El sistema perfecto


 

             Esta es la parte alta del Rastro, o también del barrio del Polígono. Justo arriba está el monte de Mª Cristina, una zona de accesibilidad difícil. La calle que rodea esa parte se llama Río Duero. Allí las calles son muy estrechas, incluso para ir andando. Palabras como «accesibilidad», «peatonalización», son quimeras en estas zonas de Melilla, la ciudad de las diferencias. Bajar desde la zona alta en busca de un contenedor o de una papelera, son auténticos retos.  Allí arriba, donde están esas calles, solo son transitadas por quienes viven en ellas. Es una ciudad distinta, en la que todavía quedan algunas casas «modernistas». Las calles son muy empinadas. Nadie quiere vivir allí. La Empresa Municipal de la Vivienda (Emvismesa), construyó casas de protección oficial en el barrio, pero con resultado ruinoso. Desde entonces está en quiebra técnica. La zona constituyó el primer ensanche de la ciudad tras los acuerdos de demarcación de límites.

         Volvemos al título. El tubo de evacuación de escombros, de una obra en la calle Río Duero, se ha convertido en un sistema perfecto para arrojar la basura, salvo por el detalle de que no existe contenedor. La idea es buena.

Modas urbanas


    Tumbar señales

         Hay extrañas modas urbanas, que una vez iniciadas se repiten por todos los lugares de la ciudad. La de tumbar señales, y no por la torpeza en el manejo del automóvil, parece ser una. Hay veces que aparecen en la dirección de la marcha de los vehículos, y puede provocar la duda, pero cuando aparecen dobladas por su base, sin huella de golpe de vehículo, entonces cabe deducir que se ha producido por la aplicación de la fuerza bruta. Hay demasiada en las ciudades, y muy sobrealimentada por productos de nutrición deportiva. Ese exceso de fuerza hay que demostrarlo de alguna manera, como las pruebas nucleares, y una buena opción, barata y casi sin riesgos, parece ser la del doblado de señales. No parece tampoco atribuible a la acción del viento. Se ven muchas en los suelos. Hay que emplear mucha tracción humana.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2015/08/30/comerse-las-senales-de-trarfico/

 

El dique flotante


 

                 Después del temporal siempre viene la calma. Esto es cierto y también lo es que hemos tenido un gran temporal, no de febrero, sino de marzo.  Estamos en pleno proceso de cambio climático y muchos refranes meteorológicos, lo hemos dicho ya muchas veces, están dejando de funcionar. Tras el temporal, es hora de evaluar daños y de ver cómo han resistido las infraestructuras creada por la mano humana.

                  El el puerto deportivo de la ciudad, el llamado Noray, existía un pantalán flotante, de hecho todavía existe pero semihundido. Es lo que se ha llevado un golpe de mar. Algo que suele apreciarse con grandes temporales, como el padecido esta semana, es que lo nuevo suele resistir menos que lo viejo, y lo mucho más antiguo, mejor que lo moderno.

Fotos temporales


     El de levante es un viento brutal. No podía cerrarse el mes de febrero sin uno de sus clásicos temporales de levante. Es un viento para el que no hay defensa, gris,sucio e implacable. Caen los árboles, todo se agita, la fuerza del viento es inmensa, imparable. No hay manera de librarse del levante. Las olas se abalanzan sobre la playa con la constancia de un martillo.Eso sí, como su propio nombre indica, los temporales solo son eso. Todo pasa y todo acabará pasando.Ha y un hueso en el cráneo que se llama así.

Marcando el paso


     Hay que ir siempre por donde ellos quieren. Salirse de las sendas marcadas es siempre complicado y entraña riesgos. Esto es lo que ocurre en las obras que se están realizando en la mitad del paso de peatones que comunica la Delegación del Gobierno con la plaza de España. Al principio pareció una reparación menor, pero la cosa se ha ido complicando y la zanja va cada vez a más. Ya son dos semanas de paso interrumpido.

    El problema es que ese paso más próximo no existe, o si existe no está próximo. Obliga a un gran rodeo o a desviarse del camino. Así que lo mejor es sortear la señal y pasar por donde se ha hecho siempre, a pesar de que se corre un poquito de riesgo, no en la calzada, porque se sigue cruzando por el paso de peatones. El pequeño riesgo consiste en sortear el pequeño bordillo, y caminar apenas unos metros junto a la línea de coches aparcados.

      Es preferible eso, que ir hasta ese no próximo paso de peatones, y acabar dando la vuelta al ruedo. Lo disculpamos todo, pero nos molestan demasiado, continuamente.

La máquina y los árboles


      La devastación de los árboles, antiguos cinamomos, que la rodean es tal, que la máquina metálica parece perfectamente integrada en el paisaje. La desolación es tan completa, que árboles, farolas y máquina  componen un conjunto de naturaleza muerta. los árboles secos, rodeados y sostenidos por ceñidores, junto a la máquina que lo mismo está allí para arreglar la acera, que para abrir una zanja, o arrancar de cuajo esos árboles y enviarlos al infierno arbóreo. El color del purgatorio debe ser gris, el color espeso de los días nublados de levante en la ciudad. El gris del cemento. El gris del espanto arbóreo al que tiene sometida a Melilla y a sus calles. Esta es la del General Villalba, en el Barrio del Real.

El icono de Imbroda


           Hasta ahora han aparecido tres, dos en la avenida del escultor Mustafa Arruf, sobre señales de ceda el paso, y otra más en la Biblioteca pública de Melilla. Están hechos con una plantilla, sobre la que se proyecta la pintura de color negro. Parece una viaja fotografía del presidente Imbroda, con las orejas del ratón Mickey Mouse. Es evidente que quiere decir algo, mostrar algún mensaje, pero es imposible descifrarlo. También está claro que se colocan en lugares en donde puedan ser vistos. A las señales de tráfico siempre se las mira, y por la Biblioteca pasa mucha gente. Dos de los iconos ya han sido borrados, que da solo el tercero. Los colaboradores del Alminar nos advirtieron de la existencia del último, el de la Biblioteca. La existencia de los otros dos ya era conocida en las redes sociales. ¿Tienen alguna relación con el juicio de los acusados por ampararse supuestamente bajo el pseudónimo  de Lisbeth Salander? ¿Anuncia la inminencia del apocalipsis judicial del gobierno de la ciudad? ¿Aparecerán más en los próximos días?