Anábasis (la expedición)


Los 10.000 de Jenofonte y las 10.000 visitas

         La anábasis fue una expedición de liberación, la de los 10.000 mercenarios griegos incrustados en el ejército de Persia ( siglo V aC). Enfrascados en una guerra civil dentro del reino de Persia, los 10.000 griegos se quedaron abandonados a su suerte, sin jefes, en medio del inmenso territorio persa. El relato de Jenofonte narra las vicisitudes y desventuras de 10.000 hombres en busca de su futuro y de su libertad. Nadie les amparaba ya, el oro persa se iba camino de otras manos, debían buscar sus propios referentes.

           Nada es fácil en el mundo actual, en el que faltan los horizontes y decidirse a buscar la libertad propia no es un recurso fácil, ni algo al alcance de todos y a menudo no sirve de nada. El cardenal Caraffa lo dijo hace tiempo: «El pueblo desea ser engañado, luego sea engañado». Sobran ejemplos en este sentido. Sin embargo, hay que intentarlo, hay que intentar liberarse y aportar luz propia al mundo que no rodea. Todavía no hace 5 meses desde que emprendí la aventura de El Alminar de Melilla y hoy he querido hacer coincidir la cifra de 10.000 visitas, con el recuerdo de la expedición de los 10.000 de Jenofonte, que no solo era uno de los miembros de aquella expedición, sino que además lo narró, porque tan importante es participar en una cosa, como luego contar lo que ha sucedido, aunque los tiempos no parezcan propicios.

            La anábasis fue un viaje por el interior de Persia, pero también es un viaje por el interior de uno mismo. «Si tienes algo que decir, escríbelo», decía San Pablo, porque la palabra nunca vuelve de vacío. La prueba está aquí en El Alminar de Melilla y en muchos otros que se han atrevido y atreven a hacer lo mismo.

Seis días de septiembre


          Seis días de septiembre que pueden haber cambiado algo, seis días en los que El Alminar de Melilla ha recibido 1000 visitas, seis días en los que  se ha superado el número de visitas de cada día anterior. Seis días de enero de 1977 cambiaron el rumbo de la reinstauración de La Democracia en España. Seis días de septiembre en 2011, en Melilla, pueden haber cambiado la pequeña historia de nuestra ciudad. Seis días en los que las colaboraciones y las opiniones han aumentado de modo evidente. Todo suma, todo apoyo es necesario. Nunca antes este gobierno había retrocedido en nada. Nunca antes habían rectificado una decisión de un modo tan evidente.

             Están legitimados por los votos, pero no pueden hacer cualquier cosa. En Melilla hay 10.000 parados y muchas sensibilidades distintas y hasta opuestas. Hay que tenerlas en cuenta a todas y gobernar para todos. Ellos tienen el deber de gobernar y nosotros el de exigirles que lo hagan en nombre de todos. El camino es este, no caben más disgresiones y batallas en solitario. A unos pocos nos tocará la labor de abrir las grietas en los muros para que otros muchos pasen por ellas, pero tan importante es esa labor, la de abrir huecos, como la de ocupar el espacio libre. La Democracia se defiende a diario y no se puede renunciar a ejercitarla. La Democracia hay que hacerla real día a día, con ejemplos, sin descanso.  Aceptamos lo que ha sucedido con humildad absoluta, sin vanagloria de ningún tipo, sin la más mínima acritud. Quizá ahora venga la tormenta. Nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo y que otros hagan el suyo.            

               Si se dice que cuando se rectifica se acierta, en este caso han acertado de modo pleno.

Los amigos de El Alminar de Melilla


 

          En su columna del domingo, Pedro Gallardo, recién nombrado «Amigo de El Alminar», proclamaba con orgullo esta circunstancia: http://www.elfarodigital.es/blogs/pedro-gallardo/63640-despertar-lluvioso-el-sol-medio-sonrie-travieso-el.html, y confieso que me quede impresionado por una muestra tan explícita  de apoyo y reconocimiento, e inmediatamente pensé aquella  frase de Lope: ¿ Qué he hecho yo que mi amistad procuras ?.

      Cuando inicié esta aventura de la independencia hace cuatro meses, no pensé nunca en que me hallaría en este lugar, 7200 visitas que para un blog personal es una cifra estremecedora, superada única y abrumadoramente  por «La Otra Melilla», blog de otro amigo de El Alminar y que demuestra tozudamente, la infinita distancia que media entre la realidad y la propaganda.

      Decía los almuédanos del islam hispano que cuanto más alto es un Alminar, más se llama la atención de el enemigo, sin embargo, nunca dejaron de hacer alminares cada vez más altos y esbeltos, cuyo ejemplo máximo es La Giralda. Es más importante hacer llegar la voz de el almuédano y su luz, que callar y que piensen que no tienen discrepancia alguna. Como dijo otro sabio anónimo : «No hay gloria sin sufrimiento, virtud sin pecado, ni recompensa que no conlleve riesgos».

          Si la recompensa es ir cosechando amigos como Pedro Gallardo, Alberto Weil, Nausicca, Uno de Melilla, Laura, Miguel Rosa, Najerilla, Santos y Ricardo Ruíz Varea, entonces es que se está haciendo bien el trabajo y la misión que me había propuesto. A todos, además de quedar nombrados desde este momento como amigos de El Alminar, muchas gracias.

              Nuestros enemigos sabrán de nuestra valía, mucho antes de que nos enfrentemos con ellos.

  PD: Alminar de Bollullos de la mitación. Fotografía de José Luis Filpo Cabanas

 

Fiestas de Melilla


                  Los problemas de La Feria de Melilla

         Las Fiestas de Melilla no tienen contenido, no tienen carácter, son una celebración sin rumbo, entre otras cosas porque ni la oposición política, ni el resto de la ciudad, participa en el diseño de las mismas. Hace tres años se decidió que «las fiestas» se dedicarían al Mar y hoy ya nadie se acuerda de esa absurda denominación. La Feria de Melilla es lo que deciden en ese momento los encargados de llevarla a cabo. Se han perdido todas las casetas tradicionales de la Feria, salvo La Bodeguiya de los socialistas, la caseta del PP y la Peña Bética, ya no quedan ninguna de las denominaciones históricas de las establecidas en el parque Hernández. La Caseta Militar ya no es ni un pálido reflejo de lo que fue en su día. Lo que da solidez a una Feria es la continuidad y la raigambre y eso es lo que se ha deshecho, desde que la denominada «Comisión de Festejos» se hiciera cargo de la gestión de La Feria de Melilla.

         Hay muchas sombras sobre la asignación de casetas ( no se entiende ni justifica la exclusión del Populares en Libertad ) de la Feria. Lo importante no es conocer a quiénes se le ha dado, algunas de dudosa justificación y nula ocupación, sino a quiénes se le ha negado el espacio en el Recinto Ferial. Ya no hay ninguna asociación de vecinos, ya no hay casetas de la comunidad musulmana. No hay ninguna muestra de la diversidad cultural y social de  Melilla. Ya no hay nada y tampoco se busca la diferencia. Se quiere y pretende un tono monocorde.

           Ha sido un error absoluto el empezar este año la Feria el día 27 de agosto, con gran parte de la población sin finalizar sus vacaciones estivales y sin haber regresado a la ciudad. Se ha liquidado la participación ciudadana (concurso de carteles), y no hay actividades de ningun tipo, salvo las que realizan las propias casetas, que suelen ser escasas. Adelantar la fecha de celebración y utilizar cinco días de agosto para el desarrollo de La Feria, impide su encadenamiento con la de Almería y no concede huecos para el traslado de las atracciones.

         Otro problema es el de la falta de espacio de la propia Feria. Se trasladó de un sitio acotado, el parque Hernández, a otro que tampoco admite ningún tipo de crecimiento, como es la explanada de San Lorenzo y que verá mermada su superficie útil, con el cambio de uso sobre el espacio en el que ahora se asientan parte de las atracciones. La falta de espacio hace que la selección de casetas sea demasiado arbitraria y que muchas de las atracciones feriales no puedan viajar a Melilla por no tener lugar en el que ubicarse.

       ¿Fiestas Patronales?

             Es una cuestión complicada, pero está claro que se mantiene el patronazgo de las mismas aunque no aparezca la denominación en la cartelería oficial. Fue una exageración el pedir hace tres años «un acto de desagravio» a la Virgen de La Victoria por el presunto olvido de la celebración de la efeméride, que creo que está conmemorada suficientemente. Ocurre que la asistencia a los oficios religiosos por parte de la población cristiana es cada vez menor o casi testimonial. No soy partidario del predomino de lo religioso sobre la vida social de una ciudad y creo que fue un error declarar «Alcaldesa perpetua» a La Virgen en la década de 1990. Aunque sólo lo sea de modo honorífico, no fue una decisión correcta.

                  Melilla necesita un modelo de Feria en el que tengan cabida, estén representados y participen todos los ciudadanos. Necesita un espacio ferial amplio, el actual lleva un proceso de degradación muy rápido y no aguantará mas de 5 años. Quien quiera un modelo que se fije en Almería, que con un 2º traslado en el espacio de 10 años, parece haber sentado las bases para la supervivencia de este tipo de festejos patronales.

El regreso y sus contrastes


       Quien vuelve de un viaje y no ha cambiado en algo, es que no ha viajado o ha ido a hacer otra cosa. Es imposible viajar sin transformarse. Volver a Melilla después de un mes de «desconexión» supone darse cuenta de las cosas que no tenemos, de las cosas que nos niega «una clase política» empequeñecida por la visión de Melilla como centro del mundo. Supone darse cuenta de la distancia que invariablemente va separando a Melilla del resto de las ciudades de España y que en muchos aspectos,  cada vez más numerosos, empiezan a convertirse en un abismo. Llevamos más de una década de involución y se nota mucho.

    Con trazo grueso se puede decir, que no tenemos ni la mitad de los servicios que tiene cualquier ciudad que quiera sostenerse a sí misma y que pretenda progresar sin el único recurso de «llorar al Gobierno de turno», sobre todo si es de signo contrario. Estoy deseando ver como todos estos lloriqueos y lamentos cesan de inmediato al día siguiente de que el PP de Rajoy gane las próximas elecciones generales. Es más, no volverán a quejarse en los próximos ocho años. No volverán a realizar una sola pregunta parlamentaria y el ilusorio proyecto de la ampliación del Puerto, quedará olvidado y enterrado para siempre, porque a Rajoy no se atreverán a proponerle semejante «ensoñación», en la que ya sólo creen los autores del proyecto.

      Todas las ciudades y municipios, sean del signo que sean, están buscando soluciones a la crisis e intentando tomar medidas para salir a flote o sostenerse en los próximos años, menos Melilla, que sigue inmersa en el derroche, en la suntuosidad y en «el desvarío político». El Estado ya no va  a estar para sacar las castañas del fuego de nadie y mucho menos para el que las ponga en la brasa de modo «irresponsable». El nivel de gasto público en Melilla no es sostenible.

    Voy a poner  un ejemplo y será del PP de Almería (así la colaboradora Laura no me acusará de mirar solo al lado socialista), cuyo presidente provincial y nuevo presidente de La Diputación   de Almería, Gabriel Amat, suprimió de un solo plumazo, 40 asesores y altos cargos en la 1ª semana al frente de La Diputación. Justo lo contrario que en Melilla, ciudad en la que el gobierno ha crecido numéricamente y por cualquier otro lado que se mire y se evalúe.. Por cierto, la deuda del Ayuntamiento de Almería es de 55 millones de euros, menos de la mitad que la de nuestra ciudad.

El espacio y el tiempo en El Alminar


Viajamos, pero llevamos todo con nosotros. No podemos desprendernos de nuestras circunstancias ni de nuestras ocupaciones. Atravesamos ciudades, vemos cosas y comparamos y a veces, por no decir casi todas, se siente una gran decepción cuando se piensa en el modo en que se gestiona la ciudad de Melilla. En todas hay preocupación por el gasto, se reducen los cargos públicos al mínimo indispensable, menos en Melilla. Veo en las noticias que han vuelto todos, incluso aquel al que tuvieron que echar de la lista electoral. La derecha es la doble cara de Jano, el : «haced lo que yo voy a decir, pero no lo que yo voy a hacer». Veo también la escasa dignidad personal de quien se postula para un cargo en el pesebre, sea de lo que sea. No seré yo quien niegue una segunda oportunidad al ínclito, pero muchos, en Melilla, ni siquiera tendrá derecho a la primera. Esto ya se parece más cada día a la Nomenclatura de la época de Leónidas Brezhnev, o a los toros. Si no se entra por la puerta grande, siempre hay la puerta de chiqueros o cualquier otra disponible, o incluso el burladero, que parece más el caso.

Melilla va a lamentar mucho este derroche y también veo la paradoja de quien ha ganado sólo por la propia inercia y ahora ya no se siente sujeto a ninguna regla: es el Poder incontinente.  La derecha siempre critica a lo Público y enaltece lo privado, pero veo también que nadie desdeña «un cargo público» aunque sea en otras ciudades.

La Administración Pública, ya sea Local, Estatal o Autonómica garantiza unos emolumentos constantes, aunque sean los justos en la mayoría de los casos, en el 70% de los casos. Por eso llama la atención, se esté donde se esté, la desproporción entre el salario medio de un trabajador, ya sea  público privado y los sueldos que se adjudican los Cargos políticos con cargo al erario público, en el que incluyen además, el gratis total en cuento a gastos. Las ciudades están asfixiadas de gasto, pero por ejemplo Almería, una ciudad similar en tamaño a Melilla, tiene una deuda de 40 millones de euros, mientras que nuestra ciudad casi triplica esa cifra y por el camino que va, no va a reducir la deuda. Otro dato que aparece reflejado en la poca prensa sometida que queda, es el de que la deuda es mayor en las ciudades gestionadas por el PP, aunque esto tampoco sea una norma excluyente y que acaba incluyendo a otras muchas de diversa gestión.  Sin embargo, es revelador de una actitud de doble cara: la que minusvalora lo Público pero se sirve de él, pero huye de lo privado aunque lo enaltezca. Gestión pública como si fuera privada.

        Hay quien aporrea la puerta del Alminar de Melilla, en vacaciones, intentando abrir campos de batallas que ya no se van a librar. Porque este espacio ya no les pertenece y el tiempo tampoco. Tiempo habrá de todo, porque hay una cosa para cada tiempo  y un tiempo para cada cosa, pero ahora no es el momento.

El Alminar de Melilla en vacaciones


El Alminar esta en periodo vacacional, pero ha quedado un mundo en el que sumergirse y descubrir cosas que en su momento no dio tiempo a ver. De todas formas en descanso total no se está nunca. La labor de vigilancia de «la tiniebla» así lo exige. Me congratula mucho que el nº de visitas se sostenga y que las intervenciones y comentarios sigan aumentando. Eso es bueno, porque indica que esta espacio es de todos y que empieza a ser tenido en cuenta. Necesitamos cada vez más lugares en donde poder contrastar nuestros puntos de vista. He aprobado todos los comentarios pendientes y siempre que el tono y las formas sean las adecuadas, jamás rechazaré a nadie. Nunca voy a tratar a nadie, como hicieron conmigo en un «espacio infausto» que supuestamente se ofrecía para debatir ideas en libertad.  Muchas gracias a todos por seguir manteniendo El Alminar como un espacio «en uso» y útil.