Edificios en ruinas. La historia en peligro


             Otro edificio de Enrique Nieto espera la ruina

    Los edificios se caen a pedazos o se desmoronan. Nos da lo mismo hasta quien sea el autor y si es del emblemático Enrique Nieto, mucho mejor. Hace no mucho, alguien decía, en referencia a los almacenes Montes:  «Que el hecho de que fuera una obra de Enrique Nieto, no le otorgaba derechos para no ser derribado». Ante esa observación, irónicamente advertí  de que la autoría del afamado arquitecto, era más bien una garantía para la demolición.

      Este edificio es obra de Enrique Nieto, es de la década de 1930. Es el único de Melilla con toda la fachada de madera, en sus tres frentes. Se asemeja bastante a los edificios de la famosa avenida de A Coruña, en la que todos los edificios son acristalados y montados sobre fachadas de madera. Hace ya años, cuando empecé a trabajar en el INE, estuve yendo a ese edificio durante varios años, para realizar la Encuesta de Presupuestos Familiares, a las familias que en él residían. En la actualidad y casi desde hace una década, ya no vive allí nadie. La fachada de madera está toda apuntalada, cuando se caiga ya no habrá nada que conservar, en breve obtendrá la declaración de ruina técnica y adiós muy buenas.

        Mientras tanto, el Gobierno de Melilla ha ampliado hasta el 31 de diciembre el plazo para el arreglo obligatorio de fachadas de edificios modernistas. Se ve que al otro decreto no le habían hecho caso los propietarios y por eso amplían el plazo. Hasta la fecha solo se ha puesto una multa de 600€. La única solución son multas verdaderamente duras y expropiaciones de propiedad, como hace en todas las ciudades de España.

        Hay que hacer un inventario de edificios modernistas, los actualmente existentes, protegerlos con declaraciones específicas, obligar a su reparación y conservación y expropiar cuando sea necesario. O se actúa con decisión o nos quedaremos sin nada.

Parque Hernández,sala de lectura infantil


                La gestión de una ciudad es esto. Es también dar la mayor oferta posible de opciones, gastando la menor cantidad de dinero que se pueda. Esta última ecuación es imposible de entender o aplicar en Melilla, también en otras ciudades de España, pero claro, la que nos afecta es la nuestra, porque es en la que queremos las cosas. Llega un fin de semana y ya no hay ningún lugar al que llevar a los niños/as que no sean los habituales parques. Las bibliotecas están cerradas y no hay lugares en donde puedan llevar a cabo actividades lúdicas de mesa o de aprendizaje. En esta zona del parque se eliminó la antigua y tradicional pista de baile y patinaje y ya no hay niños por esta zona. Es una parte abandonada y solitaria del Parque Hernández.

           Cualquier cosa sería más deseable que este estercolero, un basurero de lujo en el centro de la ciudad. Se podría hacer una sala de proyecciones de películas infantiles. Una televisión plasma de grandes dimensiones, unas cuantas butacas, un reproductor DVD y no sería difícil emplear esta sala en cosas provechosas para los niños/as. Tampoco sería caro. Incluso se podría instalar un pequeño «ambigú» con meriendas a bajo precio para los niños. Podría estar incluido el bocadillo y la proyección de la película infantil. Ideas sobran, pero no hay voluntad de salir de esta entropía que devora a la ciudad de Melilla. Es una inercia que corroe y va degradando la ciudad poco a poco.

          Se gastaron 3 millones de euros en la reforma de este parque. Se acaban de pedir otros 8 millones para inversiones, en general, pero lo que tenemos, son estas cosas.

Cambio de rasante peligroso


    No todo puede ser política o misterios insondables, aunque reconozco que los mutuos descubrimientos de «las galerías y cuevas de Melilla» han resultado emocionantes. Sin embargo, lo cotidiano, las pequeñas dificultades con las que nos enfrentamos a diario, son las que marcan y condicionan nuestras vidas. Esos pequeños problemas sin resolver durante años, son lo que nos exasperan y los que definen una buena gestión o no.

    La carretera de circunvalación o perimetral fue todo un lío, porque antes de 1994 allí no existía nada, por no haber no existía ni siquiera frontera. En la etapa final del gobierno de Felipe González (1994), se construyó la que entonces se denominó como carretera perimetral. En 1995 se llevó a cabo la impermeablización fronteriza, que consumió un presupuesto de 2000 millones de pesetas en Melilla y 3200 millones en Ceuta. Todo fue costeado con cargo a los fondos FEDER (fondos europeos de desarrollo).

   La carretera no contaba con puentes y tenía una enormes y peligrosos badenes que la asemejaban a una montaña rusa. Manuel Céspedes era entonces el Delegado del Gobierno en Melilla y justificó la ausencia de puentes diciendo que: «No podía haberlos, porque al tratarse de una carretera perimetral, debían respetarse los accidentes del terreno». Al final acabaron construyéndose los puentes, aunque ya no recuerdo si en la etapa de José Mª Aznar o en la próxima a extinguirse de Rodríguez Zapatero. Quiza algún colaborador nos saque de la duda.  

         Quien conduce por la carretera de circunvalación lo sabe. Todos los puentes y las eliminaciones de badenes resultaron un acierto, porque aparte de eliminar el peligro, evitaron los cortes de circulación  que se producían en las épocas de lluvia, al quedar inundada la parte baja de los badenes. Sin embargo, éste que está junto al CETI y en el acceso a la carretera de Farhana es un peligro, porque está mal construido y el coche se hinca de morros al acometer el cambio de rasante, que es demasiado abrupto. Si uno no lo tiene en cuenta  o no lo conoce, se puede dejar en ese punto al amortiguación o las gomas.

       No hay ninguna señal que advierta del peligro de un badén peligroso. No parece que haya un plan previsto para arreglar ese desnivel. No aprece que nadie se haya dado cuenta. No sé si a alguien le importa.

Hemos vuelto a pintar a Franco


          La proximidad del 20 N activa su malévola influencia               

                      Nadie ha estado tan cerca. Nadie la ha mirado a los ojos tantas veces. Nadie ha estado nunca a su altura tanto tiempo. La estatua de Franco sigue expandiendo su influjo malévolo por Melilla, desde la misma puerta de llegada. Todos los días hay alguien allí haciéndose una fotografía, generalmente (siempre hablamos en general de Franco), de modo respetuoso y en actitud de veneración. Incluso El Follonero de la Sexta se atrevió a hablar con ella, pero creo recordar que lo hizo desde abajo.

    Fue pintada por primera vez en 1999, fue la primera estatua de Franco que se pintó en España, luego vendrían otras, unas de rosa, otras de rojo. Nosotros escogimos el malva para esta estatua y darle así un aspecto malvado, como era él. Desde entonces pienso que ejerce un hechizo sobre el que la mira a los ojos. Hoy lo he vuelto a hacer y ahí sigue imperturbable, mirando hacia el Gurugú, hacia el interior de Marruecos, en donde acumuló su insólita gloria y en donde forjó su pétrea alma. Franco nunca mira a Melilla, se puede decir en general, que a Franco Melilla no le importaba nada, Nunca volvió a Melilla tras ser «exaltado a La Jefatura del Estado». Nunca salvó a la ciudad por mucho que lo digan los revisionistas de la historia. Nuna la importó nada, nunca hizo nada por ella.

            Vino sólamente una vez siendo General del Ejército de Marruecos y se dejó fotografiar junto al también General Manuel Romerales, al que tres años despues ordenaría fusilar. Es una estatua muy extraña, mucho más alta que su propia persona. Se le dedicó estando ya muerto, es la única de España no erigida en vida. Tampoco fue inaugurada, nadie se atrevió a hacerlo. Ahí permanece, vigilante, amenazadora. Los franquistas dicen que porqué le damos tanta importancia a una estatua y eso mismo me pregunto yo: ¿ Qué tiene para ellos esa estatua que la mantienen a capa y espada ?. ¿Porqué no pueden vivir sin ella y sin su recuerdo ?.

   PD: Ya quedan apenas 5 días para que todo vuelva a su lugar natural. La derecha en el Gobierno, como debe ser. Los patronos velando por los intereses del obrero. La derecha capitalista trabajando por socializar la riqueza y Franco solo en el recuerdo, como un objeto más del pasado. Y nuestra prensa ha sido neutral en todo este proceso.

El Museo de Melilla, descabezado


                         Sin Director desde el mes de Agosto

     La Consejera de Cultura de la Ciudad de Melilla es Simi Chocrón. Por debajo de ella todo es un reino de Taifas. En Melilla, o todo está regido por una sola cabeza o hay varias. La gestión de la cultura en Melilla ha entrado en puro colapso. No hay ningún plan director y sobran demasiadas entidades superpuestas, que se hacen la guerra entre sí ( Fundación Melilla Monumental, Instituto de Cultura Mediterránea, Instituto de Las Culturas). Unos dependen de Cultura, otras de Presidencia  y algunos no responden a nadie.

       El colaborador Fran, nos alertaba el otro día de la situación de descabezamiento en el Museo de Melilla, y lo hacía ofreciéndonos un titular del Diario Sur de Málaga, en sus páginas de Melilla (http://www.diariosur.es/v/20110912/melilla/museo-penuelas-director-tras-20110912.html). El rotativo malagueño informaba de la anómala situación del recién inaugurado Museo de Melilla, sin director desde el pasado mes de septiembre. Alejandro Guillén, el flamante primer director , no había visto renovado su contrato al finalizar este con fecha de 31 de agosto. Desde entonces el Museo de Las Peñuelas, una de las joyas de la corona cultural, está descabezado. Buscan un perfil más asequible, alguien sometido previamente, lo que no se sabe es a qué cabeza.

         La plaza de director del Museo de Melilla salió a concurso público en el BOME (Boletín Oficial de Melilla), con un perfil muy exigente, tanto, que la rumorología apuntaba a que éste debería quedar desierto y así, nombrar un nuevo director, por procedimiento directo y perteneciente a la nomenclatura gobernante de Melilla. Ocurrió que Alejandro Guillén se coló con un mega curriculum y disponía de todas las titulaciones exigidas. Esto dicen aunque tampoco podemos asegurarlo, porque esto es un mundo de sombras y de tinieblas, en el que nadie da ninguna razón o pista. Lo que parece seguro es que el «no renovado director», deberá buscar trabajo en otro ámbito, porque en el Museo de Melilla parece que ya no tiene sitio.

           Debemos congratularnos al menos  de que el diario Sur rompiera la omertá existente sobre este asunto, y de que el colaborador Fran nos advirtiera de ello y así, en La Comunidad de El Alminar de Melilla podemos debatir el tema. La situación actual es de silencio absoluto. Sólo hay dos vías que pudieran estar explotando, una es la de diseñar un nuevo curriculum con unas especificaciones muy concretas y que apunten a una sola persona, la otra sería que designasen directamente a alguien en concreto, en el que ya estuvieran pensando  la vez anterior, en la que Alejandro Guillén ganó el concurso.

     Todo deberá esperar hasta pasadas las elecciones del 20N, cuando la previsible victoria del PP deje vacíos un sinfín de cargos políticos de libre designación en nuestra ciudad. Solo a partir de esa fecha podremos vislumbrar que rumbo toma la gestión de la cultura en Melilla. Cuando sepamos este nombre, sabremos que sector de la nomenclatura reina sobre la importante  taifa del Museo de Melilla.

La mezquita blanca de Melilla


              Casi todos han oído hablar de ella, muchos la conocen, pero muy pocos la han visto. El requisito indispensable para entrar en esta mezquita es ser musulmán, pero no todos los musulmanes pueden entrar dentro de ella. Hay que llevar barba, hay que ser una persona respetada en el barrio y de reconocidas y buenas prácticas religiosas. No entra cualquiera, por supuesto ningún cristiano, pero no todos los musulmanes pueden hacerlo. Practican un Islam muy rigorista.

     Los hombres se ciñen a la única descripción contenida en El Corán acerca del posible aspecto del profeta Mahoma, para adecuar la vestimenta y la barba. Tienen profesiones humildes (obreros, albañiles, transporte de mercancías), ninguna puede estar relacionada con el pecado o con los vicios. Las mujeres deben ir cubiertas en el modo descrito por el libro sagrado y por la tradición. Lo escrito en El Corán es el centro y la guía de la vida. Toda explicación, toda duda, o está resuelta por la tradición o no está permitida.

     Mi experiencia en esta mezquita no fue mala, se me echó de la misma porque no podía estar allí. Uno de los encargados de la mezquita me invitó a salir y me lo dijo claro: » No puedes estar aquí, no es por racismo ni por ninguna otra causa, es que no puedes estar aquí». No hubo malos modos ni voces alzadas. Fue una confusión, creí que podía estar allí dentro, del mismo modo en que había entrado en otras mezquitas de Melilla. Luego comprobé que a la mayor parte de los musulmanes del barrio tampoco les dejan entrar en esa mezquita. Para evitar otras posibles intromisiones, tras aquel encuentro, se ha instalado un distribuidor de entrada, que impide equivocaciones y situaciones incómodas. Ya no es posible volver a fotografiar el interior de esta mezquita. Las únicas que hay son estas.

      Siguen una interpretación muy rigurosa del Islam, la iniciada por el clérigo reformador Muhammad Ibn Abd-al Wahab en el siglo XVIII, que estableció sus vínculos con la dinastía Saud de Arabia Saudí, país en el que todo el Islam es wahabita, o seguidores de Abd-al Wahab. El movimiento salafi o salafistas, de los que habla Jose Mª Irujo en El País (13-11-2011), es otra cosa.

         Especificamente en Melilla, hay dos tendencias salafistas, una más cordial y abierta al contacto con el cristiano y otra más rigorista y cerrada, la representada por los usuarios de «la mezquita blanca». Aun así, conozco a un amigo, converso al Islam, que reza en esta mezquita y en otras. El requisito es llevar barba y tener una profesión honrada, que no esté en contacto con formas pecaminosas de vida. Si hubiese que compararlos con algo, lo haría con los franciscanos de los primeros siglos y la reforma de San Francisco y Santa Clara y su amor extremo a la pobreza. Los franciscanos se distinguían por su hábito, del mismo modo en que lo hacen los salafistas.

                 La mezquita blanca

     Fue erigida en el año 2005. Se caracteriza porque carece de toda decoración u ornamento. No hay nada en ella que distraiga de la oración.  Carece hasta del nicho del minrab y como único elemento está el pequeño mueble en el que el almuédano recita el sermón de los viernes o jutba. Todo es de color blanco. Como todas las mezquitas, tiene separadas las zonas de rezo de hombre y de mujeres, solo que en ésta. no hay comunicación visual entre ambos sexos. La mujeres están en la 1ª planta y están separadas por un tabique de la planta baja o zona de los hombres.

La torre del abismo


           No encontré las fotografías para ilustrar la entrada de «la torre de ventilación» y la verdad es que son espectaculares, porque yo tampoco imaginaba que lo que se abría bajo ella, era el abismo. Es más, hasta que no lo vi, no me lo imaginaba, en realidad yo buscaba otra cosa. Ya he mencionado que por la zona, se decía que estuvo una torre de vigilancia costera, en época de piratas. La verdad es que la zona del Cerro del Cubo o de la Horca, es una de las más interesantes desde el punto de vista arqueológico- Bajo sus entrañas, se esconde lo que pueda quedar de una área rural de época árabe o musulmana. Por su situación, como cerro de vigilancia, pueden existir restos de etapas anteriores, romanas probablemente.

            Ya publicaré en una entrada posterior, las fotografías de todo lo que encontré allí. Hoy no quiero saturar  monopolizar el blog, pero al ver la extraordinarios audiencia del tema (300 visitas), y las impecables colaboraciones de Corona 71 y de Uno de Melilla, me he decidido, en deferencia a ellos, a repetir las fotografías de la torre del abismo. Yo creo que son entre 20 y 30 mts. excavados en vertical.