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Centenario de la fuente del Bombillo


  Tres fuentes centenarias melillenses: Bombillo,  Carmen y Príncipe

                                     Enrique Delgado

    La fecha de la inauguración de la fuente del Polígono, conocida popularmente como fuente del Bombillo quedó perdida en el tiempo. Durante años, el militar e historiador Gabriel de Morales anotó las principales efemérides de la ciudad en un cuaderno, que luego fue publicado en forma de libro. El recrudecimiento de la actividad militar en la región de Melilla hizo que interrumpiera sus anotaciones en 1913. La mitad de la historia de la ciudad estaría perdida sin esas laboriosas anotaciones.

          La aparición en 1905 del Telegrama del Rif hace que se cuente con una poderosa herramienta de investigación, hasta que la dictadura franquista convirtió la centenaria publicación, en una gaceta inservible para la investigación de la vida melillnese. Bucear en la hemeroteca del Telegrama es una tarea ardua, para quien no cuenta con una copia digitalizada, obtenida por la vía de la FE (favoritismo y elegidos), porque no están disponibles en la Biblioteca Pública. Hay que solicitarlas mediante instancia documentada a la Consejería de Cultura, y siempre pueden decirte que no.

                               Las inauguraciones de la Feria de septiembre de 1916

               Una vieja revista española, Blanco y Negro, escogida al azar por mi hermano Fernando, con noticias y fotografías de Melilla, aportaba luz sobre la fecha de inauguración de la fuente del Bombillo. Junto al material gráfico, los pies de foto aludían a la inauguración de tres fuentes, dos en el Polígono y una en el Barrio Príncipe de Asturias. Una de las fuentes es sin duda la del Bombillo, pues es la única existente y la que ha permanecido con su inalterable fisonomía. Casi todo el trabajo de investigación quedaba resuelto, salvo localizar el Telegrama del Rif del año indicado en la revista. El azar, una vez más, vino en auxilio de la necesidad.

                        Las inauguraciones y celebraciones principales se reservaban para la Feria de Septiembre, por lo que iniciada la búsqueda en el día 1, aparecía la siguiente nota en el día 6: “A las 11, solemne inauguración de las fuentes instaladas en el barrio del polígono, Carmen y Príncipe de Asturias”. La edición del día 7 de septiembre informaba de esta manera:

                                               Inauguración de las fuentes

           Rezaba como primer número del programa de ayer la inauguración de las fuentes instaladas en las calles del Cauice, Martínez Campos, Capitán Cossio y Príncipe de Asturiasy Mercado del Polígono. El acto tuvo lugar a las 11 d ela mañana con la asistencia del general don Federico Monteverde, al que acompañaban su ayudante, comandante señor Chao, y los vocales de la Junta de Arbitrios. señores Sousa, Cardín, Izaguirre y Navarrete.

             Ha realizado las obra sel contratista Francisco Tortosa, dirigiendo todos los trabajos el ingeniero de la Corporación señor Moreno Lázaro.

                 El vecindario de los respectivos barrios se congregó en torno a las fuentes, cuyos grifos, una vez abiertos, dieron paso al agua. S.E. y los vocales elogiaron las obras, siendo objeto de cariñosas manifestaciones por parte del vecindario, que aplaudió unas obras que tanto les beneficia.

                   Las fuentes del mercado son de fundición, para las necesidades del mismo, siendo las cuatro restantes de mamposteria, sencillas y esbeltas. El inteligente “amateur” señor Lázaro, obtuvo varias fotografías.

                        Nosotros hemos de felicitar al general Monteverde y a la Junta de Arbitrios por tan importantes mejoras. El Telegrama del Rif, 7 de septiembre de 1916

                        Con la recuperación de esta efeméride, de la que se cumplirán 100 años el próximo 6 de septiembre, se pone de manifiesto la vinculación de las fuentes de uso público con la población de Melilla. Una tradición centenaria que intentó ser cercenada desde la Consejería de Medio Ambiente de Melilla.

 

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La fuente y el jardín de Trara


        Melilla sigue siendo un pueblo en algunos aspectos, y eso es bueno, porque quiere decir que el proceso de aculturación y de desvinculación de los habitantes con sus raíces, no ha sido eliminado del todo. Uno de esos referentes, es el trasiego de los melillenses hacia las fuentes públicas, que siguen en el punto de mira de la Consejería de Medio Ambiente. La presión ciudadana y algunas denuncia públicas, han conseguido aparcar, de momento, estos funestos planes.

               Una de los más emblemáticos e  históricos espacios ciudadanos, es el de la fuente de Trata. su aspecto resulta desolador. El mármol está cubierto de humedad  y de hongos y solo hay tres grifos activos. Todo adolece de una absoluta falta de mantenimiento, pese a que es un lugar céntrico y eso que a pocos metros se encuentra la sede del Ministerio de Defensa. El descuido es absoluto y la suciedad se ha hecho dueña de la zona.

             El jardincillo de la fuente de Trara

          Sin embargo, el motivo para traer hasta El Alminar el desolador aspecto de la fuente y sus inmediaciones, junto con la horrible barandilla de madera y la rampa de accesibilidad, no es solamente el de la propia fuente, sino además el del jardincillo que debía embellecer la zona, y que mas que podado, ha sido arrasado. Mucho se ha escrito y denunciado, en todos los medios posibles y por parte de infinidad de grupos y de ciudadanos,  sobre la brutalidad de las podas en nuestra ciudad, en estado de poda permanente; pero pocas veces se consigue obtener una imagen que evidencie de un modo tan claro, el paso de los podadores por un lugar, como este del jardín/erial de Trara. Poca más hay que decir, cuando se puede mostrar algo así. Hace un año estaba descuidado, ahora ya ni siquiera existe.

La fuente que mana y corre


             La Consejería repone la grifería de  Explanada de Camellos

          Sólo han pasado dos días desde la entrada anterior , y los cinco grifos de la fuente de la Explanada de Camellos ya han sido repuestos. Es sorprendente y desde El Alminar nos congratulamos por ello, y si la Consejería de Medio Ambiente ha rectificado su anterior decisión la felicitamos por ello, aun cuando esto no quiere decir que estén dando marcha atrás en sus planes. La crítica ciudadana, la labor de vigilancia da sus frutos.

           No es fácil estar aquí, en esta misión auto impuesta, la de estar frente al Poder y sus abusos, protegiendo a los desamparados, dando voz a los que no la tienen. No gozamos de ninguna estructura de protección, aunque sí vamos tejiendo una urdimbre distinta, día a día, que no se ve pero que se consolida. Amigos,  colaboradores, lectores, personas que no conoceremos nunca, gente que saluda por la calle.  Es algo que se nota, que se percibe, y es que El Alminar ya ofrece una sensación de amparo.

             No podemos estar aquí todos los días, escribir se hace a veces muy cuesta arriba, resistir no es una labor fácil. Hay que tener un objetivo, una disciplina interna, una fe laica,  en lo que se está haciendo. A menudo no se percibe nada, no se ven consecuencias visibles de lo que se hace, sin embargo, hay una fuerza interior que nos mantiene en este lugar y de este modo.

              Hoy, en nuestro camino en busca de las fuentes de donde brota el agua, en nuestro particular viaje hacia el corazón de las tinieblas, hemos llegado a la más alta fuente de Melilla, o el punto habitado más elevado de nuestra ciudad. Nunca dejamos nada abandonado, ni olvidado. Es la fuente del barrio de Cabrerizas, la que se encuentra frente al acuartelamiento del Tercio Gran Capitán, 1º de La legión.  Faltaba un grifo y alguien que estaba allí, nos dijo que llevaba mucho tiempo en esa situación. Por las tardes, es una de las fuentes más activas de la ciudad.

Las fuentes de Melilla


              Varios cursos de agua, abundancia de manantiales y un puerto natural hicieron de Melilla y su vega, un lugar adecuado para el asentamiento humano. Tierras fértiles proporcionaban cosechas. También era una zona de intercambio para los pueblos o cábilas de las inmediaciones, siempre presentes a lo largo de toda la historia de la ciudad. Hace unos días escribíamos acerca de la actividad de los garraferos, hoy lo haremos de los aguadores y aguadoras.

                   En Melilla nunca se ha podido beber agua del grifo. Una de las actividades más sorprendentes cuando llegué a esta ciudad en 1979,  era la de los aguadores, con sus carros tirados por mulas o asnos, y con las grandes cubas de agua.  El grito que anunciaba el agua, y que daban los aguadores en el portal, es algo que no puede olvidar quien lo haya escuchado. Traían la famosa agua de Trara, una marca comercial que se podría haber comercializado. Otra de las cosas que también recuerdo, era cuando acompañaba a mi padre, no siempre, a la fuente de Trara a llenar las garrafas (para beber o cocinar). En aquellos años en nuestra ciudad no existía el agua embotellada y cuando empezó a llegar, era muy cara, todo un lujo y eso ha sido así hasta hace muy poco.

                                          Bombillo, Trara y Cuatro Caños

             Son las tres fuentes clásicas de Melilla. La única que conserva un aspecto lúcido es la última. La del Bombillo, inaugurada a principios del siglo XX, sufre un desgaste y una erosión considerable, pese a todos los arreglos y reparaciones de las que ha sido objeto. La que tiene el peor aspecto de todas, pese a estar en una posición privilegiada, es la de Trara. Pasé por allí el otro día y me sorprendió verla tan descuidada, con solo dos grifos activos.

                                             Las fuentes de Aberchán

                 Las fuentes de ósmosis inversa, son conocidas como las fuentes de Aberchán, porque la idea y la instalación de las mismas fue obra suya, cuando era consejero de Medio Ambiente durante el gobierno del “cuatripartito” (una década antes que Cataluña). Mustafa Aberchán quiso universalizar el uso gratuito del agua y se le ocurrió una de las mejores ideas de los últimos años. Tuvieron un éxito rápido y su utilización se ha asentado perfectamente entre todas las capas de la población. “Agua para todos” y además gratis.

                 El actual equipo de gobierno, en algunas de las anteriores campañas electorales, quizá 2003 ó 2007, dejó caer la idea de que una vez que la desaladora surtiese de agua a toda Melilla,  acabaría con las fuentes de ósmisis inversas.  Afortunadamente, de momento, no parece haberse llevado acabo esa infeliz idea. Hay que dar agua gratis a la gente, entre otras cosas, porque el agua del grifo sigue sin poderse beber y la embotellada sigue siendo cara. Hay que mantener y cuidar las fuentes de Melilla, tanto las tradicionales y como las nuevas.  Lo que ya no sé es si el agua de la fuente de Trara y la de los Cuatro caños sigue siendo de manantial, o la sobre explotación de los acuíferos ha acabado ya con su procedencia natural.

             PD: La fuente de ósmosis inversa de la Explanada de Camellos, lleva varios días sin grifos. Parece que se han retirado por los Servicios Municipales, no sabemos sin con el fin de realizar alguna reparación, o es el inicio silencioso del plan que pretendía acabar con las fuentes de Aberchán.