Es calle México


                   Errar es humano. No corregir el error es desidia. Combatirlo un deber. Todo esto se junta en la calle México del Barrio de Cabrerizas. La rigurosa ortografía nacional del franquismo impuso la escritura de Méjico, por la del original México, que es la única manera de correcta de escribirlo, por ser la original del propio país y también de toda Latinoamérica.

                  En Melilla ha perseverado el error de la grafía franquista, que recuperaba la forma medieval de escribirlo. Si embargo, la calle México de Cabrerizas tiene cinco placas, cuatro de las cuales están escritas como Méjico, y solo una como México. El franquismo no permitía otras ortografías que no fueran las imperiales, como por ejemplo la «ch» vasca que es «tx», como Teletxea, y obligaba a la castellanización de todos los nombres y apellidos del solar peninsular. Antoni, Eudald, o pronunciaba el apellido Puig tal y como se escribe, y no en la forma «puch» que sería y es la correcta. México tenía que ser Méjico, aunque fuese un error ortográfico.

                    La calle México es la que separa y delimita el legendario barrio de Cabrerizas, de la no menos famosa Cuesta de la Viña o de la nueva barriada del Tiro Nacional.

                       En Melilla las cosas son así: si nadie advierte de un error, éste puede permanecer invariable hasta el día del Juicio, y aunque se advierta y se denuncie, puede que nadie se tome la molestia de corregirlo.

Observatorio de Calar Alto


               Son las últimas imágenes del año 2016, que se enlazan sin solución de continuidad con el año nuevo 2017. Nada se interrumpe, todo continua. Las montañas parecen surgir entre la nubes, intentando abrirse paso. Se trata de la montaña de Calar Alto, en la Sierra de Los Filabres, en Almería. Allí, a 2168 metros de altitud, se encuentra el Observatorio Astronómico Hispano-Alemán de Calar Alto, en el pico más alto de la Sierra homónima.

               La interminable sucesión y combinación de azules, unos del cielo, de las nubes o de las mismas montañas,  resultan adecuados para enlazar el año ya pasado, con el que acaba de iniciarse. Resulta un símil adecuado con respecto al Alminar, que también es un observatorio. Hay que elevarse, alejarse, para observar todo con mayor precisión.

               Se trata de una visión relajante, en un lugar alejado y aislado, en donde siempre se está observando. El pasado y el futuro siempre se unen en ese tiempo al que llamamos presente. Nada se detiene. Estamos frente a Sierra Nevada, las montañas que se ven en días claros desde el Rif, en donde se encuentra el pico más alto de la península Ibérica, el Mulhacén.

        Nota:http://www.caha.es/