Historia de una escalinata


   Lleva poco más de un año construida, quizá dos, pero ya está resquebrajada y deformada. Es lo que sucede cuando se emplean materiales artificiales, falsa piedra envolviendo una falsa colina.  Las dos fases del Parque Forestal supusieron un gasto disparatado, para un decorado da cartón piedra. No se aprovechó nada de lo anterior, ni las edificaciones que ya existían y que hubiesen aguantado en pie otros 50 años. Se eliminó el terreno natural existente y todo se rellenó y dispuso de una manera artificiosa. El falso terreno, simulando falsas colinas y ondulaciones, que al absorber el agua de la lluvia se hincha y mueve,  provocando ondulaciones y el desplazamiento de los caminos, veredas e incluso de las escalinatas, como esta que da acceso al pediluvio, que también está siendo reparado. Esta segunda fase, la de granja de animales de corral, aves palmípedas  y aves tropicales, tiene solo dos años pero parece que pudiera tener al menos cinco, o tal vez cien. Algún día pagaremos todo esto, pero los responsable del disparate ya no estarán. Todo este entorno, en donde grabaron sus nombres de modo  imperecedero, desaparecerá tragado por la tierra, la misma que está deformando todo lo ya construido, como esta escalera.     Sin embargo el pediluvio si fue y sigue siendo un éxito.

  Nota:https://elalminardemelilla.com/2013/03/20/el-exito-del-pediluvio/

Un muro ya en el suelo


Batería Real, muro derrumbado

                 Este muro de la Batería Real fue rehabilitado hace apenas un año y ya está en el suelo, no sabemos si por desmoronamiento o por accidente. Da igual porque son falsos muros de falsa piedra, por eso se caen o desmoronan al primer golpe. Los muros de mampostería y piedra de Melilla La Vieja aguantaron siglos, guerras, cañonazos, temporales y el devastador paso del tiempo. Los falsos muros rehabilitados están vencidos en apenas un año. El Alminar no puede llegar a todos lados, pero cada vez son más los colaboradores que nos remiten fotografías. La Batería Real no ha sido abierta al público desde su, por llamarla de algún modo, rehabilitación. Todo es un decorado débil e inestable que durará menos que lo que aguantaron los muros originales, recompuestos a lo largo de los siglos. Este incidente, de tratarse de un accidente, pone sobre el tapete la necesidad de replantearse el tráfico rodado en Melilla La Vieja, a la que solo deberían acceder los residentes y los vehículos de suministros, limpieza y emergencias. Hay que tener en cuenta que los vehículos circulan sobre una cáscara de nuez, pues el suelo de la ciudad vieja está hueco. El Pueblo, Melilla La Vieja, debería contar con un servicio de microbuses y el acceso rodado estar completamente restringido.  Hace falta replantearse muchas cosas, pero también se necesita un gobierno dedicado a ello, a sus funciones.

El bebedero de los patos


    La expresión que da título a esta entrada se utiliza en un sentido muy distinto, pero aquí vamos a escribir sensu estricto, sobre el bebedero de los patos del Parque Forestal, que ofrece un aspecto bastante desagradable, sucio y casi enfermizo. Las deyecciones de los patos no parecen tener un aspecto saludable, y si el agua que beben es esa, podemos entender el estado de las mismas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso, como en muchos otros, no queda más remedio que hacerlas. A los animales hay que tenerlos en las condiciones de limpieza e higiene adecuadas. He visto muchos estanques de patos, cines y otras aves palmípedas, y en ningún lugar se puede ver tales condiciones ambientales. Los patos suelen beber del mismo estanque en el que se encuentran, porque ellos saben si el agua está limpia. Los niveles de abandono y suciedad de los patos en el parque Lobera parecían difíciles de superar, pero a este paso, se conseguirá alcanzar en breve tiempo.

             La ventaja que presentaba la estancia de los patos en el parque Lobera, es que aquel es un lugar fresco y agradable, y este no lo es. Es un lugar incómodo, sin sombra y de no excesivos buenos olores  en cuanto el calor aprieta. La aves no dan la sensación ni de estar limpias ni a gusto y yo diría, que cada vez hay menos.

             La única diferencia entre el estanque de La Granja de San Ildefonso y el del Parque Forestal de Melilla, está en el cuidado y en el mantenimiento.

Una desembocadura sin solución


El Río de Oro o de los meandros, que es su nombre autóctono, tiene más de cinco siglos de infecciones documentadas a la ciudad de Melilla. Sus devastadores efectos en forma de fiebres palúdicas se dejaron notar sobre varias generaciones de melillenses a lo largo de los siglos. La razón principal para desviar su curso fue alejarlo de la ciudad vieja, tras los acuerdos de ampliación del territorio en 1860. La expansión de la ciudad ha vuelto a situar el problema en el mismo centro del núcleo urbano, sobre todo tras permitir la construcción de viviendas junto a la desembocadura. Como no se ha conseguido resolver el problema de las aguas residuales, pese a la cercanía de una estación depuradora de aguas, se intentó una huida hacia adelante, en forma de megalómano y costoso  proyecto de cubrimiento del estuario, en donde suele verse algunas aves. Hasta hace poco podían verse carpas y lisas, pero la podredumbre vista el pasado domingo, el último de febrero del presente año, hace ya imposible la presencia de vida, salvo la mutante. Es muy difícil determinar si la situación hace  dos años era mejor o peor.

               La única solución alcanzada hasta ahora, ha sido la de cerrar con arena la punta del cauce. El problema es que con la subida de las aguas marinas durante los temporales, o con las crecidas del río durante las lluvias, toda esta agua embalsada se derrama sobre las playas de Fitur (Feria Internacional del Turismo), que son nuestro principal reclamo de captación de visitantes. El mes de febrero está acabando de modo irremisible. Entres días será solo historia y la temporada de playas nos espera a tres meses vista. Toda esta infección se mezclará de modo irremediable también, con nuestras paradisiacas aguas. Eso sí, las estadísticas dirán siempre que nuestras aguas son aptas para el baño, aunque la realidad confirma que cada vez en más difícil encontrar un día con la arena y el agua limpias. El viento de levante sabe mucho de eso.

          Nota:  (1) https://elalminardemelilla.com/2011/07/01/el-estuario-del-rio-de-oro/

                      (2) http://fotohistoriamelilla.blogspot.com.es/2011/10/aves-en-el-rio-de-oro.html

El espaldón fascista de la Cruz de Los Caídos


Melilla y el homenaje a los represaliados de La República

    La estatua del dictador Franco sigue presidiendo la entrada a la ciudad de Melilla, mientras ni una sola placa recuerda en el cementerio melillense a los casi 300 asesinados por la represión de las autoridades franquistas. El pasado fin de semana un grupo de melillenses de diversas organizaciones, entre la que se encontraba la plataforma Equo, denunciaba la colaboración de Franco con el Régimen nazi. Las ofensas a la memoria de quienes permanecieron fieles a la legalidad republicana no solo sigue sin ser recordada en nuestra ciudad, sino que además es ofendida en algunos casos.

                                         El espaldón fascista de la Cruz de Los Caídos

     Hoy traigo hasta el Alminar una denuncia del historiador y amigo Fernando Saruel, miembro de la Orden rival de Los Templarios. Desde hace algunos años, en concreto desde que fue trasladada hasta allí, viene denunciando sin éxito la ofensa que supone haber colocado el antiguo espaldón, repleto de monumentos fascistas, de la Cruz de Los Caídos, junto a las tumbas de algunas víctimas de la dictadura del General Franco, el que nunca salvó a Melilla.

        Es una burla a la Ley de Memoria Histórica, que recordamos está vigente en todo el ámbito de España, incluida Melilla. Apenas a 200 mts. de este espaldón, se encuentra la fosa común municipal en la que se supone que están los restos de la mayor parte de las víctimas melillenses de la represión de Franco.  Ni una sola placa identifica el lugar, los nombres, ni la cifra de todos aquellos que están allí enterrados y que merecerían al menos un recuerdo físico. Este espaldón es una ofensa y debería ser demolido y retirado de ese lugar.

 

De laguna a charco


             Las cosas cambian de estado, igual que las personas. A veces un Estado se convierte en una cosa, e incluso una cosa puede transformase en Estado. El mundo de la física y del cambio de estado de las cosas es muy atractivo y sugerente. Cada proceso tiene un nombre e incluso pueden ser reversibles.

               En Melilla lo que un día fue monolito hoy es un blosco y lo que alguna vez fue laguna hoy solo es charca. Esto ha ocurrido con el lago artificial de los pinos, que al igual que su homólogo del parque  forestal, ha acabado convertido en charco turbia, del que intentan escapar hasta las pobres tortugas moras. Antaño, el pequeño lago artificial de Los Pinos estaba lleno de centenas de carpas multicolores, de todos los tamaños. Las dos primeras fotos están hechas un mes de febrero de 2012, la tercera es también del mismo mes pero dos años después.

                 El nivel de agua ha bajado de modo ostensible, las tortugas mora siguen estando, el agua aparece mucho más turbia y las carpas, un pez muy resistente, ya no parecen estar. ¿Han sido depredadas por las gaviotas?. Lo que también muestra la foto es el cambio en el tiempo. El mes de febrero de hace dos años fue un mes agradable con muchos días soleados y buenos, y el actual nos está azotando con un temporal detrás de otro.

             En las eternas, consabidas y constantes discusiones laborales y familiares sobre el tiempo, cuando afirma que éste es el peor invierno de hace muchos años, siempre hay que replica que él o ella los recuerda peores, afirmación que encona la discusión hasta límites peligrosos. Las presentes fotografías, no solo nos sirven para denunciar el estado de la balsa de Los Pinos, sino también para demostrar que este es el peor mes de febrero en mucho tiempo.

El parque infantil que nadie es capaz de abrir


                                      Parque infantil Barrio Victoria

Las vueltas al mundo, los cristos milagrosos, los grandes temas y tantas y tantas otras cosas nos ayudan a evadirnos por unos instantes de la realidad, sin embargo, todo aquello que decide nuestra vida está completamente pegado al suelo, o al mar, según el medio en el que cada uno tenga fijado su actividad vital. Tendemos a creer que lo que es para nosotros, lo es también para los demás y sin embargo no es así. La visita ya finalizada y convertida en historia del Juan Sebastián de Elcano, no ha existido para 8 de cada diez melillenses. Llega el lunes y todo sigue donde estaba.

              Hace justo dos meses escribíamos sobre el parque infantil del Barrio de La Victoria, el que está encima de los aparcamientos de Estrada, en la calle de La Salud y del doctor Fleming y junto al Centro de Salud de la carretera de Alfonso XIII. En la entrada del 19 de diciembre decíamos que estaba cerrado por falta de presupuesto para pagar al guardaparques, o por algún problema con la concesión del mismo a quien hasta ahora se hacía cargo de su vigilancia y mantenimiento. En aquella entrada hacíamos hincapié en que estaba cerrado desde el día 1 de noviembre. Ya han pasado cuatro meses y todo sigue igual que estaba, es decir cerrado y sin explicación alguna. Hay vecinos sospechan de una posible maniobra especulativa, sobre alguna posible recalificación, vía PGOU (Plan General de Ordenación Urbana), que permita construir allí las viviendas que en su día no se construyeron.

              Es extraño el silencio, pues el barrio cuenta con al menos dos  asociaciones de vecinos (EstopiñánCiudad de Málaga), que no han pedido explicación ni elaborado pregunta alguna al Gobierno de Melilla, sobre este extraño e injustificado cierre. El parque infantil del Barrio de La Victoria, o de Marcelino, tuvo algunos problemas y denuncias sobre el mal estado del suelo y lo obsoleto de sus columpios y atracciones infantiles. Fue visitado por el Consejero de Medio Ambiente y se prometieron reformas y mejoras. Lo único que ha sucedido, es que desde el día 1 de noviembre está cerrado sin más explicación. Resulta paradójico, como siempre, los derroches de miles de euros en cualquier actividad, ágape o delirio de las consejerías, y se carezca de 600€ mensuales para pagar al guardaparques o a la empresa que se encargaba de su mantenimiento.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/inminente-cierre-del-parque-del-bo-de-la-victoria/ ,

                         https://elalminardemelilla.com/2013/12/19/sin-presupuesto-para-un-parque-infantil/