Golpe a los trabajadores del Estado y a los parados


                             El recortazo del PP de Mariano Rajoy

  Vanagloriarse de tomar medidas duras que a uno no le afectan no es valentía sino todo lo contrario. Ensañarse con los funcionarios y trabajadores del Estado no supone «gloria alguna», porque es tan fácil como disparar en una barraca de feria a una fila de patos de madera. Mariano Rajoy y su PP han aprobado unas medidas electoralistas, porque preservan a las autonomías y a los ayuntamientos, que son el mayor caladero de voto  del Partido Popular. Son medidas fáciles de tomar porque los trabajadores del Estado están a «tiro fijo». Son medidas profundamente injustas y  dañinas, porque golpean al único colectivo que mantenía todavía un cierto poder adquisitivo.

       Son injustas porque los funcionarios y trabajadores del Estado no le deden nada a nadie, porque todos han aprobado unas oposiciones en las que además se les exigían unos requisitos mínimos. Ni una sola medida para adelgazar la gran masa de clientelismo, amiguismo, enchufismo y nepotismo que distinguen a algunas de las  administraciones en donde los populares gobiernan desde hace décadas y que también resultan prácticas habituales en administraciones de otros colores políticos.

      Por norma general, un empleado de una administración local o autonómica cobra una cantidad sensiblemente superior a la de su homólogo estatal, y todavía nadie ha pensado en realizar una Ley de Retribución de puestos de trabajo que iguale los salarios de un trabajador, sea cual sea la administración para la que trabaje. El colmo de estas medidas de Rajoy sería el que se viese como se suprime la paga extra de los funcionarios y trabajadores del Estado, y sus homólogos de las administraciones locales y autonómicas la siguiesen percibiendo sin problemas.

         Son daniñas porque perjudican de modo claro a un colectivo que mantenía un poder adquisitivo fijo y situado en el borde de la línea del mileurismo. Subir la tributación del IVA y pretender que no disminuya el consumo, cuando se agrede de modo tan claro al poder adquisitivo de los funcionarios es algo absolutamente contradictorio y contraindicado. Veremos que pasa con el consumo en estas navidades. Luego, cuando nada de esto funcione, veremos qué se les ocurre para golpear de nuevo a los mismos.

        No son medidas valientes porque ni siquiera las han tomado ellos. Les han obligado a tomarlas, que no es lo mismo. No son valientes porque todo ha estado precedido de filtraciones, rumores y globos sonda, para que el ánimo depresivo fuese calando en el ánimo de los colectivos destinados a sufrirlas. No las han afrontado con valentía tampoco, porque tampoco han explicado la profundidad ni la duración de las mismas. Ser duro con los débiles y blando con los poderosos no es algo valiente, es lo que suele hacerse a lo largo de casi toda la historia humana.

         Insisto que no he visto una sola medida para reducir los privilegios de la clase política, ni un avance sobre una Ley de retribuciones de cargos públicos que limite los sueldos de los representantes de municipios y autonomías. Limitar los sueldos y el nº de los cargos públcios en cada administración. No he visto tampoco una sola medida para recaudar más dinero de los que más tienen. Al final los que nunca hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, acabamos pagando los desmanes de los que sí lo han hecho.

          Como reflexión final digo lo mismo que con Zapatero, y es que cuando uno se ve obligado a actuar en contra de sus deseos y promesas y sobre todo, cuando hace  lo contrario de aquello que dijo que no iba a hacer, lo justo es que tras tomar esas medidas, si son estrictamente necesarias, dimita. Intentar justificarse para salir indemne moralmente de algo así, es cuando menos patético. Aunque lo más bochornoso viene ahora, cuando hagan salir en fila a todas las cabezas pensantes del partido a justificar lo que no tiene excusa posible. Los ricos y los defraudadores se lo han llevado crudo, como siempre.

    En 2013, por este camino,  la situación se hará insostenible y deberán adelantar elecciones. Hay varias decenas de medidas a tomar para ahorrar y/o recaudar  esos 65.000 millones de euros, sin hacer ni una sola de las cosas que ha hecho el Partido Popular.

La presencia del Espíritu


       

       El lunes anterior a emprender cualquier viaje, siempre visito la capilla del Centro Asistencial de Melilla. Allí está San Nicolás, que en la tradición cristiana ortodoxa oriental, es el protector de los viajes por mar. En Oriente no existen las múltiples advocaciones bajo las que se conoce a la Virgen María en Occidente. En esta última ocasión tenía los minutos del día contados. Llegué tarde, pasadas las 19h 00. Llevo cinco años yendo allí, con cierta asiduidad. Tengo cientos de fotos con diferentes tipos de luz, de diferentes momentos del día y en distintas estaciones del año. Es un lugar tranquilo y mágico que invita a la reflexión, aunque sea fugaz. Nunca suelo ir a la misma hora. No sigo una pauta común para las visitas.

           Hoy me he fijado en que habían vuelto a colocar el panel de corcho de Monseñor Buxarrais, con la frase alusiva al tiempo litúrgico. Sé que es cosa del Vicario Episcopal D. Roberto Rojo, que ahora oficia misa allí los Domingos a las seis de la tarde. Obviamente la cita hacía alusión a Juan el Bautista.

           La presencia del espíritu se manifiesta por los pájaros y hoy había allí dos. No eran palomas comunes, tal vez deportivas. Nunca había visto pájaros allí dentro, revoloteando por el ábside, y eso que puedo hablar de visitas extendidas a lo largo de cinco años. Gatos sí he visto, pero nunca pájaros, y hoy eran  dos, como Juan y Jesús, como los dos mencionados en el panel del Vicario Roberto Rojo. Y he ido casi sin tiempo, y rodeado de muchas circunstancias complicadas. Allí estaban, en la cúpula, dos, moviéndose y mirando en la dirección de la cámara y conmigo estaba María, una mujer residente en el Centro Asistencial, y quedó tan sorprendida como yo. Eran bastante curiosones, mirando un rato fijamente y luego volvían a revolotear, sin encontrar el camino de salida. Se habían introducido allí poco antes de mi llegada, de ahí la sorpresa de María, que es la guardiana de la capilla, que permanece abierta todos los lunes de 09h 00 a 21h 00.

         El Espíritu puede alcanzarte, lo difícil es mantenerte en sintonía con él.  Casi nunca hay señales tan claras. Lo normal suele ser la oscuridad y el silencio. La ausencia de respuestas.

Wittgenstein y el starets Zosima


               

 

                La victoria de un extraño profeta*

              Ludwig Wittgenstein, 1889-1951, fue el hombre que acabó con la filosofía en Occidente, al menos esa fue su pretensión.  Miembro de una familia aristocrática austriaca, buscó siempre huir de los privilegios que le otorgaba su condición. Siempre vivió con sus propios recursos, primero como maestro, luego como profesor en Cambridge. Durante la I Guerra Mundial cayó prisionero y durante su cautiverio, escribió en célebre Tractatus, el libro que derrumbó la filosofía occidental tal y como era conocida hasta ese momento. A su lado, hasta el mismísimo Bertrand Russell parecía como un becario con escasos rudimentos dialécticos.

    Me hice con el Tractatus en 1988, en Málaga. La parte final, enumerada desde el punto 6.363 hasta el 7, es de una simplicidad pasmosa, de una claridad deslumbrante. Cuando presentaba su libro a los editores en 1919, nadie quería publicárselo. Al final lo consiguió casi como un favor. Sin embargo, su libro rasgó la filosofía y el pensamiento europeo como el más afilado de los cuchillos. Su estilo es abrupto, como el evangelio de Marcos, y está numerado de una forma parecida.

    LW-T. 6.54: Mis proposiciones esclarecen, así quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas –sobre ellas- ha salido fuera de ellas.  (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella). Tiene que superar estas proposiciones: entonces ve correctamente el mundo.

    LW-T. 7: De lo que no se puede hablar, hay que callar.

                          Wittgenstein. El deber de un genio*

*Este es el título del libro que llegó a las librerías españolas en 1994 y cuyo autor es Ray Monk. El autor desgrana la vida de Wittgenstein, sus pensamientos, su filosofía y los acontecimientos de su vida de modo admirable y exquisito. El propio e inmenso atractivo humano del profesor de Cambridge se ve incrementado por la exposición de Ray Monk.

  Wittgenstein lo toca absolutamente todo, analiza y se mete en cualquier cosa que encuentra. Opina sobre todas las profesiones y cuestiones del mundo. Le interesa lo mismo un libro de filosofía que una novela. Todo desde la óptica de: “La imperiosa obligación de ser veraz, sobre si, a pesar de las presiones para obrar de otro modo, había que insistir en ser un mismo. El deber inviolable de decirse la verdad a uno mismo”. El mundo en el que surge Wittgenstein está en decadencia, como el nuestro.   “El hombre no nace con alma, sino con potencial para ella”. Hay que descubrirla y despertarla. “Reemplazar la confusión por claridad”.

   El libro de Monk es una continua cascada de datos, frases y hechos. A mí me despertó por completo. Tengo la costumbre de subrayar en las páginas, o de poner señales, en las frases que me llamaron la atención entonces. Es curioso como muchos años después, al repasarlo, uno conecta con los pensamientos y las sensaciones que me despertó, e interioricé en su día.

     Wittgenstein pensaba que el único periodismo posible, era el disponía de los conocimientos necesarios y la facilidad de expresión, para hacer un periodismo efectivo, en el que sin necesidad de aspavientos, se lanzasen los suficientes golpes certeros.  A partir de ese momento y no antes, transformé mi modo de escribir, de enfocar la realidad. Hasta entonces, mis trabajos en prensa no se salían de los moldes trillados y ya señalados previamente. Desde aquel año, empecé a reflejar y a buscar todo aquello en lo que nadie se fijaba o reflejaba.

     Comencé  a escribir cientos de artículos, muy comprometidos, en lugares en los que nadie se había atrevido antes. Pulí mi estilo, me deshice de todo lo superfluo y solo me preocupaba de lanzar golpes, periodísticos, completamente certeros. Traté todos los temas y enfoques posibles. Fuera de las fronteras melillenses y dentro también, pues colaboré con todos los medios de comunicación locales. Debo decir, que en aquellos años (década de 1990), fueron los más libres en lo concerniente a la libertad de expresión. Hoy en día, el 80% de ese  trabajo sería impublicable. La claridad, la transparencia son valores en sí mismos”, decía, y lo asumí como máxima.

   Wittgenstein era consciente de lo que estaba haciendo, de lo que estaba transformando: “Mi manera de pensar no es deseable en esta época, tengo que esforzarme y nadar contracorriente, Quizá dentro de cien años la gente querrá lo que yo escribo”.

    Este libro abría la puerta de otro, el de “las investigaciones filosóficas”, que fue otro aluvión de frases útiles. En apenas 3 años, tenía en mi poder toda la obra original de Wittgenstein y los más importantes trabajos publicados sobre él.    

       La moralidad que buscaba Wittgenstein, no era la que viene impuesta desde el exterior, impuesta por reglas, principios y deberes, sino la que se basa en la integridad, en ser fiel a uno mismo y esa es la que cohesiona por dentro e impide el desmoronamiento. Los escrúpulos, la conciencia, el no mentirse a sí mismo, todo eso procede del interior. Lo otro es externo y permite una vida fácil, sin remordimientos ni escrúpulos, pero ante la  propia conciencia, si se tiene, se está solo. Allí no cabe mentiras.

                        Wittgenstein y el starest Zosima

  Según Ray Monk, Wittgenstein quedó impactado por la lectura de “Los hermanos Karamazov”  y la figura del starest Zosima, y ese fue el libro que compré, leí y subrayé en 1999. Encontré su rastro en todas las páginas de la obra de Dovstoyevsky, y a la inversa, rastros del starets Zosima tanto en su obra, como en la propia vida de Wittegenstien. Como señala Monk: Wittgenstein leía este libro con tanta frecuencia que se sabía pasajes enteros de memoria, en particular los discursos del anciano Zosima, un santo que podía < ver directamente en el interior del alma de las personas>.

     Wittgenstein estaba obsesionado con el alma, tanto que le impresionaba la frase de Cristo en la que dice: “De qué le vale a un hombre ganar el mundo, si pierde su alma”, y decía que: Todo dependía de tener una gran meta a la que serle fiel y que también dependía más del sufrimiento y de la capacidad para soportarlo. La vida cotidiana esconde tragedias y situaciones muy duras, detrás de una apariencia de absoluta normalidad. Situaciones, preguntas a las que es imposible dar respuesta.

        El lenguaje es el medio con el que nos comunicamos, pero es a su vez un límite. Para poder expresarnos y que nos entiendan, las cosas tienen que significar lo mismo para nosotros que para los demás. En los debates y tertulias de la actualidad, se ve claramente como todo el mundo se expresa, mantiene sus posiciones, pero el intercambio de ideas y la reflexión no se incrementa del mismo modo. La mayor parte de las personas solo buscan escuchar aquello que quieren oír.

                          El deber de la claridad         

–    Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida.

–   No hay una última explicación. Eso es justamente como si se quisiera decir: No hay una última casa en esta calle; siempre se puede edificar una más.

–   No se ha previsto un único ideal de precisión, pero te sería difícil acertar con una estipulación, con una que te satisfaga.

–   Es más bien esencial a nuestra investigación el no queramos aprender nada con ella. Queremos entender algo que ya está patente ante nuestros ojos. Pues es esto lo que parecemos no entender.

–  Los aspectos de las cosas más importantes para nosotros están ocultos por su simplicidad y su cotidianeidad. Se puede no reparar en algo, porque siempre se tiene ante los ojos.

–   Lo que se sabe cuando alguien nos pregunta, pero ya no se sabe cuando debemos explicarlo, es algo de lo que debemos acordarnos.

–  Apartamos malentendidos, haciendo más exactas nuestras expresiones. Una explicación sirve para apartar o prevenir un malentendido.

–    Solo podemos, pues, salir al paso de la injusticia o vaciedad de nuestras aserciones exponiendo el modelo como lo que es, y no como prejuicio al que la realidad tiene que corresponder.

 –  El mejoramiento de nuestra terminología para evitar malentendidos en el uso práctico, es perfectamente posible. Pues la claridad a la que aspiramos es en verdad completa.

                       

  Los Hermanos Karamazov. Fiodor Dovstoyevski 

                   Prólogo

–        ¿Y si al leerla no encontrara nada de particular en mi héroe?.

–        El caso es que mi héroe actúa sin la menor duda, pero de una manera vaga y obscura…estaría fuera de lugar exigir claridad a personas de nuestro tiempo.

–        Pero la rareza y la originalidad, lejos de conferir derecho a la atención, la perjudican más bien. La persona original es, en la mayoría de los cosas, el individuo que se aparta de los demás.

–        Y como no puedo contestar cumplidamente estas preguntas, las dejo sin solución.

–        Mi prólogo ha terminado. Reconozco que es superfluo, pero como ya está escrito, dejémosle.        

                                                    Los Starets 

–        Un verdadero realista, si es un incrédulo, encuentra en sí la fuerza y la facultad de no creer ni en el milagro.

–        ¿Qué es un starets?. El starets es aquel que absorbe vuestra alma y vuestra voluntad en las suyas. Este duro aprendizaje..para alcanzar al fin..una libertad perfecta, la libertad frente a sí mismo, y evitar la suerte de aquellos que han vivido sin encontrarse a sí mismos.

–        El starets Zósima, en su juventud había servido en el ejército como oficial en el Cáucaso.

–        No se entregue a la intemperancia del lenguaje.. y sobre todo y ante todo, no   mienta.

–        Sobre todo,  no se mienta a sí mismo. El que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira, llega a no distinguir la verdad ni en sí ni en torno suyo.

–        ¿Dónde está la felicidad?, ¿quién puede llamarse dichoso?.

–        Evite sobre todo la mentira, y en particular la mentira que se dice a sí misma.

–        Los juegos de palabras a este respecto son imposibles e indignos.

–        El único que asusta y que tranquiliza, el que consiste en la confesión de la propia conciencia.

                               Citas varias

–        Alioscha, tú dices siempre la verdad aunque te encuentres entre dos fuegos.

–        El pecado y la tentación acechan no solamente en el mundo. ¿Pero qué te asigna un lugar en el mundo?.

–        Al disecar la parte han perdido de vista el conjunto.

–        Todo el mundo murmura contra el libertino, pero todo el mundo hace lo que puede de “ocultis”. Por eso es preciso que alguien diga aquí la verdad.

                                   Ivan Karamazov

–        Se puede vivir y yo vivo, aun a despecho de la lógica. No creo en el orden universal.

–        ¿Amar la vida más que al sentido de la vida?.

–        ¿Para qué resolver lo que no es de este mundo?.

–        Se dice que todo es indispensable para establecer la distinción entre del bien y del mal en la inteligencia del hombre.

–        Esa verdad no es de este mundo y no la comprendo…pero la dificultad estriba en que no puede admitir tal solución. Afirmo desde ahora que esa verdad no vale lo que cuesta.

–        Dios aparece, no dice nada y no hace más que pasar.

–        Comprenderán por fin que la libertad de la tierra y el pan a discreción para cada uno son incompatibles, porque nunca sabrán repartirlo entre ellos.

–        ¿Ante quién inclinarse?. Esa necesidad de la comunidad en la adoración es el principal tormento de cada individuo… y se inclinará ante los prodigios de un mago o los sortilegios de una bruja. Comprenderán el valor de una sumisión definitiva. Entonces nosotros les daremos una felicidad dulce y humilde, una felicidad adaptada a débiles criaturas como ellos. Les prometemos una felicidad, una recompensa eterna en el cielo.

–        El secreto de la existencia humana…la libertad de decidir entre el bien y el mal. Ante cuestiones capitales y dolorosas, mantenerse en plena libertad de decisión.

                         En el que la oscuridad reina todavía

–        Todo está permitido. Hundirse en la corrupción

–        ¿Es tan raro en nuestra época encontrar una persona que se arrepienta de su torpeza y que reconozca públicamente sus equivocaciones?

–        Noto en usted que no teme servir a la verdad en un asunto en el que se arriesga por su franqueza el atraerse el desprecio general.

–        Para renovar el mundo hace falta que los hombres mismos cambien de ruta.

                  Extractos de la doctrina del Starets Zósima

–        Todos los días, a cada momento, vigilaos, guardad una actitud digna.

–        He aquí lo que pienso de ese orgullo… nos abandonamos a él pensando cumplir algo grande y noble… y por eso caemos fácilmente en el error.

–        Trabajas para la colectividad y obras para el porvenir, no busques nunca recompensas.

–        Siento, hermanos y amigos, no poder formular claramente esto. ¡Pero desgraciados de aquellos que se han destruido a sí mismos.

                                              Alioscha 

–        La caída del justo y su vergüenza, causan placer.

–        Yo no me rebelo contra Dios, únicamente no acepto su Universo.

–        ¡Qué tragedias encuentra uno en la realidad!

                                        Kolia Krasotkin 

–        Escolar, odia la mentira, aunque sea para hacer una obra buena.

–        Voy porque quiero, porque esa es mi voluntad

–        No me gusta que me insistan cuando no lo entienden a uno a la primera palabra. A veces es imposible de explicar.

–        No se puede disimular la verdad.

–        Es usted como todos, es decir, como muchos; pero no hay que ser como todos.

                   Reflexiones y preguntas finales

–        ¿Y por qué hacer el mal?

–        ¿Cómo sería virtuoso sin Dios?

–        ¿Qué es en efecto la virtud?, ¿es pues, una cosa relativa?

–        Desgraciadamente, la verdad no es casi nunca graciosa.

–        ¿Vuelves a la filosofía?, que Dios me libre de ella.

–        Pero en la vida no basta con eso; es preciso que esa alabanza pase por el crisol de la duda. Las gentes toman esta comedia en serio, a pesar de todo su talento.

–        Pero ciertos solitarios son útiles desde el punto de vista intelectual.

–        Mientras el secreto no sea desvelado, existirán para mí dos verdades: La de allí, la suya, que ignoro totalmente, y la otra, la mía.

–        Además, me ha dicho muchas verdades acerca de mí, cosas que yo no me hubiese dicho jamás.

–        La conciencia, ¿qué es eso?

–        ¿A qué se debe esa diferencia?. ¿A qué se debe que reaccionemos tan débilmente ante unos fenómenos que nos presagian un duro porvenir?. ¿Al trastorno de nuestros principios morales y a la ausencia de estos principios?

–        Algunas veces somos excelentes; pero únicamente cuando nos va bien.

–        ¿A qué llama usted místico?

–        Capaz de reunir todos los contrastes y de contemplar a la vez los abismos, el de arriba, el abismo de los ideales sublimes; y el de abajo, el abismo de la más innoble degradación.

–        Pero eso es una significación mística, por decirlo así, que escapa a la inteligencia. Pero en este caso, debe quedar fuera del dominio de la vida real. Estamos obligados a aplicar únicamente ideas justificadas por la razón y la experiencia.

                                   Máxima final     

–        Nuestra tribuna debe ser, la escuela de la verdad.

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      Una explicación final. Podría escribir decenas de páginas sobre Wittgenstein y el starets Zosima, pero creo que es suficiente. Solo decir una última cosa y es sobre el extraño nombre de “Meketaton News”, que utilicé durante dos años. En aquella época hubo un accidente en un campo de tiro en Melilla, en el que resultó muerto un suboficial. La hermana de éste, una jornalera de Jaén, se matriculó en Magisterio, solo para conseguir que se celebrara el juicio por la muerte de su hermano. ¿Adivinan quién fue el único que se quedó hasta el final del juicio y las conclusiones finales?. Mi artículo se publicó en el Telegrama de Melilla (25/05/1997) y en el diario El Mundo (04/06/1997). La conmoción fue inmensa. Fue uno de los juicios más duros a los que he asistido nunca.

      Según me dijeron entonces y fue el propio dueño del Telegrama, Comandancia dijo que si mi nombre volvía a aparecer en sus páginas, inmediatamente darían de baja todas las suscripciones del periódico. Por ese motivo, y para seguir escribiendo, tuve que registrar ese nombre en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Con aquel artículo y aquella reacción, comprendí que había alcanzado el mandato de claridad de Ludwig Wittgenstein, en cierto sentido, mi maestro. Por muchas razones, maestro/a, es la palabra que más significado tiene en mi vida.       

Nota: * Reyes Mate. El País, 13/03/1989  

   

                         

                                

El Alminar en medio de la niebla


 

         ¿A qué se debe esa diferencia?. ¿A qué se debe que reaccionemos tan débilmente ante unos fenómenos que nos presagian un duro porvenir?. ¿Al trastorno de nuestros principios morales y a la ausencia de estos principios?. Los Hermanos Karamazov. Fiodor Dovstoyevsky

                  El Alminar surgió de la nada. Se fue perfilando con el paso del tiempo. Los acontecimientos impusieron muchos temas y me obligaron a entrar en asuntos que ya tenía aparcados, pero eso es un signo de que es algo vivo, con vocación de permanencia, de servir de referente. Muchos temas, algunos muy fijos, pero que son la espina dorsal del Alminar.  Tratados y seleccionados siempre desde la propia subjetividad, pero intentando dejar suficiente margen para el debate o la generación de ideas y puntos de vista nuevos. El Alminar empezó a erigirse dentro de la oscuridad y soledad más absolutas, y ahora resulta casi imposible prescindir de él. Aquí hay casi de todo y para casi todo el mundo. Amigos y adversarios pasan por aquí con casi la misma constancia. Algunos ya no han vuelto, muchos se renuevan y unos pocos permanecen.

           No todo el mundo puede levantarse en medio de la nada y empezar a caminar. Hay gente débil. La vida es dura y azota con desigual fortuna a las personas. No creo en ideologías o religiones  absolutas, porque no hay verdades absolutas. Hay formas de vida que pueden apagar las dudas que podemos sentir a lo largo de nuestra existencia, pero exigen, eso sí, la anulación de la conciencia y de la voluntad. 

       Despues de trece meses de actividad constante, casi ininterrumpida, debemos detenernos, pero estoy preparando la mayor entrada de la historia del Alminar. Será un mundo dentro de otro. Toda una ideología liberadora, una serie de referencias que servirán para todo un mes, y también para toda una vida. Quién siga ese camino, que es el del Alminar, tendrá algo a lo que asirse, pero a diferencia de otras, aquí no se pide nada a cambio. Se podrá hacer caso o no, pues el único modo de tener fortaleza interna es reconocerse débil. Nunca habrá respuestas para casi nada, porque no puede haberlas, y si las hubiese, no podrían ser expresadas. Las respuestas hay que buscarlas cada día, en cada momento, ante cada circunstacia. Yo sólo voy a ofrecer los instrumentos para que eso sea posible.

           Depués, nada es seguro. Todo cambiará. No sé que ocurrirá con El Alminar, ni en que modo seguirá. Hay cosas que son ocultas incluso para mí.     

San Nicolás sin monseñor Buxarrais


     

             Hace 5 años y por mediación de un amigo, Pepe Vacca, descubrí la asombrosa historia de las peregrinaciones de san Nicolás. Como siempre hay que decir algo nuevo, aunque se cuente lo mismo, revelaré un detalle desconocido. En la iglesia del Sagrado Corazón, justo al lado del confesionario, hay un pequeño icono de San Nicolás. Lo conseguí hace años y lo doné a la parroquia Arciprestal, para que no quedara al margen de la «devoción» a San Nicolás, el santo de la costa turca.  Entonces el Vicario era D. José Manuel Barreiro.

           Hoy he vuelto a visitar el único templo en el que se mantiene activa la singular peregrinación de San Nicolás, la capilla del Centro Asistencial. Hace unos 20 días que Monseñor Buxarrais se marchó de allí para ser operado en Barcelona de sus afecciones físicas. Es el mismo lugar de siempre, pero todo aparece más vacío y no solo es una sensación psíquica. Hay detalles físicos que tambien lo señalan. Si todo ha ido correctamente, hoy habrá sido intervenido en una clínica catalana, tras el aplazamiento de la prevista para la semana pasada.

           Monseñor Buxarrais siempre tenía detrás del Altar, un tablón de corcho en el que escribía alguna frase significativa, concerniente a la semana evangélica, o  al tiempo litúrgico. También tenía siempre abiertos los libros de la liturgia, pues celebraba misa diariamente. El cuidaba de que nunca faltase agua bendecida en las benditeras. Las cerillas, los cirios rituales, infinidad de pequeños detalles que indicaban su presencia inmanente sobre este lugar. Hay personas que llenan un espacio físico de tal manera, que su ausencia lo deja todo completamente vacío, hasta un punto en que esa ausencia parece haber absorbido incluso hasta el aire que lo envuelve todo.  Es una sensación  de vacío que se siente de modo físico, que se palpa.

         Traigo esto a El Alminar para mantener su recuerdo y también  para enfriar el ardiente  ambiente que parece rodearlo todo, incluido El Alminar. Además, así recuerdo que no más allá del viernes día 15, este blog entrará en una necesaria fase de desconexión.

        Nota: En la siguiente entrada (hay 8 en El Alminar), se pueden observar las frases que insertaba Monseñor en su panel de corcho.https://elalminardemelilla.com/2012/01/22/palabra-de-monsenor-buxarrais/

2012. Rescate a España


España. Rescate en el país de los ladrones

                Durante dos décadas los hemos visto hasta en la sopa, con sus sueldos indecentes, con su pornográficos lujos. Genéricamente se les conocía como beautifull people y todos querían ser como ellos. A lo largo de todo ese tiempo, hemos visto a los presidentes de los grandes bancos, a los grandes empresarios, dar lecciones a pensionistas de 700€ al mes de media, o hablar de productividad y de rendimiento laboral en un país cuyo salario medio es de 1200€ en el mejor de los casos.    Mientras tanto, aquí no renunciaron nunca ni a las subvenciones ni al fraude al Estado, a los «bonus», a las «sicav» , a las «stock options», a la información privilegiada. La falta de definición de los delitos de corrupción económica, la lenidad de las leyes, el que nunca se devuelva lo robado, favorecieron y favorecen la ciénaga de la corrupción, el inmenso lodazal en el que nos han hecho caer.

         El dinero como decían los teóricos marxistas es lo único que no desaparece ni se comprime. Si a uno le vacían los bolsillos en un banco, es porque la cuenta de otro o de otros se ha rellenado en la misma proporción. ¿De dónde salían esos salarios inmorales de 2 millones de euros anuales, esos dividendos que se repartían y crecían anualemente entre los accionistas mayoritarios?. La respuesta es muy sencilla, de vaciar de modo inmisericorde, despiadado y sin escrúpulos las carteras de las ancianas, de los jubilados, de los asalariados.

       Ahora, los que iban de listos, los que se pavoneaban ante el país entero de sus vidas ostentosas, los que se hinchaban de dar conferencias y expansionaban sus bancos y empresas por el mundo entero, necesitan «un rescate fianciero» de nada menos que 100.000 millones de euros. Han sido tan listos, que se han pasado por completo de la raya. Ahora las consecuencias de sus desmanes  las pagamos todos.  Producen un desprecio infinito, aunque ellos se escuden diciendo que son resentimientos de clase.

      Ahora entiendo, comparto y asumo como divisa la frase más olvidada de Jesucristo: «Es más facil que un buey pase por el ojo de una aguja, que un solo rico entre en el Reino de Los Cielos». La frase genera tan pocas dudas, es tan clara, que durante siglos los exégetas cristianos inventaron toda clase de excusas para suavizarla:  Que si había una puerta en Jerusalem que se llamaba «el ojo de la aguja», que no se podía enterder de modo literal, que alude a un estado moral. Incluso cuando un rico, se acercó al propio Cristo y le preguntó qué debería hacer para salvarse, le dijo: «Deja todo lo que tienes». De esto dijeron también, que en vez de decir lo que dice, era una invitación a dejar todo lo malo, que no era el dinero, por supuesto.

             Todo excusas y falsedades. No hay mayor inmoralidad que la de los ricos. No hay resquicio legal al que no acudan para no pagar el dinero que les corresponde, incluso del que sacan del propio Estado, y cuando esto no les resulta suficiente, acuden sin mayores problemas a la evasión fiscal, al fraude, o a la huida a paraisos fiscales. Aquí no paga nadie, salvo claro está, los funcionarios , trabajadores asalariados y trabajadores autónomos.

             Eso sí, para todos estos que han desfalcado y saqueado el País, al que han enviado directo al fondo de rescate, el problema seguirá siendo el pobre salario de los trabajadores estatales o la mísera pensión de la viuda, del inválido o de la anciana. Lo que sigo sin entender es la falta de reacción de la gente, el que todavía haya unos cuantos cientos de miles, que justifican cualquier cosa, con tal de no abrir los ojos y ver la realidad.

                  No es que hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, lo que cosntituye la falsedad más grande que se pueda decir. La verdad es que algunos han robado por encima de las posibilidades de todos. Los mercados están imponiendo políticas económica criminales a los países indefensos.

       Nota: La novela «ciudad de ladrones», habla del asedio de Leningrado entre 1941 y 1944 y de todo loq ue ocurrió allí dentro, del millón de muertos durante el cerco de la ciudad. El título se ha quedado corto para expresar lo sucedido en España.

La obsesión por la posteridad


                              Placas y nombres en las calles de Melilla

           Las calles de la ciudades se llenan de placas conmemorativas que a menudo, pasados cinco años de su instalación, ya no dicen nada a quien las lee. La gloria mundana es efímera y pasa con demasiada rapidez. Los nombres destinados a pasar a la historia son pocos y además, uno no puede elegir ni la forma en que será recordado, ni siquiera si será recordado. El recuerdo no es algo que se pueda forzar.  Como dicen los árabes, cuya visión sobre la posteridad no es igual a la occidental: «Las cosas no son importantes por el tiempo que duran, sino por la huella que dejan».

          Hasta el Renacimiento nadie solía preocuparse por la posteridad. Artistas, arquitectos, escritores, no solían firmar las obras. ¿Sobrevivirán nuestras acciones a los siglos, qué diran de nosotros cuando ya no estamos, se preguntarán quienes éramos?. Todo esto no hay manera de saberlo. Como máximo, a la posteridad se lega solo el nombre, pero incluso eso resulta un  nombre ya es casi nada. Por eso, se nota constantemente en las calles la obsesión por el recuerdo, con placas conmemorativas de sucesos, inauguraciones, en donde figuran los nombres de los actores. Eso sí, en la placas hay categorías, el bronce suele ser para el César y la gloria no se comparte. En esos casos en nombre del inaugurante figura en solitario.  Luego hay otros materiales nobles, como la piedra o el marmol y en ocasiones, el César acepta compartir su gloria y admite la compañia de otro nombre. El más efímero y menos noble de los materiales es el plástico. La placas de metacrilato están destinadas a perderse, pues con el tiempo se hacen más rígidas, pierden elasticidad, se fragmentan y se rompen con facilidad. Hay placas que se instalan y cuyos nombres no significan nada desde ese mismo momento.

       Lo mejor es asociar la placa a una obra magna, con la que la garantía de inmortalidad es todavía más alta. Una gran edificación  y una gran placa es algo muy deseado por los próceres públicos en cualquier lugar del mundo.  Sin embargo, a veces esto tampoco resulta ser suficiente, aunque garantiza al menos un siglo en el recuerdo de los ciudadanos, como mínimo, del nombre solamente. Las catedrales medievales, monumentos romanos, griegos, egipcios, persas, son lugares en donde un político actual pactaría con el diablo, con tal de poner allí una placa con su nombre, sin embargo, quienes los cosntruyeron e incluso mandaron erigir, no se preocuparon de dejar sus nombres por aldo alguno.

       Las acciones heróicas proporcionan por sí mismas una gloria inmortal, son la mejor garantía, pero no están al alcance de cualquiera.  Son  la divina providencia y el destino los  que marcan y eligen a los destitnatarios de acciones de este tipo.      Ocurre también, que detrás de un nombre debe haber algo más; una vida interesante, un ejmplo de  cualidades humanas de gran calado y reconocidas por los contemporáneos, preocupación real por el prójimo, cosas que verdaderamente ayuden y mantengan el recuerdo entre la ciudadanía. Cosas que animen a preguntarse quién era tal o cual persona.

       En cualquier caso, hemos de concluir que la fortuna es muy esquiva, que el recuerdo no puede imponerse y que la gloria inmortal,  alcanza realmente a muy pocos o muy pocos lo consiguen. El resto es solo vanidad, aunque sea muy humano el deseo de trascender al tiempo.        

         Nota: Melilla cuenta con un inmortal y es Fernando Arrabal, escritor melillense y que por una cuestión de mezquindad,  no ostenta su nombre el Teatro Kusaal, como se prometió y aseguró en un principio. Hay gente que no necesita de todas las condiciones que hemos mencionado para alcanzar el recuerdos de sus conciudadanos. Hay gente que por sus propias obras y méritos, alcanza la condición de inmortal, la más deseada y ese caso es sin duda, el del melillense Fernando Arrabal.