Plaza del apar-caos


    Los trabajadores y funcionarios de Las Torres del V Centenario (a las que nadie llama así), sufren como nadie los efectos de aparcar en la Plaza del Consejo de Europa (a la que nadie conoce por ese nombre). La modalidad de aparcamiento en esta plaza es la de «barra libre» y consiste en aparcar el coche en las zonas habilitadas al efecto y luego rezar para que nadie te tapone la salida. Los rozones en los parachoques, los golpes y los estado de infarto son normales cuando descubres que tu coche se ha quedado encerrado, o cuando despues de completar el giro resulta que alguien ha cegado la vía del carril de salida y tienes que dar marcha atrás y buscar la salida por otro lugar. Tampoco es extraño que  a veces esté cerrada incluso la zona de entrada. El aparcamiento es caótico y sería peor si no estuviesen allí «los gorrillas», que como pueden regulan un aparcamiento dejado de la mano del destino y de la suerte.

         Todo sería más fácil si se pintase, «de modo duradero» , tanto las plazas de aparcamiento, como los carriles de giro y circulación y se señalase tanto la entrada como la salida. Si se pintasen las plazas en sus dimensiones lógicas, habría al menos un 20% más de plazas, que las que se demarcaron con las  invisibles losas suelo, que en teoría son de diferentes colores (verde y salmón).

La piqueta desfigura Melilla


             El inexorable avance de las demoliciones

          El Pleno de La Asamblea de Melilla del día 29 de septiembre, ordenó paralizar nuevas licencias de obras y detener las demoliciones de edificios, hasta que esté aprobado el nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Justo un día después de ese anuncio las demoliciones siguen a buen ritmo por cualquier zona de Melilla. Se supone que son las ya autorizadas. Sin embargo, la sensación es de que la Consejería de Fomento no controla al 100% todo lo que sucede en la ciudad. Hay demasiados solares abandonados durante años, demoliciones constantes y en algunos caso, el inmediato inicio de la nueva construcción, sin que aparezca el preceptivo cartel de «licencia de obras».

     El problema no es que se derribe lo viejo, es que se construye sin la más mínima armonía y sin que los barrios se configuren de una manera orquestada y armónica. Los barrios se despersonalizan y se ha pasado de «estilos muy característicos» en cada barrio, al todo vale y al puzzle arquitectónico. Hay edificios de distintas alturas en una misma calle, de diferentes alturas y los voladizos más parecen dientes de sierra que otra cosa. La sensación del ciudadano, es que antes de acometer cualquier reforma que asegure y consolide el edificio, lo que se busca es la ruina estructural y posteriormente la demolición. Al final se despersonaliza el barrio y la propia ciudad.

   Hubo una época en que el catálogo de edificios modernistas y de estilo Art Decó, se extendían por toda la ciudad. Hoy ya apenas quedan unas pocas muestras en cada barrio, de lo que intentó ser «un diseño de ciudad» extendido y característico.

    Hace apenas un mes se derribó un edificio muy característico junto al HiperSol. El derribo fue tan rápido que apenas me dio tiempo a hacer esta fotografía y capturar la última parte del inmueble, suficiente para que aparezco el recuerdo. Hoy me he fijado en la demolición de este edificio del Tesorillo, el último de la calle General Pintos. He hecho las fotos para tener al menos una última imagen del mismo.

           Pero lo que me ha producido el mayor asombro, son las condiciones de seguridad en las que se está llevando a cabo la demolición. Nulas. No existen. ¿Dónde está la Consejería?.  ¿Se respeta alguna normativa en Melilla?. ¿Estamos ya en la Ley de la selva?-

  Nota: Fijense en la 3ª fotografía. No hay comentarios

Un árbol cae sobre una casa en el Tesorillo


    

         Enrique Delgado

       Las laderas y vertientes del cerro de Camellos está en situación de emergencia desde hace años, no sólo por la suciedad de la zona, sino también por los desprendimientos constantes del terreno, cada vez más degradado por la falta de conservación y por los desmontes que se realizan en los bordes, para construir nuevas viviendas. Se autoriza la construcción de viviendas justo en el límite de la ladera y no siempre se realizan con las debidas garantías técnicas. Esta vivienda ha recibido el impacto de la caída de un árbol y afortunadamente no ha habido que lamentar ninguna desgracia personal, pero a la vista de  las fotografías, podría no haber sido así.

      Las fotos que se han publicado muestran el árbol desde el interior de las casas y aunque son ya de por sí impresionantes, no queda tan explícita la peligrosidad y la situación de la zona, como con estas fotografías realizadas por El Alminar de Melilla.

     Hemos descendido, acompañados, por las laderas del cerro de Camellos, viendo la  suciedad (aunque las laderas fueron objeto de limpieza hace menos de un año), pero sobre todo, hemos podido comprobar la debilidad del terreno, muy degradado y en peligro de próximos desprendimientos. La ausencia de vegetación degrada la tierra con rapidez y la hace muy vulnerable a las riadas. Con la llegada de las lluvias, la tierra absorbe el agua, aumenta de peso y al no estar retenida por la vegetación, se desmorona. Las raíces de los árboles están a la vista en varios puntos y vaticinan próximas caídas, como la de este árbol caído sobre la casa, que ofrece una imagen espectacular. Hay restos de antiguos contrafuertes de la época del protectorado y evidencias de “apropiación” del terreno para pequeñas huertas y corrales.

       La acentuación del talud de la ladera para la construcción de viviendas y el desmonte del terreno para ganar superficie constructiva, son claramente la causa del desmoronamiento constante e inevitable, de las laderas del Cerro de Camellos. La actuación debe ser urgente y decidida sobre las laderas, cuya titularidad pertenece al Mº de Defensa, que es tanto decir como el Estado. Son ellos los que deben actuar y rápido. La situación no admite demora alguna.

Parada del tren turístico


          Son ya varios los años en los que el tren turístico recorre incansable (tireless,), el Centro Modernista de la ciudad, la Villa Vieja y parte del Paseo Marítimo sin haber sufrido apenas averías. Las dificultades de las rampas de Melilla La Vieja, sobre todo cuando va repleto de personas, hacen pensar en que el motor va a estallar en cualquier momento, sin embargo, esto no sucede nunca y bajo el calor veraniego, el tren turístico no falta  nunca a sus cuatro viajes diarios. Muchas veces va casi vacío, algunas con turistas y las más repleto de mayores del Imserso, del Centro de Día, de niños, de familias con ganas de hacer algo un poco diferente, o de otros grupos de excursionistas de la ciudad.

     Pero hoy, último día de septiembre el tren turístico ha tenido que ser remolcado y llevado a su apeadero en el Puerto Deportivo de Melilla. Parece que le ha fallado el motor, al igual que en verano se le quebrara  la dirección en el forzadísimo giro de la subida de «La Florentina», verdadera prueba de fuego para el tren turístico, la versión melillense del submarino británico Tireless (incansable).

   Esta mañana, remolcado por la grua, era conducido hacia un merecido  descanso. Son muchas las cosas que suceden en una ciudad y no nos enteramos de todas. Yo creo que el tren debería ser bautizado con ese nombre: Incansable, en su versión en español. Dejo la idea para la Viceconsejería de Turismo.

El servicio de taxis en Melilla


            Melilla y Ceuta tienen los taxis más inseguros de España

       Una reciente encuesta sobre transporte de personas en ciudades, situaba a los taxis de Melilla como los más inseguros de España. Es algo que no se entiende, porque en la ciudad en la que supuestamente los «vehículos» son más baratos, no tiene lógica que los coches empleados para el servicio de taxis, tengan casi todos más de 10 años y algunos se aproximen a los 20. Hay muchos «Mercedes» alemanes en uso y son vehículos completamente vetustos e inseguros para el tipo de actividad que realizan.

         No se entiende que la Ciudad Autónoma, implicada ahora en la campaña de Movilidad Sostenible, no se implique de una manera clara y decidida en exigir la renovación de un sector importante para el trasporte ciudadano. La Ciudad Autónoma es la que otorga las licencias y la que impone las normas, pero como para todo, hay que tener la voluntad y decidirse a actuar sobre el sector.

        Melilla, que tiene los mismos problemas que cualquier otras ciudad española, destaca por sus carencias, osea, que cualquier otra cosa o servicio ciudadano que exista en otra ciudad, en la nuestras es claramente más deficiente y el que viaja, lo sabe porque lo ve.

          Desarrollar y modernizar el sector del taxi, obligar a la renovación de los vehículos. No es admisible que los coches sean tan destartalados en su mayoría y que carezcan de cinturones de seguridad. Hay que instalar una centralita de radio taxi que crearía  puestos de trabajo y acabe con el obsoleto poste de comunicación para solicitar un taxi, y que en muchos casos se oye con dificultad. Hay que abaratar las licencias de taxi y conceder algunas más. En Melilla, el coger un taxi no es lago barato, sino todo lo contrario. La ciudad más barata de España es El Puerto de La Cruz en Tenerife, en donde existe desde siempre una tarifa única para cualquier trayecto urbano. Melilla tiene solo término municipal, por lo que se debería buscar una fórmula parecida: «Una tarifa única para toda la ciudad».

           Hay que renovar la flota porque el ciudadano tiene que ir seguro y cómodo dentro del taxi, con aire acondicionado, porque en Melilla es necesario. Hay que mejorar la disponibilidad, la conducción y entonces, sería un «servicio útil» y más usado por los melillenses.

         La encuesta/estudio anual, ha sido realizada por el portal «Hoteles.com» y mientras que en Ceuta (que cuenta con radio taxi) ha provocado cierta polémica, en Melilla no ha suscitado reacción alguna, ni siquiera por parte del sector.

 PD: El comentario en días pasados de la colaboradora «Najerilla», sobre el servicio de taxis ha provocado que El Alminar ponga el foco sobre «esa encuesta», que aunque fue publicada por todos los «medios locales», ha pasado demasiado desapercibida. ¿Estamos los melillenses resignados a todo?

 

Colas en el Centro de Día de mayores


 

   Algunos días, que coinciden con celebraciones especiales en el Centro de Día de personas mayores, se ven largas colas de usuarios, que incluso empiezan a formarse desde dos o tres horas antes de que abra el Centro de Día. Da igual si se trata del tórrido verano, del inclemente invierno o del plomizo levante. Los mayores aguantan horas de pie, guardando la fila para tener un puesto o poder coger una plaza en las mesas. Espero que esto indique que solo se trata de una celebración especial y que por eso la afluencia aumenta notablemente. Lo terrible sería que a partir del día 28 las pensiones ya no lleguen ni para comer y que esa sea la razón de esta afluencia. Los económicos menús del Centro de Día y sus bajos precios, hacen que muchos mayores coman allí casi todos los días. Además, está la comodidad de no tener que preparar ni pensar la comida. Asustaría bastante más que fuese la necesidad la que empieza a hacer crecer estas colas. El Centro de día de mayores es una realidad consolidada en Melilla y también era algo necesario. Esperemos también que los próximos recortes no comiencen por la asistencia social, como ya ha empezado a pasar en otras Autonomías.

PD: La fiesta especial en el Centro de Día era con ocasión del «Día Internacional del Mayor».

Extraños sucesos en la noche


      Ninguna ciudad descansa por la noche. En cuanto cae el sol y la oscuridad se asienta profundamente sobre las ciudades, las calles se llenan de personas distintas de las que habitualmente se ve bajo la luz del Sol. Luz y sombra son mundos opuestos, con sus propios habitantes y leyes. Salir al servicio farmacéutico de urgencias, aunque solo sea a por un «desenfriol», supone ver cosas distintas, muchos coches oscuros circulando a velocidades mas altas de lo habitual, demasiada gente poblando las esquinas, y sobre todo, sucesos raros, como este que voy a contar.

                          Rotonda ctra. Alfonso XIII/ calle Hospital Militar

       Apenas traspasada la medianoche, los vecinos de la urbanización colindante con esta rotonda escucharon unos gritos, en los balcones había algunos vecinos fumando (la Ley antitabaco de Zapatero ha echado a los propios propietarios a los balcones), son testigos de este extraño suceso y avisan a la policía y a la ambulancia. Lo que ven es que este hombre que yace en el suelo fue interceptado por otro coche, del que se bajó una pareja y tras golpearle se dieron a la fuga. No queda claro si el hombre corría a pie huyendo o se bajó del coche fugado.  Otros testigos del mismo bloque situado sobre la rotonda contaban una versión completamente diferente de lo sucedido.    Se confirma así la máxima policía que dice que: «Cuando hay dos testigos de un hecho, existen al menos tres versiones de lo sucedido».

     La colaboración ciudadana en Melilla es digan de todo elogio. Varios vecinos del inmueble cercano se bajaron a señalar la zona, avisaron a la policía y a los servicios de urgencias y esperaron pacientemente la llegada de los efectivos policiales para relatar sus versiones de los hechos y ofrecerse como testigos. Otro de los vecinos, ante la discrepancia manifestaba que lo mejor era solicitar a Comandancia la grabación de la cámara de seguridad, de la torreta del cuartel de ingenieros que está justo encima del lugar del suceso y de la rotonda. La verdad está ahí fuera.

       PD: El agredido parecía presentar solo contusiones leves y pérdida de conocimiento parcial.