Grupo escolar García Valiño. Fin


          El día de la inauguración, 19/03/1942

    La crónica de la inauguración fue escrita (en El Telegrama de Rif) por el falangista y cronista oficioso del franquismo Julio Martínez Abad. La 1 piedra se colocó el 6 de enero de 1941 y cualquier dato estaba lleno del significado que las nuevas autoridades querían imponer a los nuevos tiempos. Los niños iban disfrazados de «flechas y pelayos», algo así como las centurias infantiles de Falange, además, y había unos niños específicamente vestidos de flechas marinos. El Comnte. Gral de Melilla, Rafael García Valiño, llegó acompañado por sus ayundantes oficiales: Vara de Rey, Pesquero y Córdoba.

            En el  patio del colegio, que se ve abarrotado en la fotografía, estaban tanto los niños y vecinos del barrio, como los de otras partes de la ciudad, pues el día 19 de marzo era festivo en el franquismo. Era la alternativa franquista al 1º de mayo.

            El clero estuvo representado por el Canónigo Magistral de Málaga Victorino García, Sebastián Carrasco como Vicario de Melilla y bendijo el colegio el párroco del Ave María Sr. Estrada, Al frente de la Sección Femenina de Falange estaba Matilde de La Guardia. El primer director del Grupo Escolar fue el también Inspector de 1ª enseñanza Sr. Serrano. El número total de alumnos en su inauguración fue de 350 y al término del acto se repartieron galletas entre todos los niños presentes. La obra física del Colegio iba firmada por el arquitecto municipal Enrique Nieto y Celestino Roselló como contratista.

    En los discursos, plagados de referencias patrióticas y heroicas a los tiempos del Cid y similares, destacaron, por su rencor, las siguientes palabras de García Valiño: «celebramos hoy la paz y la reconstrucción, de cuanto destruyó la horda marxista, que arrancó la fe religiosa a los maestros, que quitó los crucifijos de las escuelas (el tono recuerda a algunos de los tiempos actuales), y más tarde llevo a los niños a aquellas formaciones, que eran verdaderas mascaradas y paso forzado al crimen y la vesania del frente Popular».

          Al final  y como siempre: Padrenuestro, Cara al Sol e Himno Nacional brazo en Alto.

Escaleras del Cerro de Camellos


 

                    Una ladera en 214 peldaños

     El Barrio de La Victoria está instalado en la loma del Cerro de Camellos, y al mismo se accede, desde siempre,  atravesado las laderas del cerro, uno de los más clásicos, junto con el de La Higuera o Santiago, de todos los que rodeaban a la antigua ciudad de Melilla. Uno de los cerros desaparecido era el de San Lorenzo. Una de esas veredas o sendas clásicas para subir al monte era la situada en este flanco, al que se dotó de una escalinata en la década de 1960, cuando se inició la construcción del barrio. Tenía y tiene 214 peldaños y durante una etapa de mi vida la transite con bastante frecuencia. Hoy he tenido que atravesarla, en sentido descendente, para ir a recoger mi coche al taller, pero en sentido inverso, osea ascendente, hace muchos años que no he vuelto a subirla. El cerro de Camellos tiene sus laderas colonizadas, en calles edificadas sobre los mismos cambios de nivel del cerro, en su antiguo perfil de terraza. Es toda una reliquia histórica y geográfica.

            Las escaleras eran  más anchas hace años, pero fueron adelgazadas para construir un vial de tráfico que permite atravesar el cerro en coche y descender por él hasta las estribaciones del Tesorillo. Sólo en la mitad superior conservan su amplitud original. Alguien tuvo la feliz idea de numerar sus escalones, 214, en sentido inverso al de la subida, y así conocer en todo momento cual es la cantidad exacta que queda para culminar la ascensión.

El grupo escolar García Valiño


                 Una inauguración perdida en el tiempo

     El grupo Escolar García Valiño estaba situado en el lugar en que hoy se encuentra el Centro de Salud de la Zona Norte, en el afamado «distrito quinto», el de la fundación y el de los disturbios. Fue inaugurado el 19 de marzo de 1942, día importante en Melilla porque se conmemora el levantamiento del sitio de 1775. Es cierto que desde entonces se celebra un oficio religioso que recuerda el final del más importante asedio que haya sufrido Melilla. Durante el franquismo se conmemoró mucho la festividad de San José obrero, como contrapeso del socialista y comunista Día del Trabajo (1º de mayo). Además, San José era ejemplo de padre y también patrono del cuerpo de maestros.

           El franquismo depuró y exterminó al profesorado de La República,  comprometido social y pedagógicamente y muy avanzado para su época, e instituyó el piadoso cuerpo de maestros nacionales. Fue todo un salto hacia atrás. Se siguió con la misma línea de construcción de grupos escolares de La República y sus planes de enseñanza, pero en un sentido diametralmente opuesto.

        En las fotos vemos al Alcalde y Jefe provincial del Movimiento Rafael Álvarez Claro, con el preceptivo uniforme de Falange. La autoridad militar que le acompaña es el propio general Rafael García-Valiño, del que recibió el nombre el grupo escolar. El Vicario era  Sebastián Carrasco y el grupo de mujeres que acompaña a las autoridades, parecen ser maestras del nuevo centro educativo. Traigo aquí las fotos porque es algo ya desaparecido en Melilla, es un recuerdo y las fotografías reflejan perfectamente el ambiente de una  época fría y oscura.

      Las magníficas fotografías de Calvache, reflejan incluso «el miedo ambiente».

La muralla de caliza amarilla


         Tenemos localizados tres segmentos de la muralla de caliza amarilla (Florentina, parque Lobera y plaza de Armas), dos están enterrados y solo uno a la luz, el primero mencionado. Había otro segmento más, estaba en las laminadas escalinatas de acceso a la Batería Real, pero fue picado a conciencia y eliminado sin consideración y sin criterio científico alguno. Las fotos que realicé en diciembre de  2010, muestran claramente la diferente composición de la muralla, e incluso los restos de la argamasa original. Diferente composición significa diferente periodo de construcción.  Esto prueba realmente que el baluarte y el caballero de La Concepción se construyeron sobre la antigua alcazaba árabe, e incluso ésta sobre algún resto de construcción anterior.  Así que cuando se escribía: «se afirma sin pruebas que el baluarte de La Concepción se construyó sobre una edificación anterior de origen árabe…….», se estaba haciendo esa afirmación más acorde con los deseos de un origen hispano inmaculado, que con la evolución histórica de la fortificación de Melilla.

         Había otro segmento mucho más grande de muralla de caliza amarilla, según me comentaron  los operarios que trabajaban en la reinterpretación  de Melilla La Vieja, pero la orden fue igualmente taxativa: «pasarla por la piqueta». Las fotografías lo muestran claramente. Aquí había algo anterior, que no era hispano, y que quedó empotrado dentro de las fortificaciones que se construyeron a partir de  1525, cuando el Rey Carlos I ordenó el repliegue de los castellanos hacia el peñón rocoso, abandonando La Alafía o Plaza de Armas, por considerarse demasiado insegura.

                Las Crónicas de la conquista de Melilla, nunca publicadas en la ciudad y que no están en ningún archivo o biblioteca, hablan de que se trajeron: «gran cantidad de maestros para reedificar», no para construir o hacer nuevo.

Obras, caos, accidentes


          El permanente estado de obras al que está siendo sometida la ciudad desde hace tres años, sin demasiada coordinación, iniciando una fase sin que la anterior está acabada, está provocando un caos circulatorio y unas dificultades casi imposibles de salvar para los automovilistas. Hay puntos negros que nunca se solucionan, hay zonas en donde el peligro de accidentes crece de manera exponencial.

   Esta es la intersección de la calle Mar Chica con la calle Valencia. En mayo estaban abriendo zanjas para instalar las tuberías de conduccion de agua y se produjo un accidente. Esta foto es de hoy, en donde la instalación de tuberias de distribución de agua a las casas tienen levantadas todas las aceras laterales y se ha producido otro accidente. Así es siempre, así es todo desde hace tres años. Se gobierna durante diez años, pero se hace todo en los dos últimos. Se levanta la ciudad al completo y las ya saturadas calles se convierten en una ratonera circulatoria de la que es difícil

Ánimas sin nombre


             Los que ya no tienen nombre

    En Melilla, tan importante como los cultos paganos de «el soldado de los milagros», del curandero «Antonio Moreno», o de otras diversas tumbas del cementerio, son lo que se conoce como «la fosa de las ánimas» del cementerio antiguo o histórico y la gran fosa municipal, que está al principio de las escalinatas que conducen al osario de la hecatombe de Monte Arruit. En esta última fosa, además de todos aquellos a los que le caducan las tumbas y enterramientos temporales, están la mayor parte  de los represaliados por el franquismo, a los que no se les permitió tener tumbas a perpetuidad. El franquismo, siniestro y vengativo, temía que las tumbas de aquellos que murieron en defensa de La República, acabaran conviertiéndose en lugares de culto popular y por ello, pasados los cinco años, enviaba los restos de todos a la fosa común y así nadie pudiera identificarlos nunca. Esta fosa municipal, que en realidad son tres consecutivas, alberga, entre otros muchos, los restos del martirizado exsacerdote  Diego Jaén Botella.

          La fosa de «las ánima benditas», que es como se la conoce en Melilla, es en realidad la fosa común del cementerio histórico o del primer cementerio de Melilla, tras la expansión del territorio. La gente la venera tanto como a las otras afamadas tumbas que han dado celebridad al cementerio melillense, pero a decir de mucho, es la más potente de todas en cuanto a eficacia milagrera. Las leyendas e historias que cuenta de «las ánimas» en Melilla, dan para escribir un libro, la única advertencia que se hace, es que si se les pide un favor a «las ánimas», hay que tener cuidado en no incmumplir la promesa realizada una vez obtenido el favor.

  Nota: En las fosas municipales, deberia instalarse una placa que recuerde a los represaliados por el franquismo, con los nombres de todos los que se tenga cosntancia de que están allí enterrados (como sí han hecho en Ceuta).

Parque Lobera, espacio medieval islámico


 

              La amenaza se cierne sobre el parque Lobera

   Han quedado tan orgullosos de la «milenaria y millonaria» remodelación del parque Hernández, que ahora prometen nuevos gastos suntuarios en el parque L0bera, con fuentes y plantas de mil colores de fantasía. Nos prometen recrear el jardín del Edén, o la nueva versión de los jardines de Babilonia, con un paseo «histórico » que se iniciará en el fuerte de Victoria Grande y llegará hasta el mencionado parque. Será una senda mágica que conectará el pasado con el presente y nos transportará hacia el futuro. Pero esto es la propaganda y la ensoñación.

   Lo que está claro, fuera de los sueños infantiles, es que el parque Lobera era un espacio medieval islámico de tipo rural. Todas las prospecciones realizadas allí, han hecho aparecer silos para almacenamiento de grano (islámicos o bereberes), abundante  cerámica (casi toda de factura musulmana), e infinidad de restos. Históricamente también han aparecido restos romanos por las inmediaciones. Como se ve en esta foto que nos cede amablemente un colaborador de El Alminar, los restos están prácticamente en superficie, lo que quiere decir, que aquí, por ser un lugar de interés arqueológico de primer orden, no se puede remover el suelo sin excavar y prospectar antes, toda la superficie del Parque. La Ley de Patrimonio Histórico español protege este tipo de suelos, y si hace falta presentar una denuncia en los juzgados, ante el riesgo de pérdida de patrimonio arqueológico, se hará, que no les quepa duda alguna.

        El parque Lobera necesita arreglos y sobre todo mantenimiento, que es lo único que no hacen, pero respetando el entorno, la historia del suelo y sobre todo, la esencia y las características de este parque. El parque Lobera es un espacio muy agradable, en donde solo se oyen los sonidos de la naturaleza. Así que si pretende venir aquí a instalar fuentes de mil colores con banda sonora de Bonnie Tyler y ruido ambiental, que vayan pensando otra opción.

Nota: En la foto se aprecia la existencia de una cerca de caliza amarilla, del mismo color que la muralla de La Florentina, igual que otra que hay enterrada bajo la falsificación de La Plaza de Armas, igual que la que apareció en la batería de la Muralla Real (estos últimos fueron pasados por la piqueta). Esas similitudes hacen pensar que proceden del mismo periodo histórico, que son de la misma factura y traza, y nos situarían, casi con toda seguridad, en la Melilla medieval musulmana.       En el plano se ven claramente dónde estaban las construcciones existentes a la llegada de los españoles. Casi todo lo que queda está en la zona del parque Lobera.