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Historias de las cabinas


 

           Las cabinas existen todavía y funcionan. La telefonía móvil nos ha cambiando la vida, tanto que ya vivimos pendientes del teléfono. Incluso parece una tragedia el dejarse el teléfono móvil en casa, o estar dos días in conexión a internet o pasar por una zona sin cobertura, o lo que es peor, quedarse sin batería.

           Sin embargo, no ocurre absolutamente nada si olvidamos el teléfono portátil, porque estamos perfectamente comunicados. Las cabinas telefónicas están todavía ahí. Ya casi nadie se acuerda de las tarjetas con saldo para utilizarlas. En los últimos meses he olvidado el móvil en casa dos veces, y he tenido que hacer uso de las cabinas. en ambas ocasiones funcionaban. Resultaba como un viaje al pasado descolgar el auricular, esperar el tono y proceder a realizar la llamada, tras introducir una moneda de euro, que en el pasado reciente era de 100 pesetas. En ambas ocasiones, las personas que pasaban cerca de donde yo estaba, miraban con perplejidad, e incluso esbozaban una sonrisa. Es cierto ya no se ve a nadie llamando por las cabinas de calle, pero están ahí.

             La primera vez que escribimos sobre ellas fue en 2012 *, y las calificamos como reliquias útiles. La reciente avería en la red de telefonía móvil y en la de fibra óptica ha mostrado su vulnerabilidad. La telefonía de hilo sigue teniendo un hueco en nuestra sociedad, en nuestro mundo. El uso de las cabinas tiene un problema y es que como nuestros hábitos han cambiando tanto, ya no cogemos el teléfono a números desconocidos, por lo que aunque siga cumpliendo su función, al otro lado ya no coge nadie. Es lo que tiene el abuso de los números falsos y la piratería telefónica. Por este motivo pediríamos a Movistar, que identificase el número de llamada desde la cabina.

               La empresa que se encarga del mantenimiento de las cabinas es Cabitel. También es un hecho que en pocos lugares se encuentran tan vandalizadas como en Melilla. Hemos visto cabinas en otras ciudades de España, o incluso en París o Roma y su aspecto no recuerda siquiera levemente al de nuestra ciudad. Las cabinas de teléfonos están a punto de desaparecer, aunque ya hay un movimiento para “salvar las cabinas”. A lo largo del presente año, el gobierno ya extinto de Mariano Rajoy le otorgó una prórroga de otros dos años. Del mantenimiento de las cabinas todavía dependen unos 1000 empleos en España.

                   Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/

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Conservación de cabinas telefónicas


        A las vista de estas imágenes, que llevamos viendo años, nadie diría que existiese una brigada o empresa dedicada a la conservación de las cabinas telefónicas existentes en nuestras calles. Sin embargo, en días pasados, nos encontramos con el coche de la brigada dedicada a su conservación, tan antiguo como las propias cabinas. En las cabinas estudiadas, los auriculares telefónicos desaparecieron hace mucho tiempo, y en las que todavía lo conservan, ya no tienen línea. Al descolgar el auricular, ya no se recibe señal o tono de ningún tipo. Algunas incluso conservan los cristales, y en una había monedas de céntimos de euro en el cajetín y que ya nadie se molesta en recoger. En el pasado eran una fuente de recaudación de dinero mediante el robo.

          Algunas de las cabinas todavía existentes en nuestra ciudad conservan la antigua tipología, con la forma clásica, cristales, pero ya sin puertas. El resto de las existentes son ya postes telefónicos. Hay algunas ciudades en las que ya no se ven, o solo en las zonas céntricas, en donde el vandalismo urbanos es más atenuado. Las última vez que escribimos sobre ellas, quedaban 32 en nuestra ciudad. Eso fue en el año 2012.

            Ahora sabemos que en España queda poco más de 25.000 y que los planes de Telefónica o de Movistar, son suprimirlas en su totalidad a partir del próximo año. Lo que vemos ya en las calles es una reliquia de un pasado, que muchos ya no conocen. La primera cabina se instaló en Madrid en 1928, y en su momento de mayor esplendor alcanzaron la cifra de 100.000, casi en el momento en el que la telefonía móvil empezaba a expandirse de modo irreversible.

                  En muchas otras ciudades están transformándose y evolucionando, pero su futuro en Melilla parece ser algo más complicado

Notas:(1)  https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/. (2)http://www.malagahoy.es/article/malaga/1593924/las/ultimas/cabinas/buscan/futuro.html

(3) http://www.periodistadigital.com/tecnologia/telefonia/2015/08/03/las-cabinas-de-telefono-tienen-los-dias-contados-en-espana.shtml

Cosas que se pueden hacer con una cabina


             Las cabinas de teléfono siguen siendo útiles. Las compañías telefónicas como Movistar, antes Telefónica,  siguen manteniendo un número de ellas por razones estratégicas. En caso de corte de comunicaciones con el satélite, o de una caída de las líneas de internet, los teléfonos móviles dejan de funcionar. En caso de catástrofes naturales, como terremotos o atentados, como el de Boston, lo primero que deja de funcionar es la telefonía móvil. Es cierto que cada vez hay menos cabinas, apenas dos o tres por barrio. Desde la última vez que escribimos de ellas, se ha reducido su número.

                  El problema de las cabinas  de teléfono, es cuando se las utiliza para cosas distintas de las previstas. Esta de la calle Colombia, en el Barrio de Cabrerizas, está completamente reventada y se la está utilizando como papelera.  Siempre tengo la duda de mantener o no la categoría de “vandalismo urbano”, y pasar sus contenidos a “denuncia con foto” o una categoría similar. Sin embargo, cuando  me encuentro con estas cosas, me reafirmo en que es necesaria esa especificidad.

              También me pregunto siempre lo mismo: ¿dónde están las compañías de mantenimiento, o los encargados de reportar estas incidencias?. Esto no lleva así un día, ni dos.

       Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/31/cabinas-telefonicas/

Plaza de Ramón y Cajal


 

                                           La realidad cambiante

         La plaza de Ramón y Cajal se encuentra junto al Mercado Central, entre la calle Lope de Vega y la de García Cabrelles. Es un espacio ciudadano muy utilizado, al que se le podría sacar algo más de provecho. La COA, autobuses de Melilla, tiene parada en las inmediaciones, y hay abundancia de cafeterías y de comercios. dentro de poco, en cuanto obtengan la licencia de cambio de uso, la franquicia H&M  se instalará casi en la misma linde. Mejorar la imagen de esta plaza y mantenerla debería ser una necesidad urgente, dada la afluencia  peatonal y de vehículos que por allí circulan.

             Falta sombra, como en casi toda Melilla. Hay una extraña obsesión por plantar árboles ornamentales tropicales, o árboles frutales, de exiguos troncos y nula capacidad para proporcionar sombra, totalmente necesaria en nuestra ciudad; desdeñando las plantas y árboles autóctonos, ampliamente catalogados en publicaciones específicas. El abuso de las palmeras debería empezar a ser descartado.

                Entre las deficiencias destaca la ausencia total de papeleras, aunque para ese uso ya se utilizan las jardineras, que también surten de material cerámico para reparaciones caseras , pues ya faltan todos los embellecedores superiores. Aunque la más extraña de las desapariciones es la de la cabina telefónica, que estaba allí en la primera sesión fotográfica, y había desaparecido en la segunda, entre las que mediaron apenas 7 días. Probablemente se trata de una sustitución o de una desaparición paulatina de las mismas en Melilla.

                PD:  El Alminar es un blog de Melilla, pegado al suelo y a la realidad  ciudadana. Es raro que a lo largo de una vida, un ciudadano participe en una revolución, en el derrocamiento de un tirano, o en un acontecimiento heroico. Lo más normal es que deambule con mayor o menor éxito por todos los rincones de su ciudad, y los vea deteriorarse o cambiar. Una de las señas de identidad del Alminar es esta, y no vamos a renunciar, ni a hacer dejación de ella, es más, nuestra actividad de vigilia permanente, ya ha provocado muchos cambios y mejoras en el entorno urbano, que es el de todos.

Cabinas telefónicas en Melilla


                                 Relíquias útiles

   En Melilla todavía pueden verse cuatro o cinco de las antiguas cabinas telefónicas, que a la luz de las nuevas tecnologías de comunicación se nos aparecen como artefactos antediluvianos o totalmente anacrónicos. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. A la compañía Movistar, antes Telefónica, le cuesta mucho dinero su mantenimiento, pero siguen resultando muy útiles, pues no siempre se dispone de una teléfono móvil, de hecho todavía hay quien no lo tiene y solo efectúa sus llamadas por las lineas regulares, las de cableado. Muchas veces nos encontramos con la sorpresa de que hemos olvidado el teléfono móvil, o no se ha descargado la batería, o también, se ha desconectado el satélite y nos encontramos con una zona de sombra o de apagón y no podemos efectuar la llamada. En una situación así, tener cerca un “poste telefónico” resuelve más de una situación comprometida.

          Si uno lo piensa, ya resulta extraño hablar con un poste, metiendo una moneda en una ranura  y que alguien te oiga. Resulta más lógico y aceptado coger una pastilla de plástico y hablar con alguien al otro lado del mundo y sin necesidad de cables o hilos,  enviarle una fotografía por el aire, o el eter, que tanto da. ¿Cuánto durarán las cabina?. Nadie lo sabe, pero de momento, ya las he utilizado recientemente y siguen siendo muy útiles. Nunca se puede desdeñar lo viejo solo por serlo; ni tampoco por su aspecto. Hay cosas que aunque no reparemos en ellas, son necesarias.