la margarita del cabo


          La margarita del cabo, dimorfoteca o «matacrabras» es una planta de origen africano, en concreto de Sudáfrica. Florece entre la primavera y el comienzo del verano. Es un planta florífera muy resistente, de intenso color malva, que solo se abre de modo completo en días soleados. Hoy hemos visto dos colonias silvestres, una en el Parque Lobera y otra en la calle Altos de la Vía, este última más extensa. El color malva o morado es el color del Alminar, y también el de la ya pasada cuaresma. Hace ya tiempo que decidimos incorporar el mundo botánico a nuestras entradas. Paso a paso vamos conociendo y divulgando aquello que descubrimos. También son necesarias las entradas eminentemente visuales. Este color aporta equilibrio y calma a quien lo contempla, pero en una extensión moderada. También se le asocia con el predomínio de la experiencia espiritual.

La plaza inexistente


         Estamos en límite entre Batería Jota y Cabrerizas. Este es un espacio cuadrado delimitado por las calles Alcalde de Móstoles, Lepanto y Ramiro de Maeztu. La plaza como tal no existe.  Para el gobierno de la ciudad esto supone adentrarse en  «el más allá», en las tierras oscuras. Nadie recuerda cuándo se delimitó este espacio, si esto fue en su día una plaza completa o una obra inacabada.  La solución al enigma está en la datación del Centro de Salud de Cabrerizas, una obra llevada a cabo con gobiernos socialistas, como casi todas las grandes inversiones estatales, pero que por un mecanismo que nadie alcanza a comprender, siempre aprovechan «los otros», pero no los de Amenabar, sino los de la oposición política, los populares.  Se haga lo que se haga, siempre les beneficia, tanto cuando ejercen de oposición como de gobierno.

                La plaza no tiene nombre, ni está acabada, ni hemos conseguido saber por qué se realizó una cerca de metal, dentro del espacio acotado por el muro de obra. Todo es un enigma, incluso el de saber si el enlosado del suelo llegó a esta completo, o ha ido siendo aprovechado para otras obras menores. Aquí no ha habido nunca atracciones para juegos infantiles. La verja está desapareciendo. No existe puerta.  No hay recuerdo alguno de la presencia de miembros del Ejecutivo Local por esta zona, ni de futuros planes sobre esta inacabada plaza, que no se sabe si está dentro o fuera de los planes de desarrollo de los distritos 4º y 5º.

               Faltan árboles, los alcorques están desaparecidos, el suelo levantado. No hay mantenimiento de ningún tipo. La plaza, o lo que sea esto, está completamente abandonada.

Frente a la inmensa presencia del Cautivo


                Iglesia de San Pablo, barrio de La Trinidad de Málaga. Viernes de Dolores, día anterior al traslado del Cautivo a su trono procesional. Voy en busca de una imagen, cuyo solo nombre ya resulta atractivo.  Su campo magnético alcanza a mucha distancia, como las ondas gravitacionales, que no se ven pero son la fuerza más poderosa. El Cautivo es para Málaga mucho más de lo que puede llegar a escribirse nunca, mucho más de la inmensidad que ya hay escrita acerca de él.  Su magnetismo rebasa el humilde templo que lo alberga y atrae a personas de toda índole y nivel cultural y económico. Una vez que se le ve, ya no puede borrarse su imagen. Atrapa aun cuando no se sea creyente, aun cuando uno pretenda acercarse hasta su talla desde la distancia. Allí, en torno a él, hay algo casi imposible de explicar con palabras. Aproximarse a este fenómeno, que mueve a una ciudad entera,  es una tarea complicada, escribir algo desde una perspectiva distinta, resulta una de la labores más exigentes. No caer en los tópicos es casi tan difícil como escapar a la fuerza de la gravedad.

                                           ¿Qué es El Cautivo?

            He visto tallas artísticas primorosas a lo largo de la geografía española. He estado en catedrales y templos suntuosos. He conocido las magníficas mezquitas de Estambul y la incomparable sobriedad de la catedral de Santa Sofía. Sin embargo, todo eso queda difuminado por un templo, el de San Pablo, que sin albergan nada fuera de  lo común, aloja una talla artísticamente  correcta, que por sí sola y sin nada que la destaque por encima de ninguna otra, llena todo el espacio existente. Al Cautivo se llega mucho antes de que se esté ante la imagen. El Cautivo llama a su presencia.

                    Antes de verle ya se le intuye, pues se encuentra situado en una capilla inmediatamente a la izquierda de la entrada. Uno se encuentra de frente con los fieles que miran en una dirección opuesta a la de la entrada. Era la media tarde del viernes, no sé si por esa causa toda la nave de la iglesia estaba saturada de incienso. La densidad del ambiente provocaba una extraña sensación acogedora. Di un amplio giro por todo el templo antes de acercarme hasta él, y fotografiarle de frente, envuelto en la humareda del incienso.

              Hay miles de fotografías del Cautivo recorriendo el mundo. Es imposible buscar ángulos distintos o imágenes definitivas, porque ninguna satisface del todo, ninguna llegar a definir lo que allí sucede. Dentro de las ricas y poderosas cofradías de Málaga, destaca esta iglesia por la ausencia absoluta de lujos, aunque el verdadero lujo es la imagen. En otros templos  el oro y la magnificencia saltan  a la vista, pero aquí, la humildad del entorno  es completa. No es una cofradía rica dentro de una iglesia modesta, que las hay y mucho en la capital malacitana. Ese es un contraste que aquí no se observa, que no choca. La Trinidad es un barrio humilde.

                ¿Qué es pues El Cautivo?. Como decía Wittgenstein: lo inexpresable es lo místico. En ese punto, en donde ya nada puede decirse, es en donde empieza la verdad del Cautivo. ¿Qués es lo diferente?. Los chorros de incienso partiendo los rayos solares sobre la imagen, sobre los fieles y sobre el templo.

              PD: La primera persona que me habló de todo esto fue Pepe Vacca en 2006, quien ya dejó una rendija abierta en mi curiosidad. A partir de 2012, una colaboradora, Cruz de Malta, me proveyó de abundante información y fotografías sobre El Cautivo.

         Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/10/30/las-manos-atadas-del-cautivo/

La realidad de la precariedad laboral


 

                          Lo público frente a lo privado

    A la élite empresarial española se le llenan los dedos a la hora de escribir en contra del Sector Público. La realidad es que la mayor parte de ellos vive anclado a este sector económico, al igual que las ciámides a los grandes cetáceos. Son empresas que sin el amparo del sector público no existirían, al igual que esos pequeños moluscos adosados a la piel de las ballenas.

     La existencia del Sector Público es esencial para una sociedad, como espina dorsal de la actividad económica, como garantía de la protección de los ciudadanos y como árbitro de la regulación de la actividad económica privada. En los casos en los que ha habido desregulación absoluta, o el Sector Público era muy pequeño, solo se han producido grandes estafas (Lehman Brothers), con la consiguiente quiebra mundial, y la ausencia total de derechos laborales y desamparo de las personas frente a asistencias sociales básicas.

         La falta de vigilancia de los mecanismo del Estado sobre la Banca privada ha llevado a este importante sector de la actividad económica española,  al fraude masivo contra los ciudadanos y al rescate por parte del Estado. Los casos de grandes estafas han jalonado la vida pública a lo largo de las 20 últimos años. Fraudes masivos en la ayudas europeas, caso del lino, fraudes en las inversiones, planificación de infraestructuras innecesarias (aeropuertos), o la gran burbuja inmobiliaria tras poner a disposición de los constructores y especuladores enormes cantidades de suelo público, Ley de Aznar de 1999.

          La clase empresarial española es uno de los grandes problemas de nuestra actividad económica, de los que hay que hacer algunas obligadas excepciones, la pequeña empresa, la empresa familiar y los autónomos. Ya no hay sector de la actividad económica que no esté a salvo de la corrupción o de la prácticas maliciosas, incluido el mundo del fútbol y el sector público, al que ha acabado contaminando. Por definición, la actividad económica especulativa no puede regularse a sí misma, no contenerse en su voracidad.

                                      Despidos en Semana Santa

               No es que no se puede despedir en Semana Santa, de hecho se hace en cualquier época del año, y de modo masivo. Con las nuevas reformas laborales impuestas por el modelo neoliberal, despedir sale ya casi gratis. La precariedad laboral del mercado de trabajo es absoluta y las condiciones laborales son cada vez más leoninas. No hay ninguna línea, de las antaño infranqueables, que no se haya acabado rebasando en lo concerniente a los derechos de los trabajadores.

                    Esta escena se producía en Almería, frente a las instalaciones de un conocido hotel de la capital, en plena Semana Santa. Al menos hay quienes todavía mantienen en alza la bandera de la defensa de los trabajadores. Los tan denostados sindicatos, incluso por la propia clase trabajadora, son la última línea de defensa. Cuando caigan, y eso es lo que intentan los poderes económicos, no quedará absolutamente nadie que defienda a los trabajadores.

               Nota: cualquiera, de las partes implicadas,  que quiera dar una versión distinta sobre este suceso o denuncia, puede hacerlo.

La línea del Tajo


 

        La línea que dibuja el río Tajo dividió la España musulmana de la cristiana desde  el año 1085,  fecha en la que el Rey Alfonso VI conquistó la ciudad de Toledo.  Habían pasado 374 años desde la batalla de la Laguna de La Janda, en 711. A la frontera que dividía esos dos mundos se la denominaba como «la marca».  La línea del Tajo fue desde entonces una frontera muy estable  que se consolidó a lo largo de los siglos, pese a las expediciones de conquista en ambos sentidos. Serían necesarios otros dos siglos hasta que se estableciera una nueva marca o linde en otro río, el Guadalquivir, tras la caída de Córdoba en 1235 y Sevilla en 1248. Sin embargo, y pese a las múltiples fronteras que se puede establecer a lo largo de periodos históricos, la del Tajo fue una de las más decisivas.

          La cuenca del río Tajo divide la meseta. El mundo que se abre a ambos lados es muy diferente. El paso del río Tajo es equiparable al del Rubicón italiano. La suerte siempre está echada a ambos lados. No es fácil fotografiar las cosas desde un tren. Todo pasa a demasiada velocidad. En apenas dos semanas El Alminar rebasará la frontera de los tres años. Rebasaremos nuestra línea del Tajo.

El regreso del Resucitado


               Cinco de la tarde, hora lorquiana. El Resucitado regresa a su parroquia por la calle del Alcalde de Móstoles. Ya no hay orden ni concierto, aunque la banda seguía sonando. Lejos quedan ya el esplendor del paso por La Avenida, los ecos de los aplausos, los saludos de las autoridades. Hace calor y la pendiente es dura, pero el mérito y la satisfacción están en su lugar más alto. Ha sido una Semana Santa en la que la climatología se ha reconciliado con todas las hermandades. No han faltado costaleros, ni portadores de tronos y de pasos. El Resucitado y el Rocío son las dos hermandades que hacen recorridos procesionales más largos. La cofradía del Barrio de Bateria Jota abre y cierra la Semana Santa.  Ambas Hermandades son las únicas que tienen dependencias propias.

             La dura cuesta de Batería Jota hace mella en el regreso. Aquí ya no hay focos, ni atención popular. Hace ya varias horas que los artífices de la semana de Pasión celebran y disfrutan el éxito procesional. Las rencillas de otros años han quedado olvidadas. El paso conjunto y al unísono por la avenida principal de la ciudad ha sido un acierto.

              En este duro regreso radica el verdadero mérito. Cuando se pasa frente al público o frente a las autoridades, ya se obtiene esa recompensa. El mérito y la recompensa aquí, es otra.

La imagen del Cristo de Mena


 

           Mena es Málaga y Málaga es Mena. Málaga es muchas más cosas, y Mena no es solo su Cristo. Me gusta ver la cosas antes de que se conviertan en un espectáculo de masas, antes de su multitudinaria exposición pública. Ver al Cristo de Mena un Jueves Santo es un espectáculo único, pero no es fácil, o se ve a gran distancia, o en condiciones difíciles. La organización de los desfiles procesionales malagueños es muy eficaz, pero hay mucha gente y la visión de las imágenes y sus tronos se torna complicada y muy cansada.  El fin de semana previo a la Semana Santa es el de «los traslados», o el de los «viacrucis» durante los cuales, los cofrades sacan las imágenes de las parroquias para trasladarlos a las Casas de Hermandad, que es donde están los tronos, que son el punto de origen de cada procesión, o los procesionan por los alrededores.

                           Hay un momento, el sábado de pasión, en el que los hermanos y hermanas de la Cofradía de Mena, portan la imagen del Cristo que realizara Palma Burgos en 1941,  para cubrir el hueco de la insustituible imagen original de Pedro de Mena, la que ardió en mayo de 1931.  Apenas un centenar de personas cubren el pequeño rizo que realizan en paralelo al puente de La Esperanza, rodeando la Casa de Hermandad de la Virgen de igual nombre. Son cien personas, poco más de público y una discreta escolta de La Legión, protectora del Cristo de Mena, desde su fundación en 1921.

                             Hay veces que uno busca el encuentro con las imágenes, y otras en las que éstas vienen a tu encuentro, sin más preparación que la propia sorpresa. Sin pensarlo, sin preparación previa, el legendario Cristo de Palma Burgos, aparece frente a tus ojos sin exorno alguno, sin el aroma del incienso, sin el aditamento de la música. Se muestra la imagen desnuda, tal cual la concibiera el artista, transmitiendo lo mismo que el artista quiso proyectar en ella.

                                   La sorpresa fue absoluta. Pocas veces se puede ver una talla tan representativa a un palmo de distancia, casi hasta tocarla con los dedos, al alcance de la vista, en su esplendoroso acabado. Francisco Palmar Burgos fue el último que vio la talla de Pedro de Mena en mayo de 1931, antes de acabar convertida en brasas ardientes. Fue él quien rescató la pierna de la insustituible efigie y que hoy se muestra en el Museo de La Cofradía. Palma Burgos realizó una imagen sufriente de Cristo, que pese al parecido con la original, se diferencia en algo sustancial. La imagen del artista barroco Pedro de Mena reflejaba la placidez de la muerte, mientras que la del contemporáneo Palma  muestra la angustia por haberla visto arder y convertirse en ceniza. Ese dolor de Palma Burgos se proyectó sobre el rostro del Cristo que tallara en la década de 1940. Es una representación de Cristo ya muerto, pero en la que el rastro del sufrimiento no ha llegado a desaparecer del rostro.

                                  Hace ya tiempo que fui a Málaga a conocer la venerada imagen del Cristo de Mena. Esta vez ha sido al contrario. Este Viacrucis de hoy un acto casi anónimo y desconocido. Es un acto de fe, casi en completo silencio, al amparo de la oscuridad. En no mucho tiempo esto cambiará totalmente. Me hablaron de esta imagen, y de su historia mucho antes de que pudiese verlas. Escribí sobre ellas antes incluso de haberlas visto. Tenía la intención de ir a ver a Mena, pero no era aquello que fui a buscar y que sí encontré. Sin embargo,  ha sido este inesperado encuentro, el que lo ha cambiado todo. También suele ocurrir con muchas otras cosas.

                  Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/05/santo-domingo-malaga-mena/