La mirada tranquila


Gaviota mirona

           Hemos buscado analogías, similitudes, escrito en parábolas, pero nunca habíamos visto esto. La tranquilidad de la gaviota ante el ojo del que le observa es absoluta. Ninguna permanece quieta con un ser humano tan cerca.  Por lo general suelen levantarse y alejarse discretamente del observador, a la misma velocidad con la que nos aproximamos hacia ellas. Suelen mirar desafiantes y en Melilla hay quienes les tienen especial fobia, sin embargo están siempre presentes en nuestro paisaje urbano, con sus endiablados gritos. La actitud de este ejemplar es insólita en un ave, pues o tiene mucha confianza en sí misma, o sabe que nada debe  temer  del ojo que la observa, por eso  se deja fotografiar con toda confianza, aunque con curiosidad y en estado de alerta.  Seguimos en medio del invierno, parece que febrero empieza a señalar tímidamente la primavera, que está a sólo un mes de distancia.

             Poco a poco intentamos volver a recuperar el pulso, con las reflexiones y con todo aquello que no ha situado en el lugar en el que estamos. La guardia no debe bajarse nunca, pero a veces es necesario reposar y observar las cosas con cierta tranquilidad. Los temporales parecen haber ofrecido un descanso.

De laguna a charco


             Las cosas cambian de estado, igual que las personas. A veces un Estado se convierte en una cosa, e incluso una cosa puede transformase en Estado. El mundo de la física y del cambio de estado de las cosas es muy atractivo y sugerente. Cada proceso tiene un nombre e incluso pueden ser reversibles.

               En Melilla lo que un día fue monolito hoy es un blosco y lo que alguna vez fue laguna hoy solo es charca. Esto ha ocurrido con el lago artificial de los pinos, que al igual que su homólogo del parque  forestal, ha acabado convertido en charco turbia, del que intentan escapar hasta las pobres tortugas moras. Antaño, el pequeño lago artificial de Los Pinos estaba lleno de centenas de carpas multicolores, de todos los tamaños. Las dos primeras fotos están hechas un mes de febrero de 2012, la tercera es también del mismo mes pero dos años después.

                 El nivel de agua ha bajado de modo ostensible, las tortugas mora siguen estando, el agua aparece mucho más turbia y las carpas, un pez muy resistente, ya no parecen estar. ¿Han sido depredadas por las gaviotas?. Lo que también muestra la foto es el cambio en el tiempo. El mes de febrero de hace dos años fue un mes agradable con muchos días soleados y buenos, y el actual nos está azotando con un temporal detrás de otro.

             En las eternas, consabidas y constantes discusiones laborales y familiares sobre el tiempo, cuando afirma que éste es el peor invierno de hace muchos años, siempre hay que replica que él o ella los recuerda peores, afirmación que encona la discusión hasta límites peligrosos. Las presentes fotografías, no solo nos sirven para denunciar el estado de la balsa de Los Pinos, sino también para demostrar que este es el peor mes de febrero en mucho tiempo.

El parque infantil que nadie es capaz de abrir


                                      Parque infantil Barrio Victoria

Las vueltas al mundo, los cristos milagrosos, los grandes temas y tantas y tantas otras cosas nos ayudan a evadirnos por unos instantes de la realidad, sin embargo, todo aquello que decide nuestra vida está completamente pegado al suelo, o al mar, según el medio en el que cada uno tenga fijado su actividad vital. Tendemos a creer que lo que es para nosotros, lo es también para los demás y sin embargo no es así. La visita ya finalizada y convertida en historia del Juan Sebastián de Elcano, no ha existido para 8 de cada diez melillenses. Llega el lunes y todo sigue donde estaba.

              Hace justo dos meses escribíamos sobre el parque infantil del Barrio de La Victoria, el que está encima de los aparcamientos de Estrada, en la calle de La Salud y del doctor Fleming y junto al Centro de Salud de la carretera de Alfonso XIII. En la entrada del 19 de diciembre decíamos que estaba cerrado por falta de presupuesto para pagar al guardaparques, o por algún problema con la concesión del mismo a quien hasta ahora se hacía cargo de su vigilancia y mantenimiento. En aquella entrada hacíamos hincapié en que estaba cerrado desde el día 1 de noviembre. Ya han pasado cuatro meses y todo sigue igual que estaba, es decir cerrado y sin explicación alguna. Hay vecinos sospechan de una posible maniobra especulativa, sobre alguna posible recalificación, vía PGOU (Plan General de Ordenación Urbana), que permita construir allí las viviendas que en su día no se construyeron.

              Es extraño el silencio, pues el barrio cuenta con al menos dos  asociaciones de vecinos (EstopiñánCiudad de Málaga), que no han pedido explicación ni elaborado pregunta alguna al Gobierno de Melilla, sobre este extraño e injustificado cierre. El parque infantil del Barrio de La Victoria, o de Marcelino, tuvo algunos problemas y denuncias sobre el mal estado del suelo y lo obsoleto de sus columpios y atracciones infantiles. Fue visitado por el Consejero de Medio Ambiente y se prometieron reformas y mejoras. Lo único que ha sucedido, es que desde el día 1 de noviembre está cerrado sin más explicación. Resulta paradójico, como siempre, los derroches de miles de euros en cualquier actividad, ágape o delirio de las consejerías, y se carezca de 600€ mensuales para pagar al guardaparques o a la empresa que se encargaba de su mantenimiento.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/04/18/inminente-cierre-del-parque-del-bo-de-la-victoria/ ,

                         https://elalminardemelilla.com/2013/12/19/sin-presupuesto-para-un-parque-infantil/

En constante viaje


                 Con exacta puntualidad, y tras una serie de maniobras y labores repetidas constantemente  y con absoluta precisión y rigor,  siempre las mismas, siempre del mismo modo; los marineros del Elcano han abandonado la dársena melillense. Hoy saben de donde salen, a donde van y conocen con precisión los pasos y rutas a seguir. En el puente de mando tienen los más modernos sistemas de navegación por satélite, pero también siguen utilizando y conocen  los sextantes, las brújulas  y los sistemas tradicionales de orientación y de determinación de rumbos.

                          El 20 de septiembre de 1519 partió del puerto de Sanlúcar de Barrameda la expedición de Magallanes/Elcano, compuesta por cinco barcos y 234 hombres. Nadie, que se conozca, había circunnavegado La Tierra, que oficialmente no era todavía redonda, pese a que era algo casi evidente desde el tiempo de los griegos. Los marinos lo sabían desde hacía mucho, pero afirmarlo públicamente podía llevarle a uno directamente a la hoguera inquisitorial. Cristobal Colón, el almirante de la mar-océana,  es oficialmente el descubridor de Ámeríca, pero jamás llegó a pisar el continente americano, cuyo nombre se debe al cartógrafo y marino de florentino Américo Vespucio.  España y Portugal, las dos grandes naciones marineras siempre fueron juntas en busca y a la vez arrebatándose la gloria. En 1494, en Tordesillas se repartieron el mundo y por ese tratado estamos nosotros en Melilla.

                   Dicen que un siglo antes, en 1421, una expedición china circunnavegó el planeta, pero o quizá no fueron conscientes de ello, o no les interesó esa exploración, o se guardaron el secreto para siempre. Probablemente, Cristobal Colón obtuvo de los marinos portugueses o de los italianios, algún tipo de información perdida, y se lanzó a las aguas del Atlántico sabiendo que no le esperaba el gran abismo por el que se desbordaba el mar.

                 Apenas tres décadas después del descubrimiento del continente americano, Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano se lanzaron a la aventura Atlántica, sin saber muy bien qué les esperaba. Contaban con información de un lado y de otro, pero les faltaba unir y encontrar el paso de los dos hemisferios.  Tres años después, el 6 de septiembre de 1522, arribó al mismo puerto de Sanlucar Juan Sebastián Elcano, con una sola nao, Victoria, convertida ya en un buque fantasma y con un resto de tripulación de 18 integrantes. Después de ese tiempo ya nadie debía esperarles. Apenas 4 años después, Juan Sebastián Elcano, el marinero de Guetaria, moría en pleno océano Pacífico, víctima del escorbuto.

       Nota: (1) http://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_de_Magallanes-Elcano

                       (2) http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Sebasti%C3%A1n_Elcano

Entre los cuatro palos del Elcano


 

              El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano en aguas de Melilla

       «Lo que veas, escríbelo en un libro y envíalo a las 7 comunidades».  Apocalipsis de Juan

         O lo que es lo mismo, difundirlo a los siete mares o propalarlo por el mundo entero. La expedición que circunnavegó La Tierra por primera vez se inició en 1519 con cinco barco, y terminó 3 años después en el puerto de Sanlúcar de Barrameda, con un solo barco. Iniciaron el viaje 234 marinos bajo el mando del portugués Fernando de Magallanes y la acabaron 18, con el español Juan Sebastián de Elcano al frente de los restos de la expedición. Este último nombre es el que toma el Buque Escuela de La Marina Española, construido en los astilleros de Cádiz y botado el 5 de marzo de 1927.  El Elcano es un Bergantín-Goleta de cuatro palos, de entre 49 y 51 metros de altura, y tiene pues casi un siglos, siendo uno de los mayores y más antiguos  veleros que aún navegan por el mundo. En su haber está el haber completado 10 vueltas al mundo.

        En el barco, que es un pequeño pueblo flotante, navegan 250 personas entre hombre y mujeres, tanto las dos Guardiamarinas (futuras oficiales de la Armada Española), como las de marinería. Son dos mujeres entre los 51 componentes de la actual promoción de Guardiamarinas. Es un pequeño avance en un mundo tan exigente y de apellidos y tradiciones familiares como el de los marinos españoles. Siempre hay que hablar bien de la Marina Española, que ha dado a nuestro país gloria sin tasa y sobre todo, inmortal. Mientras vivamos, mientras exista La Humanidad, nadie olvidará el nombre de Elcano, y de eso se encarga esta barco desde hace casi un siglo.

                                                                              Una visita en Melilla

        No recuerdo si el Juan Sebastián de Elcano ha estado alguna otra vez en nuestra ciudad, pero si es así alguien se encargará de recordárnoslo. El caso es que arribó a nuestro pequeña costa el pasado viernes 14 de febrero, atracando justo al embarcadero del Cargadero de Mineral, en una zona que tiene más calado que la de la nueva Estación Marítima. El Buque Escuela ha dado toda una lección de buen hacer, consiguiendo que salvo algunas excepciones, no atribuibles a los marinos, todo el melillense que ha querido, haya podido visitarles. Esas excepciones solo se produjeron el primer día, pero una vez que la oficialidad del Elcano cumplió con los compromisos protocolarios de rigor, han abierto las puertas de su barco a todos los ciudadanos y ciudadanas de Melilla.

        La marina es el más cosmopolita de los tres estamentos de las Fuerzas Armadas españolas. Navegan por todo el orbe, ven otros países, están en contacto con otras culturas  y eso ofrece una visión más amplia del mundo y de las cosas. En octubre de 2012 una réplica de la Nao Victoria, que se hundió en la gran aventura de circunnavegar la Tierra, visitó la ciudad y también dimos cuenta de ello. El mascarón de proa representa a la diosa Minerva.

 

    Nota: https://elalminardemelilla.com/?s=nao+victoria

Las aguas turbias del Parque Forestal


 

            Territorio de mosquitos y de murciélagos

      En otro tiempo hubo vida en los estanques y arroyos artificiales del Parque Forestal y dimos cuenta de ello.  Muchas entradas sobre las carpas, tortugas e incluso las ranas, reflejan lo que un día estuvo lleno de vida.  Hoy la desidia y el mal cuidado preside todo. La laguna ha sido desecada en dos ocasiones *, para acabar con la población de rana autóctona, porque según se decía, su croar molestaba al vecindario próximo. Acabar con una parte del ecosistema, aunque sea artificial, altera su equilibrio.  Al no haber sapos ni ranas que se coman las larvas de los mosquitos, ni incluso a los propios mosquitos, estos proliferan por doquier, y eso que estamos bajo las todavía frías temperaturas de febrero, en la mitad del invierno, aunque no nos demos cuenta.

  Las aguas del gran estanque están completamente turbias, aparte de que están bajo su nivel habitual de agua. Los arroyos artificiales no tienen corriente y sus aguas  parecen estancadas y llenas de suciedad, aunque  esto solo podemos reprochárselo a los usuarios del parque, que arrojan los desperdicios no sobre las papeleras, sino en los mismo arroyos. También tiene mucha materia orgánica que se descompone por la falta de oxigenación y la ausencia de corriente, dando un aspecto verde a las aguas, que resultan muy atractivas para los mosquitos. La salubridad en torno al agua del parque estará más comprometida cuanto más nos aproximemos al calor del mes de mayo, que no está tan lejos como parece en ningún sentido, ni siquiera el electoral. Todo parece estar descompuesto, sin gestión y lo que es peor, con ausencia de ganas. Melilla ya parece el territorio de la desidia. La situación parece empantanada.

       Así pues, en este entorno, ya solo parecen estar a gusto los murciélagos.

                     «Era por mayo era por mayo, cuando hace la calor, cuando los trigos encañan y están los campos en flor..»

  Nota*: https://elalminardemelilla.com/2013/02/20/desecada-de-nuevo-la-laguna-del-parque/

Arrancar de cuajo


                 Se arranca de cuajo un árbol emplazado en un determinado lugar durante décadas para llevarlo a un lugar cercano o alejado, da igual, porque lo que desaparece de nuestro entorno se acaba olvidando. Sin embargo, el desarraigo no solo afecta a los árboles, sino también a las personas. Cuando hay un transformación constante del medio urbano, las personas dejan de sentirse identificadas con las ciudades y ya les da igual lo que suceda con ellas. Se puede arrancar un árbol, demoler una estación marítima, o arrasar un bulevar para hacer una rotonda extraña y prescindible, sin que apenas se alcen mas de un puñado de voces en contra. Eso el Poder lo sabe y por eso se comporta de la manera en que vemos. En Burgos, en el barrio de Gamonal, la gente se opuso a que se les destruyese el entorno en el que llevaban toda la vida viviendo, y evitaron la puesta en marcha de un bulevar como otro cualquiera. Esta es la clave, mantener el carácter de las ciudades y de los barrios, combinándolo con el necesario desarrollo urbano. Conseguir que las ciudades sean habitables, cálidas  y no un reino de cemento y pavimento extendido sin límites y encima mal cuidado. En un principio quisieron tirar todo, como los bloques de las calles de las Infantas Elena y Cristina y todavía no parecer haber renunciado a sus pretensiones de hacer lo mismo con los de Álvaro de Bazán.

                    Con estas acciones también se arranca de cuajo recuerdos y se reduce la vinculación de las personas con su entorno. Todo está perfectamente estudiado por los poderes que mueven el mundo, para tener así cada vez menos resistencia de la ciudadanía ante sus planes.  Se impone tal ritmo a las reformas, sena del tipo que sean, que luego ya es difícil formar redes de resistencia ante sus acciones de demolición. Estamos ante el «divide y vencerás» pero a escalar universal. Hoy destruyen un árbol, un barrio, o cualquier otra cosa, pero mañana o en cualquier momento, liquidan un país completo. Ucrania es el último de esta lista. Todo lo estamos viendo antes nuestros ojos y todo los que nos dicen por sus medios de comunicación, es absolutamente mentira. Casi no hay modo de saber qué es lo que está pasando.

               Todo está pasando demasiado rápido en Melilla, en este corto pero intenso mes de febrero, el mes que está en medio del invierno.