmado carecía de obligatoriedad, y que en todo caso era solo una declaración de intenciones. Llegado el momento de exigir el cumplimiento del mismo, La Consejería correspondiente, exigió una «fianza muy elevada» a la churrería y que no estaban en condiciones de pagar, de manera que otro establecimiento se asentó en el lugar indicado o reservado en un principio a la churrería.

         Quedó un local baldío, que tampoco se quiso ofrecer a la churrería y que ahora ocupa una oficina de información turística. Las obras del Centro Tecnológico empezarán en breve, y algo se tendrá que decidir en La Consejería  de Fomento, de la que dependen las instalaciones de La Plaza. La solución no puede demorarse mucho tiempo más, y hay que recordar que de ese establecimiento dependen 6 familias. Cerrarlo o trasladarlo a un lugar inadecuado, sería condenar a todas las familias al paro y no están los tiempos como para hacer esas cosas.

         Aparte de la solución que decida dársele, el asunto está recurrido en los tribunales de Málaga, porque el correspondiente de Melilla se declaró incompetente para decidir sobre el caso.

  PD: Este asunto puede convertirse en un escándalo para unos y en la piedra de toque para otros. La Churrería debe seguir en esa plaza. El cómo se haga no es cosa nuestra, pero lo veremos igualmente.

El león dormido, en el Rif


             La historia de una prostituta en Melilla

  A menudo ocurre que, sin saber cómo, el destino entreteje una red invisible a nuestro alrededor. Una acción perdida en el tiempo cobra su sentido años más tarde. De un  libro comprado hace unos meses en Melilla, no podía imaginar que acabaría siendo la entrada de un blog, que no había creado en aquel momento.

     El león dormido (título homónimo de una novela de Grahan Green), y de una montaña con ese nombre en La Rioja, me interesó esta breve nota en la contraportada: » Ha pasado el tiempo, ha cambiado el mundo y en el fondo de mi ser sigo siendo esa pequeña mestiza a la que vendieron en un burdel en Melilla por un fajo de sucios billetes». Quién así habla es Lucía Osman, la hija de una rifeña y de un militar español, vendida como prostituta por su padre en un burdel de Melilla, en el año 1926.

    En seguida me vino a la cabeza la tremenda frase de Indalecio Prieto  en Parlamento de España, con ocasión de los debates sobre El Desastre de Annual en 1921 : » Melilla es un lupanar y una ladronera». En 1921, salvo honrrosísimas excepciones, los que fue cazado en Annual y en el desfiladero de Izumar, fue un ejército con la oficialidad prácticamente corrompida, por años de desidia y de falta de vigilancia. Una oficialidad que se jugaba las pagas en los casinos y en los lupanares de la calle Mar Chica. Una oficialidad que no supo estar a la altura ( empezando por el General Silvestre) y que abandonó a su suerte, salvo los ejemplos ampliamente divulgados, a más de 10.ooo soldados españoles en los campos y las laderas del Rif, desde Annual hasta Nador, pasado por Arruit, Zeluán o Taouima, en lo que se conoció como «la ruta de la muerte».

       Con esta novela, la bilbaina Marian Izaguirre obtuvo el IX Premio de Novela Ciudad de Salamanca y da voz y luz a la historia de los olvidados: Dejaron que Echevarrieta pactara la liberación de Navarro y sus hombres y al mismo tiempo taparon una vergüenza mucho mayor ; la de los civiles que nadie reclamaba, verdaderos esclavos en manos de gente sin escrúpulos que los utilizaba como bestias de carga». «No se preocuparon de saber si AbdelKrim había vaciado realmente sus cárceles o sus campos de prisioneros, no quisieron investigar si quedaban civiles».

         En toda guerra hay olvidados, zonas oscuras de las que nadie quiere hablar y en la que muy pocos se atreven a hablar. Sin la intervención de Jesús, el destino de la entrada del monolito de Monte Arruit, hubiese seguido al senda que yo había marcado desde el principio, peor el poder de su comentario ha gravitado sobre El Alminar durante estos dos últimos días.

           Como se dice en el inicio de la novela: «Lo que la gente quiere ver, son cosas que permanecen en la memoria colectiva y que se agrandan con el tiempo, hermosas historias de amor y catástrofes que se recordarán siempre». Annual, en 1921, es una de esas cosas.

        En donde vean este libro, cómprenlo y si no lo hay, encárgenlo. No lo olvidarán jamás. En Melilla, por supuesto, no se ha hablado de él, aunque ahora ya sí. En El Alminar  de Melilla, ofrecemos el primer capítulo. 

Nota: Primer capítulo de la novela «El león dormido», de Marian Izaguirre, en la editorial Algaida.

http://literaria.algaida.es/catalogos/capitulos_promocion/AG00096201_9999990936.pdf