Archivo de la etiqueta: poblado legionario

La restauración de Victoria Chica


 

                 Victoria Chica ya solo es un torreón, un foso, y algunas dependencias internas, poco más que el resto de un fuerte. Hubo un tiempo en el que se creyó que desde sus muros se disparó el famoso cañón Caminante, pero esa fue una falsa creencia que deshizo el historiador melillense Antonio Bravo (1). Así pues, afirmar que se está en contra de la rehabilitación del fuerte de Victoria Grande porque desde él se defendió la españolidad de Melilla, es un argumento falaz y de una gran ignorancia histórica.

                 Victoria Chica no corre riesgo alguno de derrumbe, y aún teniendo su importancia histórica, no resulta muy adecuado que se gasten en él casi 3 millones de euros, en una presunta rehabilitación. El lugar podría ser conservado y mantenido con la décima parte de esa cantidad, pero en nuestra ciudad se utilizan argumentos de “estado de guerra política”, con afirmaciones tan impropias como la que hemos mencionando.

                 En Melilla hay una apariencia de gestión, al igual que existe una sensación de inseguridad. Los barrios de la ciudad se vienen abajo, las plagas de insectos y roedores asolan toda la ciudad. Hay muchas carencias  en los barrios, en Sanidad, en Educación, en Transportes, en Empleo, lo que convierte en un desafuero ese injustificado y desmesurado gasto.

               Además, visto lo ocurrido en Victoria Grande, hay muchas objeciones históricas que hacer acerca de este tipo de rehabilitaciones, que más parecen falsificaciones históricas. Victoria Grande ha sido desposeído de su carácter de fuerte militar, y del de prisión política que mantuvo a lo largo de tres siglos. Ahora solo es un espectáculo lumínico en el que es imposible averiguar su pasado. Se elimina la piedra original, se recubre todo de piedra artificial y se laminan los vestigios históricos.  En Victoria Chica, más que en ningún otro lugar, hay vestigios de épocas anteriores que no mencionaremos para no provocar su eliminación.

          Comprometer un gasto de 2.763.900 euros, con recursos propios de tesorería, con un más que posible recurso a préstamos bancarios, en una ciudad en la que siguen existiendo barrios como el del Poblado legionario, con infraviviendas, con tejados de uralita (amianto), es casi inaceptable. Toda la oposición se abstuvo en la votación de semejante despropósito y por ello fueron increpados por el Gobierno de la ciudad. Debieron votar en contra, porque ejecutar proyectos así, descartando necesidades prioritarias de barrios y de personas, no es algo que puedo contar con el refrendo de nadie. Es una huida más en el camino de la irrealidad y los proyectos megalómanos, en los que parecen haberse instalado aquellos que nos gobiernan. Victoria Chica merece ser conservada, pero no a ese precio ni en este momento.

        Eso sí, desde Victoria Chica se contemplan las mejores vistas de la ciudad, pero una vez restaurado hay que conservarlo, y eso es lo que no se sabe hacer en la ciudad, salvo cerrarlo a cal y canto.

Nota: (1)http://patrimonioculturalmelillense.blogspot.com.es/2010/05/precisando-el-punto-cero-de-melilla-la.html

 

Anuncios

El poblado legionario de Melilla


                           ¡Dónde acaba Melilla!

   La ecuación es muy sencilla y ya la hemos formulado en otra ocasión. Para saber si la gestión de un gobierno es correcta solo basta alejarse del centro de la ciudad. si por cada cien metros recorridos las deficiencias aumentan de modo exponencial y llegando al límite extremo ésta parace no existir, entonces nos encontramos ante una gestión deficiente. Si las deficiencias se encuentran en el mismo centro de la ciudad, entonces la gestión es muy cuestionable.

      Hay un límite variable pero definido en cada barrio que pudiera marcar ese más allá, esa frontera en donde ya no parece existir ayuntamiento o gestión urbana. El límite varía según las zonas, pero a en un radio de 1000 metros contados desde el ayuntamiento, la gestión parece no existir. Las deficiencias son muy grandes y algunas zonas carecen de inversión o de normas.

                                   El poblado legionario

         La concepción clasista del mundo en la España franquista se notaba aún más si cabe en el ámbito militar. Soberbios pabellones para jefes del ejército en el centro de la ciudad y viviendas para oficiales (con balcones) y suboficiales en el extrarradio, y viviendas míseras para la clase de tropa (Cabo Cañón, las desaparecidas de Alfonso XIII) y este barrio conocido como poblado legionario, aunque ya no sé si esta denominación seguirá vigente. Los nombres de las calles son sonoros: Tte. Arrabal, El Empecinado, Ceriñola, Capitán Ariza, alférez Santa Pau.

          Estas zonas son las olvidadas de la ciudad. No existen columpios para niños, ni embellecimiento urbano de ningún tipo. En el pasado conoció cierto esplendor, los rótulos de viejas tiendas y comercios dan testimonio de ello. En un momento determinado el bar llamado Casa Antonio, estuvo en “la ruta del tapeo”. La progresiva reducción de los efectivos militares en Melilla, y la eliminacion del servicio militar obligatorio, acabó con un gran sector de la economía melillense, la que estaba enfocada a la numerosa clase de tropa de Melilla. La instalación en el poblado de un negocio de lavado de vehículos, ha hecho que fluya hacia el poblado algo más de gente.

         En la actualidad solo funciona un pequeño autoservicio, llamado Bandera, por la presencia cercana de las Banderas o compañías del  Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, el que nunca ha salido de África desde su fundación.

         El aspecto positivo, es la capacidad de adpatación de las personas a cualquier situación. La vida siempre se abre paso, y pese al olvido y al abandono del lugar, unos pocos vecinos viven con toda la dignidad posible, en una zona con las mejores vistas de la ciudad. En las calles todavía pueden verse pequeñas huertas, cabras, gallinas e incluso un pavo real. Hace no mucho los vecinos denunciaron la presencia de perros asilvestrados y merodeadores por las inmediaciones. Allí hay escombreras, vertederos incipientes y parece que tampoco podan. 

    Melilla, la de la gestión suntuaria, la de las grandes regatas, queda al fondo a la derecha,  siempre.