Hemos esperado 10 días en vano, a que el Consejero de Sanidad, o el superconsejero, Moha Mohamed Mohand, ofreciese alguna explicación de «la paella» entre no convivientes, a la que fue invitado en el primer fin de semana de febrero, en el momento más crudo de los contagios y de fallecimientos, en la ciudad de Melilla. La espera no ha podido ser más decepcionante.
Tenía muy fácil explicar los hechos, le bastaba con decir que había sido invitado, en razón de su cargo, a un almuerzo en donde iban a tratarse temas sanitarios sobre cómo afrontar las vacunaciones, o valorar nuevas ideas o perspectivas sobre la situación de la pandemia. Simplemente podría haber dicho que entendía la inquietud ciudadana, pero que todo estuvo bajo control y que su jefa de partido y del Gobierno de Melilla estaba al tanto de la situación. No ha dicho nada de eso, porque no estaba en esa circunstancia. Era una reunión privada, entre no convivientes, en un chalet privado.
Esto es precisamente lo que el Consejero prohíbe hacer a los ciudadanos melillenses, bajo advertencias de multas y sanciones. Por este motivo, el ciudadano Mohamed Mohamed Mohand, ha desconectado de la confianza de la ciudadanía como Consejero de Sanidad, que es lo único que nos interesa de él. Nada pretendemos saber sobre su vida privada, pero queremos conocer todo sobre esta reunión, a la que acudió, más que probablemente, por razón del cargo que ostenta. En esa casa no suelen invitar a comer a viandantes.
En concreto debe responder sobre la fecha de la reunión, número de personas presentes, y si se trata de ciudadanos de rango privado, o tienen algún matiz público. También debe indicar hasta qué hora permaneció allí. Una vez que explique todo esto, debe valorar cuál es su futuro en ese gobierno, y si está en donde quiere estar.
El Consejero afirma que » no debe dar explicaciones de nada» . Se equivoca, porque debe dar explicaciones de todo aquello que se le requiera. También afirmar que podría «reconocer haber cometido un error». Vuelve a equivocarse, porque ha cometido varios y encadenados, el primero aceptando la invitación a una paella entre no convivientes; el segundo es no reconocerlo, no ofrecer explicaciones, no pedir disculpas y no ser consciente del flagrante error.
Es difícil hacer una rueda de prensa peor, convirtiendo un error excusable en uno difícilmente perdonable. Ha convertido una pequeña falta personal en una ofensa pública y en un desafío a la ciudadanía, a la que ha acusado de juzgarle y condenarle. El Consejero @Moha3M, está enmudecido en su red social de Twitter, desde el pasado 6 de febrero. Ha creado una crisis, en donde solo había un enredo.
Es esa ciudadanía, a la que exige evitar reunirse entre padres e hijos no convivientes, entre abuelos y nietos, entre primos y tíos, la que ahora le reclama y a la que debe explicaciones completas y quizá ya algo más: su cabeza política. Es insólito lo que ha hecho hoy, 15 de febrero, día de san Ágape. En el mes de octubre del pasado año, el Consejero Mohamed Mohand ya ofreció su cabeza si fuera necesario. En esta ocasión él mismo la ha puesto en el cadalso. Como siga así, quizá en breve, se le conocerá como el Consejero de Sleepy Hollow.
La instancia ciudadana
Eso es este blog, nada más. La instancia ciudadana. La que iguala al rey o al tirano, con el último de los ciudadanos. La que obliga a un mandatario a cumplir hasta la última norma que se exige al más humilde de los trabajadores. Algunos no lo entienden, y nos atribuyen más influencia y méritos, que no sean otros que los de haber resistido una década. Esto solo es la instancia ciudadana, la de la libertad, la de la igualdad, la de la fraternidad y la de la libertad de expresión. No hay más.
La catástrofe, aunque no guste el término, se acercó hasta nosotros casi sin que nos diéramos cuenta. Parecía un problema lejano, del oriente asiático, origen de casi todas las epidemias anteriores. En febrero de 2020, China blindó la ciudad de Wuhan, el epicentro de la pandemia, pero el virus ya había escapado de allí y se diseminaba por el planeta de modo silencioso. Esto es lo único que explica la desigual incidencia entre China (100.000 casos y 4800 fallecidos) y el resto del mundo. Los países de Europa Oriental y Oriente Medio también tienen una incidencia muy baja. La pandemia se proyecto sobre el llamado mundo Occidental, como la piedra de una catapulta. La primera de esas piedras arrasó Italia, España y Francia, que se han mantenido desde el inicio en el grupo de los 10 países más afectados.
En la Edad Media, a la peste se la veía avanzar. Su ritmo era de 3 km diarios, pero también se producían saltos geográficos debido al desplazamiento de los barcos, bien por vías marítimas o fluviales. Llegaba primero la noticia de que una ciudad había recibido su mortal visita, luego otra, y otra más, pero a pesar de las distancias y la lentitud, nadie escapó de su abrazo. Entre 1346 y 1353 sucumbió Europa entera.
Pese a la distancia de 7 siglos entre ambas pandemias mundiales, aunque una solo afectó al mundo entonces conocido (América no estaba descubierta) las similitudes son grandes, porque la propagación es la misma, solo cambia la velocidad. Lo errores frente a su inicio son también similares a los de época medieval. El primero y fundamental es pensar que la distancia protege, cuando en realidad solo retrasa. Sin embargo, en un mundo tan comunicado, todo resulta inmediato, como en realidad fue.
Melilla en febrerode 2020
El azar dejó a nuestra ciudad fuera del primer zarpazo del virus. Cuando se cerraron las compuertas, la pandemia apenas había asomado su oscura faz, tanto a este lado como al otro de la frontera. El 24 de febrero las carrozas del Carnaval recorrieron las calles de la ciudad con total libertad y júbilo. El trasiego fronterizo continuaba en todo su apogeo. Hoy, contempladas estas imágenes, producen escalofríos. De haber estado el virus presente, esas concentraciones hubiesen resultado bombas biológicas, pero el destino estaba todavía de nuestro lado. En el artículo habitual sobre el desfile carnavalesco, descartamos esta fotografía, la del diablo y las viudas. La negra sombra ya acechaba.
Los Testigos de Jehová hacían su habitual proselitismo y sus advertencias continuas sobre el fin de los tiempos. Los humos de las laderas del Gurugú seguían ascendiendo a la atmósfera, asemejando fumarolas. El poeta Miguel Fernández y el heroico teniente legionario FranciscoJesús Aguilar, seguían recordándonos las diferentes formas de inmortalidad en la memoria común. Todo parecía en calma pero ya había inquietud.
Las dos primeras semanas de marzo ya fueron distintas. La inminencia de la catástrofe ya flotaba en el ambiente, aunque se desconocía su magnitud y duración. Se celebró la conmemoración del Cristo de Medinaceli pero ya con medidas de protección social, el Día de la Enfermería, y el de la Mujer. Pero ya nada podía evitarse. El reloj de la pandemia ya iba en contra y los dados del azar, también.
Estamos a un año del inicio de la pàndemia, la cifra de fallecidos alcanza los 2.362.735 en el mundo, 64.217 en España, 61 en Melilla.
Fuimos nosotros mismos los que pusimos a los agentes inversores tras la pista, porque detrás de cualquier actividad económica hay inversores e intereses económicos. Tras cada sorteo de Navidad, y tras no ser agraciados con premio alguno (el 95% de los que juegan/jugamos), siempre repetimos la misma cantinela: ¡Lo importante es la salud!, y ya no necesitaron más. La gran bolsa de negocio estaba descubierta.
La Peste de los murciélagos o pandemia de Wuhan, ha puesto y sigue poniendo en evidencia muchas cosas. La primera es que la sanidad privada no existe (salvo las clínicas de estética) sin el entronque con lo público. Este es el caso de las compañías de prestación de servicios sanitarios (Adeslas, Asisa, Sanitas, DKV) que firman convenios con las Administración Pública, a través de MUFACE (Mutualidad de Funcionarios del Estado). En otro apartado entrarían las Mutuas laborales, entidades que prestan servicios en colaboración con la Seguridad Social. La mayor parte de ellas tienen problemas de solvencia económica y la atención que prestan es la mínima exigida. Tampoco suelen tener especialistas.
Lo mismo ocurre con las entidades mencionadas (aquellas que aceptaron el concierto con el ente Público) que dejaron una prestación básica para los asociados, y crearon una cuota privada que ampliaba los servicios, pero tampoco mucho. Todo esto ocurrió con los recortes sanitarios iniciados en 2011, que no solo consistieron en disminuciones brutas del gasto, sino también en el recorte asistencial y de prestaciones que hasta ese momento, se ofrecían a funcionarios y trabajadores, aunque estos últimos a través de las Mutuas de servicios médicos generales.
Esto se manifestó en Melilla en dos acciones muy claras. La primera fue la paralización de las obras del Hospital, la segunda la de recortar aquellos servicios médicos a los que se tenía derecho a través de MUFACE y las Mutuas, como por ejemplo la obligatoriedad de contar «con dos especialistas de cada área médica» en la ciudad. Todo esto trajo como consecuencia la desaparición de médicos con consultas privadas en la ciudad, y la proliferación de clínicas vinculadas de alguna u otra manera a la esfera pública.
Hospital público, clínica privada
La llegada de la peste de los murciélagos (2019-2021) ha puesto en evidencia el sistema sanitario de los países desarrollados y la hasta ahora incuestionable universalidad de la salud, un concepto que no ha conseguido desarrollarse ni extenderse, es más, empieza a estar en retroceso. La parte de pago de la sanidad tiene cada vez una mayor extensión. La mala gestión, el derroche y los recortes han hecho el resto.
Un médico amigo del blog nos dijo en una ocasión: «la medicina se puede ejercer tanto por vocación como por interés económico, y en ambos casos puede resultar muy rentable, pero siempre atendiendo a la salud del ciudadano». Eso sí, si se quiere rebasar esa barrera de la rentabilidad, se necesita una vinculación con los contratos públicos.
En Melilla, en la casi década (2012-2019) no se cumplió nada de esto, predominando el interés privado, y el establecimiento de nuevas alianzas en el sector sanitario. La nueva Administración sanitaria paralizó las obras del nuevo hospital, que siguen inconclusas en pleno rigor pandémico. Se revocó, a propuesta de la Consejería de Sanidad de Melilla, el contrato de prestación de servicios radiológicos y diagnósticos con las Clínicas Remartínez, mediante una denuncia en el Consejo de Estado. Mientras tanto, está retrasada la licitación de un nuevo contrato, y vemos surgir clínicas y consultas de tratamientos específicos, y que ofrecen la atención de médicos especialistas, que visitan la ciudad como máximo 1 vez al mes, o por semana. La Administración sanitaria debió ser árbitro, y no parte, lo que contribuyó al desmoronamiento de la sanidad pública en la ciudad. Entre 1921 y 1991, el hospital de la Cruz Roja fue la única opción sanitaria de los melillenses.
Esta parcela comprendida entre las calles falangista Matías Montero, alférez Roldán González, José Obadía Benhamú y Martín de Bocanegra, tiene unas dimensiones de 480 m2, en suelo urbano calificado como residencial, con edificio principal edificado en 1958. Cuando esté construida, será la 1ª clínica privada de Melilla. La tarta sanitaria de Melilla es muy rentable y amplia, e incluye pruebas diagnósticas, análisis clínicos y el traslado de pacientes y sanitarios a Málaga, servicio que originó un «escándalo político» en los albores de la pandemia.
Esta clínica en construcción, sobre lo que fueran los almacenes del melillense Pepe Imbroda, pertenece al grupo Rusadir de salud, y concentrará todos los servicios diagnósticos y de atención médica, que ahora tiene diseminados por distintos lugares de la ciudad. La fecha de la licencia de obra se concedió en abril de 2019, un mes antes de las últimas elecciones locales y autonómicas. Sin embargo, y pese a este nueva construcción, el problema sanitario de la ciudad está muy lejos de ser resuelto. Hasta la fecha, la actividad privada no ha conseguido aportar una sola cama hospitalaria.
Traslados, cierres y el caso Torres- Puchol
El 28 de mayo de 2014, Jaime Alonso Véliz, profesor palentino afincando en Melilla, publicó una carta de el diario Melilla Hoy, con este título: La mafia sanitaria en Melilla y sus consecuencias. Lo imaginábamos confinado en una isla desierta, o encerrado como galeote, pero sigue en la ciudad y es uno de sus escritores más prolijos, además de ser el fundador de la Escuela Oficial de Idiomas. En la carta, explica las consecuencias y trastornos personales que se derivan de esos traslados, que unas veces se autorizan y otras no. ¿Cuál es el coste económico de esos traslados?
Valeriano Garrido Torres- Puchol es un dermatólogo granadino que estuvo en nuestra ciudad a lo largo de una década. Fue presidente del Colegio de Médicos, sustituyendo a su fundador Enrique Remartínez. Se fue de la ciudad tras un oscuro asunto en el que acusaron a su mujer, microbióloga, de alterar, presuntamente, datos de analíticas en el Hospital Comarcal. Tras largos años de tribunales, consiguió la total exoneración de su esposa. Valeriano Garrido tenía consulta y laboratorio de analíticas en la calle Carlos de Arellano.
Profesionales médicos que han preferido la excedencia, traslados voluntarios de un día para otro, y la renuencia casi total, de cualquier especialista a acudir a a las plazas ofertadas en el Comarcal. No sabemos qué ocurrirá en 2023, cuando el nuevo hospital esté listo para entrar en funcionamiento. Nuevas alianzas que se tejen entre grupos sanitarios, la absorción del Laboratorio Lamas por el grupo Echevarne, y otros movimientos que se siguen produciendo. Los mejores equipos médicos de radiodiagnóstico en una infrautilización casi completa.
El décimo país del mundo en fallecimientos (61.389), casi los mismos que Alemania, pero con la mitad de la población. Estamos a merced del azar, solo protegidos por el cuerpo sanitario (médicos/as, enfermeras/os, auxiliares, técnicos de laboratorios y especialistas), a los que se les está exigiendo un esfuerzo solo comparable a los de las guerras. De la 1ª a la 3ª ola no se ha tomado una sola medida de refuerzo del sistema sanitario.
Si se quiere hacer un monumento, hay que hacerlo a los sanitarios de esta ciudad. Eso es valor y vocación sin límites, en una lucha sin tregua por salvar vidas. Los de las guerras fueron héroes forzados.
Las pandemias de peste no solo causan grandes mortandades, sino que además provocan grandes crisis económicas y sociales. Una año después del inicio de «la peste de los murciélagos», la ciudad de Melilla se asoma ya a un crisis económica, que provocará grandes transformaciones. Tras un año de cierre de fronteras, el comercio ha agudizado su crisis en la ciudad, con el cierre de comercios emblemáticos, y algunos de gran calado como Eroski, en una gran superficie instalada demasiado tarde, y con un comprometido futuro.
En este sombrío panorama, sorprende un poco, como indican algunos analistas económicos, la apuesta presupuestaria por las obras públicas y las nuevas construcciones, algunas de carácter fantástico, cuando la realidad recomienda afrontar nuevas perspectivas, menos onerosas para el erario público, y más dedicadas a buscar una nueva orientación económica y de protección social. Desde la oposición no parece acertarse tampoco, cuando ofrecen la construcción de nuevos hoteles, en zonas que ni siquiera han entrado en desarrollo urbanístico, cuando la perspectiva turística tiende hacia la inexistencia. Todo obra compleja necesita un mantenimiento posterior, que luego incrementa el coste.
Los grandes problemas de la ciudad siguen pendientes (sanidad, transportes, infraestructuras, futuro económico y laboral), con barrios y edificios céntricos que se desmoronan, tanto físicamente como de población, a la vez que se ofertan nuevos carriles de bicicletas, cuando su uso es mínimo. Mientras tanto, cae en picado el transporte urbano de la ciudad, que ya no tiene cabida ni accesibilidad, en la mitad del territorio melillense. Dificultar y estrangular el tráfico, no es reducir su agresividad. Los que están perdiendo terreno son los peatones, que es a los que de debe proteger.
La crisis en la Comunidad hebrea melillense
El fallecimiento del empresario textil Isaac Belilty Aserraf, propietario y fundador de los almacenes Rubio Isaque, establecidos en la calle del Padre Lerchundi, y conocidos como «El Corte Inglés de Melilla» (los primeros con ascensor) ha supuesto un durísimo golpe para una de las comunidades tradicionales de la ciudad, y que también constituye uno de sus dinamizadores económicos. Por si faltara algo más, dentro de este enero negro, hoy se anuncia el cierre de uno los establecimientos que constituyen una referencia en el centro urbano de la ciudad, El Palacio de Cristal, tras 90 años de actividad. Son nombres emblemáticos que desaparecen, y que afectan al espíritu de la ciudad.
El plan del amiantoy ciudad ambiental limpia
Melilla está llena de amianto en todo su perímetro. Hacer un plan para su retirada, y solicitar ayudas económicas para llevarlo a cabo, sería una apuesta económica importante, dentro de los objetivos de la agenda medioambiental 20/30. Mejoraría la salud de los ciudadanos, hay cientos de bidones de este material en las azoteas de los edificios céntricos, y generaría una actividad económica continuada. Melilla podría situarse a la cabeza del plan nacional del amianto. Hay que concentrase en objetivos sostenibles y sobre todo, posibles.
La eliminación y reciclado de los vehículos fuera de servicio, la búsqueda de una alternativa a la tenebrosa planta incineradora, podrían constituir interesantes e inexploradas alternativas, más allá del pago permanente de alquileres, por el simple hecho de almacenarlos.
En este negro mes de enero, se ha duplicado la cifra de enfermos de Covid-19 en apenas dos semanas, y deja tras de sí una estela de 6 fallecidos. El año no puede haber empezado peor.
Hemos seguido muy atentamente las elecciones estadounidenses, en donde el voto por correo es una posibilidad ampliamente utilizada y fomentada por los partidos en liza. Existe la modalidad de voto por correo o voto ausente, y la de voto anticipado. En ambos casos, las papeletas de votación son custodiadas por la administración, en urnas que quedan completamente selladas. Las normas varían en cada Estado: Algunos requerirán que los votantes soliciten una boleta por correo, citando una razón por la cual no pueden presentarse en persona. Y otros requieren un testigo para observar al votante que marca la boleta. En el medio están los estados «sin excusa» que enviarán una boleta por correo a un votante que la solicite por cualquier motivo.
Resulta muy interesante esta frase: «citando una razón por la cual no pueden presentarse en persona«. El verdadero caso del voto por correo en Melilla está en el 75% que ejerce el voto desde provincias y municipios de todo el Estado, sin residir en la ciudad. Ese voto está «estimulado» y sigue imparable.
Causas de nulidad
Las elecciones de 2008 se celebraron con el ruido mediático habitual sobre los votantes por correo, solo que unos llevan la fama y otros cardan la lana. La elecciones se celebraron sin que la Junta Electoral detectara anomalías, y proclamó los resultados sin reclamación, sospecha o sombra de ilegalidad. Da igual el modo en que se fomentara el voto o la intención de votar. Lo importante es que el elector meta su papeleta en el sobre, y que luego esa cadena de custodia no se rompa ni altere. Estados Unidos permite el voto hasta con un testigo que verifica que el votante marca la opción que desea: otros requieren un testigo para observar al votante que marca la boleta.
El proceso fue instruido a instancia de parte, el Partido Popular, en medio de una instrucción que no decayó nunca, y con la fiscalía entregada con celo a la causa. Si los delitos resultantes fueron realmente cometidos, como afirmaba la Sentencia N. 29/18, entonces lo lógico hubiera sido declarar fraudulentas las elecciones, y repetirlas. Esto hubiera sido imposible dada la distancia entre los hechos sucedidos y luego sentenciados. Hubiésemos deseado ese mismo celo instructor, y la misma vocación del Ministerio Público, en las presuntas tramas de corrupción denominadas como Ópera y Tosca, investigadas por la UDYCO (Unidad Contra el Crimen Organizado) de la Policía Judicial.
El caso es que la sentencia final, que ahora debe resolverse en el Tribunal Supremo, absolvió a 18 de los 30 acusados iniciales, aunque quizá esto vaya en favor de los todavía acusados. Ya extrañó que los encausados por los mismos hechos, fueran absueltos unos y condenados otros, con el mismo material probado. El abanico de delitos era también demasiado extenso. Era como tirar de una red de arrastre, en la que algo siempre cae.
Al iniciarse el juicio del Procés*, un magistrado afirmó: Los delitos se cometen o no, lo que no es admisible es ver qué comportamientos encajan o no con cada delito. Esto quiere decir que a veces hay más cocina previa al encausamiento, que delito en sí, y esta es la sensación con respecto al caso melillense. En nuestra opinión, El Tribunal Supremo debe decidirse entre la nulidad del proceso del voto por correo; motivos hay, como la más que dudosa intención de los testigos de cargo (Ikram Aanam y Nordim Abdel-Lah), como algunos excesos verbales de la Fiscalía en Sala y que fueron recogidos por la prensa (como la intimidación a testigos) o terminar por absolver a los 12 acusados restantes, de los 30 iniciales.
El Tercer Poder del Estado, La Magistratura, está cansada y da indicios de ello, de los manejos y enredos de los políticos en el ejercicio, uso y abuso, del Poder, y también del recurso a la Justicia para dirimir fricciones políticas, y como método para acabar con los rivales. Los delitos, se comenten o no. No solo cuando interesa.
La Justicia no suele rectificarse a sí misma, al igual que el poder Ejecutivo no suele reconocer errores. Una nulidad o una absolución completa supondría una rectificación de lo instruido y sentenciado en Melilla. Los políticos solo le temen a una cosa, a la inhabilitación para el ejercicio del cargo público. Probablemente la lista de delitos todavía pendientes de revisión desaparecerá por completo, así como la mayoría de los todavía acusados, que pasarán a la categoría de absueltos. Queda solo pendiente la cuestión de la inhabilitación. El Partido Popular ha conseguido inhabilitar a los tres últimos Alcaldes-Presidentes de la Ciudad de Melilla. En todo lo demás no tenemos dudas.
Nota:Melilla revienta el voto por correo | El Alminar de Melilla.* Intento de la Generalitat de Cataluña de proclamar la soberanía e independencia de la Comunidad Autónoma, a pesar de las advertencia de ilegalidad de los letrados del Parlament, del Tribunal Superior de Cataluña y del Tribunal Constitucional.
La circulación social, en nuestras ciudades superpobladas, es la principal vía de permanencia de la pandemia de Wuhan o del Covid-19. Un Intercambiador de Transportes es una modalidad de edificio al que se puede acceder desde una bicicleta o un vehículo privado, y del que se sale en metro, tren de alta velocidad o incluso avión. En la actual pandemia, los colegios funcionan como intercambiadores sociales para el virus SarS-CoV-2.
Lo que no se sabía en marzo de 2019, si se sabe en este momento, en pleno desarrollo y línea ascendente, de la llamada tercera ola. Ha sido un grave error reanudar las clases en enero sin incluir al profesorado en el grupo prioritario para la vacunación, tras el de personas mayores, residencias y personal sanitario. Profesores y maestros es uno de los cuerpos profesionales con mayor número de contactos personales, y que permanece un mayor número de horas en esa situación de contacto. Otros grupos, como cuerpos policiales, no trabajan todos los días, lo hacen por turnos.
El riesgo de contagio aumenta cuanto mayor sea el tiempo y el grado de exposición en lugares sociales o comunitarios. El tiempo máximo recomendado de permanencia en una cafetería es de 30 minutos, y de dos horas en un restaurante. Sin embargo, en un CEIP (Centro de enseñanza Infantil y Primaria) o en un IES (Instituto de Enseñanza Secundaria) es de al menos 6 horas diarias. El número mínimo de contactos, profesorado incluido, se sitúa entre las 15 y 30 personas cada día. En los IES además debe multiplicarse por 6, pues en cada hora se cambia de grupo de alumnos.
El Covid-19 no es un ser vivo, no es una bacteria como la de la peste, por lo que no precisa de organismos vivos para su transmisión, aunque sí para su supervivencia. La peste, necesitaba del animal transportador, las ratas, y de las pulgas y garrapatas para la infección y multiplicación. Al tratarse de una bacteria, su resistencia fuera de organismos vivos era muy baja. No es el caso del Covid-19, que permanece aletargado en cualquier lugar y modo, y está presto a reactivarse. El virus es infinitesimal, por lo que también viaja en las invisibles microgotas que expulsamos al hablar. Las bacterias precisan de gotas gruesas y claramente visibles. Aún así, otros estallidos pandémicos como la gripe asiática de 1957, o la de Hong Kong en 1968, duraron dos años, y causaron entre 1 y 4 millones de muertes cada uno.
¿Dónde se corren más riesgos? En aquellos lugares en donde se habla más: Colegios, centros comerciales, cafeterías, bares y restaurantes. Por eso se llevan mascarillas, se exige distancia social y se limita el tiempo de permanencia, salvo en los colegios e institutos, en los que se ha limitado la permanencia al alumnado, pero no la de los profesionales. Así pues, cada día, ponemos en marcha una circulación social, que mantiene la rueda de contagios como en una noria. El pequeño comercio podría seguir funcionando sin problemas, porque no es un intercambiador social de relevancia.
Los colegios son una actividad esencial, y ya ha quedado claro que no se suspenderá su actividad salvo en la circunstancia final, del confinamiento absoluto. Por tanto, ha sido irresponsable y un error grave, reanudar su actividad sin hacer test a los alumnos mayores, y sin entrar los profesionales en el grupo de vacunación prioritaria, detrás de los ya mencionados. Si llega el turno de vacunación al final de curso, al ritmo actual, sería absurdo. Mientras tanto, los colegios son la estación intermodal del Covid-19.
La lección de Chernobyl no se ha aprendido. No solo es la peligrosidad del agente, sino también el grado y el tiempo de exposición.Seguimos expuestos. Presten atención a los intercambiadores sociales.
Imaginamos una pasarela sobre un río infectado de cocodrilos. Es estrecha pero suficiente. Sólo hay que mirar al frente y no cometer errores. La mujer de Lot miró hacia atrás y le alcanzó el estallido que destruyó a las ciudades de la Pentápolis. Estaba avisada. Esa es la situación. Un error y se está fuera. En la política no hay amigos ni parientes. Estas son las reglas durante el tiempo en el que se desempeñan cargos públicos, ya sean los electos, o los de 2ª línea, también conocidos como de confianza. En el asunto de la boda en la carpa, con los datos conocidos, no parece haber afectados integrantes del gobierno de la ciudad.
Como concejala encargada del oficio civil de la ceremonia acudió Dunia AlmansouriUmpierrez, vicepresidenta de La Asamblea y Consejera de Hacienda, en uso de sus atribuciones y deberes legales. No permaneció allí, ni consta la presencia festiva de algún otro miembro del gobierno (salvo prueba en contra). En cuanto a la Vicepresidenta de la Asamblea nada puede reprochársele, porque las bodas no están prohibidas durante el Estado de Alarma. En este nuevo ataque al gobierno, hay una torcida intencionalidad en su origen, porque no se menciona la no prohibición de la celebración. No fue un acto ilegal o clandestino, como decenas de fiestas que sí se celebraron, pero no era conveniente, porque estábamos en el periodo de mayores restricciones, y en el día más vigilado, el 31 de diciembre. Era una celebración inadecuada en casi todos los sentidos, tratándose además, de una cargo de confianza del Gobierno de Melilla, y que comprometió, de modo tangencial, a una de las políticas más reputadas y veteranas de la ciudad.
Cuestiones sobre la carpa1
El Real Decreto 929/2020 de 25 de octubre, por el que se decreta el Estado de Alarma dice lo siguiente: Existe evidencia de que el contacto social, en espacios tanto abiertos como cerrados en los que no se guardan las debidas medidas de distanciamiento y prevención, conlleva un alto riesgo de transmisión del virus. En este sentido, la experiencia de meses anteriores confirma cómo la adopción de medidas restrictivas en ciertos establecimientos y actividades tiene un impacto directo en la reducción drástica de los brotes epidémicos y los casos asociados vinculados a tales contextos.
Una de cada cuatro personas se contagia en encuentros sociales ya sea privados o públicos: Sin embargo, respecto a los principales focos de contagio actual, el estudio de los brotes notificados por las comunidades autónomas revela que son los encuentros familiares y sociales, bien en el ámbito privado o público el principal entorno en el que se producen agrupaciones de casos, suponiendo casi un tercio de los brotes e implicando más de una cuarta parte de los casos. Esta evidencia de los contagios, es la que lleva al Gobierno de España a limitar los contactos familiares durante las fiestas navideñas en un máximo de 6, y a limitar de modo sensible el aforo en los establecimientos de hostelería. El desarrollo de este escalón corresponde a las Autonomías y ayuntamientos: Tanto las limitaciones a la permanencia de grupos de personas, como las referidas a la entrada y salida de territorios serán eficaces en el territorio de cada comunidad autónoma o ciudad con Estatuto de autonomía cuando la autoridad competente delegada respectiva lo determine, la cual también podrá modular, flexibilizar y suspender la aplicación de estas medidas.
Los puntos oscuros
Si algo queda claro en toda la normativa consultada y de todos los reglamentos de comunidades autónomas, es que el número máximo de personas en un convite de bodas no puede pasar de 100 si la celebración es exterior, ni de 50 si se trata de interiores superiores a los 500 m2 . No se puede citar el aforo del local en tiempos de normalidad, como hace Latif el Fahmi, en su cuenta de Twitter, porque el aforo máximo está regulado en su máximo, por el Decreto del Estado de Alarma antes mencionado. No existe un lugar más al aire libre que un campo de fútbol, y sin embargo no se permite el acceso a los estadios. Esto nos daría una cifra de 160 personas, a todas luces excesiva, que no se alcanzó ni siquiera el Día de Melilla.
Sin embargo, el afectado, en vez de caminar por la senda de las disculpas y de las explicaciones, escoge el de la amenaza velada y el de la descalificación. Esto sí va contra toda norma de actuación pública, y lejos de zanjar el asunto, lo eleva de categoría. No ha existido ninguna conspiración de servicios secretos, pues los vídeos fueron subidos a las redes sociales por los propios invitados, que son los únicos que suelen hacer fotografías en las bodas.
Lo que sí está rigurosamente prohibido durante las celebraciones son los bailes, pues todos los reglamentos especifican que los asistentes deben permanecer en sus mesas todo el tiempo. Ahora falta saber el número total de asistentes, si existió un registro nominal, y también la fecha en la que fue encargado el evento, porque determinará el grado de conciencia sobre el mismo. Lo que también es obligatorio, en este tipo de celebraciones, legales y permitidas por el Decreto de Estado de Alarma, es la firma y autorización de la autoridad competente, que debe tener conocimiento de la misma.
Habrá pues que dar explicaciones, y eso en una Democracia no supone humillación alguna. Esto determinará en qué estrato de responsabilidad se sitúa este gran enredo.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.