El barrio de Reina Regente


 

            

          Esta es la zona poblada más alta de Melilla (87 metros de altitud), salvo el poblado legionario del que también hemos escrito. Este es el monte de Reina Regente, con su mezquita y alminar del losetas blancas, frente al fuerte o torreta de Reina Regente, uno de los llamados «fuertes exteriores», que constituían el cinturón defensivo de Melilla, y que se encuentra ubicada sobre el llamado cerro de La Carga. Por aquí cerca, se encontraba el poblado bereber de «Cabrerizas», cuyos restos todavía pueden apreciarse. Desde Cabrerizas, en sus vaguadas y barrancos, los bereberes mantenía un poblado, desde mucho antes de la llegada de los castellanos en 1497, y participaban en las guardias de la «mezquita de la higuera», de su santuario y alcazaba, conjunto que conocemos hoy como monte o cerro de Santiago, y después de  la conquista y hasta los acuerdos de 1860. Toda esta zona estaba a resguardo de la artillería española. En la zona más elevada, y en posición de dominio visual sobre todo el territorio de Melilla, se encuentra el acuartelamiento de La Legión, del que hemos escrito en días atrás.

       Todo este entorno es una zona arqueológica, pero el melillense no suele venir por este territorio. Está muy descuidado y el barranco de Cabrerizas fue objeto de especulación inmobiliaria, en uno de los proyectos más descabellados que se han podido escuchar en los últimos años. Todavía nada de este entorno está a salvo. Yo vuelvo por aquí siempre que puedo o tengo ocasión. En verano no es aconsejable porque el calor es sofocante. Es una zona natural, ya encajonada entre los barrios de Reina Regente y Cabrerizas, pero en la que siempre se descubre un detalle nuevo, algo que no se conocía. En algunos puntos ya hay vertido ilegal de escombros. Muchas veces no escribimos de las cosas, o no las mostramos de un modo más claro, para no echarlas a perder. Eso es lo que ocurre con toda este paraje. La progresión del cemento es una maldición bíblica, que sancionara como «mandamiento» el próximo Plan General de Ordenación Urbana.

          PD: La bandera de chapa metálica que ondea sobre el Torreón, esta casi desconchada. Quienes se ocupan de esas cosas, deberían reparar esta mala imagen. Los pequeños detalles son siempre importantes.

                Hace cuatro años, en un atardecer rojizo y de cielo despejado, obtuve una imágen del alminar de la mezquita de Reina Regente, con el Sol cayendo sobre uno de sus lados y cubriendo de color rojo las losetas blancas. Hoy puede comprobrarse como el alminar parece más encajonado, con una nueva edificación que se le aproxima. La fotografía fue publicada en El diario El Faro y también en El Alminar. Este efecto se produce cada  mes de Abril.

     Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/05/08/el-barranco-de-cabrerizas/

 

El depósito de agua y la riada de Cabrerizas


En el interior de las ruinas malditas

           Muchos ven el depósito desde lejos y resulta desagradable.  Bastantes  pasan cerca de él, y no suelen mirarlo cuando transitan por la carretera del Tiro Nacional. Solo algunos  han entrado dentro. Una ciudad con sensibilidad, hubiese eliminado estas ruinas hace mucho tiempo, pero los gobernantes melillenses no tienen sensibilidad. Hace ya dos años que ni siquiera conmemoran el trágico aniversario. Ni en el cementerio ni en lugar alguno de la ciudad, existe un monolito que conmemore el suceso y que sirva de recuerdo conjunto a las víctimas. En los dos últimos años no se encuentra ni siquiera una referencia del suceso en todo el conjunto de la prensa. Ningún estamento político lo recuerda ya. En la nueva barriada de Averroes, la que se edificó sobre el lugar que ocupaba la antigua, no hay tampoco placa o monumento alguno. Es un suceso olvidado y que todos quieren olvidar.

          El 17 de noviembre de 1997, varios millones de m³ de agua, se abalanzaron sobre la barriada de Averroes y sobre el barrio de El Rastro. La fuerza del agua, incrementada por la altura, la pendiente y la angostura de las calles, arrancó las planchas de cemento del depósito y las movió como si fueran de madera, convertidas  en guillotinas de piedra  que cortaron los primeros edificios de Averroes como si fueran de mantequilla. La ola provocó 9 muertos y la ruina física de dos barrios en apenas 30 minutos. Nadie que vivió el suceso lo ha podido olvidar.

          Mientras tanto, las horrendas ruinas siguen ahí, en lo alto del monte, como un siniestro recuerdo de lo sucedido. No es un lugar al que se mire, ni por el que suela transitarse. Ni siquiera los sin techo, o gentes de malos hábitos lo suelen utilizar como refugio. Es algo que debería haber sido demolido hace mucho tiempo y enterradas las ruinas. Fue una catástrofe previsible y anunciada, precedida por denuncias sobre filtraciones de agua y sobre problemas en su diseño y construcción. Nadie construye un depósito de ese tamaño, a esa altura, y sin proteger las paredes con el terreno. En su diseño, era una bomba de agua y así resultó, pues proyectó todo su contenido con la fuerza de una catapulta.

                               El depósito de agua de Cabrerizas

        Es un lugar sórdido y tétrico, que ni «los malos» quieren utilizar como habitáculo. Hay signos de presencia humana, pero son las menos. Las víctimas de la riada de Cabrerizas se vieron impelidas a aceptar las indemnizaciones estipuladas, o arriesgarse a un largo y tortuoso proceso judicial, de varios años de duración,  y de resultado incierto. Nunca hubo responsabilidades políticas, ni tan siquiera judiciales. La constructora se hizo cargo de las indemnizaciones  y los ingenieros responsables pactaron unas penas mínimas de inhabilitación. Todo se cerró de modo apresurado  y a partir de ese momento empezó a posarse sobre la zona el impenetrable manto del olvido. Ya es algo que no se recuerda de modo oficial, salvo por la inquietante presencia de las ruinas.

          El acceso es fácil, el paraje resulta desolado y desolador. Produce un gran desasosiego. Allí encima colocaron el morlaco publicitario de Osborne. Ni siquiera tienen sensibilidad para ubicar las cosas. Hay mucha energía negativa en esa zona.

Lope y la alegoría de las estaciones


                     Melilla, ciudad de las sorpresas

         Pasear, dejar de ver, introducirse, volver, sobresaltarse, ver lo  nuevo, sorprenderse; encontrar lo viejo, quedarse mudo y extasiarse. ED

             Lope de Vega, el fénix de los ingenios, el más prolífico de los autores españoles, tiene un busto dedicado por el Ateneo de Melilla, en el parque Hernández. Ayer tarde, con la luz del ocaso, la que mejores matices proporciona, volví a pasear por la zona del parque que pretende recordar al Generalife  granadino y allí estaba el monumento dedicado a Lope de Vega, afortunadamente perdurable. Sin embargo, ya no estaba solo, me refiero a Lope, si no rodeado por cuatro figuras femeninas que representan una alegoría de las estaciones climatológicas. Demasiado blancas, un  tanto sorprendentes, casi imitando una quinta palaciega romana. Todo forma un conjunto extraño, que no me atrevería a decir si desentona o no, porque para todo hay gustos. Esto es neoclasicismo.

         Tras un investigación sobre su posible origen, en la que fui ayudado por Uno de Melilla, resultó que esas figuras fueron mostradas en en la plaza Menéndez Pelayo, en la campaña Melilla en Flor del año pasado.  Nada puede moverse en la ciudad, sin que sea detectado por el Droner de Uno de Melilla. En otro blog hay una entra sobre la instalación allí del busto dedicado a Lope. Parece que la campaña Melilla en Flor resulta ser un experimento estético para la futura aparición de elementos ornamentales en la ciudad.

       Notas: (1)  http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2012/04/melilla-en-flor-plaza-espana-parque.html?m=1. (2) http://surdealboran.blogspot.com.es/2012/08/el-ateneo-de-melilla-y-el-tricentenario.html

La antigua mezquita del Corpus Christi


                 Los ecos de la Segovia musulmana

                   Enrique Delgado

      Tras derrotar a las huestes de Rodrigo junto a la laguna de La Janda en 711, el ejército de Musa Ibn Nussair y del bereber Tariq Ben Ziyab, prosiguió su imparable avance por toda la península Ibérica. Fueron ocupando una ciudad tras otra, sin encontrar resistencia alguna en la mayoría de los casos. Tras confirmar en sus cargos a la clase dirigente local, que no sentía aprecio alguno por la monarquía visigoda, nombraban un visir o un alcaide. Los visigodos, fueron en sus últimos tiempos, ferozmente antijudíos, por lo que los nuevos dueños políticos de Hispania, encontraron en éstos, unos buenos colaboradores administrativos. En 714 tomaron posesión de Astorga. En ese mismo año, o en el anterior, debieron hacerse cargo de Segovia, fuese esa ciudad lo que fuese en aquel momento. En 1085, Alfonso VI reconquista Toledo y establece la primera y  gran frontera de las dos Españas  (la cristiana y la musulmana),  en el río Tajo. En ese misma campaña devolvió a Segovia al lado cristiano, tras 370 años de dominación musulmana.  A un lado y otro de la frontera, las ciudades solían cambiar de dominación. Segovia volvió a manos musulmanas en la campaña de Alaken II en la campaña de 965, y según las crónicas, fue recibido con gran júbilo en la ciudad.

                        Segovia bajo la llamada de los almuhédanos

         En los ocho años que viví en Segovia, nunca escuché o leí nada relacionado con el pasado musulmán de la ciudad. También es verdad, que pese a poseer el acueducto romano más espléndido de toda Europa, no hay un solo resto romano digno de tal nombre, y eso sí me llamó la atención durante los años que viví en la ciudad. Nadie buscaba lo árabe entonces, todavía nadie lo busca ahora.

                   El convento de Corpus Christi, habitado por religiosas clarisas de clausura, es uno de los más emblemáticos de toda la ciudad. Nunca lo vi de otro modo, que no fuese como convento, y eso sí, como antigua sinagoga mayor de Segovia. No es un lugar fácil de ver, porque tiene unos horarios que no se alteran por motivo alguno. La casualidad quiso, que hace dos años, mientras paseaba con mi hija por la calle Real, lo encontráramos abierto. Nois introdujimos en él, y mi sorpresa fue mayúsculo, me pareció mezquita más que cualquier otra cosa, muy similar a la de Fiñana, de la que ya he escrito en este blog.

     Compré el libro editado por el canónigo Santos San Cristobal, miembro de la Academia de Historia de San Quirce, que hace referencia  a la historia del convento, y este clérigo se atreve a preguntarse si fue mezquita antes que sinagoga. La respuesta, de modo indubitable es sí. El edificio está perfectamente orientado, con lo que fuera el muro de la quibla en dirección Este, no la de Jerusalem, sino la de La Meca. La orientación no ha sido nunca elemento fundamental en los templos judíos, como sí lo era en los edificios religiosos cristianos y musulmanes. Le comenté «mi descubrimiento» a mi hermano e historiador, y me dijo que tuviera cuidado con afirmar ciertas cosas con rotundidad.

           Leí el libro de Santos San Cristobal con atención, pues aporta unas interesantes fotografías del incendio del templo en 1899, en el que las llamas dejaron al descubierto el revestimiento anterior de los muros, apareciendo de una manera clara, el ladrillo rojo. Ya no me quedaron dudas, pero dejé reposar el tema. En la Crónica General de España de 1866, cuyo autor es Luis Carreras, referida a la provincia segoviana, el autor menciona una  mezquita edificada por Abderramán III, y de alguna estela que conmemorativa que el autor cita como procedente de alguna fuente escrita. Romanos y sobre todo árabes, fueron los reyes en lo referido al manejo del ladrillo rojo. Los árabes en concreto, fueron grandes reutilizadores de todo el material constructivo que encontraron. La mezquita-catedral  de Córdoba, es el mayor museo de columnas romanas del mundo. No afirmo que ésta sea la edificada por el califa omeya, pues parece pequeña. La mezquita aljama, de existir debió de ser más grande y con patio.

            En febrero de 2011, acudí a los funerales de mi tía Carmen. Mientras paseaba con mi único hermano, Fernando, reparé en esta ventana, del que fuera palacio del Rey Enrique II, hermano de Isabel, la futura reina de Castilla. Las dudas pasaron a ser certezas, aunque mi hermano, parafraseando a la película del 6º Sentido exclamara: «a veces veo mezquitas». La ventana es exactamente igual que una de la alcazaba musulmana de Málaga.

               Nada desaparece. Los visigodos no construyeron ciudad alguna, si no que que limitaron a usar las heredadas de los romanos, hasta casi degradarlas. Los árabes se hicieron cargo de lo que quedaba de ellas, las engrandecieron y edificaron algunas nuevas. En Segovia encontraron parte de la herencia anterior, y a su vez, los cristianos se ubicaron sobre lo musulmán. Hay mucho ladrillo rojo en Segovia, y no todo es cristiano o medieval. Conserva casi todo el perímetro amurallado, en el que se identifican partes de procedencia romana, aunque nadie habla de la factura árabe, que seguro que todavía existe. En el amurallamiento árabe hay una característica que siempre las diferencia, y es que preferían la forma cuadrada de las torres, mientras que los cristianos las solían hacer redondas.

       Nota: la herencia de obreros mudéjares es muy abundante en Segovia y se reconoce sin problema alguno. Dos iglesias segovianas, San Millán y Vera Cruz, tienen bóvedas de tipo califal.

       PD: https://elalminardemelilla.com/2012/09/04/la-mezquita-almohade-de-finana/

Calle Monumental


 Lugares curiosos de Melilla

     Hasta que no la vi hace unas semanas, nunca había reparado en la calle Monumental, aunque los vecinos del Monte de La Libertad (antiguo Calvo Sotelo), la conocen desde siempre. Recorrerla resulta extraño, pues solo parece tener escaleras, sin embargo los vecinos de la zona dicen que el nombre de Monumental corresponde a «dos puertas» de viviendas, que no tienen acceso directo desde la calle.  Consultada la edición del callejero de Melilla del año 1997, que redactara la Asociación de Estudios Melillenses, se lee en sus páginas que el nombre surgió como una broma, pues al tener entonces una sola puerta, la gente del barrio la llamaba calle monumental.

       Así pues, la especulación sobre el nombre de  la calle acaba en este mismo momento. No es que las escaleras sean monumentales, que lo son, ni que haga alusión a un antiguo monumento allí existente, que no lo hubo. Es pura y simplemente porque tenía una sola puerta, dos en la actualidad.

Santiago, campanario mudejar y Jesús el Rico


                          En el templo más antiguo de Málaga

           Me gusta la iglesia de Santiago , me gusta su imponente campanario, de estilo mudéjar (obreros musulmanes en territorio cristiano), radicado sobre la planta del antiguo alminar de la mezquita mayor de Rayya (nombre sarraceno de Málaga). Siempre que voy a la capital malacitana la visito. Cuando algo me gusta lo fotografío en cada ocasión, porque nunca se obtiene la misma imagen. La luz y el momento cambian la percepción de las cosas. La iglesia esta construida sobre la planta de la antigua mezquita y conserva la misma orientación que aquella.

            Esta iglesia es muy conocida en Málaga, por alojar la imagen de Jesús el Rico, cuyo autor es Navas Parejo, por ser su iglesia más antigua, por haber celebrado allí la misa de la conquista de Málaga en 1487, con la presencia de los Reyes Católicos, y por haber sido el lugar en donde fue bautizado Pablo Ruiz Picasso.

            Cuando se visita ciudades y se pasa por ciertos lugares, no siempre están abiertos los lugares de interés. En esta ocasión, pese al horario nocturno, la iglesia de Santiago estaba abierta, por el rezo de los triduos previos a la Semana Santa, y por los preparativos de los tronos y las imágenes. Entramos y el párroco de Santiago, al verme realizando fotografías, me indicó amablemente algunos de los secretos públicos  de la parroquia. Me hizo fijarme en la talla del Cristo de la Merced, la más antigua del templo, y me indicó también,  la presencia de Jesús el Rico junto a mí, que  no fotografié en mi anterior visita, y que ya preparada para su salida procesional. La imagen de El Rico, con su tradicional liberación de un preso, es procesionada  el Miércoles Santo acompañada por Mª Santísima del Amor.

              Las luces nocturnas, con sus penumbras, otorgan a los templos cierto ambiente de misterio y recogimiento. El campanario mudéjar de Santiago ya ha sido objeto de atención en El Alminar, en ocasiones anteriores. La ornamentación de las naves, es parecida a la iglesia de San Juan.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/03/la-iglesia-de-santiago-de-malaga/

El convento de Capuchinos de Melilla


De hotel con encanto a hospedería fantasma

  La Consejería de Turismo de Melilla es una de las que ha hecho más propuestas, muchas de ellas  quiméricas, y que luego se han disipado como el humo. Una de las más llamativas fue la de transformar el antiguo convento en hotel con encanto, o incluso hospedería. Hubo un Vicario Arciprestal, Antonio Ramos Ayala,  que pensó en utilizarla como vivienda arciprestal. El caso es que casi 20 años después de su abandono por la comunidad de monjes capuchinos de Melilla, sigue siendo un espacio vacío. Podría ser utilizado como archivo diocesano, si se consiguiesen recuperar, digitalizados, los archivos parroquiales que se fueron a la Catedral de Málaga, y que podrían ser puestos al servicio y consulta de los investigadores melillenses.

          Habría mil y una formas de poner en uso, para todos los melillenses, el antiguo convento, sin que caiga en manos de alguna nomenclatura, o de que sea entregada a alguna entidad fantasma que la explote con ánimo de lucro. Un centro de investigación sobre Melilla La Vieja, sede de la Agrupación de Cofradías, biblioteca.  Podrían ser varios los usos y se podría hacer sin un coste excesivo, algo sin lo que este gobierno autonómico no sabe hacer casi nada. La hospedería no parece aconsejable, tanto por los problemas de acceso a la ciudad vieja, como los relacionados con la seguridad. En las noches del «pueblo» se dan cita gran cantidad de merodeadores, que lo mismo le sierran un brazo a Estopiñán, que causan cualquier otro tipo de problemas.

            He aprovechado esta historia casi olvidada de la hospedería, para recuperar este interesante artículo de José Luis Blasco, sobre la propiedad del convento y su relación con la comunidad capuchina, escrito hace ya 19 años. Siempre ha habido gente que se ha preocupado por la historia de Melilla. La lástima es que el archivo de prensa no esté digitalizado. Hay dinero para cualquier proyecto, menos para hacer accesible la cultura y la historia de la ciudad.

         Nota: El convento de Capuchinos de Melilla, José Luis Blasco. El Telegrama de Melilla, 18/abril/1993.