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El puente de Palma santa


 

                                El puente ondulante

                  Melilla es ciudad de puentes, pero sin río, o de cauces secos, de torrenteras. La idea para hacer este puente fue buena. Se trataba de crear un acceso directo al Cerro de la Palma santa y evitar el colapso de tráfico del cruce entre las carreteras de circunvalación y la de Farhana. Es una construcción sencilla, pues se trata de un tablero de hormigón, apoyado sobre dos pilares de relleno elevados sobre el terreno del cerro, que crea un único vano de luz. No es una obra de ingeniería asombrosa, como el túnel soterrado de la carretera de Alfonso XIII.

                    Sin embargo, el terreno sobre el que se asienta, tierra y relleno, está sufriendo alteraciones que lo están deformando, a poco más de un lustro desde su inauguración. El terreno se deforma con las lluvias torrenciales, y también han podido tener su efecto los terremotos del Mar de Alborán, que se han registrado a lo largo de todo el año.

                     Melilla recibe una partida presupuestaria anual del Ministerio de Fomento, para el mantenimiento de carreteras. Las mayores deformaciones se producen en donde se han tenido que instalar puentes, para sortear los badenes naturales de los cauces de los arroyos que conforman la cuenca del río de Oro.

                  Este puente solo es utilizado por los residentes, y por los usuarios que acceden a la tienda de repuestos de automóviles que existe en el Cerro. También lo utilizan los fieles de la mezquita de la Zauía , y por las Fuerzas de Seguridad del Estado que vigilan la frontera.

                El puente presenta deformidades importantes, ondulaciones, curvas,  e incluso desniveles dentro del mismo. También hay muestras de haber sufrido reparaciones y parcheos.

Puentes urbanos de Melilla


              Los puentes históricos de Melilla se mantienen en su misma posición, aunque muy modificados. A lo largo del último siglo han variado su estructura, pasando desde la madera inicial, hasta el hormigón. Otros  han visto modificadas sus barandillas, o se les ha debido elevar y ampliar sus tableros. Tres son recientes, de menos de una década.  Los relacionados con el ferrocarril, están tal cual se construyeron, excepto uno primigenio de madera, y del que solo son visibles los pretiles.

             Iniciaremos el recorrido desde la desembocadura, hasta el situado más al interior, que es el de las palmeras. Este último  no tiene nombre, pero lo llamamos así por la proximidad de la barriada en donde está ubicado.  Son un total de nueve.

De puente en puente


Y tiro porque me lleva la corriente

        La corriente se lo lleva todo en Melilla, hasta los puentes. Es curioso ver como los antiguos aguantan, aunque debidamente reformados, conservado apenas su nombre, y los nuevos se desmoronan y no tienen ni siquiera nombre. Es muy raro que los temas surjan solos y luego desaparezcan, por lo general se relacionan y una cosa suele llevar a otra, en este caso son los puentes. Es frecuente que en el Alminar los temas se encadenen, tanto en dúos como en triadas,  porque siempre hay algo más que decir de cualquier cosa de la que se hable o escriba. La entrada sobre los puentes ha creado casi más confusión de la que ha pretendido aclarar, aunque todo será resuelto en los próximos días. He realizado un recorrido por los puentes urbanos de Melilla y los veremos todos por orden y nombre  (los que lo tengan).

                       La barandilla vencida, del puente sin nombre

           En esta zona confluyen los cauces del arroyo Farhana y el Río de Oro, en su nuevo encauzamiento. El puente no tiene nombre, pero establece una frontera física e invisible en la ciudad de Melilla. La mita de la población no suele pasar de este puente hacia el interior del Distrito V. El puente une, desde hace poco más de una década, la carretera de Farhana con la de Hidúm. Por su simbolismo me recuerda al puente de “Las Naciones”, que construyeron los rusos, para unir el entonces territorio soviético, con Afganistán, en la invasión soviética de la década de 1980.

           Se trata de un puente algo feo. Melilla no es una ciudad de puentes hermosos.  Los ingenieros militares, tan alabados en múltiples edificaciones, no se esmeraron con los puentes, pese a ser uno de los campos señeros de la ingeniería militar española. España es un país de puentes bellísimos. Así pues, en busca de los puentes urbanos de Melilla, este debe ser de los últimos construidos, me he encontrado con este puente, que nunca había fotografiado. La barandilla se ha seccionado por su base, y un amplio tramo ha caído al cauce. El resto que queda en pie, se mueve de manera ostensible, y con apenas un leve empujón, o alguien que tropiece y caiga sobre ella, irá al mismo lugar que la parte ya caída, al fondo del río. Al puente del General Marina le falta un trozo de barandilla, y a este también.

            Es una constatación de una evidencia: Melilla se desmorona.

Los puentes de Melilla


                        El nombre de los puentes en Melilla

          El territorio de la ciudad de Melilla está dividido por el cauce del Río de Oro, y también el de otros ríos, tan históricos como el mencionado, el arroyo Mezquita y el de Farhana. Todos esos cauces y la abundancia de agua hicieron de “las tierras circundantes” un entorno habitable y fértil.

           A partir del Tratado de Ampliación de Límites de la ciudad en 1860, se inició la desviación y encauzamiento del Río de Oro (1872), así como la correspondiente construcción de puentes para comunicar las dos partes en las que había quedado dividido el nuevo territorio melillense. La mayor parte de los puentes se construyeron en esa época y en la etapa de Protectorado Español. El franquismo, tan dado a la construcción de pantanos y esperpénticos monumentos auto conmemorativos, nos dejó secos en lo que a la construcción de nuevos puentes se refiere. En realidad, el régimen franquista no tendió puentes con nadie, sino todo lo contrario.

              Hubo que esperar a La Democracia para ver en nuestra ciudad la construcción de nuevos puentes, como el del Paseo Marítimo, el nuevo del Tesorillo, y el que comunica la carretera de Hidúm con la barriada de La Constitución.

                             Confusión en la denominación de los puentes

           Una de las características de los puentes de Melilla, que han sufrido grandes transformaciones desde su inauguración (algunos ya no existen), es la confusión en cuanto a su nombre. Cada uno los denomina como quiere, y no es infrecuente ver fotografías de un mismo puente, denominado de maneras distintas. El único intento serio por catalogar el nombre y la historia de los puentes melillenses, se llevó a cabo por parte de la Asociación de Estudios Melillenses, en el callejero ilustrado que editó el Ayuntamiento en 1997. Es usual seguir denominando como puente “de los alemanes”, a un puente que jamás se ha llamado así, y que es el del Ferrocarril o de La Minas del Rif, junto a los edificios del Centro Asistencial, y que une los dos tramos de la calle Alcalde Antonio Díez.

                             Obras en el puente del General Marina

             El lunes 11 de febrero se cerrará al tráfico el puente del general Marina, que sin embargo es más conocido como el puente de “Triana”, aunque jamás se ha llamado así. Existía en este punto, un puente llamado de la Reina Victoria, que por su posición fotográfica, coincide con el del General Marina. No sé si este último sustituyó al anterior, o se trata de un puente desaparecido.