El estuario del Río de Oro


          

          La vida vuelve a la desembocadura del Río de Oro

     Los romanos hacían mucho caso de los auspicios y de los augurios, nunca pasaban por alto ningún indicio, por pequeño que fuera. La noche de San Juan de  2011 empezó muy mal, con el accidente en el que resultó herido gravemente el operario pirotécnico. Siempre se dice en Melilla que el viento que aparece en San Juan es el que resulta dominante ese año y este año tocó el Levante y este es el peor viento posible para la pólvora, porque la humedece y provoca fallos, tanto en el encendido, como en el estallido de la carcasa.

        Tan sólo hubo que esperar un día para ver que los negros presagios se confirmaban y ese mismo día 24, se inició la mayor avería de un colector de aguas fecales que se recuerda y que trajo como consecuencia una de las peores crisis sanitarias de las playas de Melilla. Todo quedó contaminado y en grave riesgo para la salud y una vez más, pudimos ver a un gobierno falto de reflejos, que no impidió ni el baño en las playas, ni suspendió ninguna de las pruebas previstas el fin de semana en el litoral melillense, pese a que la travesía a nado, recorrió toda la zona más contaminada de la playa, el mismo día 26 de junio, desde la playa de San Lorenzo hasta el espigón del Industrial, atravesando incluso la propia desembocadura del Río de Oro.

                   Ayer, como si nada hubiese pasado, todo aparecía en calma en el estuario del Río de Oro. Había vuelto a él la vida, tanto de peces como de aves. El colector estaba semi-funcionando y los musgos del fango del Río podían apreciarse en todo su esplendor. La culpa de todo, como siempre, era del Gobierno de Zapatero, que en los últimos diez años no había instalado allí un segundo colector, según dijo uno de nuestros Consejeros Autonómicos. Ellos, el Gobierno Local, como siempre, no tenían nada que ver con esto.

El olvidado caso de La Ciudad del Fútbol de Melilla


 

         2,5 millones de euros en una infraestructura infrautilizada

         Fue inaugurada el 13 de septiembre de 2007, dentro de la presente legislatura, como el producto estrella de una gestión, mas que cuestionable, y que ha merecido la renovación por parte de la ciudadanía melillense en las elecciones del pasado mes de mayo. Quizá el secreto esté en que aquello de  lo que no se quiere hablar, como es el caso de «la ciudad del futbol», desaparece de las crónicas y de los anales. Al quedar sumida en el olvido, la gente ya no recuerda, porque no se quiere que se recuerde, que esta es la infraestructura más cara, más inutil y peor gestionada de la historia de la ciudad.

            Tras ser inaugurada y presentada a la opinión pública, empezaron los problemas geotécnicos, pues al estar edificada sobre el antiguo vertedero de basuras de los Altos del Real, el terreno cedía constantemente y se hundía, lo que la dejaba en condiciones de unutilidad durante meses. En esos cuatro años ha sufrido tres hundimientos, con las consiguientes reparaciones y sólo ha empezado a utilizarse en los últimos meses.

         Las crónicas de la época hablan de la grandilocuencia de la realización: «Destinada a dar satisfacción a las expectativas de los cientos de aficionados al fútbol de Melilla». Pero no sucedió nada de eso, sino todo lo contrario, pues ha sido la mayor frustración de la historia deportiva de Melilla. No sólo han sido los tres años en los que no ha podido utilizarse, sino que la zona es una auténtico erial, sin carreteras de acceso, con una pequeña zona de  aparcamiento.

         Consta de dos campos de futbol y uno de fútbol siete y una zona de vestuarios y duchas que fue inaugurada em 2009, dos años después que el resto de la instalación, pues los hundimientos del terreno fueron constantes en esos dos años y la hicieron impracticable. En 2010 volvión a hundirse el terreno pues lo que fue presentado como un gran logro técnicó, la instalación sobre el antiguo vertedero, ha sido realemente la causa de todos los problemas.

      A la inauguración acudieron el Presidente de La Ciudad Juan José Imbroda y los Consejeros de Deportes y Medio Ambiente Francisco Robles y Ramón Gavilán respectivamente. Se dijo entonces que se instalaba sobre un «vertedero incontrolado» queriendo dar la idea de que este gobierno convertía la basura en magnificencia, pero el vertedero no era incontrolado, sino controladísimo, pues fue el vertedero de Melilla durante los años de contrucción de la Planta Incineradora. Los residuos de materia orgánica urbana fermentan al estar tapados y siguen un proceso parecido al de la conversión de los vegetales en petroleo. Lo que era sólido se convierte en líquido, desprende gases,  y crea huecos para posteriores hundimientos. Cuando caen fuertes lluvias el terreno absorve el agua y hace el resto del trabajo para el próximo hundimiento. Su final será el colapso completo y el abandono total de la infraestructura, porque la inversión de 2,5 millones de euros ya está perdida. Eran los años en los que no importaba nada, ni el coste, ni la utilidad, ni la necesidad de hacer las cosas.

       El paraje sobre el que está instalada la Ciudad del Futbol es inhóspito y   salvaje. Allí no se puede ir a nada durante el día, pues el calor es intenso y cuando azota el viento no hay protección alguna. A día de hoy sólo acuden, o los llevan, los niños de los programas de las Escuelas de Fútbol» y alguno que otro grupo que reserva alguno de los campos para jugar algún partido de aficionados.

 PD: Al año de inaugurarse, en 2008, el blog de El informal de Fran, le dedicó un reportaje sobre su accesibilidad. http://www.elinformaldefran.com/2008/12/la-ciudad-del-ftbol-como-llegar.html

Estación electrica y la gorra legionaria


                    Subestación de GASELEC con forma de chapiri

    Frente al cuartel del Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, el único que no ha salido de África desde su fundación, GASELEC, la empresa de distribución de energía eléctrica de Melilla, ha instalado una subestación distribuidora de electricidad como homenaje al Tercio. Hasta ese punto la noticia es una mas, porque GASELEC ha realizado otras con diversos dibujos o motivos de homenaje, como la dedicada al Guardia Civil melillense Antonio Molina, muerto en atentado terrorista de ETA en Villalba.

           Sin embargo, la espectacularidad de esta subestación, supera cualquier espectativa. La ví por 1ª vez el pasado fin de semana, cuando volvía con mi familia de pasar la tarde en el Fuerte de Rostrogordo. Quedé tan impresionado y sobrecogido, que tuve que dar la vuelta en la rotonda y volver sobre el camino andado para apreciarla en toda su intensidad.

             Tiene forma del gorro de La Legión, está toda cubierta de losas del color verde legionario y no le falta detalle alguno, como los cuatro «chapiris» que cuelgan de las esquinas. Por faltar no falta ni el barboquejo. Las losas están serigrafiadas con diversos motivos y estampas legionarias, como la conquista del Gurugú o el retrato del fundador de La La Legión José Millán Astray.

             Recomiendo la visita, el detenerse en las inmediaciones y el contemplar la cantidad de detalles que incluye. Bien promocionada, esta puede ser una de las imágenes emblemáticas de Melilla. Nadie se había atrevido a tanto ni a llegar tan lejos en el diseño de una subestación de homenaje a La Legión. Pero cuando se trata de Gustavo Cabanillas, el dueño de la luz, todo es posible. A la hora del ocaso, las tonalidades de la menguante luz solar sobre las losas produce efectos sorprendentes. Además, inauguro la sección de recomendaciones con esta visita.

Poblado África


                   Los exiliados del CETI

            El CETI ( Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes ) no es una cárcel, por mucho que algunos se empeñen en darle esa calificación. Es un Centro/Residencia de inmigrantes, procedentes de países del África subsahariana, de Pakistán, de Bangladesh, etc. Es un micro cosmos complejo y necesario, en donde obviamente rigen unas normas, unos horarios que regulan la jornada habitual en este tipo de centros. Esto ocurre tanto en este centro como en cualquier otro, ya sea una residencia de ancianos, de menores. Por eso llamarlo cárcel no sólo resulta injusto, sino también excesivo.

          Nunca dejarán de afluir inmigrantes  a nuestras fronteras y las estancias se prolongarán cada vez más, porque la situación de crisis en la que ha entrado España, Europa, el Mundo, hace que el control y las trabas a la inmigración aumenten cada vez mas. Ya no hay tanta demanda de trabajo temporal y la que se ofrece, generalmente es regulada a través de Embajadas en los países de origen o se cubre con los extranjeros residentes legalmente en España, y  a veces también ilegalmente.

          El CETI no es una cárcel, por eso quienes no quieren, no viven allí. Desde hace aproximadamente un año, empezaron a acampar en la ladera Este del Cerro de la Palma Santa o Loma del Viento, los inmigrantes subsaharianos que no aceptaban el régimen horario, ni de vida del CETI. Lo que en principio pareció un pequeño asentamiento, se ha convertido hoy en una auténtica barriada, que con la llegada del calor puede producir serios problemas de higiene, en un asentamiento que ya carece de él. La población podría alcanzar actualmente los dos centenares de personas con tota facilidad y parece, que también se habrían asentado allí los inmigrantes de vida más disoluta. Se habla de consumo abundante  de  alcohol, de comercio sexual o de sustancias ya claramente ilícitas. La tensión máxima se produjo el pasado 25 de marzo, cuando tres inmigrantes murieron abrasados en su choza, ¿accidente fortuito, ajuste de cuentas?. Información policial oficiosa habla de que los inmigrantes allí establecidos no llevan precisamente lo que pudiera llamarse «una vida familiar tradicional».

       Desde aquel suceso luctuoso, los vecinos de la Loma del Viento, hablan de un aumento de la inseguridad, de robos, de problemas de salud, de ruidos, de molestias, aunque también es cierto que ahora hay  una vigilancia policial constante y discreta, que también había antes. Pero la situación podría agravarse con la llegada del verano. Desde luego no es un lugar recomendable.

        Incluso el poblado ya tiene su propio arrabal, que se sitúa al otro lado de la Carretera de Circunvalación, sobre la ladera del Río de Oro.

La vieja puerta de La Alafía


           La vieja puerta de La Alafía

             El pasadizo de La Alafía o Baluarte de las cinco palabras es la antigua puerta de la Melilla musulmana (siglos VIII al XV), o al menos una de ellas, pues según las crónica árabes debió tener al menos otras dos. Quizá esta puerta fue una de las principales.

              Los españoles del siglo XV la conocían como la de La Alafía o de La Paz, porque por ella se entraba a comerciar a la medina musulmana (según los castellanos, los naturales de la zona ya la denominaban así), porque una vez dentro no podía existir pendencia alguna o las rencillas se dejaban atrás. Tras la conquista española, los rifeños, en épocas de paz también entraba por aquí a comerciar con los castellanos y el nombre pervivió varios siglos más.

              La puerta original debió ser mucho más grande y compacta, probablemente era una puerta almenada del tipo y estilo de las de la Alcazaba de Málaga o la de Almería. La construcción de la misma data con seguridad del siglo X, cuando el primer califa Omeya Abderrahman III, dentro de sus planes para el control del norte de Marruecos, dota a Melilla de murallas que la circundaban completamente y la eleva a la categoría de Medina. A lo largo de los siglos y por necesidades constructivas y defensivas, los españoles fueron transformando toda la fisonomía original y obviamente, no puede reprocharse nada, a quienes mantuvieron a Melilla como ciudad española durante 4 siglos, hasta los acuerdos con Marruecos de 1860.

                 Sin embargo, en 2007, y con entidades supuestamente protectoras del Patrimonio arquitectónico de Melilla como el Instituto de Las Culturas del Mediterráneo, La Fundación Melilla Monumental y otras entidades satélites de La Consejería de Cultura, sufrió una agresiva reforma que la dejó desfigurada para siempre y en la que ni siquiera se preocuparon de buscar posibles restos de los elementos originales. Como todo, una vez colocada la placa de inauguración en 2007 (placa que ya ha sido retirada y creo que por vergüenza), el lugar ha quedado abandonado, en un estado lamentable y sirve como aseo público para las evacuaciones urgentes y también como lugar de fornicación .

              Una situación lamentable y esto sucede en una zona que es un escaparate turístico de la ciudad monumental de los folletos. La labor más importante y difícil, es mantener algo después de inaugurado y en eso, han demostrado una incapacidad absoluta, las entidades anteriormente mencionadas.

El barranco de Cabrerizas


           El Barranco de Cabrerizas                  

              Enrique Delgado

              Es un entorno ecológico de primer orden y debería ser junto con «Los Pinos», el 2º espacio natural protegido de Melilla. La progresión del cemento y de la especulación del suelo se ha mostrado imparable en esta última década en Melilla. Por ello se hace cada vez más necesario la conservación y preservación de espacios naturales como el Barranco de Cabrerizas.     La noticia dada por la Consejería de Fomento de que pretende realizar un Plan Especial para urbanizar el barranco de Cabrerizas y edificar allí más de 400 Viviendas de Protección Especial con 8 pisos de altura, supone una agresión más al medio ambiente, liquidando una de las últimas zonas vírgenes que todavía existen en la ciudad y echando a perder la feraz Huerta de Embarek, la última existente en Melilla.

     Este barranco es una zona histórica y en la parte alta se asentaba el poblado amazigh de Cabrerizas, cuyos últimos restos pueden verse todavía, escondidos en el terreno, bajo los restos de una edificación moderna y semiocultos entre la vegetación autóctona y precisamente esta zona es muy fértil y rica en vegetación y es por ello por lo que debe protegerse, realizar en ella algún tipo de actuación que preserva la zona y convirtiéndola en algún tipo de parque, similar a Los Pinos.

      En la parte baja del barranco, además de la Huerta Embarek, se encuentran unas caballerizas, que mantiene todavía el recuerdo de la Melilla rural de los tiempos de la expansión, en los primeros años del pasado siglo. Es un entorno destinado a protegerse y no a ser agredido con bloques de viviendas, destinados a convertirse en guetos o zonas urbanas de complicada y difícil habitabilidad.

       Los ejemplos de Averroes, Tiro Nacional, Minas del Rif o Las Palmeras deberían ser suficientes para disuadir a los dirigentes del Gobierno de Melilla a realizar nuevas actuaciones de este tipo. Porque no se trata solamente de realizar edificios y aglomeraciones de población, sino de crear zonas de esparcimiento, de aparcamientos, de nuevas unidades escolares, de servicios y quizá también de un nuevo Centro de Salud para una zona que soporta ya, la mayor concentración de población de toda Melilla.

       Crear una nueva aglomeración de viviendas en esa zona, en un barranco, sin resolver el problema de la edificación sin control del Monte de Reina Regente es una huida hacia delante, además de un sin sentido y supone incrementar los problemas de urbanización de un barrio ya saturado, sin viales de comunicación, sin aparcamientos, sin servicios urbanos.

       Todo el Monte de Reina Regente es ilegal. Carece de calles, de vías urbanas, no se puede legalizar casi nada porque la construcción ilegal sigue incrementándose sin control desde 1991, cuando el gobierno de Ignacio Velázquez intentó sin  éxito poner freno a la construcción ilegal y del crecimiento de un barrio al margen de cualquier actuación urbana.

       No consta en la elaboración del reciente Plan General, que este gobierno tenga la más mínima intención de afrontar el problema inmenso que tiene Melilla con respecto a Reina Regente y La Cañada de Hidum. Y no solo no existe la más mínima intención de hacer cosa alguna, sino que además tampoco existe actuación alguna en el sentido de impedir que el problema siga creciendo.

       Si Melilla necesita un Plan Especial es el este y es algo en el que deberían empezar a trabajar ya, tanto El Gobierno como los grupos de Oposición, porque es un problema inmenso que va a heredar cualquier gobierno de Melilla.

       Antes de destruir el barranco de Cabrerizas, deberían afrontarse los problemas reales de la ciudad. El Gobierno ya ha abierto la veda, sorprendentemente, con un proyecto inverosímil e inaudito para esa zona.

        Porque se trata de un barranco, que en los pasados aguaceros ha absorbido el 100% del caudal de agua de lluvia, pero en cuanto se sustituya el terreno por cemento, toda esa agua caerá completa sobre la desembocadura natural, osea Tadino de Martirengo y Las Palmeras y entonces, los problemas vividos en El Real y en las viviendas de Huerta Salama, se reproducirán en esta otra zona de la ciudad. Se ve que aquí ya nadie aprende de sus errores pasados.