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La ciudad del comercio de la Edad de Piedra


                                 Cosas que nunca veremos en Melilla

          Comercio tradicional no equivale a comercio arcaico. Melilla sigue siendo la única ciudad de España sin una gran superficie comercial digna de tal nombre. Se sabe que los centros comerciales o grandes superficies son “templos del consumo”, pero eso no quiere decir que se mantenga la enorme falta de opciones de consumo que existen en nuestra ciudad. Si el llamado Centro Comercial de la ciudad tiene algo de vida, es gracias a la renovación que han impuesto las llamadas y también denostadas “franquicias”. Gracias a ellas el centro de la ciudad ha cobrado vida y además hemos visto prácticas comerciales del siglo XXI, como es devolver un artículo y que te entreguen tu dinero, sin malos modos, sin los temidos vales de compra y sin que te pregunten por qué devuelves el artículo.

              El único intento serio, aunque muy mal llevado a cabo, de instalar una gran superficie en Melilla, acabó envuelto en el escándalo de un pelotazo urbanístico, una revuelta de empresarios y comerciantes, y en una moción de censura, que acabó en 1998, con un gobierno municipal elegido en las urnas. Esta ciudad, en algunos aspectos, sigue mostrando una realidad salvaje y hostil a cualquier novedad que venga del otro lado del Mediterráneo.

          En nuestra ciudad no podemos comprar lo que queremos, sino aquello que nos ofrecen y traen a nuestros escaparates.  Es una ciudad de comercio cautivo en donde a veces se hace necesario recorrer toda la ciudad, para encontrar un producto común en cualquier otro lugar  de España. Esta es la gran paradoja, una de tantas, de esta ciudad singular, con un poder adquisitivo medio alto, pero de oferta comercial restringida. Casi un embudo.

         Los dueños del comercio en nuestra ciudad son muy pocos y hasta que ellos no lo decidan, o si no les interesa, jamás tendremos una gran superficie comercial. Hay que pensar que pensar que la inmensa cantidad de mercancía que entra en Melilla lo hace a través de muy pocas empresas navieras y de transporte, y que luego todo ese volumen es distribuido a toda la ciudad por muy pocas empresas, de modo que se compre donde se compre cualquier producto, los beneficios se concentran en muy pocas manos. En Melilla hay mucha demanda pero también muy poca oferta. Que a nadie le extrañe pues, que el principal centro comercial de Melilla sea Málaga.

       Hay muchas cuestiones sin resolver en la ciudad, esto es solo un apunte, pero sigo sin entender porqué una botella de agua de 1,5 litros de cualquier marca, sigue siendo más barata en cualquier lugar de España que en Melilla. No vivimos en una ciudad libre, casi en ningún sentido.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/el-gran-satan-de-la-gran-superficie-de-melilla/

Melilla sin gran superficie comercial


         Una anomalía que  lastra la economía de Melilla

      Melilla es el único municipio de España, con más de 70.000 habitantes, que no tiene una gran superficie comercial. Es una anomalía que lastra la economía de Melilla, sin otra alternativa económica que no sea la subvención del Estado. Melilla es un comercio cautivo, en donde no hay posibilidad de otros modelos económicos que no sean los que nos imponen, o el que nos imponen el Poder Económico, que en Melilla está detentado por un centenar escaso de familias o empresas.

      En 1996 el entonces Presidente de Melilla,  Ignacio Velázquez intentó por las bravas y con escaso tacto, la creación de una Gran Superficie Comercial en Melilla. No buscó ningún tipo de apoyos ni de consenso y el asunto fue filtrado desde dentro y le explotó entre las manos. A  la larga, este hecho fue el detonante  que puso en marcha la moción de censura que acabó despojándole del poder en 1998. Además, como rémora dejó tras de sí el turbio asunto de la parcela del “cuartel de Valenzuela”. La idea era buena, porque no es lógico que Melilla carezca de una Gran Superficie comercial y de ocio, en el año 2011.

        El intento  de Velázquez contó con la oposición de comerciantes, empresarios, sindicatos y de todo el arco político de la oposición e Melilla. El boicot a la Feria de 1996 fue salvaje y desproporcionado. Sin embargo, y pese a los inmensos errores que cometió Ignacio Velázquez en 1996 al intentar instalar de aquel modo la Gran Superficie, debe decirse que aquel intento de Ignacio Velázquez en 1996 era el acertado y todos los que se opusieron, cometieron uno de los mayores errores de la historia económica de Melilla.

      Los argumentos que se esgrimieron eran falsos, porque el centro comercial tradicional de Melilla se ha hundido solo, sin necesidad de una Gran Superficie. Si hoy se ve gente en las calles céntricas de Melilla, es por la instalación de las franquicias comerciales, que atraen incluso a una gran parte de la población más pudiente del entorno marroquí. Hoy el “centro” de M

gracias a las franquicias. Se dijo que se intentaba proteger a los pequeños comerciantes, y era mentira, porque al pequeño comercio de barrio no le afecta la Gran Superficie. Se dijo también, falsamente  que aquella gran superficie beneficiaría solo a unas pocas personas, cuando lo que ha seguido beneficiando a sólo “unas cuantas personas“, es su no instalación. La realidad es que Almería, con 4 grandes superficies instaladas (dos en la capital y dos en las inmediaciones), cuenta con uno de los “centros comerciales tradicionales”, más dinámicos y rentables de toda España, y eso por no hablar de Málaga, y en ambas capitales sí se atrevieron a peatonalizar el Centro de la ciudad.

         El Poder económico de Melilla lo siguen detentando los mismos que en 1996, con apenas unas nuevas incorporaciones mas. Lo curioso es que los mismos sectores económicos dominantes que se opusieron a su instalación en 1996 y armaron el motín de La Feria de aquel año, son los mismos que en 2011 ya dicen que no les importa ni afecta su instalación. Y este sí es un gran asunto a analizar y lo vamos a desentrañar en la medida de lo posible.

elilla está vivo