Despegando en enero


             Se acabaron los viajes y excursiones míticas, las grandes reuniones para analizar el mundo y después cambiarlo. Los buenos propósitos para el año entrante se van postergando lentamente, casi sin darnos cuenta. La cotidianeidad se vuelve a hacer con las riendas del presente. Todo cambiará y a la vez todo seguirá igual. Los cambios que se dejan notar se producen o de modo muy lento, o con brusquedad. Van a pasar cosas y vamos a ser testigos de muchas más. Por el momento vamos a despegar en busca de nuevos objetivos, aunque en otras ocasiones las circunstancias nos impongan aterrizajes no previstos . Conseguiremos cosas, pero casi ninguna sin esfuerzo. Despegar y dirigirse al cielo es muy fácil, solo se precisa la potencia adecuada y bajar los flaps a tope. La sustentación del aire hará el resto. Mantenerse en vuelo tampoco resulta demasiado complicado, basta con leer bien los datos de rumbo y altitud correcta, y el piloto automático se encargará de gran parte del vuelo. Aterrizar y hacerlo bien ya es una cuestión diferente. Localizar la pista de aterrizaje y cuadrar el avión requiere de una complicada maniobra de aproximación. Se necesita fuerza y músculo, porque los aviones se aterrizan prácticamente a pulso.

            Melilla está cerca de todo. En las grandes ciudades los aviones se suelen ver desde lejos. En nuestra ciudad es una constante visual la entrada y salida de aviones. Tanto que nos parece una cosa normal y simple, a la que casi no se presta atención. Ese es también el juego del Alminar, despegar de moto constante, volar en busca de nuevos rumbos y aterrizar siempre que sea necesario. Nadie puede mantenerse en lo alto siempre. El movimiento perpetuo no existe, salvo en el Universo, en donde no hay rozamiento.

            Cada año empieza de modo diferente. En 2013 tuvimos un arranque difícil, tanto que durante unos días estuvimos estacionados en el andén: https://elalminardemelilla.com/2013/01/03/el-alminar-se-encuentra-estacionado-en-el-anden/ .

El orgulloso enero


Enero es el mes que abre el año, dedicado al dios Jano (el de los principios y fines), por los romanos y que siempre se representaba con dos caras, una amable y otra agria. Enero, el januarius romano, abre el año y la luz, por en este mes la luz solar aumenta en casi 46 minutos a lo largo del mes. Pese a su apariencia festiva, es un mes duro, tanto que muchos refranes aluden a este carácter: quién pasa enero para el año entero, y el de «siempre los labradores están llorando, unas veces por duro y otras por blando». La luz de enero siempre es engañosa.

Buscaba una imagen para reiniciar esta tarea, no un tema porque hay muchos pendientes. Buscaba el modo de arrancar y paseando por el Belén de Melilla, encontré la imagen de un orgulloso pavo real y el de un gallo peleón. Ambos posaron para El Alminar. Ninguno eludió nuestro objetivo. El orgullo es la perdición del poderoso y también de la de cualquiera. Fue el orgullo lo que llevó a Lucifer a la rebelión.  Es por este motivo por el que de  todas las actitudes del ser humano, la del orgullo es la que se considera como de inspiración luciferina.

El año es muy largo y todo acaba de empezar. Las calles del Belén del Hornabeque estaban vacías y el ángel se encontraba en una posición, en la que no se sabe si protege o está presto a echársele encima  a alguien que se acerque al Belén de modo indebido. Este es el motivo por el todavía tanta gente se resiste a ver lo que está pasando. Intuyen o quizá ya ven que no nos están protegiendo, pero tienen temor, y eso ya se percibe en cualquier parte. Han mordido incluso a la Lotería Nacional. Ha habido fiesta pero no alegría.

  

¿Cuándo acaba un año?


El 31 de diciembre es la fecha oficial del fin de año, no solo es un convencionalismo, aunque hay otros muchos fines de año repartidos por el mundo.  Los años acaban en ese momento, pero eso es únicamente en el calendario. Para cada persona el año acaba en un instante distinto. En El Alminar los años suele acabar en el grupo de días que median entre el 20 y el 22 de diciembre, por razones diversas. He buscado el final de años anteriores y siempre han sido distintos. Solo hay tres donde escoger (2011, 2012 y el presente 2013). En el primero de ellos no hubo interrupción navideña, se escribió casi todos los días y hasta el mismo día 31. El año pasado fue distinto y todo se interrumpió el día 22, aunque sí hubo entrada el día final del año. La tendencia marcada en 2012 va a continuar, en una forma parecida en el 2013. Todo cambia aunque no lo parezca, pese a que en apariencia todo permanezca igual. Hay cosas que no concluyen en el día marcado como fin de año y continúan en el año entrante. Todo es una gran cadena en donde los eslabones siguen entrelazados. Melilla y sus cosas, nosotros y nuestras vidas van a continuar aun cuando no haya nadie para ser testigo de esos acontecimiento o aunque nadie los describa y cuente. El Alminar está cubriendo un vacío durante un periodo de tiempo, desde un momento concreto, pero algún día aunque ya no esté, las cosas seguirán sucediendo.

                                                  Balances,  cifras y otras cosas

El año 2012 se cerró con 244.00o visitas. En el año todavía en curso, ya se han rebasado las 246.000 visitas. La semana que concluye este domingo ha registrado uno de los mayores índices de visitas de la trayectoria del blog. Es la segunda mejor semana de nuestra  historia con más de 8000 visitas y cuatro días por encima de las 1200 entradas, rebasado uno de ellos las 2000. Se han consolidado y conseguido mantener un blog difícil, compuesto por un diverso mosaico de entradas, con cifras de visitas que lo han colocado como un punto de referencia en la ciudad. Es difícil ocuparse de todo,  hacer atractiva una entrada que hable de una acera o de una papelera rota. Como siempre, es mucho más lo que queda sin mostrar que lo que se consigue sacar a la luz, pero todo ha sido así siempre. La misma Historia solo refleja los acontecimientos mayores. La parte de la realidad que reflejamos es aquella que nos rodea y de la que somos testigos. Algún comentarista nos preguntaba sobre qué es la realidad, a lo que respondemos que la realidad es aquello que nos sucede, lo que ocurre en nuestro entorno. Lo que les sucede a otros es la realidad de otros, aunque existan partes que sean comunes. Pese a todo, aunque dos personas vivan o presencie un hecho, su interpretación puede ser completamente diferente. Nada tiene por qué significar lo mismo para distintos observadores. Nosotros miramos, pero lo hacemos desde todas nuestras experiencias y conocimientos. También la realidad precisa de ser interpretada, porque casi nunca se muestra de modo claro. Habrá quien sienta y vea reflejada la vida en la ciudad desde El Alminar, y habrá quienes piensen que todo es fruto de nuestras ensoñaciones.

                                                   Imágenes de agua

Leía el otro día que lo que más amenaza a la vida humana es el agua, y es verdad. Quizá por eso nos inquieta tanto un mar embravecido, o nos atemoriza tanto una tormenta de agua. Frente al agua desbordada no hay defensa. Por eso también resultan tan relajantes las imágenes de agua en calma. El fin de año es también momento de buscar en los archivos de imágenes perdidas del Alminar. Hay cientos que fueron hechas con algún motivo y que luego nunca llegaron a formar parte de entradas, sin embargo, están ahí, y en cualquier momento pueden servirnos, como es el caso.

El año pasado, una de las últimas entradas fueron sobre imágenes de agua. Solo tuvo un comentario. Este año acabamos también con agua.

La Luna como un sol


                  Feliz Navidad y Año Nuevo a toda la comunidad del Alminar de Melilla   

                         Hay imágenes que no se buscan, que aparecen solas. Hay veces que se va tras una imagen y se desvanece, o llegados hasta lugar nada resulta como se esperaba o parecía. Buscaba una imagen para la Navidad del 2013 y la encontré en la tarde del 16 de diciembre  en la Plaza de Las Culturas. La Luna salía pasadas las seis de la tarde y se elevaba sobre las murallas de Melilla. Aparecía teñida de naranja, casi como un sol . Un instante después una nube negra la cortó en dos mitades, casi parecía un eclipse. Nada de lo que estaba viendo era lo que parecía. No hay eclipses provocados por nubes, no era el Sol, sino la Luna. La vista nos engaña o vemos lo que queremos ver. Sin embargo, la imagen ofrecía algunas interpretaciones: la luz del Sol da paso a la de la Luna, la oscuridad no reina siempre, aunque acecha. Una cosa da siempre paso a otra. La sombra se abalanzó sobre la luz lunar, pero solo durante un instante, porque el satélite terrestre sigue ascendiendo en el cielo. A veces solo hay que esperar a que la amenaza desaparezca. Hay que tener la voluntad, la ocasión  y las fuerzas para resistir, aunque no siempre el que resiste vence. No siempre vencer es lo que se busca.

                        Quedan dos semanas para el final del año y estamos ya muy cerca de las 250.000 visitas. Las cifras del año pasado se han alcanzado de nuevo. No parecía fácil ni casi posible. Todo se ha conseguido gracias a cada visita realizada al Alminar. Cada uno/a ha colaborado como ha querido y deseado hacerlo. Queremos agradecer a todos los comentaristas, tanto a los recientes como a los más antiguos, a los que siguen manteniéndose con nosotros,  a los que se ausentaron hace tiempo: Uno de Melilla, Cruz de Malta, Ego, Isa, Dolores, Yatedigodiego,  Amanda, Laura, Jose, JL Navarro, Angel, Atila, Esquembri, Manuel, Corona71, Lely, Javier Angosto, Imparcial, Igueriben,  Alcazaba, Isidoro, Castelar, Busian, Nadorense, Miguel Angel Roldán, Padeciéndolasincompetencias, Vanesa Vicedo  y a tantos y tantas otros que han dado forma y son parte de la Comunidad del Alminar. Solo podemos recordar estos de los cientos que han pasado o dejado algún escrito entre los más de 9000 comentarios. Sin embargo  hay otra parte  muy importante de este blog, y que son sus lectores y lectoras ocultos y silenciosos. Esa es nuestra base más sólida, porque sin todas esas visitas que no se manifiestan, nada de lo que escribimos tendría sentido. A todas y todos y a los que no hemos nombrado: Feliz Navidad y Año Nuevo 2014. En esta ocasión dejamos la cita para el final. Esta es la eterna lucha.

                  La Tierra, empero, estaba informe y vacía, y las tinieblas cubrían la superficie del abismo; y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas.. y vio Dios que la luz era buena  y dividió la luz de las tinieblas, y al día lo llamó día y a las tinieblas noche. Génesis I, 1-3

La palabra y el verbo


Rendir culto a la palabra y al verbo es tanto como rendirle culto a Dios, y nosotros no pretendemos tanto; pero la palabra y el verbo son utilizados por todos y con fines totalmente opuestos, por tanto, hay que tener mucho cuidado cuando se defiende a la palabra y al verbo, por encima de cualquier cosa. El significado de una palabra es su uso en el lenguaje, como dijera Wittgenstein, y las palabras también sirven para ocultar cosas. Por encima de todo están las personas, mujeres y hombres, y las palabras y el verbo se utilizan para la comunicación, pero hay mucha gente que no pretende comunicar nada sino buscar el enfrentamiento, la discordia. La palabra es la que utilizó el diablo, para engañar a la mujer y al hombre y esto, aunque se una fábula es también cierto. La cizaña crece junto al trigo y separar ambas cosas es harto difícil, porque muchas veces los perfiles de las cosas no están definidos. El mundo tiene colores pero también muchos matices y tonos. No todos ven lo mismo y no hay más ciego que el que no quiere ver, o aquel que solo ve lo que él quiere ver.  Nadie tiene obligación de escribir aquí, ni siquiera yo mismo.

El Alminar es un templo de la palabra y del verbo y aquí no buscamos crear pensadores de ningún tipo, ni tampoco desterrar a los que se han sometido, solo mostrar las cosas tal cual las vemos, o contar de otro modo lo que vemos todos y todas. En un templo se pueden encender velas, pero no prenderle fuego. Solo bastar salir a la calle y observar el desierto en el que se ha convertido la libertad de expresión, para darse cuenta de que tipo de refugio y amparo ofrecen blogs como éste. En cualquier caso, se es muy libre para rechazar tanto El Alminar, como cualquier otro blog. Si hay algo que nunca permitiremos es que se defienda aquí aquello a lo que combatimos, aunque siempre con la palabra y el verbo. Hay gente que no busca confrontar las ideas o abrirse a otras percepciones, sino justamente lo contrario, o sea: reafirmar sus posturas independientemente de que lo que vea sea justo lo contrario de lo que afirma.

Los poderosos, las élites financieras, el Poder, tienen muchos medios para defenderse, de hecho lo hacen constantemente, mientras que nosotros contamos con muy poco, y muy pocos lugares para defendernos de ellos. Esto es algo que ya formulara Engels, la lucha de los pobres lucharan contra los pobres, la de los trabajadores contra los trabajadores y que acabará dejando expedito el camino a los «amos del mundo y de las ciudades».

Esto es solo una modesta puerta entreabierta, un poco de luz que se abre paso con dificultad entre las nubes.

La explosión naranja


Llevo varios días pasando por la calle Sor Alegría (vírgenes, santas y monjas), una de las tres categorías casi imprescindibles para que una mujer de nombre a una calle en Melilla; observando la explosión de color naranja de los naranjos amargos. Están cuajados de frutos maduros, que pronto comenzarán a caer por su propio peso o a estropearse directamente en las propias ramas del árbol. El caso es que el color naranja fue en un tiempo el color del Partido Popular y se fue también el color de moda en la derecha en Europa, como la CDU de Angela Merckel. La emergencia del naranja se produjo en Ucrania y su ya olvidada revolución naranja, cuando este territorio decidió escindirse definitivamente de la Federación Rusa y desgajarse definitivamente del territorio al que siempre había pertenecido. Por poner un ejemplo aproximado, sería algo parecido a que cualquiera de las dos Castillas decidiese independizarse del resto de España.

Con la caída de la Unión Soviética en 1999 y de todos los países de la Europa del Este, el mundo creyó liberarse del yugo que lo sojuzgaba, y se pasó por alto que los sistemas políticos comunistas apenas habían existido durante casi un siglo. Lo que esclaviza al mundo, desde siempre, es la burguesía, sus modos de producción y el sistema capitalista. Con el desmoronamiento de los Estados socialistas, el capitalismo, y su versión más despiadada y brutal, el neoliberalismo, ya no encontraron barreras que pudieran hacerle frente o retrasar su avance. A lo largo de la última década hemos visto como se destruían las últimas líneas de defensas de los trabajadores: sindicatos y partidos alternativos de izquierdas. Cuando ya todo esté desmochado, el retroceso hasta el trabajo esclavo, la ausencia de derechos y la falta de libertades será casi absoluta. El capital está volviendo hacia las élites que siempre lo detentaron y la desaparición del colchón de la clase media nos dejará a merced del darwinismo social. Los ricos concentran cada vez más dinero y poder en sus manos y los pobres cada vez son más.

El caso es que la revolución naranja ucraniana ha quedado asociado a la corrupción más absoluta, con sus principales lideres encarcelados o retirados por prácticas corruptas. El azul simboliza el frío, es el color del invierno y Mariano Rajoy lo prefirió, desterrando para siempre el color naranja. Ha sido toda una señal y un síntoma. Casi toda la información sobre el cambio del PP al color naranja está desaparecida. No es fácil encontrarla en internet. Es una etapa que está siendo borrada.

Con el color naranja hay que tener cuidado, pues un poco resulta estimulante, pero demasiado puede ser considerado agresivo, pues del efecto estimulante, que dicen que tiene, hasta  el de la exaltación solo hay un paso.  El color naranja es utilizado en algunas advertencias de tráfico (mercancías peligrosas), y en las zonas de exposición a la radiación de los hospitales.

Diciembre


 

            Diciembre cierra el año o lo empieza en algunos casos. Era el décimo mes del calendario romano (december), que fue desplazado junto los de september (séptimo), octubre (octavo) y november (noveno), para introducir los meses dedicados a Julio Cesar y Octavio Augusto. El año litúrgico de la Iglesia romana empieza en este mes, es el tiempo de Adviento o lo que está por venir.  Su color es el morado, violeta, púrpura o malva, que están asociados a las transformaciones espirituales y mentales. Se dice que su visión aporta paz y ayuda al equilibrio interior, aportando sensación de paz y ayudando a la superación de miedos, tanto reales como supuestos. Es el color de la renovación anual. En el Alminar utilizamos siempre este color en sus gamas más suaves, para el tono del fondo de escritura. Es nuestro color preferido.

           El tercer año de algo es muy importante, porque marca una tendencia. Los objetivos del Alminar para el año 2013 están cumplidos. Era muy difícil mantenerse en las 244.000 visitas alcanzadas el año pasado, y sin embargo, cuando todavía quedan tres semanas para la conclusión del mes y del año, la cifra estadística está prácticamente alcanzada. Nos da igual que el resultado final sean mil arriba o abajo, porque la consolidación del blog está alcanzada. El reto que queda es el del futuro, pero saber qué ocurrirá no está ahora mismo al alcance de nadie, aunque podamos intuir algunas cosas. ¿Qué transformaciones veremos o a cuáles nos deberemos someter?,  no son algo que ahora mismo podamos vislumbrar. Nuestra pretensión y objetivo principal, es seguir manteniéndonos. El futuro es un reto para todos  y que nos alcanzará de igual modo.

            Lo que escribamos a partir de ahora y hasta final de año, poco o mucho, ya no alterará nuestro objetivo. Hemos llegado hasta aquí y eso es suficiente. Es mucho más de lo que imaginábamos.  Esta entrada es más visual que reflexión, o es la suma de las dos cosas.