El brasero solar


 

             Todo resulta ser siempre una combinación de factores. En una ocasión escribí que no creía en la posición privilegiada de La Tierra en el Sistema Solar. La misma posición y distancia pero con un eje perpendicular, convertiría al Planeta Azul en una olla de vapor hirviente. La misma posición y eje inclinado, pero si rotación, haría que tuviésemos dos caras, como La Luna. Una fría y otra en la que ya haría tiempo que habría desaparecido todo rastro de vida humana, animal y vegetal, salvo formas desconocidas que pudieran sobrevivir con temperaturas superiores a 100 grados y a un día perpetuo.

                    Aun así, con la perfecta combinación de estos tres factores (distancia, rotación y eje inclinado), hay inmensas zonas del planeta que son desiertos, hirvientes o helados, sin que haya mediado la nefasta acción del hombre sobre el clima terrestre. Solo se puede sobrevivir en una estrecha franja del planeta y ayudados por otra combinación de factores climatológicos, y a la acción de la especie humana sobre el entorno.

                       Melilla es la única ciudad que desde una determinada posición, puede ser fotografiada entera. No sé si estas tres fotografías, de toda la ciudad, darán una idea del brasero en el que hemos vivido en los últimos 10 días, especialmente en la parte central de esta última semana.  Las imágenes son del día en el que hizo más calor. El aire parece arder. La sensación de calor se transmite en las imágenes. Todo parecía asolado.

Gobernando con su enemigo


                                Digan lo que digan o silencien lo que silencien, lo que está sucediendo en Melilla es evidente para los que están en la trinchera de observación,  que rodea a la lucha política. Ocurre que en nuestra ciudad no hay analistas políticos que se arriesguen a hacer conjeturas, o es un tipo de opinión que no se fomenta, salvo en los editoriales, que son siempre interesados y nada imparciales.

              La enemistad política y personal entre el presidente Imbroda y el que fuera el primer presidente de la ciudad, Ignacio Velázquez, es tanto política como personal, y hunde sus raíces en la noche de los tiempos. A Ignacio Velázquez no se le publicaban fotos de sus ruedas de prensa, y en algunas ocasiones ni siquiera se le citaba. Eran las consignas impartidas en una ciudad, en la que existe una censura de prensa no reconocida, pese a estar prohibida por La Constitución. Esto es algo que sucede en todos los medios de comunicación de España, pero enmascarado bajo todo tipo de eufemismos. La información que nos ofrecen esta muy cribada. Por eso llama la atención al entrevista de 3 páginas con Ignacio Velázquez, presidente del PPL  y que sin embargo no ha sido subida a internet, publicada por el diario El Faro.

               Quién hasta este momento disponía de una cobertura ínfima, y del que no se publicaban fotografías, recibe de repente un  despliegue máximo. Quien lea detenidamente la entrevista, podrá entender de qué manera se va a atar en corto, al recién elegido como Presidente de Melilla.

                          El Presidente en el nido de las águilas

             El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, siempre acude a los actos y celebraciones públicas     de la ciudad, y siempre se deja ver, aunque sea solo unos instantes. La cercanía es mayor en la Feria medieval, dada la estrechez del lugar, y en donde suele siempre protagonizar imágenes interesantes y que dan pie a comentarios de varios sentidos. Eso sí, se dispone solo de un instante y se precisa estar muy atento a lo que sucede alrededor. Ningún encuentro es forzado y todo sucede bajo las reglas del azar. Este año se ha dejado ver junto a la muestra de aves rapaces, en el nido de las águilas, algunas muy llamativas y vistosas. Las aves rapaces siempre resulta enigmáticas y cautivadoras, con su siempre atenta mirada.

                En toda esta situación de pacto forzado, hay un elemento de desequilibrio en la oposición, y es la presencia de Ciudadanos (la lista sin partido), sobre cuyo futuro político nada puede preverse. Las elecciones generales del próximo otoño, harán volver parte de esos votos hacia el Partido Popular, lo que podría conducir a esta neoformación hacia una desaparición paulatina, algo más rápida que las del PPL del propio Ignacio Velázquez. La situación actual es inestable, y en un futuro próximo  le podrían no faltar otros apoyos al Presidente actual.

                     La previsible derrota electoral del Partido Popular en el conjunto del Estado, puede convertir en humo los actuales pactos, y alterar por completo el desintegrado panorama político presente. El Gobierno de Rajoy se sustenta sobre una mayoría parlamentaria, que ya no tiene el mismo sustento social. Un cambio deseable de mayorías en Madrid, volvería a dejar aislado al gobierno de Melilla. El futuro estable de la ciudad, pasaría ya por pactar cualquier gobierno, o conformar cualquier alternativa política, con Coalición por Melilla.  Cuanto más se tarde en aceptar esta realidad, peor será.

Los sacrificados del juego del Poder


                Frases para la historia

          «Duele mucho, el injusto sacrifico de los amigos, por unas normas que otros se imponen, o quieren imponer a otros». Presidente Imbroda, julio 2015.

       «It hurts very much, the unfair sacrifice of the friends, for a few procedure that others impose on themselves, or they want to impose others». President Imbroda, July 2015

      El Poder y su ejercicio es una picadora de carne.  Hasta ahora solo habíamos visto caer a personajes de la segunda línea, peones, pero no a piezas que protegen al rey, tales como alfiles, caballos o torres. Miguel Marín y Mª Antonia Garbín lo han sido todo en los últimos 24 años, pero parece haberles llegado la hora del retiro. Ambos surgieron como personajes políticos emergentes en la presidencia de Ignacio Velázquez, pero tras su regreso a los aledaños del Poder, han sido sus primeras víctimas. Se han dicho muchas cosas a lo largo de este tiempo contra Ignacio Velázquez y su PPL (Populares en Libertad), a lo largo de los últimos 4 años, algunas de ellas difícilmente perdonables. La mayor parte de esas frases han salido de la boca de Miguel Marín. No se entendió aquella beligerancia procedente de quienes le debían «la canonjía» y el haber salido de sus anónimos  destinos en los inicio de la década de 1990, para convertirse en personajes políticos omnipresentes a lo largo de las dos últimas décadas.

      La bestia del Poder lo devora todo. Raro es el político que no ve sacrificada o alterada hasta su vida personal, por mantenerse en un engranaje que no conoce amigos, o no entiende de sacrificios injustos. Mantenerse en esa cima, durante tanto tiempo no es fácil. Salir indemne de ella es casi imposible.

La Luna llena de Julio


            Todos los meses tienen Luna llena, pero esta empezó el día uno. La Luna es la compañera siempre presente, aunque no siempre visible, pero también atrapada sin remisión posible en la órbita de La Tierra, alrededor de la que ejecuta una curiosa danza u órbita, que la hace presentar, también siempre, la misma cara. Todo puede verse de otra manera, siempre hay otro modo de ver las cosas, salvo a la Luna, de la que solo puede contemplarse una misma cara. Su otra cara, la llamada oculta, nunca podrá ser vista debido a la ausencia de luz. Una cara en permanente tiniebla o noche, y que por las exploraciones realizadas se sabe que es totalmente diferente. No presenta cráteres o manchas y es completamente lisa. La Tierra que la atrapa, también le sirve de pantalla. Los impactos de los asteroides nunca dejaron su huella en su otro lado o cara. La primera imagen del mes de julio, mese solar y de calor junto con agosto, se inició con una hermosa luna llena. Julio es un mes de luz, pero a lo largo de sus 31 días, el Sol acortará su dominio en 42 minutos, aunque mantendrá su potencia en la parte más calurosa del día. Sus rayos nos llegan casi perpendiculares. Hemos visto y veremos muchas lunas llenas, pero ninguna será igual. Ninguna nos cogerá en el mismo lugar o posición.

Tras el rastro de la aves


          Desde hace tiempo seguimos el rastro de las aves que sobrevuelan y anidan en  Melilla. Hemos escrito de garcetas, garcillas, cormoranes, estorninos, gorriones y gaviotas. Constituyen nuestra poca fauna y casi nuestro único contacto con la naturaleza. Hace tiempo que la desembocadura del Río de Oro, completamente infectada, ya no es un lugar para las aves.  Hace no mucho tiempo, pudimos hacer imágenes de la vida en la desembocadura del río melillense. Bien cuidado, y con una gestión digna de tal nombre, podría ser un pequeño y atractivo espacio natural. Lugar de reposo y de alimento para las aves. No llegaría a ser marisma o un estuario pero sí una pequeña laguna habitable.

           La sequía de los últimos años tampoco ha ayudado a estas especies de aves migratorias. La desecación de la lagunilla de Mariguari, les ha privado de un espacio natural de reposo. Hay un pequeño estanque en el interior del perímetro melillense que les sirve de lugar de refugio. Es muy común verlas posadas en cualquier lugar de la ciudad en donde exista un pequeño estanque cercano.  También en el Rastro, aunque las que por allí deambulan tienen un aspecto sucio y desaliñado, casi enfermizo, como reflejan algunas de las fotos que no envía una colaboradora. Son garcillas que acuden allí a diario en busca de pescado, casi siempre en mal estado de conservación. Su aspecto lo dice todo. Normalmente las garcillas son aves de bonito porte y presencia, como el de la garceta que recorre la orilla de la antigua dársena pesquera.

              El Alminar también es visual, por eso despediremos el mes de junio con imágenes de aves, algunas bellas y otras no tanto; pero es que la realidad es así. El resto es propaganda y no creemos en ella.

Camino del Gobierno en Melilla


       El camino parece despejado para que la derecha popular de Melilla, con solo 13.000 votos, pueda volver a gobernar en la ciudad, aunque en minoría, por primera vez desde el año 2003. Los partidos de la oposición pese a sumar 17.000 votos y 13 diputados, no han conseguido llegar a un acuerdo para formar un gobierno alternativo, que es lo que quería la mayoría de los melillenses, tal y como expresaron en las urnas el pasado 24 de mayo.

                  El gobierno alternativo al partido Popular de Juan José Imbroda tenía dos obstáculos, el primero que ninguno de los grupos minoritarios, Partido Socialista y Ciudadanos, querían asumir una presidencia que les ofrecía Coalición por Melilla, y que entendían que los melillenses nos les habían refrendado de modo suficiente con sus votos.

El otro obstáculo insalvable era que ninguno de  los tres partidos minoritarios (PSOE, Cs y PPL), estaba o está dispuesto a asumir un gobierno presidido por Coalición por Melilla, pese a tener 7 escaños y ser la segunda fuerza política de la ciudad.

              La desunión de las fuerzas políticas de la oposición, nunca existió un frente anti popular, y también la falta del coraje  político suficiente para asumir la constitución de un acuerdo a cuatro bandas, como ya se hiciera para derrocar a Ignacio Velázquez  en 1998, provocarán que Melilla siga en la misma senda y tónica política que hasta ahora. El poder absoluto del que había disfrutado  hasta ahora la derecha melillense se verá mermado y recortado, y tendrá que consensuar cualquier medida, proyecto y sobre todo, los presupuestos.

                      En los últimos días se hablaba de hacer «borrón y cuenta  nueva», pero la impresión existente es que no va a haber ninguna de las dos cosas. El refrán o dicho que viene más al caso es el de: «los unos por los otros y la casa sin barrer». Parece que todo va a quedar en este último. El obstáculo temporal del recurso por presunto fraude del voto por correo ha desaparecido, igual que en 2011; y el posible acuerdo de los grupos de oposición parece diluirse también, como la humedad de la tierra en junio.

         El entorno de la plaza Menéndez y Pelayo es un espacio de análisis político y social de primer orden. Allí se reúnen a diario personas conocidas de la ciudad, políticos ya retirados,  e integrantes del consejo asesor oficioso del entorno presidencial. Han sido días de mucha actividad e incertidumbre política.

                     PD: Coalición por Melilla lo había ofrecido todo, desde la Presidencia, hasta una posible renuncia de Mustafa Aberchán para dar paso a su número dos y facilitar un gobierno alternativo de coalición. Nadie se ha atrevido a aceptar ninguna de las dos cosas. Junio parece haber agostado cualquier esperanza de cambio.

¿El adiós del Presidente Imbroda?


                     Siempre hay un requisito mas, no solo es estar en el lugar apropiado en el momento justo, sino también el disponer de los medios adecuados para dejar testimonio del instante. En el domingo electoral de mayo, el presidente de Melilla Juan José Imbroda se acercó a todos y cada uno de los colegios electorales dela ciudad, saludando a todos los ciudadanos que componían las mesas electorales.  Generalmente, el espacio es pequeño, aulas de colegios, para conseguir buenos encuadres o fotos no habituales.  Sin embargo, hay un lugar en el que eso no resulta así, y es el espacio del pabellón deportivo del IES Rusadir, o Tiro Nacional. La casualidad quiso que nos encontráramos allí cuando llegó Juan José Imbroda, acompañado de su séquito correspondiente. No había fotógrafos de prensa. Tras los saludos protocolarios, la comitiva (demasiado rígida y distante), se dio la vuelta y emprendieron el camino de la salida. En ese momento, el presidente de la ciudad se percató de que se le estaba enfocando con la cámara y nos hizo un saludo no protocolario, ni hierático, como los del diputado de la ciudad y del resto de acompañantes.. Fue un saludo o adiós abierto y amplio, dándose perfecta cuenta de a quién lo dirigía. La foto estaba bien encuadrada, en un espacio grande y sin obstáculos. Sin embargo, falló la cámara. Un objetivo en movimiento siempre es difícil. aunque quizá, esa imagen difusa también aporte un tono de incertidumbre a la situación . Mejor hubiese sido una imagen diáfana, peor las cosas no siempre salen como uno quiere.

     ¿Qué ocurrirá. Es difícil saberlo. Hasta el año 2003 y desde 1998, Melilla vivió con gobiernos de pactos. En esos cuatro años tuvimos tres presidentes (Enrique Palacios, Mustafa Aberchán y Juan José Imbroda). Lo que sí está claro es que estamos en tiempos de cambios, en donde los grandes saurios de la política española están desapareciendo. Una generación nueva de políticos está empujando a otra hacia la historia. Los vientos de la ciudadanía soplan ya en otras direcciones. El tiempo nuevo se abre ya para todos, y hemos contribuido a él.