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Historia de la Biblia Reina-Valera


Un oscurecimiento de 400 años

Todos los estudiantes de España hemos aprendido estos dos datos: La Bíblia Políglota Complutense fue la 1ª Biblia editada en España (1520), pero en hebreo, griego, latín y arameo. Esto la convertía en inservible para el 99% de la población. La Biblia Vulgata Latina fue traducida al castellano y publicada en 1807 por primera vez. Esto quiere decir que hasta el siglo XIX, el 90% de la población española no pudo leer la Biblia en su lengua vernácula, hasta esa tardía fecha.

Estos dos datos son correctos, pero faltan aquellos que fueron ocultados durante 4 siglos, y que siguen sin estar en el acerbo común de los estudiantes. El primer traductor de los Evangelios al castellano fue Francisco de Enzinas, hijo de una acomodada familia de Burgos, publicó su traducción de los evangelios en 1543 en Amberes, cuando ya era un proscrito de La Inquisición. Murió en Estrasburgo el 30 de diciembre de 1552 a causa de la Peste Negra, con tan solo 34 años.Su nombre está todavía más oculto que el de Juan Pérez de Pineda, al que se considera como su primer traductor, aunque su edición fue publicada en 1556, apoyada eso sí, en la de Enzinas.

Juan Pérez de Pineda, fue un notable clérigo cordobés, impulsor del erasmismo en España e introductor de los textos reformados. Ocupó altos cargos eclesiales tanto en Roma como en Sevilla, hasta que el nuevo Arzobispo hispalense Fernando de Valdés y Salas le puso bajo la sospecha Inquisitorial. En 1550 Pérez de Pineda se vio obligado a huir de España.

Los primeros traductores de Las Escrituras al castellano

Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera no son nombre reales, o son los nombre en religión de dos frailes Jerónimos del monasterio de San Isidoro del Campo en Sevilla, la capital del protestantismo español en la mitad del siglo XVI. En 1550 La Inquisición ya tenía a la capital andaluza bajo su foco. La Inquisición registraba los barcos buscando copias no autorizadas de la Biblia, y de textos luteranos, que entraban en España por puertos y fronteras. La sola posesión de un texto protestante llevaba directamente al poseedor a prisión y probablemente a las llamas de la hoguera. Pérez de Pineda huyó de Sevilla hacia 1550.

Avisados Reina y Valera, huyen en 1557 hacia Ginebra, en donde les esperaba el ya huido Pérez de Pineda. Sin embargo, en el siglo XVI casi toda Europa pertenecía o estaba bajo la influencia del Imperio Español, por lo que no podían vivir seguros en casi ningún lado, y se veían obligados a mudarse de lugar de modo constante. Un edicto de la Inquisición, equivalía a una orden europea de búsqueda en nuestros tiempos.

Casiodoro de Reina encontró refugio un primer refugio en Londres en 1558, pero aun así se vio obligado a huir de modo constante. En una vida vertiginosa, Reina consiguió publicar los primeros 1600 ejemplares de su Biblia en castellano, en la ciudad de Basilea en 1569. Reina falleció en Frankfurt en 1594. Se le puede considerar el autor de la primera traducción de la Biblia al castellano, aunque esto no es un dato que sea del dominio común. Cipriano de Valera, fraile y compañero de Reina, fue también un pensador, lingüista y teólogo, huido igualmente a Londres, que publico además diversas obras, pero su nombre quedó para la historia, al publicar en 1602 una edición corregida y revisada de la Biblia de Reina, por eso, la edición de la Biblia protestante o reformada, es conocida por el sobrenombre de Reina-Valera.

Valera desapareció de la historia en una fecha posterior a 1602, probablemente en Londres, aunque no es seguro. Los datos biográficos sobre ambos son mínimos. La Inquisición consiguió interceptar todos los ejemplares de la Biblia de Reina, o del Oso, llamada así por figurar ese animal en su portada. Todo registro sobre ellos quedó borrado de la faz del Imperio español. Los tres religiosos mencionados, Pérez de Pineda, Reina y Valera, fueron quemados en efigie (in absentia), en el Auto de Fe de Sevilla del 26 de abril de 1562, junto a otros que sí fueron “relajados” en cuerpo presente.

Miguel de Cervantes y La Biblia

El insigne autor del Quijote tenía muchas virtudes, pero probablemente una de ellas no sería la de conocer y traducir el latín. La primera parte del Quijote apareció en 1605. Sin embargo, Cervantes cita de modo abundante textos de las Escrituras en castellano, según el estudio de Plutarco Bonilla Acosta, para la edición conmemorativa de la Biblia del Siglo de Oro. De ser así, constituiría un monumental desafío del más grande escritor español de todos los tiempos, a la todopoderosa Inquisición, de cuyas sospechas jamás se libró. Le protegió el enorme éxito del Quijote, y quizá explique la persecución judicial de la que fue objeto, y de su muerte casi en la pobreza, aunque sobre esto existe controversia. Lo que sí parece claro es que Cervantes tuvo acceso a los textos reformados, que la Santa Inquisición persiguió con celo hasta su abolición en 1808 por Napoleón Bonaparte.

Lo que también es un hecho es que la Biblia Reina-Valera es el segundo libro más editado y con mayor número de ejemplares impresos, solo por detrás de El Quijote.