Estampas de la peatonalización del Real


           Insistiremos una y otra vez, las que sean  necesarias, sobre el absurdo resultado final de la obras del Barrio del Real, que ha concluido con la desfiguración del centenario bulevar del barrio. Aunque muchos no lo crean, aceras y bordillos estaban pensados para proteger a los peatones. La calle de La Legión es ahora un lugar peligroso para circular y para pasear. Al quedar al mismo nivel tanto la calzada de vehículos, como las aceras y la zona central, la vigilancia sobre los niños que juegan debe ser constante, porque éstos tienden a rebasar los ya inexistente límites. Esa era la función que cumplían los bordillos.

               Los enormes maceteros de forjado, instalados  por todos lados, siguen resultando peligrosos. Están a la altura de las rodillas y es muy fácil golpearse con ellos, al estrechar la propia acera,  invadida por las terrazas de los locales de restauración, que antes estaban ubicadas en la zona central. Esto está provocando la eliminación de las pocas zonas disponibles de aparcamiento. La consecuencia es que ahora los peatones deben circular por la calzada de vehículos, porque la acera está intransitable. Cada semana reflejaremos un aspecto de esta obra absurda, de esta gran dilapidación de dinero público.

                    Los locales de restauración están instalando sus propios maceteros para delimitar su zona, y defender también a los propios clientes, que se ven obligados a tomar sus consumiciones rodeados de vehículos, o con éstos pasando al ras. Especialmente peligrosas resultan las mesas instaladas junto a las esquinas de giro. Es el mayor despropósito urbanístico de la historia de la ciudad. Ahora están instalando un vallado metálico en las inmediaciones de los colegios, para proteger a los niños de la «zona de prioridad peatonal». Cada vez es más estrecho el espacio para coches en la calzada y para los peatones en la acera. La zona central del bulevar, sometido a podas devastadoras en su arbolado, es una plancha solar intransitable. La mezcla del pavimento antiguo y nuevo no puede resultar peor.

La ley de la motosierra


              Por muy lejos que se esté de Melilla, las noticias acaban alcanzándonos. El agosto melillense es un mes de barbaridades informativas. Es como si aprovecharan el vacío de la ciudad para llevar a cabo las cosas mas insólitas e inverosímiles. Los árboles empiezan a molestar en algunas ciudades, pues impiden la realización de proyectos megalómanos, destinados solo al beneficio de las empresas y de los comisionistas. La noticia del serrado desproporcionado de los árboles del bulevar del Real me llegó estando a más de 100o kms. de la ciudad. Ya habíamos escrito de ello, pero siempre habrá un vuelta de tuerca más.

        Si hay que serrar, talar o podar los árboles de modo salvaje y desproporcionado. Los de la calle La Legión en el barrio del Real  es una de las canalladas arbóreas más grandes vistas nunca en la ciudad. Este serrado de ramas, o talado completo de algunas, ha sido perpetrado contra unos ficus plantados allí en 1940. A lo largo de año han sido objeto de tres podas y serrados, que los han desprovisto de más del 50% de su copa. La calle de La legión es ya intransitable e inhóspita. No tiene sombra y lo que ante era un paseo fresco ahora es ardiente.

                    Les han serrado las ramas sin ni siquiera cubrir la superficie cortada con algún tratamiento que impida la entrada de insectos e incluso la posterior muerte del árbol. En el barrio del Real se puede observar ya troncos completamente secos, que puede quebrarse y caer en cualquier temporal, como está sucediendo en muchas otras ciudades de España, con caída constante de árboles y el consiguiente peligro para los ciudadanos.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2015/06/22/poda-y-repoda-en-el-barrio-del-real/

Averroes: el garaje dantesco


 

                            El garaje de Silent Hill

             Nunca había visto nada igual en el mundo real. En el virtual sí, cuando jugaba a Silent Hill, un juego en el que el protagonista se interna en una ciudad abandonada y con niebla constante. Algún que otro molesto zombie suelto rompía el silencio en ocasiones, pero nada más terrorífico que atravesar calles permanentemente vacías, rebuscar en un piso de apartamentos deshabitado con la única ayuda de una linterna, o entrar en un inmenso aparcamiento sin coches y en donde ya no aparca nadie.

             En mis muchas visitas a la nueva barriada de Averroes nadie me había mencionado jamás el garaje, hasta que una vecina, con la que comentaba los desperfectos de las torres construidas en 2005, me hizo la propuesta: ¿Has visto el garaje?. Le dije que no, y le pregunté que si tenía algo interesante que ver. ¿Quieres verlo?. No es un lugar del que suelan hablar, porque el 98% de las 258 familias del nuevo grupo de Averroes han olvidado que tienen garaje.

    Los dos sótanos colectivos de lo que un día fueron pensados como aparcamientos, no tienen comparación posible, salvo en el ámbito de las pesadillas . Ocurre que esta gente no se queja, sobrevive como puede en un territorio en donde los planes de empleo caen con cuentagotas. Melilla es la ciudad de las desigualdades y de los desequilibrios. Mucho para pocos en determinadas zonas,  y poco para muchos en otras.

                                   La situación del garaje comunitario

         En el principio el garaje era común a todos los bloques, pero eso fue antes de que existiera el tiempo. Los robos en coches y trasteros empezaron a proliferar, y los residentes fueron abandonando los aparcamientos. Hay que decir que a esta zona de aparcamiento solo se accede con llave, tanto en los ascensores como por las escaleras. No hay posibilidad de acceso libre desde el exterior.

       En el principio de la creación de Averroes, ese hueco oscuro y reventado de la fotografía era una «oficina de Emvismesa»*. No es un chiste fácil, es la realidad. No hay luz. Se han quitado los diferenciales. Los únicos trasteros operativos están en el sótano 1, pues al sótano 2 nadie baja. En época de lluvia, los bajantes se atoran y el agua alcanza medio metro de nivel. Inunda coches y la maquinaria de los ascensores. El sótano 2 es Silent Hill, allí no ha nada, salvo un viejo coche abandonado.

       No hay ruido de motores, los restos de vehículos que aparecen por allí llevan mucho tiempo en ese estado. No funciona la luz, ni los extintores de incendios. Nadie entra ni sale. el silencio es absoluto y atemorizador. No se oyen los motores de  las puertas correderas de entrada y salida a los garajes. Si alguien se queda allí encerrado tardarán mucho tiempo en saber que se encuentra en ese lugar. Hace ya algunos años que se tabicaron los accesos que comunicaban los aparcamientos y los bloques. Ahora los compartimentos son estancos.

           El secreto que se guardaba en lo oscuro ya está desvelado.

   Nota*: Emvismesa (Empresa Municipal de la Vivienda de Melilla).

Acciona, varada en el pasado


                      Regreso al pasado en Melilla

         El regreso a Melilla es muy duro, no porque uno/a  retorne a sus obligaciones laborales, que son las que permiten vivir y ver otras lugares; solo mitigado  por el reencuentro con amigos y familiares. El regreso a Melilla se hace duro porque se vuelve a una ciudad del siglo pasado, en todos los sentidos. Cuando se viaja y se conocen otras ciudades, villas, o pueblos, uno se da cuenta de en qué tipo de ciudad nos hacen vivir, la derecha que nos gobierna ininterrumpido desde 1991. Melilla no resiste ya la comparación con casi ninguna ciudad de su tamaño. Carece absolutamente de todo aquello que es usual y normal en cualquier villa, desde hace al menos 15 años. El bunker se ha apoderado de esta ciudad y la ha hecho suya, no permite su desarrollo en paralelo con el resto de las ciudades españolas. La responsabilidad es también de quienes siguen votando a la «derecha cavernaria», desde hace más de dos décadas.

                        Acciona promociona el pasado de Melilla

           Cualquiera que esté viajando en barco a lo largo de este verano, está comprobando en sus carnes en qué ha quedado convertido «el mejor contrato marítimo de la historia». En un lema propagandístico más, por decir algo suave. Hoy el barco ha estado varado durante una hora y media (08h 00 -09h 30), en la bocana del puerto

                  El Buque Sorolla promociona una Melilla que no existe, en sus paneles sobre la ciudad. Pero esa ciudad que ofrecen ya era inexistente en la España de Franco. La Avenida del Generalísimo dejó de llamarse así en 1980. Otras como «Españolito» o «General Aizpuro», no se han llamado así nunca. Los puntos 3, 5  y 6, de las 10 cosas que hacer en Melilla son puros delirios. Ensoñaciones  causadas por las adormideras.

              No merece más comentarios. Ya ni se molestan en hacer bien las cosas. Agradecemos al blog de La Otra Melilla por alertarnos sobre este despropósito, y por esperar hasta el día de ayer para hacer público este disparate.

        Nota:http://laotramelilla.blogspot.com.es/2015/08/esto-no-te-lo-puedes-perder-un-plano.html

Sin parar de podar en Melilla


               Al que buen árbol se arrima buena sombra le cobija

              Este refrán ha dejado de funcionar en nuestra ciudad. Podar en el mes de julio hasta trasparentar los árboles no tiene sentido alguno. Nadie puede parar a la empresa Talher, encargada del mantenimiento arbóreo y de los parque de Melilla, pero alguien debería de hacerlo. Urge el relevo en la Consejería de Medio Ambiente.  El estado mediomabiental de Melilla es crítico. La poda en la calle de La Legión en el Barrio del Real, para adaptarla al paso de vehículos pesados, la he dejado en un estado lamentable. Ha pasado de ser un paseo con abundante sombra a un secarral intransitable. La imágenes expresan la situación por sí solas, sin necesidad de mayores descripciones. Por si fuera poco, las podas prosiguen el antiguo Barrio Industrial, en el que se están reduciendo las copas de los árboles al mínimo posible. Las aceras se están quedando sin sombra y el Sol atraviesa ya las copas arbóreas sin ningún problema. Toda la ciudad está atenta al nuevo Consejo de Gobierno, que se conocerá tras el nombramiento presidencial del 15 de julio.

                 Debe cambiar el modo de gestionar la ciudad. Deberían cambiar casi todos los nombres de los gestores. Debe cambiar el concepto de política de Medio Ambiente en Melilla.

Los árboles secos de Melilla


De aquellas podas, estos árboles

            Las podas de Melilla no son tales. Llegan cortan las ramas principales, dejan el tronco pelado y se van a otro lugar a hacer lo mismo. Los árboles pierden frondosidad y los melillenses sombra y frescura en las calles. Algunos árboles no superan esas podas nunca, o tarde años en recuperar el aspecto original. La Consejería de Medio Ambiente ha hecho de todo contra el arbolado de la ciudad.

                 La implacable hemeroteca muestra como en 2011 las propia Consejería dio la alerta al detectar un picudo rojo. Cuatro años después el picudo rojo acabó extendiéndose por todo el palmeral de la ciudad. No hay una sola área del Gobierno de Melilla que funcione con el mínimo de exigencia y eficacia admisible. La ciudad se nos está cayendo encima, y no es una frase hecha. Solo hay que ver lo sucedido en la barriada de Averroes, o lo que pasa día tras día con los edificios modernistas; u otras zonas paupérrimas de la ciudad, acerca de las que también hemos escrito.

                Se ven árboles secos por toda la ciudad. Ramas que se caen por toda la ciudad. Pérdida de masa arbórea evidente en el Parque Hernández y en el Lobera. Árboles pequeños, grandes, ancianos o jóvenes. Ninguno resiste estas podas y esta falta de buen cuidado y trato.   Insistiremos en todo esto las veces que sea necesario, incluso cada día, si es necesario.

    PD: Añadimos el trabajo del seguimiento de palmeras cortadas en el Parque Henández, en el blog de La Otra Melilla.

   http://laotramelilla.blogspot.com.es/2015/06/tala-palmeras-picudo-rojo-parque.html

Poda y repoda en el Barrio del Real


 Cortan las ramas de los ficus del Real por las obras del bulevar 

                       Nos había avisado de que se estaban repodando los ficus de la calle de La Legión, debido a que el estrechamiento de la calzada impide la circulación de los autobuses urbanos, de los grandes camiones y de los vehículos de emergencias, como es el caso de camiones de Bomberos. Siempre creímos que los de talar árboles para ver mejor el bosque era uno de los dichos de Abundio, pero no creímos que llegase a plasmarse en nuestras calles. En la parte alta del bulevar principal del Real ya se había llevado a cabo este despropósito, pero entre las elecciones, la paralización de la obras, y la mordaza constante, el asunto había quedado silenciado o disperso en las profundidades de las redes sociales, en donde acaba todo aquello que ya no encuentra cabida en los medios de propaganda. Había que verlo in situ, y poder comparar la magnitud de esta repoda, que se sitúa en torno a los 20 cms. de ramas frondosas. Se pierden aparcamientos y ahora nos dejan sin sombra en los laterales.

                  Sostenerla y no enmedarla, es la actitud de los empecinados. Esto es lo que está ocurriendo en las obras de la falsa peatonalización del barrio del Real. Esta vez lo están haciendo rápido, para dar menos oportunidades a los paparazzis aficionados. Las ramas ya convertidas en leña eran amontonadas y quitadas de la vista con celeridad. Después de una rápida pasada se perderá el recuerdo del estado anterior. Esto es destrozar los árboles. No hay más que decir. Los hechos están a la vista de todos/as.