Estampas de la decadencia urbana de Melilla.


                    Un banco de hierro se puede partir en cualquier ciudad, lo que no es normal que esté en ese estado un día entero, a apenas 10 metros de donde el gobierno de la ciudad lleva a cabo su labor de gestión. Salen a la calle en teatrales paseos, pero está claro que no miran ni siquiera ven, porque en el primer día de la semana recorrieron una acera ante los medios de comunicación, y tampoco vieron el bache y el hundimiento del pavimento, a escasos dos metros del paso de cebra por el que pasaron. Nos hemos movido en un radio de 200 metros desde el Ayuntamiento o Palacio de La Asamblea de Melilla. No hay espacio peor conservado y mantenido que la Plaza de España. Apenas un poco más allá, el templete de música del Parque Hernández, presente un estado de ruina y oxidación lamentable e incalificable, en un espacio urbano tan céntrico, en lo que es el escaparate urbano de cualquier ciudad, o sea, las inmediaciones de su ayuntamiento. No hay una zona de la ciudad que se salve del espanto. La plaza de las Culturas está dentro del mismo radio.

                       El gobierno de Melilla vive refugiado en los despachos municipales. No conocen problemas de tráfico o aparcamiento, porque el núcleo duro estaciona dentro de las dependencias del Palacio Municipal, en sus vehículos particulares. Solo los elegidos tienen mando a distancia para atravesar esa puerta, que solo parece o indica una salida de emergencias. Sestean e hibernan durante cuatro años, y cuando llega el mes de mayo electoral, salen a la calle para que se les vea o dejarse ver. La ciudad está abandonada a su suerte.  Los melillenses pueden acabar con esto con sus votos. Una ciudad no puede estar gestionada de una manera tan indolente, tan despreocupada,  desde hace tantos años. Siempre ha habido opciones y alternativas. Esta vez, podemos hacerlo, sin excusas.

Bob Esponja desaparece en Melilla en Flor


               En un solo día, han desaparecido Bob Esponja, Patricio y el pez Nemo, de una de las múltiples exposiciones de Melilla en Flor. La tradicinal exposición de adornos florales callejeros, con la que se conmemora la llegada del mes de mayo en Melilla. Es una exposición que va cogiendo auge de año en año, y en la que está aumentando el número de entidades colaboradoras. Cada vez se hace con menos dinero, y cada año es más imaginativa y colorida.

               Esta era la recreación hecha por las alumnas/os y el profesorado de Aulas de la Tercera Edad. Recreaban el fondo del mar en el que viven todos los personajes de la serie de Bob Esponja, y también los de la película Nemo. En apenas 24 horas han desaparecido del fondo marino los tres célebres personajes antes mencionados. No deja de ser una curiosidad sin trascendencia.

Devastación arbórea


Cortar las ramas por el tronco

      Creíamos haberlo visto todo en cuanto a podas, pero ninguna afirmación categórica puede sostenerse en el tiempo. La realidad y los hechos nos hacen rectificar, o nos desmienten de modo rotundo. En el año 2013 anduvimos por esta zona y ya la vimos llena de porquería y desperdicios. Todo sigue igual. Es incomprensible que un área urbana, se mantenga en este estado a lo largo del tiempo. Hay en colegio justo al lado y es un área de paso. No costaría nada mantenerla cuidada, limpia y utilizable para el uso público.

       Tiene unas escaleras de madera de un siglo de antigüedad, que merecería la pena conservar, pero en Melilla todo está destinado a perderse. Sobre esto también escribimos en aquella visita.

        “En abril solo poda el ruin”, dice el refrán, y también que: sin abril no habría año ruin”. A las puertas del mes de mayo, antesala del verano, no es lógico someter a los árboles a poda alguna, si es que esto puede calificarse de esta manera. Esto es cortar las ramas por el tronco.

        Lo que no se haya hecho en el mantenimiento de los árboles en esta fecha, ya no debe hacerse, al menos para mantener la sombra para el incipiente verano, que en Melilla llama pronto a las puertas. Algunos de estos árboles no recuperarán las ramas nunca, porque han sido serrados casi por la mitad, y los que consigan sobrevivir, tardarán años en volver a ofrecer sombra o cobijo para las aves.

      En cuanto a la porquería, allí sigue toda. La zona está infecta. El fin de este terreno será el de la recalificación y su posterior venta como solar edificable, con lo que también desaparecerán las escaleras de madera. Aquí, hace muchos años, existieron unas infraviviendas.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/la-arboleda-perdida-del-ferrocarril/

Estampas urbanas de Melilla


Muñeca en la calle

Muñeca en la calle

La muñeca abandonada de Mar Chica

             Los tiempos son dfíciles para todos, incluídas las muñecas y los juguetes. Desde la distancia parecía una niña pequeña apoyada en el banco, luego la sorpresa fue aún mayor. Era una muñeca que ya había cumplido su función en alguna casa, y había sido lanzada al vacío. Afortunadamentem, en esta ciudad todo se recicla y esta muñeca acabará en unos días en el Rastro de Melilla, o cambiando de país, en el cercano Marruecos. Un cambio de caso o de destino, en una probable segunda oportunidad, en la segunda vida de los juguetes. La imagen que ofrecía, en la calle Mar Chica era insólita, y merecedora de un comentario.

Desaparición de aparcamientos en las calles


Aparcamientos en calle Pavía

          El General Pavía entró a caballo en el Congreso de Los Diputados en 1874 y acabó con la I República Española. El soldadito de Pavía era una «tapa» clásica en los bares de Melilla hace algunos años. La batalla de pavía se produjo un 24 de febrero de 1525, entre españoles y franceses, sonriendo la victoria a las tropas de Rey español Carlos I. La calle Pavía es una de las varias que conmemoran batallas en el melillense Barrio de La Victoria.

              Hasta hace unos días  se podía aparcar en ambos lados de la misma, pero la llegada de los señaladores, ha eliminado una de las líneas de aparcamiento de la calle, como ya sucediera en la cuesta de Los Estudiantes. Los aparcamientos urbanos desaparecen, sin que medie la menor explicación, ni comunicación a los vecinos. Hasta ese momento, los vehículos aparcaban en ambos lados y no había la menor dificultad para circular por la calle.

                  De la noche a la mañana todo ha cambiado. Se ha ensanchado la línea de aparcamientos del lado derecho y se han instalado las señales de prohibido estacionar en el lado izquierdo. Así cambian las cosas en Melilla. Cuesta mucho estar atento a todo.

La mancha amarilla de Endesa


      En los días muy claros y con el viento en calma, se puede apreciar perfectamente la línea amarilla del humo de las chimeneas de Endesa, la fábrica de luz de Melilla. La diferente consistencia y color del humo  procedente de sus chimeneas, compone  una fina y delgada capa amarilla que va ascendiendo lentamente a la atmósfera. Son motores que funcionan constantemente a lo largo de todo el día y de todo el año. No reparamos en este humo, salvo cuando el viento racheado de poniente lo lanza contra las Torres del V Centenario. La carbonilla se mete en los ojos y en los pulmones de cualquier usuario que pase por la zona o trabaje en ellas. En un tipo de contaminación que casi no se ve ni se percibe, pero está ahí de modo permanente, y que nos contamina.

             Es una línea difusa que parece partir la fotografía y el horizonte. Nadie ha propuesto todavía una solución a esto. Además del humo también está el ruido continuo de los motores. Melilla tiene grandes problemas sin resolver. Da igual el número de veces que se escriba sobre algo.  Hay cosas que siempre estarán ahí.

El temporal en febrero


       En febrero, a lo largo de la historia, los temporales han sacudido con fuerza la ciudad de Melilla. Las noticias recopiladas en las hemerotecas así lo reflejan. En la primera semana del mes central del invierno, el temporal de viento y frío ha azotado de modo inmisericorde la ciudad. En febrero debe llover, como dice el refrán: Que venga febrero lluvioso, aunque sea rabioso. Hay otro que dice que «el agua de febrero mata al usurero». Queda claro que el agua es importante en este mes. El agua empapa la tierra y su tenue sol no la evaporaEn febrero hay tempestades  y también calmas. Sin embargo, la tempestad siempre es más atractiva desde el punto de vista visual. Así es febrero, ya se sabe: En febrero un rato malo y otro bueno. 

             Febrero, el mes femenino, el único dedicado a una diosa y con un santoral plagado de nombres de mujeres (Purificación, Águeda, Candeleria, Apolonia, Brígida, Eulalia, Lourdes). Hemos visto y recogido imágenes interesantes, desde gaviotas con su plumaje mojado y que se resignaban a ser fotografiadas sin levantar el vuelo, hasta los humazos de Endesa (la productora melillense de electricidad), cayendo hacia el suelo y inundando nuestros pulmones de humo tóxico. Hemos visto al barco siendo empujado hacia el dique de amarre, para que el temporal no lo sacase de su posición, y las aguas del mar revueltas y agitadas. Los tiempos están así. Calmas y tempestades van siempre unas detrás de otras.