Archivo diario: 14 febrero, 2018

La presa de Mariguari



              Las presas y embalses suele ser de tres tipos, las de gravedad, las de bóveda y las de materiales sueltos. La presa sería el dique de cierre o pantalla, y el embalse sería el receptáculo del agua. La primera presa construida fueron las de materiales sueltos, y está datada en el año 2600 aC, en concreto la de Sadd el Kafara, en Egipto. Las más antiguas de España son las romanas, en concreto la de Cornalvo y Proserpina, en la región de Mérida. Este tipo de construcción de presa se ha mantenido vigente a lo largo de la historia, aunque el mayor número de las construidas en los dos últimos siglos sean la de gravedad, contrafuertes, las de arco y las de bóveda.

            La presas son diques que contienen un río en un punto determinado, al que se denomina cerrada. Se busca para ello el lugar en donde el cauce del río se estrecha, para facilitar la labor de construcción y el menor empleo de materiales. Las presas de gravedad tienen sus paramentos inclinados, tanto el de aguas arriba como el de aguas abajo, y suele tener unos valores determinados. Cuanto más alta sean las presas, variarán la inclinación de los taludes. Esa inclinación las hace más resistentes a los empujes del agua, que si fuesen muros verticales, en donde la presión del agua embalsada es igual en todos sus puntos. Las presas de gravedad están cimentadas, y son son más anchas por su base. Con forme crecen en altura el dique de contención se va adelgazando. Cuentan con  aliviaderos y una cota superior o de desborde, que es más baja que los cerramientos laterales.

           A día de hoy y conociendo algunos datos técnicos sobre la construcción de presas, resulta más incomprensible comprender como pudo construirse un depósito de agua como el de Cabrerizas, sobre el terreno, en vertical, y sin un anclaje profundo. Lo lógico hubiera sido que los muros de cerramiento, al no contar con la protección del terreno, deberían haber sido inclinados, para ofrecer más resistencia al empuje del agua. La ubicación de ese depósito, en altura, multiplicó el efecto destructivo del agua

      Se busca embalsar el agua para contener la crecida de los ríos, para el abastecimiento de agua, o para el regadío. En el caso de la pequeña presa de Mariguari, sirve para el abastecimiento del vivero, y como dique de contención para las posibles crecidas del casi siempre seco río de Oro. Con las lluvias de febrero ha conseguido retener una pequeña cantidad de agua, que han cambiado la imagen de la zona. A lo largo de todo el año toda esta suele zona estar seca. Entre sus altos y secos cañizos se esconden todo tipo de escombros, materiales de desecho y materia orgánica de origen humano. También es un lugar de reposo de garzas y de otro tipo de aves.

    Nota:https://elalminardemelilla.com/2012/01/22/el-agua-vuelve-al-rio-de-oro/

 

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Mujeres en el Gulag


                               Mujeres que hablan de mujeres

                   Estamos acostumbrados a que los hombres, literatos, ensayistas, novelistas, historiadores, filósofos nos cuenten todo, incluido el mundo de las mujeres, o la parte del mundo que les correspondería relatar a ellas. De cada 10 libros publicados o de éxito, 7 u ocho suelen estar escritos por hombres. La visión y el modo de estar en el mundo no es el mismo en un lado que en el otro. El mundo de las mujeres no es el mismo que el de los hombres. El Alminar se asemeja a un río porque también tiene sus afluentes y manantiales de los que se nutren y acrecientan su caudal.

                  La gran diferencia entre los campos de prisioneros del sistema soviético, conocidos como Gulag, y los campos de prisioneros del nazismo es que los primeros eran de trabajo esclavo, y los segundos simplemente de exterminio. No son comparables ni siquiera en cifras. En el sistema del Gulag murió mucha gente, por miles o incluso millones, también en los desplazamientos entre campos. Todos eran prisioneros políticos y realizaron enormes obras de infraestructura de modo esclavo, pero su finalidad no era exterminar poblaciones por características raciales, ni realizar experimentos genéticos.

                     La diferencia entre los libros de memorias sobre los campos de exterminio nazis, y los del Gulag es también apreciable en cuanto a numero. En los últimos tiempos cada año se publican varios libros sobre las experiencias de supervivientes del Gulag, preferentemente de mujeres. Los más característico son los de Anna Lárina (esposa de Nicolai Bujarin), y Nadezhda Mandalstam. Sin embargo, entre los relatos de las mujeres surge también los retazos de la vida. Narran el horror indudable e innegable de los campos de trabajo, sobre todo de los encuadrados en el Circulo Polar, en la región de Kolymá (el infierno helado). La supervivencia en los campos nazis era ínfima.

                   En Los Hornos de Hitler ( Hitler´s Oven) de Olga Lengyel lo que se narra es el horror puro y duro, sin concesiones para nada; mientras que en Lo que no puedo olvidar, de Anna Lárina, sí aparece la vida, la supervivencia, la solidaridad entre mujeres, como clase, para sobrevivir a un espanto de esas características. Las mujeres rusas eran desterradas con sus hijos a los campos, o tenían hijos allí, y había que vestirles, alimentarles y cuidarles. En los campos soviéticos no se mataba a los niños, como en los nazis, y esta es también  una diferencia decisiva. En los últimos tiempos, y al dictado de la maquinaria ideológica imperante y dominadora,  se quiere equiparar el nazismo con el comunismo, sin que admitan demasiadas analogías. Para que no quede duda alguna, diremos que los campos de los Jemeres Rojos en Camboya eran de exterminio, y Pol Pot uno de los personajes más infames de la historia, que sin embargo no se diferencia mucho de Leopoldo II de Bélgica, quien sin embargo no suele estar en las listas habituales de genocidas.

        El último de los libros publicados sobre los testimonios de mujeres en el Gulag es el de Monika Zgustova, Vestidas para un baile de nieve, con novedosos e impactantes testimonios de mujeres supervivientes de los campos de Stalin.

             En Rusia existe la Organización de Derechos Humanos Memorial, que lleva décadas publicando los nombres de todos/as los represaliados en la época de Stalin, así como la de todos los prisioneros y desterrados/as. Están publicando y digitalizando todos los expedientes de prisioneros, de los juicios y rehabilitando la memoria de todas las víctimas.